
La fálera (latín phalerae en griego φάλαρα) era un disco de metal donde se unían las correas del casco de los legionarios romanos y soldados celtas. Por extensión y con el tiempo, la palabra designó al disco ornamental de metal utilizado tanto en las armaduras de los soldados como de los arneses de los caballos como elemento decorativo o como condecoración militar al valor.
Las fáleras constituyen uno de los elementos más representativos del sistema de condecoraciones y ornamentos militares del mundo romano. Su presencia en contextos arqueológicos, epigráficos e iconográficos ha permitido reconocerlas tanto como insignias honoríficas concedidas por méritos militares como elementos decorativos integrados en el equipamiento personal y ecuestre. El estudio de estas piezas, generalmente metálicas y de forma discoidal, resulta fundamental para comprender no solo los mecanismos de recompensa dentro del ejército romano, sino también el valor simbólico del ceremonial militar y la visibilidad pública del honor y el prestigio del soldado.
La fálera es un disco metálico ornamental, normalmente circular, elaborado en bronce plata u otros metales, que podía presentar decoración en relieve o motivos simbólicos. Se trata de un objeto concebido tanto para ser exhibido como insignia como para cumplir una función ornamental dentro del equipamiento militar.

El término no se limita a una única función, ya que designa tanto las condecoraciones personales otorgadas a los soldados como los elementos decorativos aplicados a correajes y arneses, especialmente en contextos ecuestres. Desde el punto de vista material, las fáleras se caracterizan por sistemas de fijación posteriores (anillas, remaches o enganches) que permitían su sujeción a tiras de cuero o soportes textiles.
El uso principal de las fáleras en Roma fue el de condecoración militar, integradas en el sistema de los dona militaria. Eran concedidas por actos de valor y se portaban en ceremonias públicas, desfiles o actos solemnes, fijadas al pecho mediante correajes de cuero que permitían la exhibición simultánea de varias piezas. El "estudio sobre guarniciones de cinturón y atalaje en Hispania romana" confirma su integración en sistemas de correas, cinturones y atalajes militares, donde funcionaban como marcadores visuales de estatus y pertenencia militar, más allá de su valor estrictamente honorífico.
No obstante, las fuentes arqueológicas muestran que las fáleras también desempeñaron un papel destacado como elementos ornamentales del equipo ecuestre, especialmente en el arnés de los caballos de unidades de caballería.
Discos ornamentales o fáleras fueron encontrados en tumbas, templos y montículos de procedencia celta, etrusca, sabina y romana.
La adopción de las fáleras en el ámbito romano se remonta a tradiciones itálicas y mediterráneas previas, donde los discos metálicos ya poseían un valor ornamental y simbólico. En época republicana, su uso como recompensa militar se consolida, inicialmente restringido a determinados rangos, especialmente a soldados de caballería. Con el paso al Alto Imperio, las fáleras se integran plenamente en el ceremonial militar romano, normalizándose su concesión y su forma de exhibición. Paralelamente, como demuestra el registro arqueológico hispano analizado por los estudios de atalaje, estas piezas evolucionan en su diseño y función, ampliando su presencia en correajes, cinturones y equipos ecuestres. Esta evolución refleja un proceso de formalización simbólica, en el que la fálera deja de ser únicamente una recompensa individual para convertirse también en un elemento visual del aparato militar romano y de su lenguaje de poder y el honor.
En las legiones romanas, las fáleras, de bronce, plata u oro, fueron utilizadas como condecoraciones al valor probablemente introducidas por el rey Lucio Tarquino Prisco o Tarquino el Viejo, quinto rey de Roma de origen etrusco. En la época monárquica y republicana, la condecoración era otorgada solamente a los combatientes del orden de los caballeros. En la era del Imperio, fue concedida a actos de valor individuales de legionarios y de tropas auxiliares (auxilia) como también de cohorte y legiones.
Usualmente, según lo observado en monumentos y columnas, las fáleras consistía en nueve discos dispuestos en filas de tres enganchados sobre un linotórax que se superponía sobre la lorica del legionario.