En construcción se denomina techo (también plafón en algunos países hispanoamericanos) al conjunto de disposiciones constructivas de la parte superior de un edificio, construcción, habitáculo, etc., que lo cubre y cierra, principalmente para proteger su interior contra condiciones ambientales externas como el calor y el frío, la humedad o el viento. De manera genérica, se consideran términos sinónimos o afines para definir el mismo elemento los términos techado, techumbre, tejado, cubierta y artesonado.
Los techos se pueden clasificar según su aspecto o construcción.
Los techos se han decorado a menudo con pintura al fresco, mosaicos y otros tratamientos superficiales. Aunque es difícil de ejecutar (al menos en el lugar), un techo decorado tiene la ventaja de que está protegido en gran medida de los daños causados por dedos y polvo. En el pasado, sin embargo, esta preservación se compensaba con creces con el daño que causaba el humo de las velas o de una chimenea. Muchos edificios históricos tienen techos célebres. Quizá el más famoso sea el techo de la Capilla Sixtina, obra de Miguel Ángel.
La altura del techo puede tener repercusiones psicológicas, sobre todo en el caso de los techos bajos.
Los edificios de más de un piso, con esos niveles plenamente practicables y habitables, deben tener solados y forjados resistentes, y un sistema de escaleras o sistema de acceso similar. El techo de un nivel es la parte baja del nivel superior.
Los materiales más utilizados son:
El tipo de techo más común que contribuye a la resistencia al fuego en la construcción comercial y residencial es el falso techo. En este caso, la resistencia al fuego se logra gracias al sistema completo: la estructura superior de la que se suspende (ya sea un piso de concreto o de madera), el mecanismo de suspensión y, finalmente, la membrana inferior o falso techo. Entre la estructura de la que se suspende el falso techo y la membrana inferior (como un techo de perfiles T o una capa de paneles de yeso).
Sin embargo, se puede construir un techo independiente con resistencia al fuego propia. Estos sistemas deben someterse a pruebas sin estar suspendidos de una losa superior para demostrar su capacidad de autosostenimiento. Este tipo de techo se instala para proteger los elementos superiores del fuego.