
El alzatismo fue una corriente política colombiana basada en la interpretación ideológica política del exsenador de Colombia Gilberto Alzate Avendaño, y la tercera vía política radical. Alzate fundó la Acción Nacionalista Popular, que históricamente se ha asociado la tendencia ultaradicalizada y neofascista del Partido Conservador Colombiano.
El azaltismo tuvo inspiración en el movimiento juvenil intelectual y político nacionalista fascista conocido como Los Leopardos, acrónimo de Legión Organizada para la Restauración del Orden Social. De acuerdo con Silvio Villegas, la inspiración leoparda de los alzatistas consistió en el corporativismo. Alzate también tomó inspiración en la doctrina de José Antonio Primo de Rivera, Auguste Comte, Friedrich Nietzsche y José Ortega y Gasset.
Como conservatismo ultraradical, el alzatismo se ha enfrentado al conservatismo moderado, encabezado por los expresidentes Mariano Ospina Pérez y Misael Pastrana Borrero, con la famosa corriente ospinopastranista; y al conservatismo radical, encabezado por el expresidente Laureano Gómez y continuado por su hijo, Álvaro Gómez, con la corriente de derecha radical laureanista, llamada civilista para difereciarla de los métodos del alzatismo.
La ideología del alzatismo se desarrolló a partir del pensamiento político de Gilberto Alzate Avendaño, combinando elementos del nacionalismo, el corporativismo, el conservadurismo y el populismo. Sus partidarios la definieron como una corriente de tercera posición, al rechazar tanto el capitalismo liberal como el comunismo, los cuales consideraban modelos ajenos a las necesidades históricas y sociales de Colombia.
Diversos autores han señalado que Alzate estudió varias corrientes nacionalistas europeas surgidas durante el período de entreguerras, entre ellas el fascismo italiano, el austrofascismo y, de manera más significativa, el falangismo.Estas influencias fueron reinterpretadas dentro del contexto colombiano, sin constituir una copia íntegra de los modelos europeos.
La influencia del falangismo se habría consolidado durante la estancia diplomática de Alzate en España, donde ejerció como embajador de Colombia durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla. Durante ese período analizó la organización política y económica del franquismo, prestando especial atención al sistema corporativo, al sindicalismo y a la concepción de un Estado organizado mediante corporaciones representativas de los distintos sectores de la producción.
A partir de dichas influencias, el alzatismo propuso la organización del Estado sobre bases corporativas, en las que trabajadores, empresarios, profesionales y demás sectores sociales estuvieran representados dentro de organismos de carácter económico y social. Sus defensores sostenían que este modelo permitiría disminuir los conflictos entre clases, fortalecer la cooperación nacional y reducir las desigualdades económicas.
En el ámbito económico, el movimiento defendía la industrialización del país, el fortalecimiento del mercado interno, la protección de la producción nacional y una mayor participación del Estado como regulador de la economía. Asimismo, promovía una política de desarrollo orientada hacia la autosuficiencia económica y la consolidación de una industria nacional capaz de disminuir la dependencia del capital extranjero.
El nacionalismo constituyó uno de los principales ejes doctrinales del alzatismo. En consecuencia, el movimiento defendía la soberanía del Estado colombiano, la unidad nacional y una política de carácter antiimperialista, especialmente frente a la influencia de las grandes potencias sobre la economía y la política nacional.

En el plano político, el alzatismo mantuvo una postura crítica frente al liberalismo y al marxismo, al considerar que ambos representaban modelos ideológicos incompatibles con la realidad colombiana. Por esta razón, sus dirigentes presentaron el movimiento como una alternativa nacionalista de tercera posición, inspirada en principios de unidad nacional, justicia social y fortalecimiento institucional.
Históricamente, el alzatismo también sostuvo importantes diferencias con otros sectores del Partido Conservador Colombiano, en especial con el laureanismo encabezado por Laureano Gómez, debido a sus discrepancias sobre la organización del Estado y el rumbo del conservatismo colombiano. Posteriormente, el movimiento expresó su oposición al Frente Nacional, al considerar que dicho sistema restringía la competencia política y consolidaba el predominio de las élites tradicionales.