En tiempos modernos, los pares vitalicios son nombrados siempre con el rango de barón y su designación sigue lo dispuesto en la Ley de Pares vitalicios de 1958 y dan derecho a los titulares a ocupar escaños en la Cámara de los Lores, suponiendo que cumplan con requisitos como la edad y la ciudadanía. Los hijos legítimos de un par vitalicio tienen derecho a lucir el prefijo "El Honorable", aunque no pueden heredar el título de par.