
En la mitología griega, Antea (en griego antiguo: Ἀνθεία o Ἄνθεια, esto es, «diosa de la flores») era una figura divina cuyo nombre etimológicamente deriva de ἄνθος (ánthos, “flor”). Antea era ante todo un epíteto cultual, no una diosa individual. En Argos y Mileto era un epíteto de Hera y en Cnosos era un nombre con el que se refería a Afrodita.
Pausanias nos dice que el templo de Hera Antea, situado en Argos, estaba a la derecha del santuario de Leto y delante de él está la tumba de las mujeres que murieron en una batalla contra los argivos y Perseo, cuando desde las islas del Egeo vinieron a ayudar a Dioniso en la guerra. Otra fuente epigráfica nos dice que en plural, las Anteas (Ἄνθειαι), era un teónimo asociado con las Horas, diosas de las estaciones, y probablemente en esta guisa estuvieran relacionadas con la primavera, época de la floración.