Ofrenda tradicional de flores ante un lingam, en Benarés (India).Un linga-yoni en el santuario Cat Tien, en la provincia de LamDong (Vietnam).Otra combinación de un ioni que contiene un linga; se le ha realizado una puya (adoración mediante la ofrenda de una lámpara, agua en una caracola, flores e inciensos [sahumerios]).
En el marco del shivaísmo ―una de las variedades de la religión hinduista―, la palabra sánscritalingam, a veces llamado linga o shiva‑linga, es un objeto devocional, una representación simbólica abstracta o anicónica del dios hinduista Shiva, reverenciada como un emblema de su poder generativo.
Explicación
Suele ser el murti o imagen devocional principal en los templos hindúes dedicados a Shiva,
y también se les encuentra en santuarios más pequeños, o como objetos naturales «automanifestados» (rocas cilíndricas halladas en cuevas o en el suelo, que se cree que surgieron por sí mismas al principio de los tiempos), a lo largo de toda la India.
El lingam de la tradición del shivaísmo es un símbolo de Shiva, cilíndrico, corto y parecido a una columna, hecho de piedra, metal, gemas, madera, yeso o piedras preciosas. A menudo se representa dentro de una plataforma en forma de disco,
el ioni (su contrapartida femenina, un emblema de la diosa Sakti),
que consiste en un elemento plano, horizontal en comparación con el lingam vertical, y diseñado para permitir que ofrendas líquidas se escurran para ser recogidas. Antiguos textos en sánscrito como Majabárata o los Puranas relatan narrativas que identifican el lingam como el falo de Shiva. Los hindúes practicantes consideran que el lingam y el ioni juntos simbolizan la unión de los principios masculinos y femeninos y la totalidad de la existencia entera.
Juntos simbolizan la fusión del microcosmos y el macrocosmos,
el eterno proceso divino de creación y regeneración, y la unión de lo femenino y lo masculino que recrea toda la existencia.
El lingam es venerado con ofrendas de leche, agua, flores frescas, brotes tiernos de hierba, frutas, hojas y arroz secado al sol.
na tasya kaśchit patir asti loke na cheśitā naiva cha tasya liṅgaṃ sa kāraṇaṃ karaṇādhipādhipo na chāsya kaśchij janitā na chādhipaḥ
[Shiva] no tiene ningún amo en el mundo, ni tampoco gobernante, ni signo o marca. Él es la causa, el señor de los señores de los sentidos; no tiene progenitor ni soberano.
En este contexto, liṅga significa ‘signo’ o ‘marca’, y el texto afirma que Shiva (el Supremo) trasciende toda característica fenoménica, incluida la distinción de género.
El lingam es un emblema de poder generativo y destructivo. Si bien está basado en representaciones del falo (miembro sexual masculino), el lingam se considera el «símbolo exterior» de Dios (la realidad sin forma), la simbolización de la fusión de la «materia primordial» (prakriti, la materia) con la «conciencia pura» (Púrusha, el Varón supremo o Dios) en un contexto trascendental.
El principio creativo metafórico del lingam-yoni, la unión de lo femenino y lo masculino, el eterno proceso cosmológico de la creación también se representa en la filosofía china del yin y el yang, donde etimológica y semánticamente el Yin representa lo femenino, la mitad-unidad de la conciencia y el Yang denota lo masculino, la otra mitad, simbolizando juntos la totalidad o unidad-conciencia en la creación.
El lingam se conceptualiza como emblema de poder generativo a la vez que destructivo, sobre todo en las prácticas esotéricas kaula y tantra, así como en las tradiciones shivaista y shaktista del hinduismo.
«Lingam» se encuentra en textos sánscritos, como el Shvetashvatara Upanishad, Sāṃkhya, Vaisheshika y otros textos con el significado de «evidencia, prueba» de Dios y de la existencia de Dios, o de la existencia de Brahman sin forma.
La iconografía de los lingam hallada en yacimientos arqueológicos del subcontinente indio y el sudeste asiático se representa como
un cilindro simple dispuesto dentro de un ioni,
pilares redondeados mukhalinga con tallas tales como uno o varios mukha (rostros), o bien
representaciones anatómicamente realistas de un falo como en el Gudimallam Lingam.
En las tradiciones shivaístas, el lingam se considera una forma de iconografía espiritual.
Nombre sánscrito y etimología
liṅga, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito).
aparece como femenino (liṅgī) sólo en el término visnú-linguí.
cuando aparece como último miembro de un compuesto femenino terminado en ‑ā
(o femenino terminado en *-ī* solo en la palabra viṣṇu-liṅgī;
liṅga: marca, signo, mancha, señal, distintivo, emblema, característica (cuando aparece como último miembro de un compuesto equivale a tal‑liṅga, ‘eso que tiene algo por marca o signo’), en los Upaniṣad; en el Majabárata y otras obras.
liṅga: cualquier distintivo o marca asumida o falsa, apariencia, disfraz, en el Majabárata; en la literatura kavia y otras obras.
liṅga: una prueba, evidencia; en los Kātyāyana-śrauta-sūtra; en el Sarvadarśana-saṃgraha; en algún texto de Kaṇāda.
cualquier marca o emblema supuesto o falso, disfraz, máscara, disfrazado.
prueba, evidencia.
liṅga: un signo de culpabilidad, cuerpo del delito (corpus delicti), en Iagñavalkia y en los comentarios.
liṅga: el signo del género o del sexo, órgano de la generación, en las Leyes de Manu; en el Jari‑vamsa; en los Purāṇas y otras obras.
signo de género o sexo, órgano de la generación.
órgano masculino o falo (especialmente el de Shiva, adorado en la forma de una columna de piedra o mármol que generalmente surge de un ioni y se encuentra en templos dedicados a Shiva. Originalmente existían 12lingas principales, de los cuales los más conocidos eran Soma Natha (en Guyarat), Maja Kala (en Ujjayini), Viśweśwara (en Benarés). Actualmente el número de lingas en la India se estima en 30 millones.
liṅga: El órgano masculino o falo (especialmente el de Śiva, adorado en forma de piedra o columna de mármol que generalmente surge de un yoni —véase— y se erige en templos dedicados a Śiva; antiguamente existían doce liṅgas principales de Śiva, de los cuales los más conocidos son Soma-nātha en Gujarāt, Mahā-kāla en Ujjayinī, Viśveśvara en Benares, etc.; pero el número de liṅgas en la India se estima en treinta millones, según India and its Inhabitants de Monier-Williams, página 322, nota; según Religious Thought and Life in India de Monier-Williams, páginas 78, nota 1, y 90), en el Majabárata; en el Rāmāyaṇa y otras obras.
género (en gramática); cf. pum-linga: (‘género masculino’).
ídolo, imagen de un dios.
en lógica: viāpia, la marca invariable que demuestra la existencia de algo en un objeto (por ejemplo, en la proposición «hay fuego porque hay humo», el humo es el lingam).
prātipadika (la base cruda o raíz sin inflexiones de un sustantivo); abreviado como li.
en retórica: indicación, palabra que sirve para fijar el sentido de otra palabra; por ejemplo, en el pasaje kupito makara-dhvajaḥ (‘el iracundo que tiene la bandera del cocodrilo’), la palabra kupita (‘enojado’) restringe el significado de makara-dhwaya (‘cualquiera que tiene un cocodrilo por bandera’) para que signifique Kámadeva)
un orden de estudiantes religiosos.
síntoma, signo de una enfermedad.
Compuestos
liṅga-pīṭha: el pedestal de un śivalinga.
Liṅga-purāṇá: nombre de uno de los 18 Purāṇás principales, en el que el dios Shiva, presente en el agní liṅga (pene de fuego), relata la creación del mundo así como una lista de sus propios avataras (encarnaciones) en oposición a los avataras de Visnú.
Maneras de referirse al pene
liṅga (la manera más común de nombrar el pene, por ejemplo en el Kama sutra).
liṅga agra: ‘punta del pene’, el glande.
liṅga-já: ‘nacido del pene’, pus uretral. Aparece en el Léxiko, del indólogo griego Dimitrios Galanos (1760-1833).
liṅga nāśa: ‘destrucción del pene’ o ‘pérdida de características propias de uno’.
liṅga shopja: ‘hinchazón del pene’, siendo śopha: ‘inflamación’.
meḍhra: manera antigua de referirse al pene, aparece en el antiquísimo texto Átharva vedá (I milenio a. C.).
śépa: manera antigua e inusual de referirse al pene, aparece en el Rig vedá (II milenio a. C.), el Átharva vedá y el Vayasanei samjitá. Después pasó a significar ‘cola’ (como la de un perro, etc.). Según Monier-Williams, shepa provendría de alguna antiquísima palabra protoeuropea que produjo también el latín cippus (base de tronco, pene), que dio origen a la palabra española «cipote» (pene).
Según el filósofo Joseph Schmidt,
la palabra lingam está relacionada con la palabra en inglés antiguo slinkan y estas palabras relacionadas en otros idiomas que expresan la contracción y con esa hinchazón mutua a medida que encontramos en babosas o caracoles y así expresan la capacidad de los genitales humanos. También en lenguas eslavas encontramos esta antigua relación de la palabra lingam con expresiones para babosas, por ejemplo, en el sorbio superior šlink o eslovaco slimák. Por lo tanto, en la adoración india de lingam es esta característica esencial de la milagrosidad de los genitales humanos. El lingam original, por lo tanto, tiene este significado, pero la representación india del lingam con yoni es, por supuesto, solo la representación del clítoris, mientras que yoni conserva no cerrado, imperfecto, lo cual es muy inusual en comparación con los otros religiosos más conocidos símbolos.
Descripción
El origen y la interpretación del lingam es un tema de intenso debate.
El lingam es un símbolo del falo.
Pero según Heinrich Zimmer y Joseph Campbell, el lingam no sería tanto el pene como una energía masculina «asexuada».
El lingam es a menudo representado junto con el ioni, un símbolo de la vulva y de la energía femenina.
La unión de ambos representa «la indivisible unidad en la dualidad de lo masculino y lo femenino, un espacio pasivo y un tiempo activo desde los cuales se origina toda vida».
Origen histórico del lingam
El antropólogo John Christopher Fuller señala que aunque la mayoría de los ídolos esculpidos (murtis) son antropomórficos, el anicónico shiva lingam es una excepción importante.
Algunos creen que el culto al lingam era una característica de las religiones indígenas de la India.
El lingam representa también el pilar stambha, sin principio ni fin, que sugiere la naturaleza infinita de Shiva.
Existe un himno en el Átharva vedá (I milenio a. C.) que alaba a una columna sagrada (iūpa-stambha, siendo yūpa: poste al que se ataba la bestia que iba a ser sacrificada al fuego, y stambha: ‘columna’). Este podría ser un posible origen del culto al lingam.
Algunos asocian el shiva linga con este yupa-stambha, el poste de sacrificio. En ese himno se encuentra una descripción del stambha sin principio ni fin, y se explica que dicho stambha está puesto en lugar del eterno Brahman.
Después, el fuego del iagñá (‘sacrificio [védico]’), el humo, las cenizas y las llamas, la planta de soma y el buey que se utiliza para llevar en la espalda la leña para el sacrificio dio lugar a las concepciones de la luminosidad del cuerpo de Shiva, el color leonado de su cabello enmarañado, su garganta azul, montado sobre su toro.
Con el tiempo, este iupa-stambha podría haber dado lugar al shiva linga.
En el Linga puraná el mismo himno se amplía en forma de cuentos, destinados a establecer la gloria del gran stambha y la naturaleza suprema de Mahadeva (‘el gran dios’, Shiva).
↑Alex Wayman (1987). «O, that linga!». Annals of the Bhandarkar Oriental Research Institute68 (1/4): 30., Quote: "That is why today one will read in various works by Indians on Saivism a denial that the linga is a phallus; and the late Dr. Basham once told the present writer that in all the years of his India contacts he never found any Saivite admitting that the linga is a phallus."
123Véase la entrada Liṅga, que se encuentra en el tercio final de la tercera columna de la pág.901 en el Sanskrit-English Dictionary del sanscritólogo británico Monier Monier-Williams (1819‑1899). Oxford (Reino Unido): Clarendon Press, 1899.
↑A veces puede encontrarse como el neutro लिङ्गं (liṅgaṁ).
↑Eva Rudy JANSEN [1993]: The book of hindu imagery: gods, manifestations and their meaning, págs.46 y 119. Binkey Kok Publications, 2003. ISBN 90-74597-07-6.
12Elizabeth U. HARDING: Kali: the black goddess of Dakshineswar (capítulo «God, the Father»). Nueva Delhi: Motilal Banarsidass, 1998. pp. 156-157. ISBN 978-81-208-1450-9.