| Tepeticpac | ||
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Glifo de Tepeticpac | ||
| Ubicación | ||
| Continente | América | |
| Región | Norteamérica | |
| Valle | Valle de Puebla-Tlaxcala | |
| País | México | |
| Estado | Tlaxcala | |
| Localidad | Santiago Tepeticpac | |
| Coordenadas | 19°20′56″N 98°14′10″O / 19.349, -98.236 | |
| Características | ||
| Tipo | Yacimiento arqueológico | |
| Administrador | Instituto Nacional de Antropología e Historia | |
| Visitable | Libre | |
| Historia | ||
| Cultura | Señorío de Tlaxcala | |
| Mapas y planos | ||
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Tepeticpac fue uno de los principales altepemeh que integraron Tlaxcallan durante el Posclásico. Las tradiciones históricas tlaxcaltecas lo presentaron como el asentamiento más antiguo y el punto de partida de las demás cabeceras, mientras que la arqueología sitúa su mayor desarrollo entre el Posclásico medio y el tardío. En el momento del contacto con los españoles conservaba una posición política relevante, aunque Ocotelulco y Tizatlán habían adquirido mayor peso.
El mismo nombre designa al yacimiento situado en Santiago Tepeticpac, en el municipio de Totolac, Tlaxcala. El asentamiento se distribuyó sobre los cerros Cuauhtzi, El Fuerte, Coyotepetl, Tenextepetl y Tlaxistlan, unos cinco kilómetros al norte de la actual ciudad de Tlaxcala. Su arquitectura se adaptó a un relieve abrupto mediante terrazas, plazas y edificios asentados en las cimas y laderas. Muros, fosos, albarradas y accesos restringidos muestran la importancia de la defensa en su configuración.
Las investigaciones iniciadas de manera sistemática en 2010 han permitido estudiar la relación entre la arquitectura, las casas nobles y el gobierno colectivo de Tlaxcallan. También han mostrado que la vida política del asentamiento no puede reducirse a la actuación de un solo gobernante ni a la imagen convencional de cuatro señoríos independientes.
El topónimo náhuatl Tepeticpac se ha traducido como «en las cumbres de los cerros», «en la cima del cerro» o «la cumbre de la sierra». Está formado por tepetl, «cerro», e icpac, «encima de» o «sobre».
La reconstrucción de la historia de Tepeticpac combina datos arqueológicos con crónicas, anales y documentos pictográficos coloniales, entre ellos la obra de Diego Muñoz Camargo y el Lienzo de Tepeticpac. Estas fuentes conservaron las tradiciones de origen de los linajes gobernantes, pero no ofrecen una cronología uniforme. Francisco Beristain Bravo señaló, además, una diferencia entre las fechas propuestas por los documentos y la secuencia arqueológica regional.
Aurelio López Corral y Ramón Santacruz Cano han advertido que los documentos coloniales se concentran en las genealogías, la guerra y las instituciones de la élite, y proporcionan menos información sobre la economía y la población común. Por ello, la arqueología se utiliza como una fuente complementaria y no solo como confirmación literal de las crónicas.
Los materiales recuperados en Tepeticpac indican una primera ocupación durante el Epiclásico. Al parecer se trató de una población residencial relativamente pequeña, anterior al gran asentamiento del Posclásico. La ocupación se interrumpió o contrajo hacia el final de ese periodo y el lugar volvió a poblarse entre los siglos XII y XIII. La mayor parte de las construcciones visibles corresponde al Posclásico, aunque algunos sectores continuaron habitados durante las primeras décadas del periodo colonial.
Según la tradición recogida por Muñoz Camargo, un grupo de teochichimecas o poyauhtecas llegó a la región después de una migración asociada con Chicomóztoc y con su deidad tutelar, Camaxtli. El relato atribuye a Culhuatecuhtli Quanez la fundación de Tepeticpac y presenta el establecimiento en los cerros como parte de un conflicto con poblaciones anteriores, identificadas en las fuentes como olmeca-xicalancas. El mismo cronista cuenta que Teyohualminqui, hermano menor de Quanez, se estableció después en Ocotelulco.
No existe una fecha única para estos acontecimientos. Beristain relacionó un pasaje de la Historia tolteca-chichimeca, fechado en el año 9 Técpatl, con 1228, mientras que otras correlaciones y las secuencias cerámicas permiten situar la formación de Tepeticpac en distintos momentos del siglo XIII. López Corral y Santacruz Cano proponen que Tepeticpac dominó el escenario político y económico del valle durante el Posclásico medio, aproximadamente entre 1200 y 1325. Después sirvió como base para el desarrollo de otros centros de Tlaxcallan y cedió parte de su preeminencia a Ocotelulco y Tizatlán, aunque mantuvo un rango destacado hasta el siglo XVI.
Las fuentes coloniales dieron especial importancia a Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán, las cuatro cabeceras que más tarde estructuraron la representación política de la provincia. La investigación arqueológica describe, sin embargo, una organización más amplia: Tlaxcallan fue una concentración urbana formada por numerosos asentamientos y casas nobles, con varios teuctli y dirigentes militares que participaban en el gobierno colectivo. La posición elevada de Tepeticpac y sus obras defensivas protegían el sector noroccidental de esa concentración. Su importancia no fue exclusivamente militar: las plazas, los conjuntos residenciales y los materiales asociados con banquetes y actividades rituales muestran que también fue un centro político y ceremonial. Muñoz Camargo representó la casa señorial de Tlahuexolotzin mediante la figura de un lobo con cabeza de oro, plumajes verdes y plumas amarillas. El emblema aparece tanto en su Descripción de la ciudad y provincia de Tlaxcala como en el cuadro principal del Lienzo de Tlaxcala.
