Sabra, también comercializado como seda de cactus, seda sabra o seda vegetal, es el nombre que recibe en Marruecos un hilo de aspecto lustroso empleado en tejidos, adornos de indumentaria y otras labores artesanales. En distintos contextos de la artesanía marroquí, el sabra se ha identificado como rayón.
Sabra no es una denominación técnica normalizada y su significado varía según el contexto. En Marruecos se emplea para referirse a hilos brillantes utilizados en distintas labores textiles y, en algunos casos, como sinónimo de hrir, palabra árabe que significa «seda».
En una tesis doctoral de 2008 sobre la producción y comercialización de alfombras en el sur de Marruecos, la antropóloga Myriem N. Naji describió el sabra como un material de fabricación industrial, brillante y parecido a ciertos hilos sintéticos, utilizado en la decoración de sofás y prendas tradicionales como chilabas y caftanes. Según Naji, se lo denominaba habitualmente hrir, y algunos vendedores aprovechaban la semejanza visual con la seda para ofrecer a los turistas alfombras y tejidos planos como si fueran de seda.
La antropóloga Susan Schaefer Davis observó un uso semejante del término entre artesanas de Sefrú dedicadas a la elaboración de botones tradicionales. Davis identificó como rayón el hilo empleado por estas artesanas y recogió el testimonio de una de ellas, según la cual el mismo material podía llamarse hrir o sabra, aunque no fuera seda auténtica. Davis señala asimismo que, durante el siglo XX, el rayón sustituyó a la seda natural que se había utilizado anteriormente para elaborar botones de caftán.
Por ello, nombres comerciales como seda de cactus, seda sabra o seda vegetal no permiten determinar por sí solos la composición de la fibra. La normativa textil de la Unión Europea, por ejemplo, reserva la denominación «seda» a las fibras obtenidas exclusivamente de insectos productores de seda.
Varias fuentes identifican como rayón el material conocido como sabra en determinados ámbitos textiles marroquíes.
En 2009, la revista especializada Handwoven publicó un artículo sobre una visita al Ensemble Artisanal de Marrakech. Allí se describía a una tejedora que utilizaba chenilla de rayón junto con sabra, al que la propia tejedora calificaba como un tipo de rayón.
Davis llegó a la misma identificación en su estudio sobre las artesanas de Sefrú, cuyos hilos de rayón recibían, entre otros, el nombre de sabra.
En 2018, la organización artesanal marroquí Anou investigó la procedencia del hilo comercializado como sabra. Según la organización, parte del producto adquirido a proveedores marroquíes procedía de hilo importado cuyo embalaje lo identificaba como rayón. Anou afirmó además haber analizado muestras de sabra comercial y haber obtenido como resultado que se trataba de rayón.
La investigación fue recogida posteriormente por la consultora de diseño y materiales FranklinTill. Annie Warburton señaló que tanto las etiquetas de los embalajes como los análisis realizados sobre las muestras apuntaban al rayón y que los distribuidores consultados reconocían que el hilo no se fabricaba en Marruecos.
El rayón es una fibra manufacturada de celulosa. Aunque la celulosa procede de materia vegetal, el proceso de fabricación es distinto de la extracción mecánica de una fibra natural de las hojas de una planta.
Anou investigó también otra cadena de suministro correspondiente a un material que algunos artesanos consideraban una variedad de sabra de mayor calidad. Según la organización, un fabricante situado cerca de Barcelona identificó el producto que suministraba como filamento de acetato de celulosa, y no como fibra de agave.
Este caso corresponde a una cadena de suministro concreta y no permite establecer hasta qué punto el acetato se comercializa de forma general bajo el nombre de sabra.
Varias especies del género Agave producen fibras naturales aprovechables. Entre las fibras textiles obtenidas de agaves se encuentran el sisal, el henequén y el maguey.
El nombre sabra también aparece aplicado a una fibra natural de agave en la literatura científica marroquí. En 2019, Wafa Ouarhim y otros investigadores publicaron en el Journal of Bionic Engineering un estudio en el que comparaban fibras de alfa con un residuo agrícola marroquí descrito como «Sabra fibers (Agave americana L.)». Las fibras se estudiaron como refuerzo para biocompuestos de caucho.
El trabajo demuestra que en Marruecos existe fibra natural de Agave americana a la que se ha dado el nombre de sabra en publicaciones científicas. No obstante, el estudio no analizó el hilo lustroso que se vende comercialmente como «seda de cactus» ni estableció que dicho hilo se fabrique a partir de fibra de agave.
Por tanto, el uso de sabra para designar una fibra natural de agave en la literatura científica y su empleo para referirse a hilos de rayón corresponden a usos distintos de una misma denominación.
En la publicidad y en algunas descripciones comerciales del sabra se mencionan indistintamente cactus, agaves y aloes, aunque se trata de grupos botánicos diferentes.
Agave americana pertenece a la familia Asparagaceae y no a la de los cactus, Cactaceae. Según Plants of the World Online, del Real Jardín Botánico de Kew, su área de distribución natural se extiende desde el sur de Estados Unidos hasta México, mientras que en Marruecos es una especie introducida.
Aloe vera, citado también en algunas descripciones del sabra, pertenece a la familia Asphodelaceae y es una planta distinta de Agave americana.
La expresión seda de cactus no constituye, por tanto, ni una identificación botánica precisa ni una denominación técnica de una fibra textil.
El sabra aparece en distintas formas de artesanía marroquí. Naji documentó su empleo en pasamanería, prendas tradicionales y alfombras brillantes de tejido plano. Davis registró el uso de hilo de rayón denominado sabra en la elaboración de botones tradicionales para caftanes y chilabas. Handwoven describió asimismo su utilización por una tejedora del Ensemble Artisanal de Marrakech.
La composición del hilo y la técnica empleada para confeccionar la pieza son cuestiones distintas. Un tejido elaborado con rayón o acetato de fabricación industrial puede, al mismo tiempo, haber sido tejido, bordado, anudado o acabado a mano por artesanos marroquíes.
FranklinTill señaló que, a partir de los años 2000, se difundió una narrativa comercial según la cual el sabra era una fibra obtenida de cactus o agaves del Sáhara y procesada por mujeres amaziges mediante técnicas tradicionales transmitidas durante siglos. La investigación de Anou, recogida por FranklinTill, contrastó esta imagen con una cadena de suministro en la que el hilo analizado era rayón importado.
Esto no implica que las fibras naturales de agave sean inexistentes: la literatura científica sí documenta en Marruecos una fibra de Agave americana denominada sabra. La cuestión es, más concretamente, si puede demostrarse que los productos comerciales vendidos como «seda de cactus» estén fabricados con esa fibra.