| MTV Unplugged in New York | |||||
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| Álbum en vivo de Nirvana | |||||
| Publicación | 1 de noviembre de 1994 | ||||
| Grabación | 6 de noviembre de 1993 | ||||
| Estudio | Estudios Sony Music (Nueva York) | ||||
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| Duración | 53:50 | ||||
| Discográfica | DGC Records | ||||
| Productor(es) |
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| Cronología de Nirvana | |||||
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| Sencillos de MTV Unplugged in New York | |||||
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MTV Unplugged in New York es un álbum en directo de la banda de rock estadounidense Nirvana, publicado el 1 de noviembre de 1994 por DGC Records. Se trata de la grabación de una actuación para el programa de televisión musical MTV Unplugged. El concierto tuvo lugar el 18 de noviembre de 1993 y fue una de las últimas apariciones televisivas de Nirvana. Además de la banda principal, la grabación contó con la participación del exguitarrista de The Germs, Pat Smear, y la violonchelista Lori Goldston, así como de los hermanos Kirkwood de la banda de rock alternativo Meat Puppets. El álbum fue producido por Scott Litt y Alex Coletti.
El programa fue dirigido por Beth McCarthy-Miller y se emitió en MTV el 16 de diciembre de 1993. A pesar del concepto tácito de la producción del proyecto, Nirvana se centró en material menos conocido y versiones, interpretando canciones de The Vaselines, David Bowie, Leadbelly y Meat Puppets. A diferencia de los anteriores conciertos Unplugged, que eran completamente acústicos, la banda utilizó amplificación eléctrica y efectos de guitarra durante su actuación. Los músicos se mostraron reacios a participar en una transmisión corporativa hasta el último momento, y también dudaban de su destreza musical. Finalmente, según Rolling Stone, ofrecieron el mejor concierto de su carrera y una de las mejores actuaciones de todos los tiempos. El líder de R.E.M., Michael Stipe, señaló posteriormente que Kurt Cobain había planeado precisamente tomar esta dirección musical: grabar un álbum acústico y tranquilo. Esta opinión fue compartida por periodistas.
La grabación se lanzó en audio y video siete meses después de la muerte de Cobain, lo que provocó la cancelación de los planes para incluirla en la compilación Verse Chorus Verse. El álbum debutó en el número uno de la lista Billboard 200 de Estados Unidos y posteriormente fue certificado ocho veces platino por la RIAA. Las ventas totales sobre pasan los 20 millones de copias a nivel mundial.
En 1996, el álbum ganó un premio Grammy al Mejor Álbum Alternativo, el único de este tipo que recibió la banda. Algunos medios de comunicación consideraron posteriormente el concierto como el funeral «en vida» de Cobain, destacando la ambientación conmemorativa del lugar, diseñada por el propio músico, y las referencias a la muerte en cinco de las seis versiones interpretadas.

El formato MTV Unplugged presentaba a artistas actuando en un entorno más íntimo que los conciertos típicos, acompañados de instrumentos acústicos. Los representantes del programa habían estado en negociaciones infructuosas durante mucho tiempo con Nirvana, una de las bandas más icónicas de la década, sobre su participación en el proyecto televisivo. A pesar de los sentimientos negativos que Kurt Cobain y Courtney Love sintieron después de que el presentador Kurt Loder relatara un artículo de Vanity Fair en las ondas del canal, el músico todavía consideraba importante mantener una relación con MTV. En diciembre de 1993, contactó a Amy Finnerty, la jefa de A&R del canal, y le pidió que invitara a Loder a un concierto en St. Paul para una conversación privada y para tratar de suavizar parcialmente el escándalo. Según Finnerty, los ejecutivos de MTV estaban ansiosos por contratar a Nirvana, que estaba de gira con los Meat Puppets en apoyo de su álbum In Utero. «Todos estaban muy emocionados cuando la banda finalmente aceptó nuestra oferta», recordó. Cobain vio el próximo programa como una oportunidad para permanecer en MTV sin lanzar un nuevo video y, al mismo tiempo, experimentar con una nueva dirección creativa. Los músicos querían que su actuación fuera única, diferente del típico episodio de Unplugged. Según el baterista Dave Grohl, «Habíamos visto otros programas [de Unplugged] y no nos gustaron muchos de ellos porque la mayoría de las bandas los trataban como un concierto de rock [típico], tocando sus éxitos como si estuvieran tocando en el Madison Square Garden, solo que con guitarras acústicas». Nirvana, a su vez, se guio por el sonido alternativo del álbum de Mark Lanegan, The Winding Sheet —que incluía a Cobain y Novoselic—. Los músicos decidieron interpretar una versión de la canción de David Bowie «The Man Who Sold the World» y también invitar a miembros de Meat Puppets al escenario para interpretar juntos varias de sus composiciones.
Según Mark Cates —Geffen Records—, Nirvana solía ofrecer sets acústicos en sus giras porque Cobain prefería un estilo más sobrio en ese momento. También quería demostrarse a sí mismo que podía llevar a cabo un espectáculo así de forma creativa. Sin embargo, la perspectiva de grabar un concierto completamente acústico ponía nervioso a Cobain. El director de Unplugged, Jeff Mason, fue más directo: «Él [Kurt] estaba aterrorizado». El día anterior, Stone Temple Pilots había dado un concierto similar, y la filmación duró más de cuatro horas porque cada canción tuvo que ser regrabada. El publicista Jim Merlis recordó que los rumores comenzaron inmediatamente en los círculos periodísticos. Los miembros de la prensa lamentaron que tendrían que perder otra enorme cantidad de tiempo: «La banda acababa de firmar para este [horror]. No tienen idea de en lo que se están metiendo». El productor del programa, Alex Coletti, voló a Massachusetts, donde se estaba llevando a cabo uno de los conciertos de Nirvana, para hablar sobre la próxima filmación con los músicos. El productor llevó consigo un bajo acústico marca Guild, prestado por su amigo de Tacoma, David Vincent, que ya había aparecido en otros conciertos de Unplugged, ya que una guitarra de ese tipo era difícil de encontrar comercialmente. Sabiendo que Novoselic no tenía un instrumento así, introdujo el bajo de contrabando entre bastidores y se lo dio al mánager de la gira de la banda, que estaba allí con otras 20 personas aproximadamente —los músicos y el equipo técnico— cenando después del concierto. Según Coletti, le presentó el instrumento a Novoselic, después de lo cual Novoselic dijo: «“Genial, mira esto. ¿Puedo ponerle algunas pegatinas?”. Inmediatamente pensé: “No, no puedes”. Pero respondí amablemente: “Disculpa, se lo prestaré a los demás músicos”». El productor notó que el bajista tenía planes para el instrumento y le daba vergüenza decepcionarlo. Coletti estaba sentado junto a Cobain, pero era tímido para entablar conversación, así que el líder habló con la persona sentada a su izquierda. Cuando el músico finalmente se dirigió a Coletti, el productor se presentó y compartió sus ideas para el próximo concierto.
Hoy en día es mucho más habitual, pero por aquel entonces, contar con un violonchelista en una banda como Nirvana era algo sumamente inusual. Además, como intérprete de cuerda, no era frecuente que yo trabajara sin atril, improvisara a partir de progresiones de acordes o tocara partes de pedal. Me había formado tocando la guitarra, así que, en cierto modo, dominaba varios lenguajes musicales. Había otras personas en nuestro círculo de músicos que podrían haber ocupado mi lugar, pero el puesto exigía una combinación de habilidades bastante compleja. […] Creo que Kurt tenía una idea muy clara de cuál debía ser la función del violonchelo; por eso, tal vez el desafío consistía más en encontrar a los músicos adecuados con quienes conectar que en la ejecución de la idea en sí. —Lori Goldston, violonchelista |
Alex Coletti invitó a Cobain a participar en la elección de la escenografía del programa porque —a diferencia de otros músicos de rock que se limitaban a llegar, tocar y marcharse— veía a Cobain como un artista visual. Cobain mostró un gran interés y abordó el proceso de manera creativa. Tras revisar los bocetos, el músico sugirió decorar el escenario con lirios orientales —Stargazer—, velas negras y una lámpara de araña de cristal. La petición de Cobain llevó al productor a preguntar: «¿Quieres que sea como un funeral?», a lo que el cantante respondió: «Exacto. Como un funeral». El diseñador de producción del programa, Tom McPhillips, recordó que era difícil conseguir esas flores a mediados de noviembre y que fue necesario contactar con floristas de Pensilvania, lo que convirtió el capricho del músico en un gasto considerable para MTV: «Era una mezcla de plantas naturales y artificiales: lirios naturales en primer plano y artificiales para el fondo». Finalmente, hubo que sustituir periódicamente las flores marchitas, y las velas obligaron a esparcir arena por el escenario, ya que el inspector de incendios estaba preocupado por la seguridad del público.
Para crear la escenografía del episodio Unplugged, McPhillips siguió una fórmula establecida que consistía en cubrir con telas las paredes del estudio y el suelo del escenario. Al diseñar el escenario propiamente dicho, McPhillips se inspiró en la imagen de la contraportada de In Utero, omitiendo ciertos detalles pero añadiendo flores y huesos. Uno de los desafíos inmediatos fue el estilo de interpretación expresivo de Dave Grohl. Según Coletti, el batería tocaba con tal intensidad que una configuración acústica habría sonado demasiado tenue en comparación: como «guitarras eléctricas de mierda». Scott Litt, futuro productor del álbum, opinaba lo mismo: «Pensé que adaptar las canciones de Nevermind a un formato acústico podría ser uno de los posibles desafíos». Una semana antes de la actuación, Coletti compró a Grohl tres tipos de baquetas —Hot Rods, Sizzle Sticks y escobillas—, las envolvió y se las entregó como regalo anticipado de Navidad. Antes de subir al escenario, Grohl preguntó a Litt cuáles debía utilizar; Litt recomendó las Hot Rods, tras haberlas escuchado durante los ensayos de la banda. Finalmente, Grohl reconoció que la actuación había salido de maravilla. Coletti estuvo de acuerdo y señaló que el volumen de la batería era el adecuado —lo que permitió que el espectáculo siguiera su curso según lo previsto—, a pesar de que inicialmente temía que el baterista rechazara el regalo por completo. Según Cris Kirkwood, de los Meat Puppets, Grohl moderó su intensidad y tocó con mayor delicadeza, demostrando así ser un músico excepcional y poniendo de relieve la versatilidad de la banda. La directora del concierto, Beth McCarthy-Miller, compartió esta visión.

Por aquel entonces, Nirvana estaba de gira con la banda estadounidense de rock alternativo Meat Puppets, a quienes Cobain había invitado personalmente. Fue él quien les habló del próximo concierto y sugirió que actuaran juntos. Como recordaba Curt Kirkwood: «Dije: “Sí, suena genial”. Así fue como empezó todo». A pesar del escepticismo de los ejecutivos de MTV respecto a la idea, Cobain se mantuvo firme y rechazó categóricamente cualquier contrapropuesta de la cadena. Coletti recordaba que la cadena no estaba satisfecha con la ausencia de los éxitos de la banda en el repertorio, ni con la elección de los Meat Puppets como invitados —una decisión de la que la dirección de MTV se enteró apenas dos días antes del espectáculo—: «Ellos [MTV] querían oír nombres “adecuados”: Eddie Vedder, Tori Amos o Dios sabe quién más. [...] Pero siempre he aprendido a confiar en los artistas que saben lo que hacen». Tras los conciertos en el New York Coliseum —14 de noviembre— y el Roseland Ballroom —el día 15—, Nirvana, sus músicos de sesión y los hermanos Kirkwood pasaron dos días preparando el espectáculo; se instalaron en los estudios SST de Weehawken (Nueva Jersey), al otro lado del río Hudson. La formación se completaba con la violonchelista Lori Goldston —que ya había salido de gira con Nirvana anteriormente— y el guitarrista Pat Smear, cuya actitud positiva aligeró el ambiente. Grohl recordaba que todo cambió cuando Smear se unió a ellos: «Pasamos de ser unos putos sacos de mierda a volver a ser chavales. Su presencia cambió todo el ambiente. Es el tipo más encantador del mundo. Se hizo muy amigo de Kurt. Había bromas y risas». El lugar de ensayo estaba situado en una nave sobre un salón de juegos recreativos, y se pidió a los propietarios que colocaran una de las máquinas —una Scopitone— en la planta donde estaba Nirvana para que los músicos pudieran usarla durante los descansos. Se pidió a los Kirkwood que se abstuvieran de consumir drogas en presencia de Cobain, una petición que les molestó especialmente, dado que él aparecía periódicamente drogado, con un aspecto «como el fantasma de Jacob Marley».
Mientras la banda ensayaba, el técnico de guitarras Ernie Bailey montó un pequeño taller cerca para modificar las guitarras Fender Mustang de Kurt de cara a la gira de In Utero. «Mientras yo trabajaba», recordaba, «la banda debatía qué canciones funcionarían y cuáles no. La lista de temas inicial era bastante extensa, pero al final, los músicos descartaron “Serve the Servants”, “Heart-Shaped Box”, “Been a Son”, “Rape Me”, “Sliver” y “Verse Chorus Verse”». El biógrafo de Cobain, Charles R. Cross, recordó que la banda se decidió por seis versiones, cuatro canciones de Nevermind, tres de In Utero y una de Bleach: «Me atrevería a decir que, en la historia del programa, nunca hubo un episodio tan centrado en material que no ofrecía ningún beneficio comercial. No tocaban para conseguir un éxito radiofónico. No intentaban promocionar ninguna canción en concreto». Coletti recordó que la banda tenía un plan claro para el concierto que se avecinaba. Scott Litt, por su parte, subrayó que no todas las buenas canciones se adaptan bien al formato acústico. Los ensayos fueron tan informales que Bailey empezó a tener dudas sobre la actuación. Según el técnico, la banda nunca llegó a interpretar la lista completa de canciones de principio a fin. Curt Kirkwood confirmó este hecho, recordando la ansiedad que le producía la falta de ensayos. Aunque Novoselic bromeó diciendo que a él y a su hermano los habían llamado específicamente porque los músicos no se habían aprendido bien las canciones de Meat Puppets, sí invitó a los hermanos Kirkwood a su hotel en un par de ocasiones para preparar el repertorio a fondo: «La noche anterior al concierto me senté al borde de la cama e intenté averiguar qué demonios hacía el bajo en aquella canción de David Bowie. Sabía que no podía alterar la línea de bajo de Tony Visconti, así que me centré en los elementos clave de la canción. [...] Necesitaba mantener el bajo en un segundo plano para que todo encajara. Me quedé allí media hora tocándola una y otra vez hasta que, por fin, di con la tecla».
Dave Grohl señaló que decidieron no interpretar «Smells Like Teen Spirit» casi de inmediato, ya que la canción habría sonado demasiado ridícula en formato acústico. Los músicos decidieron que sería mejor elegir otras canciones. Según Alex MacLeod, el coordinador de la gira de Nirvana, también existía una razón práctica para la decisión de la banda de no interpretar la mayoría de sus éxitos: «Decían: “Nos encantaría hacerlo, pero muchas de esas canciones sonarían aburridas si las tocáramos de esa manera”. Simplemente no funcionaban en ese formato». La banda llegó a la conclusión de que había otras canciones más adecuadas para un entorno acústico.

A pesar del concepto acústico del programa, Cobain insistió en conectar su guitarra a un amplificador y a una unidad de efectos. Coletti recordó: «Ernie Bailey dijo: “Mira, él realmente quiere tener su amplificador en el escenario”. Y yo exclamé: “¡Hombre, esto es Unplugged!”. Él respondió: “Sí, pero ¿qué pasa con su reverberación...?”. Yo dije: “Tenemos todos esos efectos. Le daré lo que quiera”. Pero me di cuenta de que ahora teníamos un problema más que resolver». Finalmente, el asistente de Coletti construyó una carcasa especial para el amplificador con el fin de camuflarlo como un monitor de escenario. Mientras tanto, como solución de compromiso, se modificó la configuración del amplificador: se sustituyeron las válvulas 7025 por unas 12AX7 y se cambió la válvula inversora de fase 12AT7 por una 12AU7. Según el productor, «todo era una red de seguridad psicológica para Kurt. Estaba acostumbrado a escuchar esa guitarra a través de su amplificador Fender, así que quería mantener esos efectos. Se pueden oír en la canción “The Man Who Sold the World”, que presenta una guitarra acústica conectada a un amplificador». Los responsables del programa sentían que estaban «caminando sobre hielo fino», lo que llevó a Coletti a plantearse incluso eliminar la canción del montaje final. Al mismo tiempo, la guitarra Martin D-18E de Cobain se asemejaba más a una eléctrica que a una acústica —incluso contaba con pastillas similares a las de los instrumentos eléctricos—. La guitarra Martin D-18E que tocó el líder de la banda fue adquirida en el otoño de 1993, apenas unas semanas antes de la grabación. Él modificó el mástil y el puente para adaptar el instrumento a un músico zurdo. Este modelo surgió de los primeros experimentos de Martin con guitarras electroacústicas; esencialmente, se trataba de una D-18 equipada con dos pastillas, tres perillas de control y un interruptor integrado. Lanzada originalmente en 1958, su producción cesó ya en 1959, con un total de solo 302 unidades fabricadas. El instrumento era, en cierto modo, la contraparte acústica de las viejas y desgastadas Fender Mustang y Jaguar que Cobain prefería. Según Bailey, Kurt eligió la D-18E por su llamativa apariencia y esperaba que sonara tan bien como lucía. Resultó que las pastillas DeArmond de la guitarra habían sido diseñadas para cuerdas de níquel, lo que daba lugar a un sonido bastante mediocre cuando se utilizaban cuerdas de bronce. El técnico encontró una solución instalando una pastilla adicional —un modelo Bartolini 3AV— en la tapa armónica de la guitarra. Kurt se había interesado por las pastillas de esta marca tras saber que Peter Buck, de R.E.M., las utilizaba; le gustaba mucho su sonido.
Pensé: «Si quieres que interpreten 'Smells Like Teen Spirit', ve tú mismo [Stillerman] a pedírselo, porque yo no lo voy a hacer. No voy a ser el chivo expiatorio. Ni hablar». —Beth McCarthy-Miller, directora del concierto |
El día de la grabación, la banda salió del hotel rumbo al ensayo general. Aunque los músicos se habían registrado bajo seudónimos, media docena de adolescentes que pedían autógrafos los esperaban en el vestíbulo. Chris Kirkwood recordó que, cuando los jóvenes no obtuvieron lo que querían y exigieron más atención, pasaron rápidamente de gritar «Los amamos» a «Que se jodan»: «Alguien le sugirió [a Cobain]: “Escúpeles!” [...] Esa era la clase de presión a la que estaban sometidos». La fama y el éxito colocaron a los músicos en una situación incómoda, ya que se habían convertido rápidamente en una banda mucho más famosa que sus predecesores. Por ejemplo, Cobain quería asistir a la actuación de su amigo, el cómico Bobcat Goldthwait, quien actuaba cerca ese día, pero simplemente no se le permitió salir del edificio por motivos de seguridad. Según Cross, durante aquel periodo Cobain fue llevado al límite en todos los aspectos de su vida. El músico parecía estar desmoronándose —física y mentalmente— y apenas dormía.
Durante los ensayos, Cobain tuvo diferencias con los ejecutivos de MTV respecto a la lista de canciones. Según el productor ejecutivo del programa, Joel Stillerman, existía la sensación de que se estaba desperdiciando una gran oportunidad, ya que la banda no interpretaba sus temas más conocidos. Stillerman subrayó que, si bien no insistían necesariamente en que tocaran su mayor éxito, «Smells Like Teen Spirit», sí querían centrarse en material del álbum Nevermind; una postura que compartía Scott Litt. Frustrado por la situación, Cobain se negó a actuar la víspera del día previsto para la grabación. El programa estuvo a punto de cancelarse; los miembros de la banda se quejaban de sentirse fuera de su elemento. A Cobain le preocupaba que el sonido no encajara con el formato «Unplugged» y que los instrumentos sonaran demasiado «pesados». Finnerty recordaba cómo todos permanecían atentos a cada una de sus palabras, pensando: «Dios, va a cancelarlo todo y se va a marchar».
Recuerdo que Kurt no estaba contento con el taburete, así que entró en la sala de control, agarró una silla de oficina, la sacó rodando y dijo: «Usaré esta». Nosotros simplemente nos encogimos de hombros y dijimos: «Vale. No es la silla más bonita, pero si a ti te gusta...» —Alex Coletti, productor del programa |
El día de la actuación, el 18 de noviembre de 1993, a pesar de las amenazas, Cobain apareció finalmente en el plató. Novoselic y Grohl llegaron antes —a las 15:00 horas, seis horas antes de que comenzara el concierto—. Cobain se mostraba visiblemente nervioso y sufría síndrome de abstinencia. Según Mason: «No bromeaba, no sonreía ni se divertía... Así que todo el mundo estaba muy preocupado por la actuación que se avecinaba». El equipo técnico estaba inquieto por el estado de Cobain, ya que había empezado a quejarse de malestar y náuseas. Finnerty recordaba haberlo visto tumbado en un sofá diciendo que no podría actuar a menos que «resolviéramos su problema». Al no haber consumido drogas nunca, ella no sabía qué hacer. Un miembro del equipo sugirió que un sedante podría ayudar; finalmente, se consiguió uno a través de un proveedor ilegal. Cuando Finnerty le entregó la droga a McLeod, este dijo que era demasiado fuerte: «Necesita una de 5 miligramos». Al final, otro mensajero trajo el fármaco adecuado, que formaba parte de un lote que el propio Cobain había encargado. Kurt entró entonces en el baño y, durante un tiempo, no dio señales de vida. Finnerty se dio cuenta de que se había inyectado y había perdido el conocimiento: «Fue aterrador. El equipo empezó a hacer preguntas: “¿Hay algo para reanimarlo? ¿Se va a poner malo?”. No sé si se daban cuenta de lo cerca que estuvimos de que la actuación se viniera abajo. No sabíamos si recuperaría el sentido». Finalmente, el músico volvió a salir y bajó al vestíbulo del edificio para reunirse con los seguidores.
Poco antes de que comenzara la grabación, los seguidores del grupo empezaron a recibir notificaciones por correo sobre el próximo concierto. Algunos de ellos se habían inscrito a través del «Nirvana Fan Club», cuya dirección de apartado postal aparecía impresa en la contraportada de la revista Spin. Rob Galluzzo recibió un mensaje que decía: «Nirvana va a grabar el Unplugged en Nueva York. Quieren que sus seguidores estén allí. Sorpresa: eres uno de los elegidos». El joven viajó a Nueva York con su hermano mayor; alrededor de una docena de adolescentes más —miembros del club— también llegaron para el concierto, acompañados por padres que esperaban a sus hijos en el vestíbulo del recinto. Según Amy Finnerty, Cobain quería asegurarse de tener tiempo para interactuar con los seguidores, así que le pidió que lo llevara afuera a dar una vuelta a la manzana. Para entonces, se había formado una multitud alrededor del enorme edificio de Sony Music Studios, que se extendía más allá del Madison Square Garden hasta llegar a Irving Plaza. Los fanáticos describieron la experiencia como una visita a la fábrica de chocolate del libro infantil de Willy Wonka; todos estaban entusiasmados. Al regresar, Cobain comentó: «Los abrazaría a todos, pero tengo las manos ocupadas».
Antes de la prueba de sonido, a Kurt le preocupaba sufrir un ataque de pánico durante el espectáculo y arruinar la grabación. La banda intentó tocar «Pennyroyal Tea» y «About a Girl» dos veces antes de que Cobain desistiera de esos intentos. El grupo también trató de ensayar «The Man Who Sold the World» una última vez, pero ese intento tampoco prosperó. Durante la prueba de sonido, el estado de ánimo de Cobain oscilaba entre una actitud reservada y susceptible ante los fallos técnicos y una perspectiva tranquila y humorística de la situación. Aunque era conocido por cierto descuido propio del punk rock, la prueba de sonido demostró claramente que el músico podía ser obsesivo con la calidad del sonido y el equipo de guitarra. Interrumpió bruscamente la segunda ejecución de «About a Girl» y exclamó: «¿Cuántas veces más va a ocurrir ese maldito acople cuando gire la cabeza hacia la izquierda?». La banda pasó a tocar «Polly» —interpretándola a la perfección— y tocó la mitad de «Dumb» antes de que una interferencia en los monitores detuviera la actuación. «Un poltergeist de MTV», bromeó el guitarrista. Al pasar a «Pennyroyal Tea», Pat Smear se esforzó por cantar la armonía vocal, pero seguía dando notas falsas. La banda hizo otro intento fallido de tocar la canción completa; Cobain hizo que Grohl cambiara a la guitarra de Smear para que este pudiera concentrarse en su armonía, pero eso tampoco funcionó. «Jesus Doesn’t Want Me for a Sunbeam» salió mucho mejor, aunque Kurt seguía pareciendo inquieto. La llegada de los hermanos Kirkwood al escenario alivió la tensión. Interpretaron bien sus tres canciones, y la prueba de sonido concluyó con una versión segura de «All Apologies». No obstante, según Alex MacLeod, el ambiente tras la prueba de sonido siguió siendo bastante tenso.
Kurt le pidió a Amy Finnerty que ubicara a personas conocidas en la primera fila del auditorio. Ella reorganizó al público según los deseos de él, situando a Janet Billig —la representante de la banda— y a otros colaboradores del músico en la primera fila. Cobain le confesó a Finnerty que sentía miedo y le preguntó si el público aplaudiría en caso de que él tocara mal. Ella lo tranquilizó diciéndole: «Por supuesto, te aplaudiremos». Luego insistió en que ella se sentara donde él pudiera verla, explicando que detestaba mirar a desconocidos. Además, pidió al productor del espectáculo que trajera abrillantador para guitarra; nunca lo había usado antes, pero había visto a su tía Mary aplicar un producto similar al diapasón del instrumento cuando él era niño. Entre bastidores, el músico volvió a hablar con Bobcat Goldthwait —quien había asistido a algunos ensayos de la banda en Jersey— en un intento, según Goldthwait, de recuperar la calma. Justo antes de que comenzara el concierto, el productor Joel Stillerman entró en el camerino donde se encontraban Cobain, Novoselic, Grohl y su representante John Silva, y les suplicó literalmente que tocaran más canciones. Según el productor, ellos se negaron de manera respetuosa pero rotunda, ya que habían preparado el espectáculo minuciosamente y tenían un plan claro de lo que iban a hacer; y «resultó que tenían toda la razón».
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Mientras esperaban entre bastidores a que comenzara la actuación, Cobain seguía mostrando signos de ansiedad. La tensión se rompió gracias a Curt Kirkwood, quien sacó a colación una broma recurrente entre ambos: cómo, de pequeño, él solía despegar chicles viejos de la parte inferior de las mesas. «No recuerdo qué hizo que empezáramos a hablar de eso», rememoró el músico. «Mi madre y yo solíamos ir a un restaurante. Y cuando me metía a gatas debajo de la mesa, aquello parecía el maldito tesoro de los enanos de Blancanieves. [...] Me metía allí, buscaba mi color favorito, raspaba el chicle y me lo zampaba. Y nunca me pillaron. No sé si mi madre tenía idea de lo que yo hacía ahí abajo. Era una de mis cosas favoritas cuando era niño. [...] Y Kurt dijo: “Eres raro”. Y yo respondí: “Mira quién habla”». Justo cuando se disponían a salir al escenario, Kirkwood se sacó el chicle de la boca y le ofreció la mitad a Cobain, provocándole así la primera sonrisa del día. Sin embargo, una vez que las cámaras empezaron a grabar, la expresión del músico se tornó sombría, semejante a la de un enterrador. La periodista Gillian Gaar recordó que reinaba un silencio sepulcral en el estudio. Por su parte, Beth McCarthy-Miller señaló que, sumado a los lirios de estilo funerario, el ambiente resultaba inquietante. No obstante, pese a su semblante serio, Cobain lucía fotogénico y con un aire juvenil, con el pelo sin lavar y una chaqueta de punto de segunda mano que recordaba a la que vestía Fred Rogers, el presentador de Mister Rogers' Neighborhood. Según Craig Marks, de la revista Spin, parecía una estrella de cine interpretando a una estrella de rock. Entretanto, Steffan Chirazi, de la banda Frightwig, recordó más tarde que el hecho de que Kurt llevara una camiseta con el logotipo de su grupo impulsó su propia popularidad.
La banda abrió el concierto con «About a Girl», interpretada con un arreglo deliberadamente modificado: despojada de su sonoridad habitual para resaltar la melodía y la letra fundamentales. «Esta canción es de nuestro primer álbum. La mayoría de ustedes no lo tiene», bromeó Cobain con el público antes de empezar a tocarla. Esto marcó la tónica del resto del concierto, que se desarrolló en un ambiente cordial y con bromas distendidas. A continuación sonó «Come as You Are», lanzada como sencillo en 1992 para promocionar el álbum Nevermind; fue el único éxito comercial que la banda tocó en el concierto, ya que «All Apologies», del álbum In Utero, aún no se había publicado como sencillo en aquel momento. Le siguió «Jesus Doesn’t Want Me for a Sunbeam», con Novoselic al acordeón, el primer instrumento que aprendió a tocar. Según el músico, la idea de interpretar la canción surgió durante los ensayos, mientras «hacían el tonto». Antes de «The Man Who Sold the World», Cobain se dirigió al público diciendo: «Les aseguro que voy a estropear esta canción». Coletti recordó cómo el equipo de producción se inquietaba en sus asientos debido al ruido de un amplificador que se oía claramente: «Todo lo demás fue impecable. Pero el acople se filtraba por todos los micrófonos. Y no había forma de arreglarlo. Estaba por todas partes. Sin embargo, no quisieron hacer otra toma. Le pregunté a Kurt al respecto y me dijo: “No, nos ha salido perfecta”».
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Hubo una pausa durante la cual Cobain bromeó diciendo que, si se equivocaba, el público tendría que armarse de paciencia y aguantar los intentos adicionales. Más tarde, se acercó a una mujer de la primera fila y le ofreció un sorbo de su bebida, tras asegurarse primero de que no estaba embarazada. Cuando llegó el momento de interpretar «Pennyroyal Tea», Cobain preguntó a los demás miembros de la banda si debía tocarla en solitario o con el grupo. Como nunca habían ensayado la canción de principio a fin, Grohl le dijo: «Tócala tú solo». Según Cross, pudo haber parecido que Kurt flaqueaba a mitad de la canción: tomó aire rápidamente y dejó que su voz se quebrara en el verso «warm milk and laxatives». Sin embargo, el efecto de permitir que su voz se rompiera y luego hallar la fuerza para seguir adelante resultó impactante; recordaba a un cantante de ópera que lucha contra una enfermedad y termina un aria gracias a la pura emoción más que a la precisión vocal: «Fue un momento singular y trascendental para Kurt sobre el escenario y, como todos los grandes logros de su carrera, ocurrió cuando parecía destinado al fracaso». Cross señaló que el músico ganó confianza con cada canción posterior; incluso sonrió cuando el público pidió «Rape Me», haciendo una broma sobre la censura de MTV. Alguien gritó «Free Bird» y la banda siguió el juego, interpretando unas pocas notas de otra canción de Lynyrd Skynyrd, «Sweet Home Alabama», para deleite de los asistentes.
Hubo momentos en los que parecía que el peso del ala de ángel podría hacer que se desplomara, pero las canciones lo sostenían: aquellas palabras y riffs formaban tan profundamente parte de él que podía cantarlos incluso estando medio muerto, y aun así conservaban su fuerza. —Charles R. Cross |
Chris y Curt Kirkwood, de los Meat Puppets —a quienes Cobain presentó como los «hermanos Meat»—, subieron al escenario durante la segunda parte del programa e interpretaron tres de sus propias canciones junto a Nirvana. Según Curt Kirkwood, Cobain le pidió que tocara la guitarra Harmony «Buck Owens American» de Pat Smear, mientras él le cedía su propio instrumento a Novoselic. Coletti recordó que el líder de la banda eligió «Lake of Fire» porque la canción se situaba por encima de su registro vocal habitual; en lugar de transportarla para adaptarla a su voz, quiso desafiarse a sí mismo para «alcanzar esas notas». Curt Kirkwood consideraba que las canciones seleccionadas por Cobain eran realmente magníficas y —en opinión del líder de Nirvana— sonaban excelentes en versión acústica —una opinión compartida por su esposa, Courtney Love—. Al finalizar su actuación conjunta, su hermano —sentado junto a Novoselic— decidió utilizar el micrófono —por el que también había estado haciendo coros— para expresar su agradecimiento a la banda por la invitación: «¿Qué podía decir? ¿Algo banal como “quiero darles las gracias”? Así que, en su lugar, grité: “¡Los jodidos Nirvana!”».
El concierto concluyó con la interpretación de la canción folclórica «In the Pines» —concretamente, el arreglo titulado «Where Did You Sleep Last Night?» del músico de blues Lead Belly, a quien Cobain había calificado como su «intérprete favorito». Antes de tocarla, contó una anécdota sobre cómo había considerado comprar la guitarra del músico, inflando su precio hasta los 500 000 dólares, diez veces la cifra que había mencionado tres meses atrás. La interpretación del líder —quien ya había colaborado en una grabación del tema para el álbum The Winding Sheet, de su amigo Mark Lanegan— fue «contenida, susurrada y etérea». Según Cross, Cobain cantaba con los ojos cerrados y, cuando su voz vacilaba, se transformaba en un grito visceral que parecía prolongarse durante días. Desde entonces, la versión de Cobain ha sido aclamada como una de las mejores actuaciones en directo de todos los tiempos; fue especialmente elogiada por prácticamente todos los presentes en el espectáculo —Marks, Goldthwait, McCarthy-Miller, Gaar y Finnerty, así como por Litt, quien confesó haber quedado absolutamente impresionado. Asimismo, Andrew Wallace Chamings, crítico de The Atlantic —una de las revistas literarias más antiguas de Estados Unidos—, señaló:
En el último verso, «I would shiver the whole night through», Cobain sube una octava y fuerza tanto la voz que esta se quiebra. Grita la palabra «shiver» con tal intensidad que la banda deja de tocar, como si hubiera estallado una pelea en una boda de una comedia televisiva. Luego pronuncia «whole» con voz rasposa y hace algo muy extraño, algo difícil de describir: abre sus penetrantes ojos azules tan repentinamente que parece como si otra persona —o incluso otra cosa— estuviera asomándose desde debajo de su largo flequillo decolorado con una claridad inquietante. Y entonces termina la canción.
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A diferencia de muchos otros artistas que habían aparecido anteriormente en Unplugged, Nirvana grabó el concierto completo en una sola toma. En la historia del programa, solo la banda Live y el trío Crosby, Stills & Nash habían logrado tal hazaña. Por ejemplo, Stone Temple Pilots —que habían realizado su actuación acústica el día anterior— necesitaron más de cuatro horas para grabar, interpretando cada canción al menos dos veces. Entre bastidores, la banda estaba encantada con la actuación, y Janet Billig incluso se emocionó hasta las lágrimas: «Le dije [a Kurt] que aquel era su bar mitzvah: un momento decisivo en su carrera, el instante en que tomaba las riendas de la misma». Al músico le gustó la metáfora, pero reprendió a su representante después de que ella elogiara su forma de tocar la guitarra, insistiendo en que él era un «guitarrista de mierda». Tras el concierto, Cobain habló con los productores del programa, quienes querían que Nirvana regresara para un bis e interpretara «Verse Chorus Verse», así como «Marigold», una cara B compuesta por Dave Grohl. Él se negó, convencido de que la banda no podría superar la interpretación de la última canción. Cobain se puso a charlar con los seguidores; uno de ellos, David Galea, recordó haber hablado con él durante unos diez minutos —contándole al músico cómo su influencia cultural le había llevado a descubrir a William Burroughs y, al ver un cigarrillo en la mano de Cobain, pidiéndole uno [aunque no era fumador]—. Kurt le ofreció uno de sus cigarrillos preferidos, unos Benson & Hedges; entonces, Galea le comentó a un amigo —que había pedido al líder del grupo que autografiara una copia de In Utero— que conservaría el cigarrillo como recuerdo. A continuación, Cobain se dirigió a la sala de control y pidió a McCarthy-Miller que mantuviera el plano en el que aparecía sonriendo: «Me miró y dijo: “Mis representantes me han dicho que debería sonreír más. Bueno, sonrío al final de una de las canciones. ¿Podrías conservar ese plano?”. Yo bromeé: “Claro, mostremos el lado más ligero de Kurt Cobain”. Pensé que estaba bromeando. Pero él dijo: “Exacto, ¿puedes hacer que eso suceda?”. Dije: “Vale, claro, lo haremos”, y al final, él termina “About a Girl” con una sonrisa de locura en el rostro. Parecía un niño obligado a sonreír para una foto familiar», recordó ella al referirse a esa expresión.
El publicista Jim Merlis vio a Cobain hablando con su madre por teléfono fijo: «Mamá, lo logramos. Hicimos un gran trabajo. [...] ¡Estoy tan feliz! Fue increíblemente difícil...». El músico parecía un niño que acababa de sacar una nota excelente en un examen, recordó Merlis. Tras la actuación, la banda regresó al hotel; como la esposa de Cobain, Courtney Love, estaba en otra ciudad —Coletti creía que él no la había invitado a propósito porque estaba nervioso—, decidió subir a su habitación para llamarla también. Los organizadores del concierto celebraron una fiesta en un bar, pero el músico seguía dudando del éxito de la actuación y lamentaba que no hubiera gustado a nadie. Cuando Finnerty le aseguró que había salido de maravilla, él replicó que el público solía volverse loco, mientras que allí todos habían permanecido sentados en silencio. Ella respondió: «Kurt, creen que eres Jesucristo. La mayoría de estas personas nunca ha tenido la oportunidad de verte tan de cerca. Estaban completamente cautivadas por ti». El músico se ablandó; al entrar en el ascensor, le dio un codazo a Finnerty en las costillas y presumió: «Estuve jodidamente bien esta noche, ¿eh?». Fue la única vez que ella le oyó reconocer su propia maestría.
Al día siguiente del concierto, Cobain llamó al representante de Nirvana, Danny Goldberg, quien no había podido asistir a la actuación en persona porque su esposa estaba embarazada de ocho meses; una situación que le obligaba a regresar a menudo a Los Ángeles a pesar de trabajar en Nueva York. Para entonces, el músico se había dado cuenta de que el recital había sido un éxito y estaba muy animado: «Estoy deseando que veas el concierto. Creo que realmente va a cambiar la forma en que mucha gente ve a nuestra banda». A Goldberg le pareció muy propio de Kurt creer que todavía tenía algo que demostrar a los demás. El mánager consideró que la actuación de Nirvana fue un éxito en varios aspectos: puso de manifiesto la calidad de las composiciones originales de Cobain —él había escrito ocho de las catorce canciones— y de su voz. Señaló «Pennyroyal Tea» como su tema favorito del concierto. Tras ver el espectáculo por primera vez, Neil Young describió la nota final de Cobain como «de otro mundo —como la de un hombre lobo—, increíble». Por su parte, Janet Billig se maravilló de cómo Kurt había sabido que las canciones de los Meat Puppets sonarían como obras maestras.
Como compensación adicional por el hecho de que su banda no grabara otro videoclip para la cadena —y para recordar a los seguidores el lado más agresivo del grupo—, Cobain accedió a realizar otra actuación en directo para MTV. El concierto, que incluía temas de la gira de In Utero, tuvo lugar en Seattle. Aunque el álbum MTV Unplugged in New York no se publicó hasta siete meses después de la muerte de Cobain, el músico se dio cuenta de inmediato de que ese era el concepto que Nirvana debía adoptar para su siguiente disco. Inicialmente, la banda se negó a publicar material de la actuación; en una entrevista posterior al concierto, Novoselic explicó que Pearl Jam —sus principales rivales en aquel momento— ya habían hecho algo parecido. Sin embargo, Cobain pronto consideró la posibilidad de volver a grabar todo el repertorio en el estudio, no por motivos creativos, sino para ahorrar dinero. Al enterarse de que MTV percibía derechos de autor por los álbumes Unplugged, propuso a Litt regrabar el disco de principio a fin, argumentando que «una vez que sepamos que todo funciona, será fácil». Esta idea nunca llegó a materializarse.
| Calificaciones | |
|---|---|
| Fuente | Calificación |
| AllMusic | |
| Blender | |
| Chicago Sun-Times | |
| Christgau's Consumer Guide | A |
| Entertainment Weekly | A |
| NME | 9/10 |
| Pitchfork | 9.5/10 |
| Q | |
| Rolling Stone | |
| The Rolling Stone Album Guide | |
Tras el hallazgo del cuerpo sin vida de Cobain en abril de 1994, MTV emitió repetidamente el episodio Nirvana MTV Unplugged. Para satisfacer la demanda de nuevo material y contrarrestar la piratería de la grabación, DGC Records anunció en agosto de 1994 el lanzamiento de un álbum doble titulado Verse Chorus Verse; este iba a incluir actuaciones en directo realizadas entre 1989 y 1994, junto con las canciones interpretadas durante el concierto MTV Unplugged. Sin embargo, la tarea de recopilar el material resultó emocionalmente demasiado difícil para los miembros supervivientes de la banda, por lo que el proyecto se descartó apenas una semana después de su anuncio. En su lugar, Novoselic y Grohl decidieron publicar el concierto como un álbum independiente. Scott Litt, productor de la actuación, regresó al estudio para preparar la grabación de cara a su lanzamiento. El 24 de octubre se publicó el sencillo «About a Girl» para promocionar el álbum, acompañado de «Lake of Fire» como sencillo promocional. El videoclip de este último, junto con el de «All Apologies», entró en rotación habitual en MTV.
El álbum salió a la venta el 1 de noviembre de 1994. La semana siguiente, debutó en el número uno de la lista Billboard 200. Vendió 310 500 copias en sus primeros siete días, la cifra de ventas más alta en la carrera de la banda. El álbum tuvo una buena acogida por parte de la crítica musical. Por ejemplo, un reseñador de la revista Q señaló que, en su faceta acústica, la banda sonaba «muy conmovedora, conservando una magnificencia caótica», mientras que un crítico de Rolling Stone describió la grabación como «emocionante y, por momentos, sencillamente brillante», destacando «una abundancia de detalles magníficos» a lo largo de la obra; el crítico resaltó especialmente la química entre los músicos durante «All Apologies» y la interpretación en solitario de Cobain en «Pennyroyal Tea». Según Ben Thompson, de la revista Mojo, a diferencia de la mayoría de los conciertos Unplugged, el concepto «austero y esquemático» del formato —sumado a la ausencia del estilo interpretativo habitual de la banda— terminó beneficiando la grabación de Nirvana, dada la palpable tensión que esta transmitía a la luz de la muerte de Cobain. Por su parte, David Browne, de Entertainment Weekly, confesó sentir cierta incomodidad emocional al escuchar el álbum: «Más allá de la sensación de pérdida [inminente] respecto al propio Cobain que evoca Unplugged, el disco también transmite una sensación de pérdida musical: la delicadeza y la intimidad de los nuevos arreglos acústicos invitan a imaginar qué habría tocado Nirvana —o al menos Cobain, de quien se decía que estaba frustrado por las limitaciones musicales del formato— en su lugar».
En un artículo que analizaba la popularidad del formato Unplugged en la década de 1990, Sian Llewellyn, redactora de Classic Rock, describió la actuación de Nirvana como «una de las mejores» de toda la serie televisiva:
El concierto de Nirvana ha pasado a la historia del rock, y con toda razón. [...] Los músicos interpretaron de manera brillante no solo sus temas más conocidos [...] sino también algunas versiones bastante inusuales que encajaban a la perfección con el entorno [...], dotando al álbum de un aire de autenticidad y ausencia de pretensiones. Este fue, en esencia, el álbum de Kurt: en él se percibe su sonido crudo y áspero mientras se entregaba a su oficio, incluso tras el enorme éxito que había recaído sobre él y su banda. Publicado a título póstumo bajo el modesto título de Unplugged in New York, el álbum constituye un ejemplo de la obra de Nirvana tan definitivo como sus tres discos de estudio.
A finales de 1994, el álbum MTV Unplugged in New York ocupó el cuarto lugar en la encuesta «Pazz & Jop» —un sondeo anual de destacados críticos musicales estadounidenses publicado por The Village Voice—. El director de la encuesta, el crítico Robert Christgau, también situó el álbum en el cuarto puesto de su lista personal, describiéndolo como una muestra del lado más emotivo de Kurt Cobain y de su «sinceridad» como vocalista, lo que lo distinguía de otros músicos de rock alternativo cargados de emotividad, como Eddie Vedder y Lou Barlow: «Su interpretación vocal recuerda al trabajo de John Lennon durante la época de John Lennon/Plastic Ono Band. Y lo hizo en [tan solo] una toma».
Para marzo de 1995, el álbum había vendido 6,8 millones de copias. En una reseña retrospectiva para AllMusic, Stephen Thomas Erlewine señaló que MTV Unplugged in New York era valientemente confesional —a diferencia de la mayoría de las otras entregas de la serie «Unplugged»— y mostraba a Cobain y a su banda «a punto de descubrir un nuevo sonido y estilo». Por su parte, Jason Mendelsohn, de PopMatters, sostuvo que, aunque el contenido íntimo de folk rock del álbum parecía totalmente ajeno a una banda que había revolucionado el rock bajo sus propias reglas —y específicamente a un músico introvertido como Cobain—, «por cínico que suene, el lanzamiento del disco era absolutamente necesario para la discográfica del grupo [desde un punto de vista comercial]». En un ensayo para The Rolling Stone Album Guide (2004), el periodista Charles M. Young calificó el LP como la «segunda obra maestra» de Nirvana —junto a Nevermind— y argumentó que Cobain podría haber «revolucionado la música folk tal como lo hizo con el rock [a principios de los años 90]» gracias a su voz impactante, su gusto excepcional para las versiones y la calidad de sus propias canciones, que resultaban magníficas tanto si se interpretaban con una «banda ruidosa y arrolladora a sus espaldas» como «con una guitarra acústica». Por su parte, Maeve McDermott, de USA Today, describió MTV Unplugged in New York como un «álbum de folk rock trascendental que ofreció un atisbo de lo que podría haber sido la etapa post-grunge de la banda si Kurt Cobain hubiera vivido lo suficiente para explorar sus intereses musicales en evolución».
