
En la mitología griega, Procusto o Procrustes (del griego antiguo Προκρούστης Prokroústēs ‘estirador’) es el sobrenombre de un bandido que vivía en el camino de Mégara a Atenas. Hijo de Poseidón, fue uno de los malhechores muertos a manos de Teseo.
Procusto obligaba a sus víctimas a acostarse en un lecho para torturarlas. Si las víctimas eran más pequeñas que la cama, las estiraba a martillazos y si eran más grandes que la cama les cortaba las piernas. Ha dado las voces, en español, de procústico, procústeo o procusteano. Todas usadas por analogía para describir, por ejemplo, situaciones en las que alguien o algo es obligado a ajustarse a estándares arbitrarios a la vez que se ignora por completo el daño obvio que resulta de tal esfuerzo.
Procusto también era conocido como Damastes (Δαμαστής, ‘avasallador’ o ‘controlador’) o Procoptas (Προκόπτης, ‘cortador’), todos ellos sobrenombres del bandido Polipemón (Πολυπήμων ‘muchos daños’) o Pemón (Πήμων, ‘dañino’). Las fuentes mitográficas se refieren a él como λῃστής (lēstḗs, bandido o malhechor) pero también se ha interpretado su función implícitamente como herrero o posadero.
Procusto habitaba al lado de un camino en el Ática, en la localidad de Coridalo o cerca de Eleusis. Su modus operandi consistía en pervertir la ley de la hospitalidad (xenía) ofreciendo alojamiento a los viajeros para luego forzarlos a encajar exactamente en sus lechos mediante la tortura física. Dependiendo de la fuente clásica, el mito presenta dos variantes en la ejecución de su castigo. En una variante se nos dice que disponía de un lecho corto y otro largo; a los caminantes de baja estatura los acostaba en el largo y los estiraba a martillazos o amarrándoles yunques hasta igualar la longitud, mientras que a los huéspedes altos los ubicaba en el corto para serrarles las extremidades sobrantes.
En otra variante se nos dice que poseía un solo lecho en el que mutilaba a los viajeros demasiado grandes y, en cambio, estiraba las piernas a martillazos (prokroúein) a los que eran demasiado pequeños, acción técnica de la cual deriva directamente su nombre. Sea lo que fuere, el reinado de terror de Procusto terminó cuando el héroe Teseo lo capturó en su viaje hacia Atenas y lo ejecutó aplicando su propio método, obligándolo a ajustarse a la fuerza a su propia cama. Pero hijo de Procusto fue Sinis, otro malhechor, habido con su esposa Silea.

Procusto se ha convertido en un símbolo de conformismo y uniformización.
