Angloirlandeses

Angloirlandeses
Anglo-Irish
Angla-Éireannach

La bandera de San Patricio, asociada históricamente con Irlanda bajo la monarquía británica y, de manera tradicional, con la Iglesia de Irlanda y la antigua élite angloirlandesa.
Religión Principalmente anglicanismo (Iglesia de Irlanda); también otras confesiones protestantes y, excepcionalmente, catolicismo
Etnias relacionadas Ascendencia Protestante, Nuevos ingleses, Viejos ingleses, Normandos en Irlanda, Irlandeses, Británicos

Los angloirlandeses (en inglés, Anglo-Irish; en irlandés, Angla-Éireannach) fueron una comunidad histórica, social y cultural de Irlanda, vinculada principalmente a la minoría protestante de habla inglesa que ocupó una posición destacada en la propiedad territorial, la administración, las profesiones liberales, las fuerzas armadas, la política y la cultura entre los siglos XVII y comienzos del XX.

La mayoría pertenecía a la Iglesia de Irlanda, de confesión anglicana y establecida oficialmente en Irlanda hasta 1871. También hubo angloirlandeses vinculados al metodismo y a otras denominaciones protestantes, así como algunas personas o familias católicas integradas en esta tradición por su ascendencia, posición social o identidad cultural.

Los angloirlandeses no constituyeron una etnia homogénea ni una categoría censal. El término comprendía principalmente a descendientes de colonos ingleses y galeses establecidos durante la conquista Tudor de Irlanda y las Plantaciones de Irlanda, pero también a miembros de los Viejos Ingleses de ascendencia anglonormanda y de familias de la antigua nobleza gaélica que se convirtieron al anglicanismo o se integraron en el orden político británico.

El concepto está estrechamente relacionado con la Ascendencia Protestante, pero no es completamente sinónimo de ella. La Ascendencia Protestante designa el sistema de predominio político, económico, social y religioso ejercido por una minoría protestante, mientras que «angloirlandés» puede designar, de manera más amplia, a la comunidad social y al medio cultural surgidos alrededor de ese sistema.

El término no suele aplicarse a los presbiterianos del Úlster, descendientes en gran parte de colonos procedentes de las Tierras Bajas de Escocia y conocidos como escoceses del Úlster. Tampoco debe confundirse con los Viejos Ingleses, nombre dado a los descendientes de los colonos anglonormandos establecidos en Irlanda desde el siglo XII, muchos de los cuales permanecieron católicos después de la Reforma protestante.

Por extensión, el adjetivo «angloirlandés» se utiliza también para referirse a las relaciones entre Irlanda y el Reino Unido, como en el Tratado Anglo-Irlandés de 1921 o el Acuerdo Anglo-Irlandés de 1985. Este uso diplomático y político es distinto del significado histórico-social.

Terminología y alcance

La denominación inglesa Anglo-Irish adquirió su significado social y cultural moderno entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII. Durante ese periodo se consolidó una élite protestante cuyos miembros podían considerarse irlandeses por nacimiento, residencia e intereses territoriales, pero ingleses o británicos por lengua, confesión religiosa, cultura política y vinculación con la Corona.

El término puede emplearse en varios sentidos relacionados:

No todos los protestantes irlandeses fueron angloirlandeses. Las comunidades presbiterianas del Úlster, los trabajadores protestantes urbanos, los pequeños agricultores y numerosos metodistas o protestantes disidentes quedaban normalmente fuera de la clase social y del ambiente cultural designados mediante el término.

Tampoco todos los angloirlandeses descendían exclusivamente de ingleses. La adhesión a la Iglesia establecida, la educación inglesa, los matrimonios entre familias y la integración en las instituciones de la Corona permitieron que linajes anglonormandos, galeses o gaélicos se incorporasen a este grupo.

Algunos historiadores han empleado la expresión «Ascendencia angloirlandesa» para describir conjuntamente a la élite social protestante. No obstante, el uso ha sido cuestionado porque puede presentar como una comunidad nacional o étnica uniforme a un conjunto social que experimentó cambios importantes y mostró identidades políticas diversas.

Orígenes históricos

Los Viejos Ingleses

La presencia de comunidades de origen inglés y galés en Irlanda se remontaba a la invasión normanda de Irlanda, iniciada en 1169. Los descendientes de los caballeros y colonos anglonormandos llegaron a ser denominados durante la Edad Moderna Viejos Ingleses.

Entre las familias más destacadas se encontraban los FitzGerald, Butler, Burke, Plunkett, Nugent, Barry y Roche. Durante la Edad Media, muchas de ellas adoptaron parcialmente la lengua, las alianzas políticas y las costumbres irlandesas, fenómeno expresado en la fórmula según la cual se habían vuelto «más irlandeses que los propios irlandeses».

Pese a su adaptación cultural, los Viejos Ingleses conservaron una identidad jurídica vinculada a la Corona inglesa y a territorios como La Empalizada. Sin embargo, la mayoría permaneció fiel al catolicismo después de la Reforma. Por esta razón, aunque algunas familias anglonormandas protestantes se integraron posteriormente en la sociedad angloirlandesa, ambos términos no son equivalentes.

Los Nuevos Ingleses

A partir del siglo XVI, la monarquía inglesa intensificó la conquista y colonización de Irlanda. Los administradores, soldados, empresarios y colonos protestantes llegados durante los reinados de los Tudor y los Estuardo fueron conocidos como los Nuevos Ingleses, para distinguirlos de los Viejos Ingleses medievales.

Las Plantaciones de Irlanda, especialmente las de Munster y el Úlster, transfirieron amplias extensiones de tierra a colonos ingleses, escoceses y galeses. El proceso se aceleró después de la derrota de la nobleza gaélica en la guerra de los Nueve Años, la Fuga de los Condes de 1607 y las posteriores confiscaciones.

La rebelión irlandesa de 1641, las Guerras Confederadas de Irlanda y la conquista de Irlanda por Cromwell alteraron profundamente la estructura territorial de la isla. Muchas tierras que habían pertenecido a familias católicas gaélicas o de los Viejos Ingleses pasaron a soldados, acreedores y colonos protestantes vinculados al nuevo régimen.

La futura comunidad angloirlandesa no descendía únicamente de estos colonos. Familias anglonormandas o gaélicas que aceptaron la supremacía de la Corona y se incorporaron a la Iglesia de Irlanda pudieron conservar o recuperar tierras y privilegios.

La guerra guillermita

La derrota de los partidarios católicos de Jacobo II de Inglaterra en la guerra guillermita de Irlanda consolidó el predominio político de la minoría protestante. La batalla del Boyne de 1690, la derrota jacobita en Aughrim y las confiscaciones posteriores reforzaron el control de la tierra, el Parlamento y la administración por parte de los anglicanos.

Durante las décadas siguientes se desarrolló un sistema político y jurídico que reservó los principales cargos del Estado a quienes reconocieran la sucesión protestante y cumplieran los requisitos sacramentales asociados a la Iglesia establecida. Este orden constituyó la base de la Ascendencia Protestante.

La Ascendencia Protestante

La Ascendencia Protestante fue el sistema de predominio político, económico y social ejercido en Irlanda por miembros de la Iglesia de Irlanda desde finales del siglo XVII hasta el siglo XIX. Aunque la élite angloirlandesa constituyó su núcleo principal, no todos los angloirlandeses pertenecían a la aristocracia ni ejercían directamente el poder.

Las leyes penales de Irlanda restringieron severamente los derechos de los católicos y, en determinados ámbitos, también los de los protestantes disidentes. Los católicos quedaron excluidos del Parlamento y de numerosos cargos públicos, y se limitaron sus posibilidades de poseer, comprar, heredar o transmitir propiedades, ejercer ciertas profesiones y recibir educación conforme a su religión.

Las restricciones no se aplicaron de manera uniforme durante todo el periodo, pero contribuyeron a identificar la pertenencia a la Iglesia de Irlanda con la fidelidad política a la Corona y el acceso al poder. La conversión al anglicanismo podía permitir a una familia conservar o transmitir propiedades y acceder a cargos vedados a los católicos.

La élite protestante dominó el Parlamento de Irlanda, la administración, la judicatura y la jerarquía de la Iglesia establecida. También poseía una parte desproporcionada de las tierras agrícolas, arrendadas con frecuencia a campesinos católicos o presbiterianos.

Durante el último tercio del siglo XVIII, el Parlamento irlandés obtuvo una mayor autonomía legislativa. La movilización de los Voluntarios Irlandeses y la actividad de políticos como Henry Grattan condujeron a la llamada Constitución de 1782. Sin embargo, el Parlamento continuó dominado por propietarios protestantes y no representaba a la mayoría católica de la población.

Sociedad y modo de vida

El núcleo de la comunidad angloirlandesa estaba formado por miembros de la nobleza, la pequeña nobleza rural, los terratenientes, los clérigos de la Iglesia de Irlanda, los jueces, los abogados, los funcionarios, los oficiales militares y los profesionales urbanos.

Sus integrantes no compartían necesariamente el mismo grado de riqueza. Junto a grandes propietarios y nobles titulados existía una clase profesional urbana, particularmente visible en Dublín, así como familias rurales con patrimonios relativamente modestos.

Muchos se educaron en el Trinity College de Dublín, fundado en 1592 y estrechamente vinculado a la Iglesia de Irlanda. La institución desempeñó un papel central en la formación del clero, la judicatura, la medicina, la administración y la intelectualidad angloirlandesa.

Entre las prácticas sociales asociadas con las familias propietarias se encontraban la caza del zorro, las carreras de caballos, la administración de fincas y una intensa vida social relacionada tanto con Irlanda como con Gran Bretaña. Los matrimonios entre familias irlandesas y británicas reforzaron estas conexiones.

Numerosos angloirlandeses desarrollaron sus carreras en Gran Bretaña o en el Imperio británico, especialmente en el Ejército, la Armada, el servicio colonial, la administración y la judicatura. Esta movilidad contribuyó a crear una identidad que combinaba la pertenencia a Irlanda con la integración en las instituciones británicas.

El dramaturgo republicano Brendan Behan resumió satíricamente la dimensión clasista del término al definir al angloirlandés como «un protestante con caballo» en su obra The Hostage. La frase distinguía a la élite angloirlandesa de los protestantes trabajadores y del unionismo popular del Úlster.

Las casas grandes

Las grandes residencias rurales de los terratenientes angloirlandeses recibieron en Irlanda la denominación de Big Houses («casas grandes»). Además de servir como viviendas familiares, funcionaban como centros de administración de las propiedades y constituían el principal símbolo del poder económico, político y social de la Ascendencia Protestante.

Muchas de ellas fueron construidas o remodeladas entre los siglos XVIII y XIX en estilos georgiano y neoclásico, y albergaban importantes bibliotecas, colecciones de arte, jardines paisajísticos y amplias dependencias agrícolas. Entre las residencias más representativas destacan Carton House, Castletown House, Russborough House, Powerscourt House, Birr Castle, Lissadell House y Castle Coole.

Tras la guerra de Independencia irlandesa y la guerra civil irlandesa, muchas de estas residencias fueron incendiadas, abandonadas o vendidas como consecuencia de la crisis económica de la aristocracia terrateniente, la reforma agraria y el cambio político producido tras la creación del Estado Libre Irlandés.

La Big House se convirtió también en uno de los principales motivos de la literatura angloirlandesa, donde simboliza tanto el refinamiento cultural de la élite protestante como su progresivo aislamiento respecto a la mayoría de la población y el declive de su mundo social. Este tema aparece en obras de Maria Edgeworth, Somerville y Ross, Elizabeth Bowen, Molly Keane y Jennifer Johnston.

Religión

La Iglesia de Irlanda fue uno de los elementos centrales de la identidad angloirlandesa. Se trataba de una iglesia anglicana, protestante en su doctrina y organizada posteriormente como una provincia autónoma de la Comunión anglicana.

Hasta 1871 fue la Iglesia establecida de toda Irlanda, pese a que sus fieles constituían una minoría de la población. Recibía los diezmos eclesiásticos, incluso de agricultores católicos y presbiterianos, circunstancia que provocó conflictos como la guerra de los Diezmos de la década de 1830.

La Ley de la Iglesia Irlandesa de 1869 dispuso su separación del Estado a partir del 1 de enero de 1871. La pérdida de su condición oficial debilitó uno de los pilares institucionales de la Ascendencia Protestante, aunque la Iglesia de Irlanda continuó ocupando un lugar importante en la vida de la comunidad angloirlandesa.

Algunas familias angloirlandesas pertenecían al metodismo, al congregacionalismo o a otras denominaciones protestantes. También hubo personas católicas de origen familiar angloirlandés o asociadas culturalmente con esta tradición. En consecuencia, la identidad angloirlandesa no puede definirse únicamente por la afiliación religiosa.

Identidad cultural

La identidad angloirlandesa se caracterizó por una relación compleja con Irlanda y Gran Bretaña. Sus integrantes podían considerarse irlandeses por nacimiento, residencia y vinculación con la tierra, pero británicos por ciudadanía, educación, cultura política, religión o lealtad dinástica.

Durante los siglos XVII y XVIII, algunos miembros de la comunidad insistieron en su condición inglesa y protestante, mientras que otros desarrollaron un patriotismo irlandés compatible con la lealtad a la Corona. El crecimiento de este patriotismo protestante llevó a determinados angloirlandeses a defender la autonomía legislativa y económica de Irlanda frente al Gobierno de Londres.

La novelista Elizabeth Bowen describió esta posición intermedia como la experiencia de sentirse «inglesa en Irlanda» e «irlandesa en Inglaterra».

La identidad angloirlandesa tampoco implicó una única posición política. Aunque durante los siglos XIX y XX se asoció principalmente con el unionismo, también produjo reformistas, patriotas, nacionalistas y republicanos protestantes.

Actividad económica y profesional

La propiedad territorial constituyó la base tradicional del poder angloirlandés, pero desde el siglo XVIII sus miembros tuvieron también una presencia destacada en el comercio, la banca, los seguros, el transporte, la industria y las profesiones liberales.

Familias protestantes de habla inglesa estuvieron vinculadas a empresas como Guinness, John Jameson & Son, Jacob's, Bewley's, Beamish and Crawford, Odlums, Arnotts y otras compañías industriales y comerciales. Sin embargo, la identificación automática de cualquier empresario protestante con la clase angloirlandesa resulta imprecisa, pues el término implicaba también determinados vínculos familiares, sociales y culturales.

Los angloirlandeses tuvieron una presencia destacada en la administración imperial. Ocuparon puestos como gobernadores coloniales, jueces, diplomáticos, funcionarios y altos mandos militares. La relación entre la clase propietaria irlandesa y el Ejército británico fue tan estrecha que algunos autores la compararon con la existente entre los junkers prusianos y el Ejército de Prusia.

Política

Patriotismo protestante

Durante el siglo XVIII surgió entre sectores de la élite protestante un patriotismo irlandés que defendía los intereses económicos y legislativos del Reino de Irlanda. Este movimiento no cuestionaba necesariamente la monarquía ni la conexión con Gran Bretaña, pero rechazaba la subordinación del Parlamento irlandés a Westminster.

Jonathan Swift, deán de la catedral de San Patricio de Dublín, criticó la explotación económica de Irlanda, las restricciones comerciales británicas y el absentismo de numerosos terratenientes. Más tarde, Henry Grattan encabezó el movimiento que obtuvo la autonomía legislativa del Parlamento irlandés en 1782.

La idea de nación irlandesa defendida por estos patriotas continuaba limitada en gran parte a la comunidad política protestante, aunque algunos apoyaron la emancipación de los católicos y la ampliación de su participación pública.

Republicanismo y rebelión de 1798

La Sociedad de los Irlandeses Unidos, fundada en 1791, reunió inicialmente a presbiterianos del Úlster y anglicanos reformistas. Inspirados por las revoluciones estadounidense y francesa, sus miembros pretendían superar las divisiones confesionales y establecer un gobierno representativo irlandés.

Entre sus figuras más destacadas se encontraba Theobald Wolfe Tone, protestante de Dublín que trató de unir a católicos, protestantes y disidentes bajo una identidad política común. Otros dirigentes protestantes o procedentes del ambiente angloirlandés participaron en la rebelión irlandesa de 1798.

La derrota de la rebelión facilitó la aprobación de las Actas de Unión de 1800, que abolieron el Parlamento irlandés y crearon el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda en 1801.

Unionismo

Durante el siglo XIX, el unionismo se convirtió en la posición predominante entre la nobleza y la clase propietaria angloirlandesa. La unión con Gran Bretaña protegía sus intereses económicos, su acceso a la administración imperial y sus relaciones con las instituciones británicas.

Muchos angloirlandeses se opusieron al movimiento por el autogobierno irlandés o Home Rule. Entre mediados del siglo XIX y la independencia, proporcionaron una parte importante del apoyo a organizaciones como la Alianza Unionista Irlandesa, especialmente en las provincias meridionales de Leinster, Munster y Connacht.

Entre los políticos unionistas de origen angloirlandés destacó Edward Carson, dirigente de la oposición al tercer proyecto de autonomía irlandesa. No obstante, el unionismo de los propietarios angloirlandeses del sur tenía una base social diferente del unionismo popular y mayoritariamente presbiteriano o protestante del Úlster.

Nacionalismo protestante

La asociación entre angloirlandeses y unionismo nunca fue absoluta. Diversas figuras protestantes desempeñaron papeles fundamentales en el desarrollo del nacionalismo irlandés.

Charles Stewart Parnell, terrateniente protestante del condado de Wicklow, dirigió la Liga Nacional Irlandesa y el Partido Parlamentario Irlandés. Robert Emmet participó en el republicanismo heredero de los Irlandeses Unidos, mientras que John Gray apoyó el nacionalismo parlamentario y la reforma municipal.

Otros angloirlandeses, como Horace Plunkett, buscaron fórmulas de conciliación mediante el cooperativismo, la reforma agraria y un autogobierno compatible con una relación estrecha con Gran Bretaña.

Durante las primeras décadas del siglo XX surgió también un pequeño grupo de nacionalistas protestantes que participó en organizaciones culturales, políticas y militares favorables a la independencia.

La cuestión agraria y el declive de los terratenientes

Durante el siglo XIX, la estructura territorial dominada por grandes propietarios fue cuestionada por el nacionalismo agrario. La Gran hambruna irlandesa, el absentismo de algunos terratenientes, los desalojos y la inseguridad de los arrendatarios agravaron la hostilidad hacia el sistema.

La Guerra de la Tierra y la actividad de la Liga Irlandesa de la Tierra impulsaron una transformación profunda de la propiedad rural. Una serie de Leyes de Tierras de Irlanda reguló los alquileres y permitió posteriormente a los arrendatarios adquirir sus explotaciones con financiación pública.

Las leyes aprobadas desde finales del siglo XIX, particularmente la Ley de Compra de Tierras de 1903, redujeron progresivamente las propiedades de la antigua nobleza. Muchos terratenientes vendieron sus fincas y perdieron la base económica que había sostenido su posición social.

La emancipación católica, la reforma de las corporaciones municipales, la extensión del derecho de voto y la separación de la Iglesia de Irlanda habían debilitado previamente los demás fundamentos políticos y religiosos de la Ascendencia Protestante.

Revolución e independencia

Guerra de Independencia

Durante la guerra de Independencia irlandesa de 1919-1921, algunos terratenientes, magistrados, funcionarios y antiguos militares angloirlandeses fueron considerados representantes del dominio británico. El Ejército Republicano Irlandés atacó residencias utilizadas por las fuerzas británicas, propiedades de informadores y casas pertenecientes a determinadas figuras unionistas.

