
La asistencia sanitaria universal, asistencia sanitaria pública, asistencia de salud pública o sanidad pública hace referencia al acceso a asistencia sanitaria completa y la salud pública de todos los residentes de un país o región geográfica o política sin importar su capacidad económica o situación personal, esto incluye también la asistencia sanitaria universal a inmigrantes o migrantes. La asistencia sanitaria universal responde a la demanda del derecho a la salud, inscribiéndose en los derechos económicos, sociales y culturales (DESC) considerados derechos humanos de segunda generación.
La universalidad no se identifica con un único modelo institucional ni con la provisión exclusivamente pública. Los países que alcanzan una cobertura universal o casi universal lo hacen mediante combinaciones de financiación tributaria, seguros sociales obligatorios y, en algunos casos, seguros privados obligatorios sometidos a regulación pública. La OCDE señala que, además de la proporción de población cubierta, la cobertura universal depende también del conjunto de servicios incluidos y del grado de protección frente a los pagos directos de los pacientes.
La cobertura sanitaria universal puede analizarse, por tanto, a partir de varias dimensiones: qué población está cubierta, qué servicios quedan incluidos y qué parte del coste debe asumir directamente el usuario. Un derecho formal de acceso no garantiza por sí solo un acceso efectivo si persisten barreras económicas, carencias de servicios, problemas de disponibilidad o diferencias relevantes en la calidad de la atención.
Solo en el continente europeo la sanidad universal es un derecho ampliamente reconocido por la mayoría de países. Fuera de Europa está reconocida en algunos países americanos, como Canadá, Colombia, Argentina, Costa Rica, Venezuela, Ecuador, Uruguay o Cuba. También otros países de tradición europea, como Australia y Nueva Zelanda, cuentan con sistemas sanitarios universales. La asistencia sanitaria universal es prácticamente inexistente en África y Asia, salvo algunas excepciones, como Botsuana, Japón o Tailandia. A 2015, 24 países estaban desarrollando reformas para brindar asistencia sanitaria universal. En América Latina, Colombia es la nación con la Asistencia sanitaria universal más alta de la región superando el 95% de su población en el año 2019.
La asistencia sanitaria universal se provee en la mayoría de países desarrollados, y en muchos países en desarrollo a lo largo del globo. En la década de 1880, la mayoría de alemanes obtuvieron cobertura bajo el sistema de asistencia sanitaria obligatoria adelantado por Otto von Bismarck. La primera red sanitaria general de la historia fue obra de Nikolai A. Semashko, fundador del partido bolchevique y primer comisario (ministro) de Sanidad desde 1918 hasta 1930. En su libro sobre la “Protección de la salud en la URSS”, publicado en 1934, Semashko estableció tres principios básicos que debía reunir el servicio soviético de salud: unidad en la organización, participación de la población en la totalidad del trabajo de protección de salud y medidas profilácticas, es decir, la prevención. El National Health Service del Reino Unido se estableció en 1948. Entre los sistemas universales actuales más completos están el francés, el italiano, el costarricense y el cubano. Otros ejemplos son Medicare en Australia, establecido en la década de 1970, y por el mismo nombre, Medicare de Canadá, establecido entre 1966 y 1984. El sistema universal de asistencia sanitaria contrasta con los sistemas de asistencia sanitaria en los Estados Unidos y en Sudáfrica, aunque Sudáfrica es uno de los muchos países que intentan reformar su sistema de asistencia sanitaria. El 23 de marzo de 2010, el presidente de los Estados Unidos Barack Obama promulga la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible en reforma del sistema sanitario estadounidense. En el segundo mundo, el sistema nacional de salud de Cuba es considerado un ejemplo[¿quién?], pues provee atención médica para todas las incidencias de salud a toda la población cubana.
Algunos sistemas de asistencia sanitaria gubernamental permiten que practicantes privados provean los servicios, y otros no. En el Reino Unido, se les permite a los doctores proveer servicios por fuera del sistema gubernamental; en Canadá, algunos servicios son permitidos y otros no.
El derecho a la salud y su acceso en condiciones equiparables para toda la población se considera una condición necesaria para el logro de la igualdad social.