| Volvo YCC | ||
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| Datos generales | ||
| Fabricante | Volvo Cars | |
| Período | 2004 | |
| Configuración | ||
| Tipo | Prototipo de automóvil | |
| Carrocerías | Cupé de tres puertas | |
El Volvo YCC (siglas de Your Concept Car) es un prototipo de automóvil presentado por Volvo Cars en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2004. El proyecto fue concebido y dirigido por un equipo de mujeres con el objetivo de estudiar las necesidades de las conductoras, especialmente en aspectos como la ergonomía, la visibilidad, el almacenamiento, el acceso al habitáculo, el mantenimiento y la facilidad de aparcamiento.
El YCC era un vehículo único, sin planes de producción en serie, con carrocería cupé de cuatro plazas, dos puertas laterales de apertura vertical y un portón trasero. Fue utilizado como escaparate de soluciones relacionadas con la facilidad de uso y la adaptación del vehículo a diferentes conductores.
La idea de desarrollar un automóvil conceptual dirigido por mujeres surgió en Volvo durante el otoño de 2001, tras una serie de talleres sobre los hábitos de consumo de las mujeres. En junio de 2002, Camilla Palmertz y otras empleadas presentaron la propuesta al presidente y director ejecutivo de Volvo Car Corporation, Hans-Olov Olsson. Después de una serie de estudios preliminares, la dirección de la empresa aprobó el proyecto en diciembre de ese año.
Volvo centró el proyecto en el perfil de la mujer profesional e independiente del segmento prémium, que sus estudios internos consideraban especialmente exigente. Las investigaciones identificaron seis áreas prioritarias: facilidad de aparcamiento, acceso cómodo al habitáculo, buena visibilidad, soluciones de almacenamiento, posibilidades de personalización y reducción de las tareas de mantenimiento.
La dirección del proyecto y las decisiones finales estuvieron en manos de mujeres, aunque en el diseño, desarrollo y construcción participaron más de 120 empleados de Volvo. El equipo principal estaba formado por Camilla Palmertz y Eva-Lisa Andersson como directoras del proyecto; Elna Holmberg como directora técnica; Maria Widell Christiansen como responsable de diseño; Lena Ekelund como subdirectora técnica; Anna Rosén como diseñadora exterior; Cynthia Charwick como diseñadora interior; Maria Uggla como responsable de colores y materiales; y Tatiana Butovitsch Temm como responsable de comunicación.
El proyecto ha sido estudiado posteriormente como un caso de participación de mujeres en una industria y un proceso de desarrollo tradicionalmente dominados por hombres.
El YCC adoptaba la forma de un cupé de cuatro plazas. Sus dos puertas laterales se abrían verticalmente y podían activarse mediante la llave antes de que el conductor llegara al vehículo. Al abrirse, el umbral inferior descendía, el asiento se desplazaba hacia atrás y el volante se elevaba para facilitar la entrada y la salida. El portón trasero también podía abrirse automáticamente.
El pilar central se desplazó hacia la parte trasera para mejorar la visibilidad lateral y facilitar la colocación de objetos en los asientos posteriores. El frontal era bajo y los extremos de las aletas permanecían visibles desde el puesto de conducción, mientras que la luneta trasera se extendía hacia las esquinas para ayudar al conductor a percibir las dimensiones exteriores del vehículo.
El vehículo podía variar la altura de la carrocería entre una posición elevada, destinada a mejorar la visión del entorno, y otra más baja de orientación deportiva.
Una de sus principales propuestas era el sistema denominado Ergovision. El concepto contemplaba que las proporciones corporales del conductor (altura y longitud de brazos y piernas) se midieran en el concesionario y se almacenaran en una llave personal. Al introducirla en el vehículo, el asiento, el volante, los pedales, el reposacabezas y el cinturón se ajustarían automáticamente para proporcionar una posición de conducción recomendada.
El usuario podía modificar posteriormente esa posición y guardar sus propios ajustes. Un indicador situado en el pilar delantero advertía cuando la línea de visión se alejaba de la posición considerada adecuada por el sistema.
