El reino de Macedonia es disuelto por los romanos y se convierte en cuatro pequeños estados, y todas las ciudades griegas que colaboraron con Macedonia, inclusive de palabra, fueron castigadas. Los romanos toman cientos de miembros de familias distinguidas de Macedonia como prisioneros, incluyendo al historiador Polibio.
Antíoco IV nuevamente invade Egipto y ocupa el Bajo Egipto, acampando en las afueras de Alejandría. Sin embargo, el embajador romano en Alejandría Cayo Popilio Lenas interviene y da un ultimátum a Antíoco de retirarse inmediatamente de Egipto y Chipre. El rey Antíoco sorprendido por la medida, pide tiempo para reconsiderar, pero Popilio dibuja con su bastón un círculo sobre el suelo, rodeando al rey y exigiendo una respuesta definitiva antes de abandonar el círculo. Temiendo una guerra con Roma, Antíoco accede al ultimátum del embajador. A cambio, Roma acepta que Antíoco puede mantener el sur de Siria, territorio disputado con Egipto, lo que da seguridad a Antíoco de preservar la integridad territorial de su reino.
Antíoco IV Epífanes de Siria ilegaliza la religión judía y, en respuesta, los judíos, liderados por los macabeos, inician una rebelión que termina en la derrota de los sirios. Los macabeos fueron reyes de un Estado judío independiente.