

El telón es el lienzo o cortina corredera que, en un teatro o en otra sala de espectáculos, separa el espacio del público del escenario o de parte de él. Puede abrirse y cerrarse, bien en sentido vertical (como una persiana), o bien en sentido horizontal (como una cortina).
El llamado telón de boca es el grande que cierra la embocadura a la altura del proscenio; se mantiene cerrado antes del comienzo de la representación y durante el intermedio o los entreactos, a fin de ocultar al público los posibles cambios en la escenografía. El término telón también se usa para designar el final de la obra puesta en escena.
El Diccionario de la lengua española de la RAE propone como origen de telón el aumentativo de "tela". En francés se usan los términos «rideau» y «toile de théâtre»; en inglés puede utilizarse «stage curtain», como término genérico; «telone o sipario» en italiano y «Vorhang» en alemán.
Constituido por una simple manta vieja o unos harapos entre los cómicos de la legua, el telón fue evolucionando hasta convertirse en un objeto artístico decorado con pasamanería y bordados. Los telones clásicos del teatro a la italiana se fabricaban con tejidos densos y pesados —como el terciopelo—, evitando así dejar pasar los rumores y las luces del escenario durante los cambios de escena entre un acto y otro.
En la arquitectura teatral interior moderna, detrás del telón textil tradicional existe el telón cortafuegos que cae a guillotina sobre el escenario; su función, en caso de incendio, es evitar que las llamas se propaguen a la sala. En su origen (finales del siglo XIX) estaba hecho de una tela rígida y también solía aparecer pintado, completando sus objetivos de seguridad con aspectos decorativos.

Además de los mencionados telón de boca y telón de fuego o cortafuegos, la arquitectura interior teatral diferencia los siguientes tipos: