| Jorge Antonio Catanese | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre completo | Catanese Santillán, Jorge Antonio | |
| Apodo | Yolanka | |
| Nacimiento |
13 de septiembre de 1941 Ciudad de Buenos Aires, República Argentina | |
| Desaparición |
15 de septiembre de 1977 ciudad de Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires, República Argentina | |
| Fallecimiento |
poco después del 28 de octubre de 1977 (36 años) Área metropolitana de Buenos Aires (Argentina) | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Luchador de cachacascán, chofer municipal y ayudante mecánico | |
Jorge Antonio Catanese (Buenos Aires, 13 de septiembre de 1941 ‑ Gran Buenos Aires, poco después del 28 de octubre de 1977) fue un trabajador municipal argentino, ayudante mecánico y ocasional intérprete de cachacascán que participó en la troupe de Titanes en el ring. En algunas presentaciones encarnó al personaje de Yolanka, creado para promocionar un yogur y presentado como un extraterrestre. Militante de Montoneros, fue secuestrado el 15 de septiembre de 1977 durante la última dictadura militar argentina y permanece desaparecido.
Catanese nació el 13 de septiembre de 1941 en la ciudad de Buenos Aires.
Durante su juventud estuvo vinculado a la troupe de Titanes en el Ring, el programa televisivo de lucha libre creado y encabezado por Martín Karadagián (Buenos Aires, 1922‑1991). Según el testimonio de su hija, Marta Catanese, ante la Justicia, su padre trabajaba en la troupe principalmente como «segundo», es decir, como acompañante y protector de los luchadores, aunque en algunas ocasiones luchaba caracterizado como Yolanka.
Yolanka era un personaje asociado a una campaña comercial del yogur Yolanka, de la fábrica Kasdorf, que se encontraba en Hurlingham, y aparecía como un marciano que promovía el consumo del producto. La identificación de Catanese con el personaje ha sido recogida por documentación oficial y judicial. El Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación incluye «Yolanka» como apodo de Jorge Antonio Catanese Santillán. Una sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal Federal n.º 1 de La Plata también señala que Catanese había trabajado como luchador de catch en Titanes en el Ring bajo el nombre de Yolanka.
Sin embargo, la participación de Catanese como Yolanka fue aparentemente ocasional. El investigador Daniel Roncoli, consultado sobre el personaje, señaló que Catanese era un colaborador de la troupe que en determinadas ocasiones se colocaba el traje de Yolanka, especialmente durante presentaciones fuera de la televisión. Según esa reconstrucción, la mayoría de las veces el personaje fue interpretado en televisión por Lucio Giunti (Buenos Aires, años 1940), mientras que Catanese lo habría encarnado ocasionalmente en clubes y giras.
Catanese consiguió trabajo como chofer de la Dirección de Parques y Paseos de la entonces Municipalidad de Buenos Aires. Se casó con Gumercinda Alen, con quien tuvo una hija, Marta Catanese (n. 1962), de 15 años en el momento del secuestro de su padre, en 1977. Se separó de su esposa ―aunque en Argentina el divorcio había sido legalizado en 1954, durante el gobierno democrático de Juan Domingo Perón, pero ilegalizado en la dictadura de Aramburu; recién en 1987 el divorcio se reinstauró de manera definitiva― y posteriormente formó pareja con Salvatorina Usala, con quien tuvo un segundo hijo, varón, nacido a principios de 1976 (tenía aproximadamente un año y medio en el momento de su secuestro, en 1977).
Desde 1970 o 1971, Catanese militó en la organización Montoneros. Trabajaba como ayudante de Juan Ventura Rodríguez en el taller mecánico de este en la calle Cuatro de Septiembre, en la localidad de William Morris (partido de Hurlingham), a unos 8 km al suroeste de su casa.
El 15 de septiembre de 1977, alrededor de las 22:00 h, un grupo de aproximadamente diez terroristas armados y vestidos de civil irrumpieron en su domicilio de las calles París y Gabino Ezeiza, en Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero ―23 km al oeste‑noroeste del centro de Buenos Aires―, y lo secuestró.
La noche del día siguiente (16 de septiembre de 1977), un grupo terrorista también vestido de civil ingresó al hogar del mecánico Juan Ventura y lo asesinó junto con su esposa. En el lugar secuestraron también a su joven hijo.
Según testimonios de sobrevivientes, Catanese fue visto en varios centros clandestinos de detención. Estuvo alrededor de diez días en la Brigada de Investigaciones de San Justo. Aproximadamente el 25 de septiembre de 1977 fue trasladado al centro clandestino de detención conocido como Pozo de Bánfield, donde también fue visto por otros detenidos. De acuerdo con la reconstrucción judicial de los hechos, el 13 de octubre de 1977 fue trasladado a la comisaría 3.ª de Valentín Alsina, en el partido de Lanús (11 km al suroeste del centro de Buenos Aires), en la que permaneció alrededor de 15 días (hasta el 28 de octubre de 1977). Allí fue visto por última vez, y su rastro se perdió definitivamente.
A Jorge Antonio Catanese pertenece el legajo CONADEP n.º 535. Allí consta la copia de un hábeas corpus y una nota dirigida al Ministerio del Interior, en 1977, para dar con el paradero de la víctima.
Catanese tenía 36 años cuando fue secuestrado. Continúa registrado como detenido-desaparecido.
Catanese fue una de las 605 víctimas de la megacausa conocida como Juicio Brigadas.
Este juicio ―llevado a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal n.º 1 de La Plata― investigó los crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención que funcionaron en las Brigadas de Investigaciones de la Policía Bonaerense de Bánfield, Quilmes, Lanús y San Justo.
Según el fallo, Catanese militaba en Montoneros, trabajaba como chofer municipal y fue visto por sobrevivientes en el Pozo de Bánfield, donde lo conocían por su apodo televisivo: Yolanka.
La sentencia condenó a 11 imputados, de los cuales 10 recibieron prisión perpetua y uno fue sentenciado a 25 años.
Catanese pasó por al menos tres centros de detención, y su desaparición forzada lo convirtió en un caso testigo del circuito represivo del sur del Gran Buenos Aires.