
Los platillos, platos, latos, címbalos o cimbales son instrumentos de percusión de sonido indeterminado, lo que significa que las notas no tienen una altura definida. Pertenecen a la familia de los idiófonos, por lo que el sonido se produce entrechocando uno con otro o percutiéndolos con baquetas.
Se trata de discos cóncavos de metal, que normalmente están hechos de una aleación de bronce o latón. Si bien los platos utilizados en las orquestas de cierto nivel están hechos de una mezcla de cobre, plata y estaño. Sus centros están agujereados para que, en el caso de ser entrechocados, se pueda pasar una correa de cuero o de piel que sirve de asa o abrazadera en su parte trasera; o bien, en el caso de platos suspendidos, el instrumento pueda introducirse en el soporte. Su tamaño influye directamente en la sonoridad, a mayor tamaño o grosor mayor potencia sonora.


Los platillos descienden de los crótalos, cuyo origen data de la Edad Antigua. Desde Oriente Medio, los crótalos llegaron al Imperio otomano, donde los turcos aumentaron su tamaño exponencialmente, hasta convertirse así en el instrumento que ha llegado a nuestros días. La popularidad de los platillos llegó con el Romanticismo, periodo en el que se introdujeron en la orquesta sinfónica los exóticos instrumentos propios del folclore turco. Además de los platillos, llegaron los triángulos, las panderetas y otros instrumentos.
Los platillos han existido desde la antigüedad. Se pueden encontrar representaciones de platillos en relieves y pinturas de Tierras Altas de Armenia (siglo VII a. C.), Larsa, Babilonia, Asiria, antiguo Egipto, antigua Grecia y antigua Roma. Las referencias a los platillos también aparecen a lo largo de la Biblia, a través de muchos salmos y cantos de alabanza a Dios. Los címbalos pueden haber sido introducidos en China desde Asia Central en el siglo III o IV d. C.
En la India, los címbalos han estado en uso desde la antigüedad y todavía se utilizan en casi todos los principales templos y lugares budistas. Los gigantescos aartis a lo largo del Ganges, venerados por los hindúes de todo el mundo, están incompletos sin grandes címbalos.
El taal o manjira (también escrito manjīrā o manjeera), jalra, karatala, kartal o gini es un par de platillos de choque, originarios del subcontinente indio, que producen sonidos de percusión agudos. En su forma más simple, consiste en un par de pequeños platillos de mano. La palabra taal proviene del sánscrito Tālà, que literalmente significa aplauso. Forma parte de la música y la cultura indias, y se utiliza en diversas costumbres tradicionales, como la música Bihu, Harinaam, etc. Es un tipo de vadya ghanés.
En el contexto religioso hindú se le conoce como karatala (karatāla; kara "mano", "brazo" y tāla "ritmo", "complemento"), y se suele utilizar para acompañar música devocional como el bhajan y el kirtan. Los devotos Hare Krishna suelen usarlos al interpretar harinam, pero son omnipresentes en toda la música devocional hindú. También se les llama karatala o kartal (se pronuncia "kartel") en algunos contextos.

El Shahnameh (hacia 977 y 1010 d. C.) menciona el uso de címbalos al menos 14 veces en su texto, la mayoría en el contexto de la creación de un fuerte estruendo en la guerra, para asustar al enemigo o para celebrar. La palabra persa es sanj o senj (persa سنج), pero el Shahnameh no afirma que sean de origen persa. Varias veces los llama "címbalos indios". Otros adjetivos para describirlos incluyen "dorados" y "de latón", y tocarlos es "chocarlos".
Una forma diferente se llama sanj angshati (en farsi سنج انگشتی|سنج انگشتی) o platillos de dedos. Estos son zill.
Además del uso original en la guerra, otro uso en la cultura persa era la ceremonia Ashura. Originalmente en la ceremonia se golpeaban dos trozos de piedra en los costados del doliente con movimientos especiales acompañados de un canto de lamentación. Esto se ha sustituido por golpear Karbzani o Karebzani y tocar sanj y carracas. Entre las ciudades en las que se ha practicado se encuentran Lahijan (Irán) y Aran de Kashan, así como Semnan y Sabzevar.
Todas las teorías sobre la etimología de la palabra Sanj, la identifican como una palabra Pahlavi. Según algunas versiones significa peso; y es posible que el término original fuera sanjkūb que significa "golpear pesos" [unos contra otros]. Según algunas versiones, la palabra es una versión reformada de "Zang" (campana), en referencia a su placa en forma de campana.

Los platillos fueron empleados por los jenízaros del Imperio turco en el siglo XIV o antes. En el siglo XVII, estos platillos ya se utilizaban en la música europea, y a mediados del siglo XVIII se tocaban con más frecuencia en bandas militares y orquestas. Desde el siglo XIX, algunos compositores han pedido que los platillos desempeñen un papel más importante en las obras musicales, y en respuesta a ello se ha desarrollado una gran variedad de formas de platillos, técnicas y hardware.

La morfología del platillo determina en gran medida sus propiedades acústicas, pues la forma, el espesor y la distribución de la masa a lo largo de la lámina condicionan los modos de vibración que se excitan al golpearlo y, en consecuencia, el timbre, la altura percibida, la intensidad y la duración del sonido. Desde el punto de vista físico, un platillo se comporta como una placa o lámina curva delgada y poco profunda, cuyas vibraciones de gran amplitud presentan un marcado comportamiento no lineal: la energía de los modos de baja frecuencia se transfiere rápidamente hacia modos de frecuencia más alta, lo que explica el carácter inarmónico y casi ruidoso de su sonido, así como la evolución de su timbre en el tiempo.
Tradicionalmente se distinguen en el platillo tres regiones funcionales —la campana, el arco y el borde—, cada una con una respuesta sonora y frecuencial característica.
En el centro geométrico del platillo se encuentra un orificio pasante que permite montarlo sobre un soporte o atril mediante una varilla roscada, o bien sujetar a través de él las correas o abrazaderas de cuero con que se sostienen los platillos de choque que se tocan con las manos.
La campana, también denominada cúpula o copa, es la sección abombada y elevada que rodea inmediatamente el orificio central. Al ser la zona más gruesa y rígida del instrumento, al percutirla produce un sonido de ataque definido, de altura más aguda y con carácter «metálico» o «de campana» (ping), claramente diferenciado del resto de la superficie. El tamaño de la campana en proporción al diámetro total influye también en el comportamiento global del platillo: en igualdad de condiciones, una campana mayor genera un sonido más rico en armónicos, con mayor proyección y una resonancia más prolongada. Buena parte de los sobretonos agudos del instrumento se originan en la campana y en la zona inmediatamente circundante.
El arco (en inglés, bow) es la superficie de ejecución que se extiende entre la campana y el borde, y constituye la mayor parte del área del platillo. Suele describirse en dos zonas:
El paso de una zona a otra viene determinado por el adelgazamiento (taper), es decir, la disminución gradual del espesor de la lámina desde la campana hacia el borde. El grado de adelgazamiento varía según el modelo; algunos platillos de efectos y ciertos platillos chinos apenas presentan adelgazamiento, lo que les confiere un sonido áspero, semejante al de un gong.
El borde o aro es la circunferencia exterior del platillo y su parte más delgada. Percutir cerca del borde produce el sonido más pleno del instrumento, con mayor cantidad de «estela» sonora (wash) y un ataque más suave. Por ser la región más frágil, se recomienda no golpearla de forma perpendicular con la baqueta, ya que puede provocar fisuras o grietas.
Los platillos se designan por su diámetro, expresado habitualmente en pulgadas y, con menor frecuencia, en centímetros. El tamaño influye de manera notable en el sonido: en igualdad de peso, los platillos de mayor diámetro poseen una altura más grave, mayor volumen y proyección, y un sustain (sostenimiento) más prolongado que los de menor tamaño.
El peso expresa el grosor relativo del platillo y resulta de la combinación entre su diámetro y su espesor, por lo que se trata de una magnitud relativa: un mismo peso nominal no implica el mismo espesor en platillos de distinto tamaño. Los fabricantes suelen clasificar sus modelos con denominaciones como thin (fino), medium thin, medium, medium heavy y heavy (pesado).
El espesor es uno de los factores que más contribuyen a la altura y al nivel sonoro del instrumento, y condiciona también su respuesta a la ejecución. Los platillos pesados poseen una altura más aguda, mayor volumen, más «corte» (capacidad de destacar sobre el conjunto) y una mejor articulación de cada golpe cuando se tocan con baquetas. Por el contrario, los platillos finos producen un sonido más lleno y de altura más grave, requieren menos energía para entrar en vibración y, por ello, ofrecen una respuesta más rápida.
El perfil (también llamado curvatura o bow) es la distancia vertical que recorre el arco desde la base de la campana hasta el borde del platillo; los platillos de perfil alto presentan, por tanto, una forma más acusada de cuenco. El perfil afecta a la altura y a la composición armónica del sonido: los platillos de perfil más alto tienen un tono más agudo y menos sobretonos, mientras que los de perfil bajo, más planos, suenan más graves. Desde el punto de vista acústico, este efecto se explica porque la curvatura aumenta la rigidez de la lámina y, con ella, las frecuencias de sus modos de vibración.
En la música popular, comúnmente los platillos se encuentran dentro de una batería de instrumentos de percusión. En este caso, los platos más populares son: