| Vicente Scaramuzza | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
19 de junio de 1885 Crotona (Italia) | |
| Fallecimiento |
24 de marzo de 1968 Buenos Aires (Argentina) | |
| Nacionalidad | Argentina e italiana (desde 1946) | |
| Educación | ||
| Educado en | Conservatorio de San Pietro a Maiella | |
| Alumno de | ||
| Información profesional | ||
| Ocupación | Pianista, profesor de música, profesor de piano y compositor | |
| Estudiantes | Martha Argerich | |
| Género | Música clásica | |
| Instrumento | Piano | |
Vincenzo Scaramuzza (Crotone, 19 de junio de 1885-Buenos Aires, 24 de marzo de 1968) fue un pianista, compositor y maestro de piano italo-argentino, uno de los fundadores de la tradición pianística argentina.
Alentado por su padre, Francesco, ingresó en el Conservatorio de San Pietro a Maiella de Nápoles y tiempo después (en 1907) emigró a Argentina, donde enseñó piano en la Academia Santa Cecilia de Música. Había debutado en público a los seis años. En Nápoles fue alumno de Florestano Rossomandi y se diplomó en 1905; en diciembre de 1906 ganó por concurso, detrás de Attilio Brugnoli, una cátedra de piano complementario en el conservatorio de esa ciudad, que dejó a los pocos meses para viajar a Buenos Aires contratado por la filial porteña de Santa Cecilia. En 1912, al terminar su contrato, abrió la Academia Scaramuzza en Buenos Aires. En 1920 se casó con una exalumna, Sara Bagnati.
Su carrera como pianista abarcó Argentina y Europa. Dio conciertos con regularidad hasta 1919 y se retiró en 1923, después de un recital dedicado a Beethoven en Berlín al que asistió Ferruccio Busoni; la razón declarada fue el miedo escénico. Estudió con un alumno de Franz Liszt, según la pianista Beba Pugliese, que estudió con él como profesor de piano en Argentina.
Entre sus pocas composiciones se recuerdan Bosco incantato (‘el bosque encantado’), obra de música de cámara, y la ópera Amleto (‘Hamlet’), que quedó inconclusa a su muerte. El 28 de noviembre de 1961, Enrique Sivieri dirigió fragmentos de esa ópera en el Teatro Colón con la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
Según la pianista argentina Martha Argerich, Scaramuzza poseía un estilo muy italiano, orientado al «sonido cantábile» y «redondo». Según el Dizionario Biografico degli Italiani, no hacía practicar ejercicios de técnica pura, sino que los extraía de las obras, y era implacable en la búsqueda de un sonido distinto para cada compositor. Su fama internacional como maestro llegó en los años cincuenta, cuando Argerich ganó los concursos de Bolzano y de Ginebra (1957) y Gelber obtuvo el tercer premio del Concurso Long-Thibaud (1961). Sus alumnos recuerdan que adaptaba el trabajo del brazo y de la mano al sonido que pedía cada pasaje, porque un fortissimo de Beethoven no es igual a uno de Liszt, y que explicaba sus ideas con analogías muy gráficas. En 1967 sus alumnos tocaron el ciclo completo de las sonatas de Beethoven en Radio Nacional, en una serie organizada con él.
En febrero de 2009 se colocó una placa en su casa natal de Crotone, en la via Pescheria, y en junio de 2019 la ciudad fue sede de unas jornadas internacionales de estudio en su honor. En octubre de 2024 se inauguró en Crotone el teatro municipal que lleva su nombre.
Scaramuzza no dejó constancia de su método, pero en 1973 su pupila María Rosa Oubiña de Castro lo resumió en el libro Enseñanzas de un gran maestro.
Otras publicaciones recientes sobre su vida son Vincenzo Scaramuzza: il maestro dei grandi pianisti. Genialità di un artista e di un didatta (2012), de Panzica Pamela Ivana Edmea, y Vicente Scaramuzza. La vigencia de una escuela pianística (2020), de Sebastián Colombo.