| Temnospóndilos | ||
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| Rango temporal: Carbonífero Inferior - Cretácico Inferior 350 Ma - 120 Ma Posible taxón descendiente Lissamphibia sobrevive hasta el presente | ||
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| Taxonomía | ||
| Reino: | Animalia | |
| Filo: | Chordata | |
| Subfilo: | Vertebrata | |
| Superclase: | Tetrapoda | |
| Clase: | Amphibia | |
| Subclase: |
Temnospondyli Zittel, 1888 | |
| Clados | ||
Los temnospóndilos (Temnospondyli) del griego antiguo "temno"/"τεμνο" (o "témneim" por su forma regular, cortar) y "spondylos"/"σπόνδυλος" (vértebras) son un importante grupo de tetrápodos que prosperaron durante los períodos Carbonífero, Pérmico y Triásico. Unos cuantos linajes sobrevivieron hasta el Cretácico Inferior, siendo Koolasuchus el último temnospóndilo del que se tengan registros, aunque la evidencia fósil favorece un origen de los anfibios modernos dentro de este grupo, más en concreto a partir del linaje Dissorophoidea. El grupo se originó en el Viseense, a mediados del período Carbonífero Inferior (también conocido como Misisípico) hace aproximadamente 350 millones de años, logrando a lo largo de su historia evolutiva diversificarse y establecerse en un amplio rango de hábitats (tanto acuáticos como semiacuáticos y terrestres) y nichos ecológicos, en especial en el Carbonífero Superior y el Pérmico Inferior. Hacia finales del Pérmico (Lopingiense) y a raíz de la extinción masiva del Pérmico-Triásico, la gran mayoría de los temnospóndilos se extinguieron, sobreviviendo tres linajes relictuales de distribución gondwánica (Dvinosauria y los progenitores de los clados Capitosauria y Trematosauria) que, posteriormente, se diversificaron y repoblaron la tierra a partir del Triásico inferior (Induense). Tras este evento de extinción y hasta la desaparición de casi la totalidad del grupo en el Cretácico Inferior hace aproximadamente 120 millones de años, los temnospóndilos estuvieron prácticamente restringidos a hábitats acuáticos. Presentaban una amplia distribución, habiéndose descubierto restos fósiles de temnospóndilos a lo largo de todo el mundo, desde Groenlandia hasta el Continente Antártico.

Los temnospóndilos exhibían tamaños diversos, los cuales iban desde menos de 30 centímetros de largo hasta, quizás, 10 metros de largo. El cráneo de los temnospóndilos era triangular o parabólico, estando, frecuentemente, muy ornamentado (en individuos grandes y maduros) con patrones poligonales de estribaciones, los cuales también están presentes en otros tetrápodos primitivos. Estas ornamentaciones indican que la piel estaba fuertemente adherida al cráneo. Ranuras correspondientes a una línea sensorial están presentes en los cráneos de adultos (al igual que juveniles) de varias especies, indicando un estilo de vida completamente acuático.
Los temnospóndilos retienen todos los huesos dermales encontrados en la mayor parte de los otros grupos de tetrápodos, exhibiendo huesos extras, como un internasal, un interfrontal, un interparietal, etc. Estos huesos extras han sido observados en numerosos taxones, tales como Eryops, algunos géneros del grupo Dissorophoidea y otros del grupo Stereospondyli restringidos al Triásico.
El hueso palatal está perforado por una larga fenestra interpterigoidea (lo que corresponde a una de las más características autopomorfias del grupo) que retiene largos colmillos palatales. Los numerosos dientes cónicos y duros, sumado a los grandes colmillos palatales, sugieren que los temnospóndilos eran depredadores (carnívoros, insectívoros, piscívoros o cualquier combinación de estos). Las formas acuáticas han sido consideradas tanto como depredadores pasivos, bentónicos, de emboscada, cazadores de superficie o neoténicos activos. Los temnospóndilos poseían extremidades delanteras con cuatro dedos, mientras que en las traseras presentaban cinco.

La evidencia fósil más antigua de temnospóndilos son huellas fósiles asignadas a los icnotaxones Batrachichnus y Paleosauropus del Tournaisiense del Carbonífero Inferior, hace unos 350 millones de años. A lo largo del período Carboníferos los temonospóndilos presentaban un estilo de vida semiacuático y tamaños variables como en los géneros Dendrerpeton y Cochleosaurus. Otros géneros menos primitivos eran pequeños y se asemejaban a los caudados (Limnerpeton) e incluso existían grupos (como en el género Branchiosaurus) en los cuales se daban casos de pedomorfismo, reteniéndose las branquias como en algunas caudados actuales. Ya hacia finales del Carbonífero y a comienzos del período Pérmico un gran número de grupos desarrollaron extremidades y vértebras robustas, adaptándose a un estilo de vida terrestre (Cacops), mientras otros se desarrollaron como depredadores semiacuáticos de grandes cuerpos (Eryops). Otros presentaban hocicos semejantes a los cocodrilos modernos (Archegosaurus).

Durante el período Pérmico el clima se volvió seco y árido, dando paso al dominio de los reptiles con la consecuente extinción de los temnospóndilos terrestres. Sin embargo, las formas semi y completamente acuáticas continuaron floreciendo. Mientras estos grupos seguían diversificándose en los lagos, ríos y cursos de aguas a finales del Pérmico, un gran número de géneros se volvieron más y más dependientes de un medio acuático, lo que se tradujo en la presencia de unas vértebras más débiles, una reducción de las extremidades y el desarrollo de unos cráneos largos y aplanados (como en los géneros del clado Stereospondyli). Estas adaptaciones permitieron a los temnospóndilos dominar los ecosistemas de agua dulce duranto el Triásico, dándose incluso el caso de un grupo (Trematosauroidea) adaptado a una vida marina. A finales de este período se produjo la extinción masiva del Pérmico-Triásico, lo que desencadenó la extinción de un gran número de linajes de temnospóndilos.
A comienzos del período Triásico los únicos sobrevivientes dentro de los temnospóndilos correpondían a miembros de los clados Dvinosauria, Trematosauria y Mastodonsauroidea. Los miembros de este último grupo presentaban grandes y aplanados cráneos de hasta casi un metro en los individuos más grandes (Mastodonsaurus), lo que sugiere un estilo de vida bentónico. Por otra parte, los linajes pertenecientes a Trematosauria lograron una gran radiación evolutiva, de la cual surguieron clados como Metoposauroidea y Plagiosauroidea. Los miembros del primer grupo exhibían una marcada convergencia evolutiva con las especies de Mastodonsauroidea, mientras que en el segundo grupo destacaban los cráneos parabólicos, cuerpos cortos y aplanados ventralmente (como adaptación también a una estilo de vida bentónico) y la presencia de agallas en los individuos adultos (como en el género Gerrothorax).

Tras la extinción masiva del Triásico-Jurásico la gran mayoría de los temnospóndilos se extinguió, sobreviviendo únicamente las formas más pequeñas de los grupos Brachyopidae (presentes en China) y Chigutisauridae (de distribución gondwánica). Estas crecieron considerablemente en tamaño a lo largo del Jurásico. El último temnospóndilo del que se tengan registros (Koolasuchus) pertenecía a esta última familia y que habitó en lo que hoy es Australia a comienzos del período Cretácico.
Si bien se ha propuesto que ciertas formas especializadas pueden corresponder a ancestros de algunos o incluso de todos los anfibios modernos (Lissamphibia), como también que el grupo se extinguió sin dejar descendientes, el registro fósil ha tendido a favorecer un origen de los anfibios modernos dentro de Temnospondyli. Aunque algunos investigadores han planteado que los lisanfíbios podrían ser lepospóndilos, por lo que se excluiría, en consecuencia, a los temnospóndilos de Amphibia.
Las posiciones más basales dentro de Temnospondyli la ocupan grupos como Edopidae, Cochleosauridae o Dendrerpetontidae, mientras que estudios iniciales en la filogenia de los temnospóndilos, establecieron que la mayor radiación adaptativa del grupo correspondía a dos ramas principales, Euskelia y Limnarchia. Este último grupo se habría extendido hasta comienzos del período Cretácico, mientras que Euskelia hasta principios del Triásico. Los miembros de dicho grupo se distinguían por una serie de detalles en el cráneo y la presencia de extremidades particularmente osificadas. A su vez, se ha sugerido que Euskelia pudo dar origen a los lisanfibios, los cuales se agruparían dentro de Dissorophoidea.
El siguiente es un cladograma basado en Yates & Warren (2000), Sidor et al. (2005), Schoch et al. (2007) y Damiani (2001). En el se da aún la división de Euskelia y Limnarchia.
| Temnospondyli |
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En 2013, el paleontólogo Rainer Schoch propuso una nueva filogenia de los temnospóndilos. Esta filogenia respaldaba muchos de los clados hallados por Yates y Warren, pero no apoyaba su división de los Stereospondyli derivados en Euskelia y Limnarchia. Se encontró que los Eryopidae estaban más estrechamente relacionados con los Stereospondyli que con los Dissorophoidea, los cuales se agruparon con los Dvinosauria. El clado que incluía a Eryopidae y Stereospondylomorpha fue denominado Eryopiformes. Además, Schoch nombró Eutemnospondyli al clado que contenía a todos los temnospóndilos excepto los Edopoidea y reinstauró el nombre Rhachitomi para el clado que contenía a todos los temnospóndilos excepto los Edipoidea y los Dendrerpetontidae. A continuación se muestra el cladograma del análisis de Schoch:
| Temnospondyli |
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Los anfibios modernos (ranas, salamandras y cecilias) se clasifican en Lissamphibia. Los lisanfibios parecen haber surgido en el Pérmico. Las estimaciones del reloj molecular sitúan al primer lisanfibio en el Carbonífero Superior, pero se estima que el primer miembro de Batrachia (ranas y salamandras, pero no cecilias) apareció en el Pérmico Medio utilizando la misma técnica.
Utilizando evidencia fósil, existen tres teorías principales sobre el origen de los anfibios modernos. Una es que evolucionaron a partir de temnospóndilos disorofoides. Otra es que evolucionaron a partir de lepospóndilos, muy probablemente los lisorofios. Una tercera hipótesis es que las cecilias descienden de lepospóndilos y que las ranas y salamandras evolucionaron a partir de disorofoides.
La teoría de que los temnospóndilos fueron los ancestros de todos los lisanfibios ha ganado amplio apoyo. La morfología del cráneo de algunos temnospóndilos pequeños se ha comparado con la de las ranas y salamandras modernas, pero la presencia de dientes bicúspides y pedicelados en temnospóndilos pequeños, pedomórficos o inmaduros se ha citado como el argumento más convincente a favor del origen temnospóndilo de los lisanfibios. Observados en lisanfibios y muchos temnospóndilos disorofoides, los dientes pedicelados tienen puntas y bases calcificadas. Durante el desarrollo de la mayoría de los tetrápodos, los dientes comienzan a calcificarse en sus puntas. La calcificación normalmente procede hacia abajo hasta la base del diente, pero la calcificación desde la punta se detiene abruptamente en los dientes pedicelados. La calcificación se reanuda en la base, dejando un área en el centro del diente sin calcificar. Este patrón es evidente tanto en anfibios vivos como en ciertos fósiles de disorofoides.
Se cree que el clado disorofoideo Amphibamiformes está más estrechamente relacionado con Lissamphibia. En 2008, se nombró un anfibio llamado Gerobatrachus hottoni de Texas, cuya cabeza era parecida a la de una rana y su cuerpo parecido al de una salamandra. Se pensó que era el temnospóndilo más estrechamente relacionado con los lisanfibios y se colocó como taxón hermano del grupo en un análisis filogenético. Una especie de anfibio llamada Doleserpeton annectens fue el primer miembro de este grupo en el que se sugirió que estaba estrechamente relacionado con los lisanfibios. A diferencia de Gerobatrachus, Doleserpeton se conocía desde 1969, y la presencia de dientes pedicelados en sus mandíbulas llevó a algunos paleontólogos a concluir poco después de su nombre que era un pariente de los anfibios modernos. Se describió inicialmente como un "protolisanfibio", y el nombre específico annectens significa "conectador" en referencia a su posición de transición inferida entre temnospóndilos y lisanfibios. La estructura de su tímpano , una membrana en forma de disco que funciona como un tímpano, es similar a la de las ranas y también se ha utilizado como evidencia de una relación cercana.
A continuación se muestra un cladograma de Schoch y Werneburg (2023) que muestra la filogenia actual de Dissorophoidea con los lisanfibios como una rama:
| Temnospondyli |
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Chinlestegophis, un supuesto Stereospondyli del Triásico considerado emparentado con Metoposauroidea como Rileymillerus, ha sido señalado por compartir muchas características con las cecilias, un grupo actual de anfibios excavadores sin patas. Si Chinlestegophis es realmente un estereospóndilo avanzado y pariente de las cecilias, esto significa que, aunque todos los lisanfibios descienden de los temnospóndilos, los diferentes grupos habrían descendido de distintas ramas del árbol genealógico de los temnospóndilos. Esto representaría una cuarta hipótesis, a veces denominada «hipótesis de la difilia». Por lo tanto, los anuros y urodelos serían disorofoides supervivientes, mientras que los apodanos (cecilias) serían estereospóndilos supervivientes. Sin embargo, esta hipótesis ha sido refutada por otros estudios tanto por razones metodológicas como conceptuales sin ningún apoyo adicional.