| Antonio Ripa | ||
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| Maestro de capilla de la Catedral de Tarazona | ||
| 1746-1753 | ||
| Predecesor | Juan de Sayas | |
| Sucesor | Bernardo Miralles | |
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| Maestro de capilla de la Catedral de Cuenca | ||
| 1753-1758 | ||
| Predecesor | Juan Manuel del Barrio | |
| Sucesor | Francisco Morera | |
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| Maestro de capilla del Monasterio de las Descalzas Reales | ||
| 1758-1768 | ||
| Predecesor | José Picañol | |
| Sucesor | Manuel Mencía | |
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| Maestro de capilla de la Catedral de Sevilla | ||
| 1768-1789 | ||
| Predecesor | Francisco Soler | |
| Sucesor | Domingo Arquimbau | |
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
27 de diciembre de 1721 Tarazona (España) | |
| Fallecimiento |
3 de noviembre de 1795 (73 años) Sevilla (España) | |
| Nacionalidad | Española | |
| Religión | Catolicismo | |
| Educación | ||
| Educado en | Catedral de Nuestra Señora de la Huerta de Tarazona | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Compositor, maestro de capilla y presbítero católico | |
| Alumnos | Juan Páez Centella | |
Juan Antonio Ripa (y) Blanque (Tarazona, baut. 27 de diciembre de 1721-Sevilla, 3 de noviembre de 1795) fue un compositor aragonés, sacerdote y maestro de capilla.
Juan Antonio Ripa Blanque nació en Tarazona, en la actual provincia de Zaragoza, y fue bautizado el 27 de diciembre de 1721 en la parroquia de San Andrés de la catedral de Nuestra Señora de la Huerta.
Juan Antonio Ripa, hijo de Domingo Ripa y de Josepha Blanque, cónyuges, fue bautizado a 27 de Deciembre de 1721. Padrinos: Pedro Ortiz y Esperanza Blanque.
El licenciado Juan Antonio Lozano VRActa de Bautismo
Con once años, el 15 de enero de 1733, ingresó como infante en la escolanía de la catedral, después de que el cabildo «determinó admitir por infante a un hijo de Domingo Ripa, y se dio licencia». Permaneció en el coro sin que se registrasen incidencias hasta los diecinueve años, cuando huyó a Zaragoza junto con otro infante apellidado Serrano. Serrano regresó poco después en solitario, por lo que el cabildo acordó que «continúe con su empleo con apercibimiento de que, a la mínima falta, se le despidiera», además de disponer «que si Ripa buelve, se le disimular[á] su ingratitud con el apercibimiento que arriva se expresa». Ripa no regresó hasta dos meses más tarde. En septiembre de ese mismo año, el cabildo dejó constancia de que «se leió Memorial de Ripa en que pide continuación de la asistencia que estava necesitado todavía. Se acordó que a dicho Ripa Infante se dé por el min° Mayor desde oy a 30 hasta que convalezca como 15 días», lo que indica que volvió enfermo y precisó ayuda económica durante su convalecencia.
Debió de cursar estudios en el seminario de Tarazona hasta que, a comienzos de 1745, se trasladó a Zaragoza para perfeccionar su formación como organista gracias a unas ayudas concedidas por el cabildo. Su estancia en la ciudad fue breve, ya que en diciembre de ese mismo año fue llamado de nuevo a Tarazona para hacerse cargo del magisterio de capilla, con un aumento salarial de quince escudos. El 21 de enero de 1746, el deán informó al cabildo de que Ripa, «cumpliendo con el mandato del cav°, se havía presentado para servir al cab. en el empleo que se le quisiera destinar». Pocas semanas después, el 4 de febrero, con veinticuatro años de edad, fue nombrado maestro de capilla de la Catedral de Tarazona. Finalmente, el 17 de marzo obtuvo la capellanía de doña María Martínez.
Su etapa al frente de la capilla estuvo marcada por algunos conflictos con los músicos, hasta el punto de que el cabildo tuvo que intervenir para resolver las disputas en 1747. Dos años más tarde, en diciembre de 1749, Ripa presentó un memorial en el que solicitaba un aumento de salario o, en su defecto, autorización para concurrir a las oposiciones convocadas por la Catedral de Pamplona con el fin de obtener una plaza de tenor. El cabildo optó por una solución alternativa: en lugar de concederle el aumento solicitado, le otorgó la capellanía de Ana Martínez, con cuya renta quedó satisfecho su requerimiento económico.
