
El catañol (catanyol) es una jerga originada en Barcelona y su área metropolitana basada en la lengua castellana con influencias del catalán. También se considera catañol el habla catalana con una fuerte influencia del español, o bien simplemente como una hibridación de ambas, en las que muchas veces «no se sabe dónde comienza el catalán y donde acaba el castellano o al revés».
Se considera un habla vulgar, aunque es muy común entre la gente joven de Barcelona.[cita requerida] Nació a lo largo de los siglos XIX y XX con la llegada de inmigrantes a Cataluña desde el resto de España, los llamados en Cataluña peyorativamente como charnegos. Los mismos charnegos han sido denominados ocasionalmente como «catañoles», como en el libro de Adolf Tobeña Catañoles (2020).
El término catañol es una acuñación de origen popular basada en la mezcla de las palabras «catalán» y «español», y todavía no es reconocido por la Real Academia Española. El periodista Andreu González, en un artículo para el diario Ara, señala que el catañol tiene sus equivalentes en las islas Baleares (el castellorquí o castellorquín, de ‘castellano’ y ‘mallorquín’) y en la Comunidad Valenciana (castencià o castenciano, de ‘castellano’ y ‘valenciano’).
En 2012, el autor barcelonés Pau Vidal i Gavilán publicó el libro El catañol se cura, en el que recoge las interferencias del castellano en el catalán en los últimos veinte o treinta años. En estos años el catañol parece haberse normalizado en medios de comunicación como TV3, la televisión pública catalana. La afectación fonológica del castellano al catalán fue analizada por Elvira Teruel en 1988. Según Lluís Payrató, el catanyol, xarnego o xava es una interlengua. El habla catañola ejerce como catalizadora para la introducción de castellanismos en el catalán y de catalanismos en el español.
Cabe decir que el catañol, como tal, no posee unas características regulares y predictibles.
La antigua expresión parlar xava (‘hablar chava’) se refería al habla propia de algunas poblaciones en la periferia barcelonesa de origen castellanohablante, especialmente gitanos o del Sur, quienes también eran conocidos como chavas. Por analogía, xava quería decir ‘vulgar, de clase baja’. Se usó desde el siglo XIX hasta la Posguerra. En la actualidad, es un término en desuso.
El parlar xava se caracteriza por una reducción fonológica y léxica influenciada por el castellano. Por ejemplo, se dan las siguientes sustituciones fonológicas:
En 1910, el escritor catalán Juli Vallmitjana publica la novela La Xava, basada en las áreas marginales de la Ciudad Condal. El poeta vanguardista Pere Quart lo escribe como txava. El término proviene del idioma caló ćhava (‘chico, joven’), de donde también provienen «chaval» (Esp.), «chabón» (Arg.) y «chavo» (Méx.). Por metonimia, esta palabra de la jerga gitana pasa a ser sinónima de toda la jerga.
Hay regionalismos en algunos dialectos del catalán que se confunden con una «catalanización» de un término aparentemente castellano; por ejemplo joguet (y no joguina, ‘juguete’) o tomaca (y no tomàquet, ‘tomate’) son términos propios del dialecto de Cambrils, o rama (y no branca, ‘rama’) o mesa (y no taula, ‘mesa’) son propios del bloque occidental.
Otras mezclas con el castellano: