| Anathapindika | ||
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| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Sudatta | |
| Apodo | Anathapindika | |
| Otros nombres | Sudatta | |
| Nacimiento |
Siglo VI a. C. Shravasti (India) | |
| Fallecimiento |
Siglo V a. C. Shravasti (India) | |
| Religión | Budismo | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Puññalakkhanā | |
| Hijos | Kāla, Mahā-Subhaddā, Cūla-Subhaddā y Sumanā | |
| Educación | ||
| Alumno de | Buda Gautama | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Comerciante, banquero | |
| Cargos ocupados | Patron | |
| Título | Principal benefactor laico del Buda | |
Anathapindika (en pali: Anāthapiṇḍika), nacido Sudatta, fue un rico comerciante y banquero de Sāvatthī, considerado el principal benefactor laico de Gautama Buda y el discípulo laico más destacado en generosidad. Fundó el monasterio de Jetavana en Sāvatthī, uno de los dos templos más importantes de la época del Buda histórico, junto con el Migāramātupāsāda, construido por su contraparte femenina, Visākhā.
Su sobrenombre, que en sánscrito aparece como Anāthapiṇḍada, significa «el que da alimentos (piṇḍa) a los desamparados (anātha)».
Anathapindika nació con el nombre de Sudatta, hijo del rico comerciante Sumana, en Sāvatthī, capital de Kosala. Era pariente de Subhūti, que más tarde sería uno de los discípulos principales del Buda. Se casó con Puññalakkhanā, hermana de un rico comerciante de Rājagaha, y tuvo un hijo, Kāla, y tres hijas, Mahā-Subhaddā, Cūla-Subhaddā y Sumanā. Era conocido por su generosidad incluso antes de conocer el budismo, de ahí su sobrenombre.
Los textos budistas sitúan su primer encuentro con el Buda en Rājagaha, durante un viaje de negocios. Al llegar a casa de su cuñado, que ya era seguidor del Buda, encontró a la familia preparando una gran fiesta y preguntó por la ocasión; al saber que se preparaban para recibir al Buda y sus monjes, exclamó su alegría por saber que «un ser plenamente iluminado había surgido en el mundo» y decidió ir a verlo. A la mañana siguiente, el Buda lo llamó por su nombre de nacimiento, Sudatta, y tras exponerle las Cuatro Nobles Verdades, Anathapindika alcanzó el estado de entrante en la corriente (sotāpanna). Los textos recogen también su primera visita nocturna al Buda, durante la cual un yakkha intentó infundirle miedo (Sudatta Sutta, SN 10.8).
Tras su encuentro con el Buda, Anathapindika le pidió construir un monasterio en su ciudad, Sāvatthī. Para ello intentó comprar el parque del príncipe Jeta, hijo del rey Pasenadi de Kosala; el príncipe, que no quería vender, le dijo que se lo vendería solo si lo cubría de monedas de oro. Para su sorpresa, Anathapindika aceptó, y los árbitros fallaron a su favor, de modo que pudo construir el monasterio de Jetavana, que donó al Buda y su comunidad. El Jetavana Sutta (SN 1.48) recoge los versos de un deva en alabanza de la arboleda.
El Buda lo designó, junto con Visākhā, su principal benefactor laico. Anathapindika alimentaba a diario a un gran número de monjes (la tradición habla de cientos, y el comentario del Dhammapada de hasta dos mil), mantenía y abastecía el monasterio de Jetavana y era uno de los principales ayudantes del Buda en sus relaciones con los laicos. Visitaba al Buda dos veces al día, observaba estrictamente los cinco preceptos y animaba a su familia y a su entorno a hacer lo mismo.
Según los textos, Anathapindika perdió gran parte de su fortuna en una inundación que arrastró su oro y quedó empobrecido por su costumbre de dar y por los préstamos a sus amigos. Aun así, continuó apoyando al Buda y su comunidad. Un deva que vivía en su casa, obligado a marcharse siempre que había un monje presente, le sugirió que dejara de dar; Anathapindika lo echó indignado, afirmando que solo conocía los tres tesoros: el Buda, el Dhamma y la Sangha. El deva, por indicación del rey de los devas, Sakra, recuperó el oro perdido, convenció a los deudores de Anathapindika de que pagaran y le entregó un tesoro sin dueño, con lo que recuperó, e incluso superó, su antigua riqueza.
Cuando Anathapindika enfermó de gravedad, fue visitado por Sāriputta y Ānanda, dos de los discípulos principales del Buda. Sāriputta le predicó sobre la necesidad de liberar la mente del apego y de reflexionar sobre la impermanencia (el discurso conocido como Anāthapiṇḍikovāda Sutta, MN 143); en los suttas SN 55.26 y 55.27, Sāriputta y Ānanda le habían visitado ya para recordarle las cualidades del entrante en la corriente. Anathapindika lo consideró el sermón más profundo que había escuchado jamás y que posteriormente en el Sutta se menciona que era para monásticos avanzados. Poco después murió y, según los textos, renació como deva en el cielo Tusita. En el Anāthapiṇḍika Sutta (SN 2.20), el deva Anāthapiṇḍika se aparece ante el Buda y le recita versos en su alabanza.
Anathapindika es considerado uno de los ejemplos más notables de la virtud budista de la generosidad (dāna). El Buda pasó diecinueve retiros de lluvia (vassa) en el monasterio de Jetavana, más que en ningún otro lugar, y Sāvatthī se convirtió en un centro del budismo de la época. Su generosidad inspiró incluso al rey Pasenadi, y tras la construcción del Migāramātupāsāda por Visākhā, el Buda alternaba sus estancias entre los dos monasterios.