Los reposacabezas delanteros tenían una abertura central destinada a evitar que determinados peinados, como una coleta, obligaran a la ocupante a separar la cabeza del respaldo.
Para liberar espacio entre los asientos delanteros, la palanca de cambios se trasladó a la columna de dirección y el freno de estacionamiento se sustituyó por un sistema electrónico. La consola central incorporaba compartimentos de distintos tamaños para objetos personales, un ordenador portátil y otros elementos, además de un espacio refrigerado.
Los dos asientos traseros podían mantenerse plegados verticalmente, de forma similar a los asientos de un cine, para dejar libre una zona de carga dentro del habitáculo. También existían compartimentos cerrados en los laterales y en los marcos de las puertas.
Las superficies textiles del interior se concibieron como elementos intercambiables. Volvo presentó ocho combinaciones de cojines y alfombrillas realizadas con distintos colores, materiales y texturas. Estas piezas podían retirarse para lavarlas o sustituirlas por otra configuración.
El YCC no disponía de un capó convencional destinado a ser abierto por el usuario. El acceso al motor quedaba reservado al personal de mantenimiento, mientras que los puntos de llenado del combustible y del líquido limpiaparabrisas se situaban junto a la puerta del conductor y utilizaban válvulas sin tapón.
El concepto contemplaba un sistema de diagnóstico capaz de detectar necesidades de mantenimiento y enviar la información a un taller seleccionado por el propietario. El taller podría proponer posteriormente una cita, que el conductor aceptaría o rechazaría desde el vehículo.
La carrocería utilizaba una pintura denominada Easy-Clean, diseñada para dificultar la adherencia de la suciedad. El vehículo también montaba neumáticos de tipo run-flat, que permitían continuar la marcha durante una distancia limitada después de un pinchazo.
El sistema de asistencia al aparcamiento comprobaba primero si el espacio disponible era suficiente. Después podía controlar la dirección durante la maniobra, mientras el conductor seguía manejando el acelerador, el freno y la transmisión.
La especificación conceptual contemplaba un motor de gasolina de cinco cilindros y bajas emisiones, con una potencia anunciada de 215 hp, asociado a un sistema integrado de arranque y generación eléctrica de 60 voltios. Este sistema podía detener el motor durante las esperas y volver a ponerlo en marcha al accionar el acelerador.
La transmisión prevista era una caja automática Powershift de seis velocidades y doble embrague, que también podía manejarse mediante mandos situados en la columna de dirección.
La presentación del YCC recibió una amplia cobertura por tratarse de un proyecto dirigido por mujeres en un sector en el que la mayor parte de las decisiones de diseño e ingeniería habían estado tradicionalmente en manos de hombres. Parte de la cobertura destacó que muchas de las soluciones (como el almacenamiento, la visibilidad o la facilidad de acceso) no eran específicas de un sexo y podían resultar útiles para cualquier conductor.
El enfoque también generó críticas. Algunos observadores consideraron que comercializar el proyecto como un «automóvil para mujeres» podía reforzar estereotipos o resultar condescendiente. Una revisión posterior de Car Design News señaló la existencia de estas críticas, aunque valoró el YCC como un intento serio de diseñar un automóvil desde la experiencia de sus usuarias y no como un simple ejercicio de estilo.
Durante el año posterior a su presentación, Volvo mostró el prototipo en diferentes ciudades y recabó la opinión de más de 2500 personas. Las soluciones mejor valoradas por las mujeres fueron los compartimentos de la consola central, los neumáticos run-flat, la pintura de fácil limpieza, el punto exterior para rellenar el líquido limpiaparabrisas y la apertura automática de las puertas. Entre los hombres consultados, las mismas características aparecieron en un orden similar.
Volvo describió el YCC como un ejemplar único destinado a probar ideas y afirmó que las soluciones mejor recibidas podrían trasladarse a futuros vehículos de producción. Sin embargo, la documentación publicada no identificó modelos concretos ni estableció una relación directa entre cada función del prototipo y su posterior adopción.
El prototipo se conserva en la colección histórica de Volvo y fue expuesto en el centro World of Volvo de Gotemburgo.