
Una pizzería es el establecimiento comercial en el que se elaboran y se venden pizzas. El Diccionario de la lengua española recoge dos acepciones del término: la de establecimiento comercial en que se elaboran y se venden pizzas y la de restaurante especializado en la preparación de pizzas y otras comidas italianas. La palabra procede del italiano pizzeria, derivada de pizza, y designa el local público donde las pizzas se preparan, se cuecen —por lo general en horno de leña— y se sirven al cliente junto a otros platos de elaboración sencilla, servicio que puede combinarse con el de un restaurante.
Las primeras pizzerías surgieron en Nápoles. Según el pliego de condiciones de la «Pizza Napoletana» registrado por la Unión Europea, desde principios del siglo XVIII funcionaban en la ciudad diversos locales llamados «pizzerías», cuya fama llegó hasta el rey de Nápoles Fernando de Borbón, quien se saltó la etiqueta de la Corte para entrar en una de las más afamadas; desde aquel momento la pizzería se convirtió en un local de moda dedicado a la preparación exclusiva de la pizza.
Las variedades más populares de aquellos establecimientos fueron la marinara, creada en 1734, y la margarita, elaborada entre 1796 y 1810 y ofrecida a la reina de Italia con motivo de su visita a Nápoles en 1889 por el color de sus condimentos —tomate, mozzarella y albahaca—, que recordaba al de la bandera de Italia.
Hasta mediados del siglo XX las pizzerías napolitanas mantuvieron la exclusiva del producto. Con el tiempo el establecimiento apareció en todas las ciudades italianas y también en el extranjero, y los locales situados fuera de Nápoles vincularon su existencia a la expresión pizzeria napoletana o a algún término que evocara su relación con esa ciudad. En mayo de 1984 el gremio de los pizzaioli napolitanos redactó un pliego de condiciones que se registró ante notario en Nápoles; sobre esa base la Comisión Europea inscribió en 2010 la «Pizza Napoletana» en el registro de especialidades tradicionales garantizadas.
El pliego de la especialidad tradicional garantizada establece que la cocción se efectúe exclusivamente en hornos de leña, en los que se alcanza una temperatura de 485 °C, y enumera entre los elementos propios del oficio el acondicionamiento del horno, la manipulación del disco de masa ya fermentado y el manejo de las palas.
En 2017 la Unesco inscribió «el arte de los pizzaioli napolitanos» en la Lista Representativa del Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. Según la organización se trata de una práctica culinaria consistente en preparar la masa en cuatro etapas y hornearla con fuego de leña dándole vueltas; en Nápoles trabajan unos 3000 pizzaioli, y los depositarios del oficio se reparten en tres categorías: el maestro pizzaiolo, el pizzaiolo y el hornero.
Las dos acepciones que recoge el diccionario corresponden a los dos formatos que el negocio ha adoptado: el restaurante con servicio de mesa y el local de venta al detalle.
En este formato el local funciona como cualquier otro restaurante: los camareros atienden las mesas y toman los pedidos a partir de la carta, y la pizza se ofrece como un plato más junto a otras elaboraciones de la cocina italiana, como el calzone. La particularidad está en la cocina, donde el cocinero se especializa en la confección y el horneado de pizzas.

La primera acepción recogida por el diccionario describe el establecimiento comercial en que se elaboran y se venden pizzas, sin exigir servicio de mesa. El vocabulario Treccani señala que el local puede además unirse a un servicio de restaurante, en cuyo caso se habla de ristorante pizzeria.