En 1519 las fuentes identifican a Tlahuexolotzin como señor de Tepeticpac. Los relatos posteriores lo incluyeron entre los dirigentes tlaxcaltecas que establecieron relaciones con la expedición de Hernán Cortés, pero no permiten reconstruir con detalle su participación individual en las decisiones o campañas. La tradición colonial lo llamó don Gonzalo Tlahuexolotzin. Muñoz Camargo sostuvo que Cortés organizó el bautismo de los cuatro señores principales.
Durante las primeras décadas coloniales se construyó una capilla sobre una plataforma prehispánica del cerro El Fuerte. Probablemente estuvo en funciones desde alrededor de 1533 hasta 1552, cuando un vendaval la derribó; sus restos fueron demolidos al año siguiente. La decisión de no reconstruirla coincidió con una política eclesiástica que suprimió numerosas capillas pequeñas y concentró el culto en un número menor de iglesias y conventos. Las razones particulares por las que el templo de Tepeticpac no volvió a levantarse no se conocen.
Las epidemias, las congregaciones y el desplazamiento de las instituciones hacia la ciudad colonial de Tlaxcala contribuyeron al abandono del antiguo núcleo en las cimas. Tepeticpac continuó, no obstante, como cabecera territorial. El 9 de junio de 1591 salió de ella uno de los contingentes tlaxcaltecas enviados a poblar el norte de la Nueva España, encabezado por Francisco Vázquez y Joaquín de Paredes.
La poligonal de protección del INAH abarca 98.08 hectáreas y se encuentra entre los 2340 y los 2560 metros sobre el nivel del mar. Esta cifra no equivale a la extensión total del asentamiento: Beristain estimó que los vestigios podían ocupar unas 295 hectáreas fuera y dentro de la zona delimitada. El terreno presenta pendientes que en algunos puntos alcanzan cerca de 70 grados y barrancas de hasta 200 o 300 metros de profundidad. El levantamiento publicado en 2015 registró más de 150 terrazas, trece edificios y seis plazas, distribuidos en cinco sectores. Las terrazas sirvieron como áreas habitacionales y de cultivo y como basamentos para espacios públicos y ceremoniales.
Las pendientes y barrancas proporcionaban protección natural, reforzada con muros, albarradas, fosos y pasos estrechos. La obra más extensa es la llamada Gran Zanja, situada al norte del cerro El Fuerte. Mide más de 350 metros de longitud, entre cinco y seis metros de ancho y entre cuatro y cinco metros de altura, y une dos sistemas de barrancas. Probablemente bloqueaba la vía de acceso más sencilla al sector central. Su fecha de construcción no se ha establecido, aunque López Corral y Santacruz Cano consideran posible que estuviera en uso desde el Posclásico medio. No todos los elementos defensivos pueden asignarse a una misma etapa. Algunos pudieron construirse durante la formación inicial del asentamiento y otros permanecer o modificarse en el Posclásico tardío.
La escala relativamente contenida de los edificios públicos se ha relacionado con el carácter colectivo del gobierno de Tlaxcallan. Esta interpretación no implica que Tepeticpac careciera de residencias de élite. Las excavaciones del conjunto CA-2 identificaron espacios habitacionales, ceremoniales y administrativos que Robles Salmerón, López Corral y Salomón Salazar interpretan como un probable palacio. Era más pequeño y menos ostentoso que los palacios de sociedades con un poder más centralizado, pero concentraba actividades vinculadas con una casa noble. Un estudio de la cerámica policroma del sitio encontró imágenes relacionadas con la guerra, el sacrificio, las fiestas, las deidades y la jerarquía noble. Los autores observaron que el repertorio no privilegiaba de manera constante a un gobernante ni a una deidad particular y lo interpretaron como parte de una ideología compatible con instituciones colectivas.
El análisis químico de obsidiana recuperada en Tepeticpac identificó materias primas procedentes de varios yacimientos del Altiplano, entre ellos Paredón, Otumba, Zaragoza-Oyameles, la Sierra de las Navajas y el Pico de Orizaba. Parte de esos yacimientos se encontraba en territorios vinculados con la Triple Alianza. Un estudio posterior concluyó que los materiales provenientes de fuentes bajo control mexica representaban una proporción sustancial de la obsidiana del sitio, por lo que un eventual bloqueo económico no consiguió aislar por completo a Tlaxcallan de las redes regionales de intercambio.
Los primeros registros modernos del sitio se remontan a la década de 1960. En 1999 se efectuaron excavaciones en unidades residenciales y, desde 2010, el Proyecto Arqueológico Tepeticpac ha realizado prospección, levantamiento, excavación y conservación bajo la dirección de investigadores del Centro INAH Tlaxcala. Entre 2010 y 2017 se trabajó en distintos sectores del asentamiento, y en 2015 se restauraron los restos de la capilla del cerro El Fuerte.
En julio de 2024 se inauguró la ampliación del camino de acceso. El INAH informó entonces que, a lo largo de nueve etapas del proyecto, se habían invertido 17 millones de pesos en investigación, rescate y conservación; esa cantidad no correspondió únicamente a la obra vial.
En julio de 2026, el INAH informó que el Museo de Tepeticpac, construido en el camino de acceso al sitio, tenía un avance superior al 50 %. El proyecto contempla tres salas: una paleontológica, otra dedicada a los materiales del Posclásico tardío y una tercera sobre la historia de Tepeticpac.