
Un ranchero es una persona que vive o trabaja en un rancho, generalmente dedicado a la agricultura o la ganadería, y que forma parte de la vida rural en distintos países de habla hispana, especialmente en México. En la historia agraria mexicana, los textos académicos distinguen entre hacendados, propietarios individuales, rancheros y labradores, empleando a menudo el término campesino como sinónimo de quien labra la tierra. Tradicionalmente, ranchero designa a los peones, medieros o arrendatarios que trabajaban en las haciendas y que, con el tiempo, pudieron acceder a la propiedad de parte de la tierra, convirtiéndose en pequeños propietarios autónomos.
Asimismo, existe en México una figura conocida como charro ranchero, como el hombre de a caballo que vive en el campo, vaquero y campesino, que usa el traje de cuero toda su vida y con el cual va al trabajo cotidiano y a las fiestas domingueras y con el cual duerme sobre su noble bestia. Ranchero es para México lo que Llanero es para Venezuela, Gaucho para la Argentina, o Huaso para Chile.
Otra de las acepciones que tiene el vocablo ranchero en México es de carácter peyorativo. Este uso procede, en general, de ámbitos urbanos que contemplan con desdén la cultura ranchera. En este sentido, el diccionario fundamental del español de México recoge como tercera acepción la de "persona tímida o vergonzosa", ilustrada con ejemplos como "una muchacha muy ranchera" o "no seas ranchero, saluda a los demás". Santamaría define esta acepción como "persona de hábitos sencillos y aun incultos, por su semejanza con el campesino".
En México, el ranchero era conocido por su condición de hábil jinete, por su destreza en el manejo del lazo y por su traje típico diseñado especialmente para montar a caballo. Históricamente, se trataba de hombres a caballo del campo que trabajaba en las haciendas y zonas rurales del altiplano y la «Tierra-adentro» (Bajío e interior del país), desempeñando, a caballo, todos los oficios y quehaceres del campo, como los oficios de vaquero, caporal y mayordomo, entre otras cosas.
Cabe destacar que el diccionario del español de México define charro como jinete que exhibe sus destrezas en el manejo del lazo, en la doma de caballos y en otros ejercicios ecuestres ejecutados para manejar el ganado siguiendo las tradiciones campiranas mexicanas y también como caporal, arrendador, vaquero o arriero de las antiguas haciendas agrícolas y ganaderas que era diestro en la doma y el manejo de los caballos. Hacia la década de 1840, diccionarios españoles ya incluían la acepción mexicana de Rancho como: “En Méjico es un cortijo separado dependiente de una hacienda de labor”; mientras que para “Ranchero” da la definición: “el que habita un rancho; suele tomarse por lo mismo que campesino”.
En 1844, Domingo Revilla publicó un artículo titulado «Costumbres y Trajes Nacionales: Los Rancheros» en la revista —El Museo Mexicano— en donde explicó que Rancheros eran la clase de gente que habitaba en las haciendas, aldeas y bosques, y la cual se dedicaba a los quehaceres del campo, específicamente el cuidado y mantenimiento de los caballos y ganado vacuno:
La clase á que se da entre nosotros el nombre de Rancheros, es la que vive regularmente en el campo; es, pues, esa reunion de gentes, que retirada del seno y del bullicio de las ciudades y grandes poblaciones y de los pueblos pequeños, se halla distante de su corrupcion, de sus imperfecciones y de sus dolorosas necesidades, encontrándose en medio de otras que sin costosos sacrificios satisface, porque esos sacrificios son los que la misma naturaleza le ecsige, á la vez que le facilíta los medios para disminuirlos. […] Los Rancheros, pues, son de dos clases: los unos entregados esclusivamente á las labores del campo, y los otros al cuidado, conservacion y aumento de la caballada y ganados, especialmente el vacuno, y por lo mismo se acostumbran al manejo y uso del caballo.

El historiador y periodista español Niceto de Zamacois, refirió que los Rancheros eran para el Altiplano e interior del país, lo que los Jarochos eran para Veracruz:
“En las provincias del interior de Méjico, en los territorios fríos y templados, se les da á los hombres del campo que desempeñan sus ocupaciones á caballo, el nombre de "Rancheros", derivado de la voz “Rancho” que se aplica a una hacienda corta de campo, o a una parte de una grande que esta dividida en racherías o ranchos. A los que desempeñan los mismos quehaceres en las haciedas de Veracruz se les da el nombre de "Jarochos".”

El escritor y abogado español, Luis Manuel del Rivero, le dedicó unas palabras al Ranchero Mexicano, en su libro “Méjico en 1842”:
El Ranchero es hombre de mas altos pensamientos, muy forzudo, gran ginete, buen bebedor, que gasta sin duelo un peso cuando le tiene; que cuando anda va arrastrando sus descomunales y sonoras espuelas, y manejando su cuarta; que á caballo no se desprende de su machete, oprimiéndole bajo del muslo y cruzándole á menudo con el de su adversario...