
Una serendipia es un descubrimiento que puede llegar a ser bueno o valioso de manera accidental o casual, al momento de estar buscando una cosa diferente a la sucedida. De igual forma puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En la historia de la ciencia son frecuentes las serendipias.
También existen casos de serendipias en obras literarias, cuando un autor escribe sobre algo que ha imaginado y que no se conoce en su época, y se demuestra posteriormente que eso existe tal como lo definió el escritor, con los mismos detalles. No se debe confundir con la anticipación o la ciencia ficción, donde se adelantan inventos mucho más genéricos que casi todo el mundo cree que probablemente existirán algún día.
El término serendipia deriva del inglés serendipity, neologismo acuñado por Horace Walpole en 1754 a partir de un cuento tradicional persa llamado «Los tres príncipes de Serendip», en el que los protagonistas, unos príncipes de la isla Serendip —antiguo nombre persa de la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka— solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades. Las versiones inglesas del relato provienen del libro Peregrinaggio di tre giovani figluoli del re di Serendippo publicado en Venecia en 1557 por Michele Tramezzino, según traducción de Christoforo Armeno. El cuento se recoge en el libro de poemas de 1302 Hasht Bihist (Ocho paraísos) de Jursan Amir, conocido como Amīr Khusrow.
La palabra serendipity se usó mucho en sus orígenes, pero fue cayendo en desuso. Se llegó a usar en la película The Parent Trap de 1961, para designar a la cabaña («Serendipity») del campamento de verano donde los dos personajes, Sharon McKendrick y Susan Evers (ambos papeles interpretados por la misma actriz Hayley Mills), fueron confinados en castigo por su bochornosa repulsa mutua, y en la que descubrieron que su asombroso parecido no era mera casualidad, sino que eran hermanas gemelas separadas desde la cuna por el divorcio de sus padres y la total falta de comunicación entre ellos; y donde también urdieron el plan de intercambiar sus personalidades para conocerlos y secretamente estimularlos a una reconciliación.
El concepto y el término fueron rescatados en 1989 por Royston M. Roberts en su libro de divulgación Serendipia. Descubrimientos accidentales en la ciencia. En este libro, Roberts, propone además el término «pseudoserendipia» para describir las situaciones en las que el investigador, tras haber investigado mucho sobre algo sin obtener resultados, consigue finalmente su objetivo, pero a causa de un accidente o una revelación.
Hay una película de 2001 con este título, dirigida por Peter Chelsom y protagonizada por John Cusack y Kate Beckinsale. Igualmente el término «serendipity» es utilizado en una escena de la película Un ángel enamorado (City of Angels) por el personaje de Nathaniel Messinger (Dennis Franz) mientras está postrado en una cama de hospital; recuperándose de una cirugía y le hace saber a «Seth» (Nicolas Cage). «Serendipity» es también el nombre de un personaje de la película Dogma de Kevin Smith, una musa especializada en inspirar a los artistas.
El término chiripa, mucho más utilizado en lenguaje coloquial, podría considerarse también como un sinónimo de serendipia, si bien se tiene como un modismo de uso no general en el mundo hispanohablante. Se usa con una connotación más bien festiva y se refiere comúnmente a casualidades o eventos fortuitos en la vida cotidiana, incluso a hechos intrascendentes. La diferencia sustancial entre chiripa y serendipia es que una chiripa implica pura suerte, mientras que la serendipia combina el azar de un evento fortuito inicial con la sagacidad de la persona que realiza el descubrimiento para percibir su importancia.
