El razonamiento espacio-temporal es un área de la inteligencia artificial que se nutre de los campos de las ciencias de la computación, la ciencia cognitiva y la psicología cognitiva. El objetivo teórico —en el ámbito cognitivo— implica la representación y el razonamiento sobre el conocimiento espacio-temporal en la mente. El objetivo aplicado —en el ámbito informático— conlleva el desarrollo de sistemas de control de alto nivel para autómatas destinados a navegación robótica, así como la comprensión del tiempo y el espacio.
Un hallazgo convergente en la psicología cognitiva es que la relación de conexión es la primera relación espacial que adquieren los bebés humanos, seguida por la comprensión de las relaciones de orientación y de distancia. Las relaciones internas entre estos tres tipos de relaciones espaciales pueden explicarse de manera computacional y sistemática dentro de la teoría del prisma cognitivo de la siguiente forma:
Sin abordar las relaciones internas entre las relaciones espaciales, los investigadores de IA aportaron numerosas representaciones fragmentarias. Ejemplos de cálculos temporales incluyen el álgebra de intervalos de Allen y el álgebra de puntos de Vilain y Kautz. Las operaciones espaciales más destacadas son los cálculos mereotopológicos, el cálculo de puntos cardinales de Frank, el cálculo de doble cruz de Freksa, los cálculos de 4 y 9 intersecciones de Egenhofer y Franzosa, el cálculo de vaivén de Ligozat, varios cálculos de conexión de regiones (RCC) y el álgebra de relaciones de puntos orientados.
Se han diseñado cálculos espacio-temporales que combinan información espacial y temporal. Por ejemplo, el cálculo de restricciones espacio-temporales (STCC) de Gerevini y Nebel combina el álgebra de intervalos de Allen con RCC-8. Asimismo, el cálculo de trayectorias cualitativas (QTC) permite razonar sobre objetos en movimiento.
La literatura ha puesto énfasis en el razonamiento espacio-temporal cualitativo, que se basa en abstracciones cualitativas de los aspectos temporales y espaciales del conocimiento de sentido común que sustenta nuestra perspectiva humana de la realidad física. Desde un punto de vista metodológico, los cálculos cualitativos restringen el vocabulario de teorías matemáticas complejas que tratan sobre entidades temporales o espaciales, de modo que aspectos específicos de dichas teorías puedan abordarse mediante fragmentos decidibles que utilizan lenguajes cualitativos simples (no métricos).
A diferencia de las teorías matemáticas o físicas sobre el espacio y el tiempo, los cálculos de restricciones cualitativas permiten realizar razonamientos de bajo coste computacional sobre entidades situadas en el espacio y el tiempo. Por ello, la expresividad limitada de los cálculos de formalismos de representación cualitativa resulta ventajosa cuando es necesario integrar tales tareas de razonamiento en aplicaciones. Por ejemplo, algunos de estos cálculos pueden implementarse para gestionar consultas espaciales en sistemas de información geográfica (SIG) de manera eficiente, mientras que otros pueden utilizarse para la navegación y la comunicación con un sistema móvil robótico.
La mayoría de estos cálculos pueden formalizarse como álgebras de relaciones abstractos, permitiendo así realizar el razonamiento a un nivel simbólico. Para calcular soluciones de una red de restricciones, el algoritmo de consistencia de caminos constituye una herramienta importante.