Según Ed Power, de The Independent, los álbumes en directo verdaderamente significativos revelan una faceta del artista que no suele aflorar en sus trabajos de estudio; Unplugged in New York logra esto y más. El formato acústico ayudó a liberar un lado más suave que había permanecido oculto tras la arremetida frontal característica de la música de Nirvana. Además, Cobain no se presentó como un headbanger, sino como un bluesman solitario.
El clásico fundamental del blues de Lead Belly, que cierra la obra, ha superado la prueba del tiempo como un exorcismo sagrado y conmovedor, y al mismo tiempo, como un recordatorio desgarrador de la pérdida irreparable que supuso para el mundo de la música la muerte de Kurt Cobain, cuya voz cruda y áspera avivó el legado musical de Estados Unidos con una intensidad renovada. —Jake Kennedy, editor de la revista Record Collector, para el libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir |
Inesperadamente, el formato «Unplugged» se convirtió en un fenómeno masivo. El programa, que se emitió por primera vez en noviembre de 1989, se inspiró en una actuación acústica que Bon Jovi ofreció para cerrar su gira mundial de 1988. Los productores Jim Burns y Robert Small querían llevar a MTV la energía cruda y auténtica que Jon Bon Jovi y Richie Sambora habían aportado a aquella actuación cuando «se peinaron y sacaron sus guitarras acústicas». El proyecto tuvo unos inicios modestos: en el primer programa participaron Chris Difford y Glenn Tilbrook, del grupo Squeeze, junto al guitarrista de The Cars, Elliot Easton. Sin embargo, el formato pronto ganó popularidad. Cada temporada requería la participación de al menos dos grandes estrellas. Paul McCartney fue uno de los primeros en reconocer el potencial del nuevo programa de MTV. En 1991, al regresar de la grabación de su actuación para «Unplugged», pidió a su productor que reprodujera la grabación y decidió de inmediato publicarla como álbum. Finalmente, Unplugged (The Official Bootleg) alcanzó el séptimo puesto en su país natal y se convirtió en su mayor éxito en Estados Unidos en más de una década.
Según un columnista de The Independent, incluso en la década de 1990, MTV Unplugged era percibido por algunos como una iniciativa corporativa y de mal gusto. Por cada «actuación deslumbrante» —como las de Neil Young o 10,000 Maniacs—, había un artista que utilizaba el formato acústico para reducir su discografía a algo almibarado y empalagoso. Nirvana era la «última banda del planeta» que cabría esperar que encajara en ese formato. «Habíamos visto otros programas de Unplugged y muchos de ellos no nos gustaban», recordaba Dave Grohl. No es ningún secreto que, en privado, Cobain era mucho más ambicioso de lo que sugería su imagen pública inconformista. Para cuando prácticamente todos los artistas clave de la época —incluidos LL Cool J, Rod Stewart, Aerosmith y Eric Clapton— cuya actuación le valió varios premios Grammy; cabe destacar que su versión de «Layla» se impuso a «Smells Like Teen Spirit» en 1991, una decisión que más tarde se citaría como uno de los mayores errores en la historia de los galardones— ya habían ofrecido actuaciones acústicas en MTV, Nirvana, como estandarte del rock contrario a las grandes corporaciones, decidió actuar bajo sus propias condiciones. «Kurt quería algo que fuera más allá del típico programa de televisión aburrido», recordaba el mánager de la gira, Alex MacLeod. «No quería que pareciera la típica producción acústica. Kurt había visto muchos programas de la serie anteriormente y sentía que ninguno de ellos daba realmente en el clavo». A juicio del músico, muchos artistas que participaban en este formato interpretaban sus canciones exactamente igual que en un concierto convencional, simplemente utilizando instrumentos semiacústicos; él, en cambio, quería modificar los arreglos y mostrar una faceta distinta de la banda. En última instancia, la actuación de Cobain rompió con las convenciones establecidas y marcó nuevas pautas para la serie Unplugged. En lugar de estrellas del rock, los invitados fueron los Meat Puppets —una banda poco conocida de Phoenix cuya música había cautivado a los miembros de Nirvana mientras trabajaban en Bleach—. «Los jefes de MTV pensaban que Alice in Chains, Pearl Jam y Soundgarden llegarían en un autobús desde Seattle», recordaba Beth McCarthy-Miller entre risas. Y, en vez de tocar sus éxitos, la banda optó por interpretar versiones de The Vaselines —un grupo escocés prácticamente desconocido para el público estadounidense— y de David Bowie. Por aquel entonces, Bowie no gozaba de una imagen «cool»; se le veía más bien como a un «chico excéntrico», una figura similar a la de Phil Collins —uno de los artistas que más irritaba al público—. Sin embargo, Kurt insistió en incluirlo, aludiendo al papel que el músico había desempeñado en la película familiar Labyrinth. Muchas bandas invitadas posteriormente a MTV siguieron este mismo camino, dejando de lado sus repertorios habituales en favor de incluir material menos conocido.
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Cobain nunca explicó públicamente por qué aceptó participar en Unplugged. Una de las razones pudo haber sido su lealtad hacia Amy Finnerty. Como joven empleada de MTV —apenas en la veintena—, ella había apoyado a Nirvana cuando aún eran una banda indie desconocida, convenciendo a los ejecutivos de la cadena —quienes se mostraban escépticos ante ese estilo musical— de emitir el videoclip de «Smells Like Teen Spirit». Antes del programa, Cobain incluso agradeció personalmente a la presidenta de MTV, Judy McGrath, por haber ascendido a Finnerty. Es posible que el ego del músico también influyera: el deseo de participar en un evento que encarnaba la definición misma de un «espectáculo de rock corporativo». Asimismo, se sabía que a Kurt le molestaba ser percibido simplemente como un líder de banda bocazas en lugar de como un compositor. Su sensación de que la prensa escrita lo trataba con menosprecio se intensificó durante la gira de Nevermind, al leer un artículo en una revista que elogiaba a su rival en la escena grunge, Eddie Vedder —de Pearl Jam—, calificándolo como un compositor y arreglista excepcional.
Según Acclaimed Music —un sitio que recopila estadísticas sobre menciones de la crítica musical—, MTV Unplugged in New York ocupa el puesto 309 entre los álbumes más aclamados de todos los tiempos. Diversas publicaciones han calificado el álbum de Nirvana como el mejor disco en vivo de la historia; entre ellas figura la revista británica NME, que situó a MTV Unplugged in New York en el primer puesto de su lista de los «50 mejores álbumes en vivo de la historia» y en el número 246 de su lista de los «500 mejores álbumes de todos los tiempos». En 2014, el álbum apareció en el puesto 30 de la lista de la revista Guitar World titulada «Superunknown: 50 Iconic Albums That Defined 1994», y la misma publicación lo incluyó en una lista sin orden jerárquico de los «10 álbumes en vivo que todo fanático del rock que se precie debe escuchar». Ese mismo año, la revista digital estadounidense Paste situó el disco en el sexto lugar de su lista de los «27 mejores álbumes en vivo de todos los tiempos». Además, en 2020, el álbum apareció en el puesto 279 de la lista de la revista Rolling Stone de los «500 mejores álbumes de todos los tiempos»; los editores de la publicación también lo calificaron como «uno de los mejores álbumes en vivo de todos los tiempos» y «uno de los mejores álbumes de la década de 1990», situándolo en el puesto 95. Ese mismo año, el portal en línea Far Out Magazine colocó la grabación en el cuarto puesto de su lista de los «20 mejores álbumes en vivo de todos los tiempos». En 2020, la publicación digital The Independent situó el álbum en el octavo puesto de una lista similar. En 2021, el periódico británico The Times incluyó el disco en su lista de los «9 mejores álbumes del más allá» —que recopila grabaciones publicadas tras el fallecimiento de sus célebres creadores—. Ese mismo año, los editores de la revista Classic Rock situaron el álbum en el puesto 30 de su clasificación de los «50 mejores álbumes en directo de todos los tiempos» y en el 33 de la lista de los «50 mejores álbumes de rock de la década de 1990». Asimismo, el álbum apareció en una lista sin orden jerárquico de The Guardian dedicada a los 10 mejores álbumes en directo de la historia de la música, así como en clasificaciones similares, como la lista de los 11 mejores discos en directo de la revista Kerrang! y la de los «100 mejores álbumes en directo» de Ultimate Classic Rock. En 2020, la revista Maxim incluyó el álbum en su lista de los «12 mejores álbumes en directo de todos los tiempos», señalando: «Kurt Cobain con una guitarra acústica siguió siendo una presencia constante en las pantallas hasta su muerte, y aún más después de fallecer». La misma publicación situó el concierto en el primer puesto de su lista de los «7 mejores programas de MTV Unplugged». El álbum también figura en el reconocido libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. En 1996, el álbum MTV Unplugged in New York ganó el premio Grammy al mejor álbum de música alternativa, lo que supuso el primer y único galardón de este tipo para Nirvana durante toda la trayectoria de la banda. La canción «The Man Who Sold the World» también recibió reconocimiento al aparecer en una lista sin orden jerárquico del sitio web Loudwire titulada «10 versiones de rock y metal que se hicieron más famosas que la original».
MTV Unplugged in New York aparece con frecuencia en las clasificaciones de los mejores episodios de la serie de televisión homónima. Por ejemplo, la revista Rolling Stone otorgó a la actuación de la banda el primer puesto en su lista de los «15 mejores episodios de MTV Unplugged». El concierto ocupó la misma posición en la lista de la revista Spin titulada «MTV Unplugged 30 años después: las 30 mejores actuaciones», creada con motivo del 30.º aniversario de la serie. La actuación de Nirvana también fue elegida como la mejor por la publicación británica NME en una clasificación titulada «MTV Unplugged: los 20 mejores episodios». Los editores de la revista digital estadounidense Loudwire compartieron esta opinión y lo situaron en lo más alto de su lista de los «10 mejores episodios del programa de televisión». Asimismo, el portal musical Ultimate Classic Rock situó el concierto de Nirvana en el quinto lugar de su lista de los «12 mejores episodios de MTV Unplugged». La actuación de Nirvana también se incluyó en la lista de Far Out Magazine sobre los mejores episodios de la serie.
Al igual que David Bowie abandonando el personaje de Ziggy Stardust, o Lennon cantando «The Dream Is Over» tras dejar The Beatles, o Dylan en diversas encrucijadas de su carrera, Kurt estaba en ese momento deconstruyendo el personaje que lo había hecho famoso para mantener vivo a su artista interior. —Danny Goldberg, mánager de Nirvana |
En 2020, la guitarra Martin D-18E que Kurt Cobain tocó durante todo el concierto se vendió por la cifra récord de 6 millones de dólares, seis veces su valoración inicial. Esta venta superó el récord que ostentaba anteriormente la guitarra acústica Martin D-35 de David Gilmour, vendida por poco más de un millón de dólares en junio de 2019. El instrumento —uno de los únicos 300 fabricados— fue adquirido por Peter Freedman, fundador de RØDE Microphones. El nuevo propietario planeaba exhibir la guitarra como pieza central de una gira de exposiciones por destacadas galerías privadas de todo el mundo. Tras la muerte del músico, su cárdigan de punto —fabricado con acrílico, mohair y licra— pasó a manos de Jackie Farry, la niñera de su hija. Ella lo vendió a regañadientes en una subasta en 2014 para sufragar gastos médicos tras ser diagnosticada de cáncer. La prenda no tenía nada de particular, salvo una mancha marrón en el bolsillo izquierdo que, según su actual propietario, huele a «chocolate o vómito». No obstante, se dice que el artículo se vendió por aproximadamente 200.000 libras esterlinas.
La versión televisada oficial del concierto se emitió el 14 de diciembre de 1993 con una duración de 46 minutos. Se eliminaron todas las pausas entre canciones, las improvisaciones, la afinación de instrumentos, las bromas y las interacciones con el público. Asimismo, se omitieron de la emisión los temas «Oh, Me» y «Something in the Way». En 2007, el concierto se publicó oficialmente en DVD; esta edición incluía la actuación completa —incluyendo imágenes de los ensayos— y una entrevista especial de 14 minutos producida por MTV con la participación de miembros del público y del equipo de producción. El lanzamiento también contenía una grabación de una conversación con la banda realizada el mismo día de la actuación. El audio del DVD se mezcló en formato 5.1 DTS.
El 1 de noviembre de 2019, para conmemorar el 25.º aniversario de la grabación, se lanzó una edición remasterizada del álbum en vinilo. A diferencia de la versión original, esta incluía grabaciones de los ensayos previos al concierto; según un crítico de Under the Radar, estas permiten al oyente apreciar plenamente el contraste entre dichos ensayos y la ejecución prácticamente impecable de las canciones durante el espectáculo en sí. Esta versión también presentaba fotografías de mayor calidad.
| N.º | Título | Escritor(es) | Duración | |
|---|---|---|---|---|
| 1. | «About a Girl» | Kurt Cobain | 3:37 | |
| 2. | «Come as You Are» | Kurt Cobain | 4:13 | |
| 3. | «Jesus Doesn't Want Me for a Sunbeam» (Versión de The Vaselines) | Eugene Kelly, Frances McKee | 4:37 | |
| 4. | «The Man Who Sold the World» (Versión de David Bowie) | David Bowie | 4:20 | |
| 5. | «Pennyroyal Tea» | 3:40 | ||
| 6. | «Dumb» | 2:52 | ||
| 7. | «Polly» | 3:16 | ||
| 8. | «On A Plain» | 3:44 | ||
| 9. | «Something In The Way» | 4:01 | ||
| 10. | «Plateau» (Versión de Meat Puppets) | Curt Kirkwood | 3:38 | |
| 11. | «Oh Me» (Versión de Meat Puppets) | Curt Kirkwood | 3:26 | |
| 12. | «Lake of Fire» (Versión de Meat Puppets) | Curt Kirkwood | 2:55 | |
| 13. | «All Apologies» | 4:23 | ||
| 14. | «Where Did You Sleep Last Night» | Folclórica | 5:08 |
| País | Certificación | Ventas |
|---|---|---|
| 3× platino | 180 000 | |
| 5× platino | 350 000 | |
| 3× platino | 100 000 | |
| 3× platino | 150 000 | |
| Platino | 250 000 | |
| 3× platino | 900 000 | |
| Europa | 2× platino (total) | 2 000 000 |
| 2× platino | 200 000 | |
| Platino (ventas desde 2009) | 50 000 | |
| 9× platino | 900 000 | |
| Oro | 100 000 | |
| Platino | 100 000 | |
| Platino | 15 000 | |
| Platino | 50 000 | |
| Platino (lanzamiento original) | 100 000 | |
| Oro (reediciones) | 10 000 | |
| 8× platino | 8 000 000 | |
| Oro | 24 373 | |
| 2× platino | 600 000 | |
| Platino | 100 000 | |
| 2× platino | 100 000 | |
| Platino | 200 000 |