Numerosas casas de campo fueron incendiadas durante la Guerra de Independencia y la posterior guerra civil irlandesa. Los ataques respondieron a causas diversas, entre ellas la eliminación de posibles alojamientos para tropas, las represalias políticas, los conflictos agrarios, la destrucción de edificios abandonados y las disputas locales. No todos formaron parte de una campaña uniforme contra los protestantes.

La violencia, la pérdida de propiedades y la desaparición de la administración británica provocaron la salida de algunas familias. Otras permanecieron en el país y aceptaron el nuevo orden político.

El Tratado Anglo-Irlandés

La reacción angloirlandesa al Tratado de 1921 y a la creación del Estado Libre Irlandés fue diversa. Los unionistas más intransigentes consideraron el acuerdo una ruptura del Reino Unido, mientras que otros lo aceptaron como solución política y ofrecieron su lealtad al nuevo Estado.

John Gregg, arzobispo de Dublín de la Iglesia de Irlanda, pidió en diciembre de 1921 a los protestantes que cooperasen con el Estado Libre:

Nos incumbe a todos ofrecer nuestra lealtad al Estado Libre Irlandés. Creo que existe un deseo genuino, por parte de quienes durante largo tiempo discreparon políticamente de nosotros, de acoger nuestra colaboración. Nos equivocaríamos política y religiosamente si rechazáramos tales acercamientos.

La Constitución del Estado Libre garantizó la libertad religiosa y prohibió la discriminación por motivos confesionales. Representantes protestantes ocuparon escaños en el Seanad Éireann y puestos en la judicatura, la administración y otras instituciones.

Descenso de la población protestante

La población protestante de los veintiséis condados disminuyó considerablemente entre los censos de 1911 y 1926. Las causas incluyeron la retirada del Ejército y de la administración británica, las bajas de la Primera Guerra Mundial, la emigración, la reducción de la natalidad, la transferencia de propiedades y la marcha de familias vinculadas social o políticamente al Reino Unido.

El descenso afectó al conjunto de las minorías protestantes y no puede utilizarse directamente como medida de una supuesta «población angloirlandesa», puesto que esta nunca constituyó una categoría censal. Tampoco todos los emigrantes protestantes pertenecían a la antigua clase terrateniente.

Aunque durante el periodo revolucionario se produjeron episodios de violencia sectaria y ataques contra protestantes, la interpretación de todo el descenso demográfico como consecuencia de una política sistemática de expulsión es discutida por la historiografía.

En el Estado Libre y la República de Irlanda

Tras la independencia, la comunidad de la Iglesia de Irlanda conservó sus escuelas, instituciones religiosas y organizaciones culturales. Numerosos protestantes continuaron participando en la administración, la judicatura, las fuerzas armadas, la medicina, la empresa y la política.

Algunas familias angloirlandesas se adaptaron al Estado Libre y desarrollaron una identidad plenamente irlandesa. Otras mantuvieron vínculos familiares y sociales estrechos con Gran Bretaña, mientras que algunas vendieron sus propiedades o emigraron.

En 1925, durante el debate del Senado sobre la prohibición del divorcio, W. B. Yeats defendió la contribución histórica de la minoría protestante:

Somos el pueblo de Burke; somos el pueblo de Grattan; somos el pueblo de Swift, el pueblo de Emmet, el pueblo de Parnell. Hemos creado la mayor parte de la literatura moderna de este país. Hemos creado lo mejor de su inteligencia política.

Con el paso del tiempo, «angloirlandés» dejó de designar a una clase dirigente existente y pasó a emplearse principalmente como concepto histórico, genealógico, cultural o literario.

Nobleza y pares de Irlanda

Una parte importante de la nobleza irlandesa estuvo integrada en el mundo angloirlandés. Sin embargo, la posesión de un título irlandés no convertía automáticamente a una persona en angloirlandesa. Hubo pares católicos, familias de ascendencia gaélica y titulares residentes permanentemente en Gran Bretaña con escasa relación personal con Irlanda.

Entre las familias más destacadas figuraban los FitzGerald, duques de Leinster; los Butler, duques de Ormonde; los Boyle, condes de Cork; los Parsons, condes de Rosse; los Plunkett, barones de Dunsany; y los Pakenham, condes de Longford.

Hasta la aprobación de las Actas de Unión, los pares de Irlanda formaban la Cámara de los Lores de Irlanda. Después de 1801, eligieron a veintiocho pares representantes de Irlanda para ocupar escaño en la Cámara de los Lores del Reino Unido.

Durante el siglo XVIII, la Corona concedió también títulos de la nobleza irlandesa a personas residentes en Gran Bretaña. Estos títulos no proporcionaban por sí mismos un escaño automático en la Cámara de los Lores británica y permitían recompensar a determinados individuos sin aumentar directamente el número de miembros de aquella cámara.

Literatura

La tradición angloirlandesa realizó una contribución central a la literatura irlandesa en lengua inglesa. Algunos autores escribieron desde la perspectiva de la Ascendencia Protestante; otros criticaron sus privilegios, exploraron su decadencia o se identificaron con el nacionalismo irlandés.

La clasificación de cada autor como angloirlandés puede variar según se aplique un criterio familiar, religioso, social o estrictamente literario. Por ello, «literatura angloirlandesa» se emplea algunas veces en un sentido más amplio para designar determinadas tradiciones de la literatura irlandesa en inglés.

La decadencia de las casas grandes y la incertidumbre identitaria de sus habitantes constituyeron temas frecuentes. En novelas como El último septiembre, de Elizabeth Bowen, la residencia familiar aparece como símbolo de una clase social aislada y amenazada durante la revolución irlandesa.

Ciencia, medicina y exploración

Los angloirlandeses desempeñaron un papel importante en el desarrollo científico de Irlanda y del Reino Unido.

Algunas de estas atribuciones corresponden más al ambiente protestante angloirlandés en sentido cultural que a la antigua aristocracia terrateniente en sentido estricto.

Fuerzas armadas y administración imperial

La nobleza y la pequeña nobleza angloirlandesas estuvieron ampliamente representadas entre los oficiales del Ejército británico, la Marina Real británica y la administración colonial.

Otros ocuparon cargos administrativos y judiciales en el Imperio británico, entre ellos Henry Arthur Blake, gobernador de varias colonias; Antony MacDonnell, I barón MacDonnell, administrador en la India y subsecretario para Irlanda; y Frederick Matthew Darley, presidente del Tribunal Supremo de Nueva Gales del Sur.

La presencia de irlandeses protestantes entre los altos mandos militares no implica que todos ellos compartieran una identidad política uniforme. Algunos se consideraban principalmente británicos, otros irlandeses y otros combinaban ambas identidades.

Artes y música

Entre los compositores relacionados con la tradición angloirlandesa se encontraban John Field, Michael William Balfe, Charles Villiers Stanford, William Vincent Wallace, Robert Prescott Stewart y Charles Wood.

En las artes visuales destacaron el escultor John Henry Foley, el mecenas y marchante Hugh Lane y los pintores Daniel Maclise, William Orpen y Jack Butler Yeats. La bailarina y coreógrafa Ninette de Valois y la diseñadora y arquitecta Eileen Gray procedían asimismo de familias protestantes irlandesas vinculadas, en distintos grados, con este ambiente cultural.

Uso contemporáneo

En la actualidad, «angloirlandés» se emplea principalmente en estudios históricos, literarios y genealógicos. Puede referirse a personas descendientes de familias relacionadas con la antigua Ascendencia Protestante, pero carece de una definición jurídica o censal.

El término también se usa como adjetivo para designar relaciones, instituciones o acuerdos entre Irlanda y el Reino Unido. Entre los ejemplos más conocidos se encuentran:

En este sentido político, «angloirlandés» no describe una identidad social o familiar, sino una relación entre Estados o gobiernos.

Véase también

Referencias

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Bibliografía