En junio de 1752 volvió a solicitar permiso para presentarse a las oposiciones al magisterio de capilla de la Catedral de Valladolid, vacante tras la marcha de José Mir y Llusá. El concurso fue finalmente ganado por el maestro de capilla de la Catedral de Teruel, Sebastián Tomás. No obstante, el musicólogo Fernando J. Cabañas Alamán ha manifestado serias dudas de que Ripa llegara siquiera a concurrir a dichas oposiciones.
Tras el fallecimiento de José de Nebra el 4 de diciembre de 1748, el organista segundo, Juan Manuel del Barrio, fue nombrado maestro de capilla de la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca. Desempeñó el cargo durante cuatro años, hasta 1753, cuando pasó a ocupar la organistía primera. Como consecuencia, el 15 de junio de ese año se convocaron oposiciones para cubrir la vacante de maestro de capilla. Al concurso concurrieron Antonio Ripa, Pascual de Fuentes y Francisco Antonio Fuentes, tenor del Real Monasterio de la Encarnación de Madrid. Tras la lectura de los informes emitidos por los jueces, Julián Sáiz Higueras y el propio Juan Manuel del Barrio, el cabildo hubo de realizar varias votaciones para deshacer el empate entre Ripa y Francisco Antonio Fuentes. Finalmente, Ripa fue elegido maestro de capilla y rector del Colegio de San José por un solo voto de diferencia.
Los señores Cantos y Fabra dieron cuenta que en virtud de lo resuelto el 16 de junio [...] se les despacharon con la ayuda de costas que les mandó dar, previniéndoles lo que se había acordado por la ocupación del tiempo, en cuyo supuesto podía el Cabildo mandar entrar a los Maestros de Coro y de Capilla e informar sobre los ejercicios que practicaron. Y enterado el Cabildo de ello y de haber puesto por escrito su informe, mandó a mí, el Secretario, lo leyese, como lo hice, y en vista se pasó a votar sobre si se debía proceder al nombramiento, y en efecto se acordó se pasase a votar el magisterio y Rectorado y que fuese secreto, a cuyo fin por mí, el Secretario, se pusieron en una arquilla tres cédulas, con los nombres de los tres opositores y dieron las habas a cada capitular, y habiendo votado cada uno por su antigüedad, y concluido se trajo la arquilla a la mesa y reconocida por el deán y arcediano de Cuenca se halló que de los 16 votos que concurrieron al Cabildo con los dos remitidos, tuvo don Francisco Fuentes 7, don Antonio Ripa 7 y don Pascual de Fuentes 2. Y por no haber mayor parte se volvió a votar entre los dos primeros y cada uno tuvo 8 votos, y por no haber elección se acordó volvieran a votar tercera vez entre los dichos don Francisco Fuentes y don Antonio Ripa, y reconocidos los votos se reconoció que el primero tenía 8 votos y el segundo otros 8 votos, por lo que se declaró no haber elección, y habiendo conferido y votado sobre lo que se debía practicar, se acordó por mayor parte se diese cédula para esta tarde después de Completas a fin de continuar la elección que se quedó suspensa. Con lo que el Cabildo se levantó [...] En consecuencia de lo acordado por el Cabildo en este día, se mandó continuar la elección del Maestro de capilla y Rector del Colegio, a cuyo fin puse la arquilla y dando las habas, y concluida la votación se trajo a la mesa y se re conoció por el señor deán y el abad de la Sey y hallado que de los 15 votos, tuvo don Antonio Ripa 8 y don Francisco Fuentes 7, con lo cual declaró el Cabildo quedar elegido y nombrado el dicho don Antonio Ripa por tal Maestro de Capilla y Rector del Colegio que había ejercido don J. M. del Barrio y rector del Colegio don Manuel de la Calle, como también por éste señalado como maestro de música del Colegio y que se dé noticia por el secretario, con lo que se levantó el Cabildo y todo pasó ante mí [...] El SecretarioActas capitulares de la Catedral de Cuenca, 27 de junio de 1753
Ripa llegó a Cuenca el 10 de agosto de 1753. Durante su etapa en la catedral compuso, al menos, varios villancicos de Navidad, de cuya composición queda constancia por los pagos de cien reales «de fábrica» que recibió en diversas ocasiones. Asimismo, solicitó licencia para ausentarse temporalmente en distintas ocasiones, entre ellas en enero de 1755 y nuevamente en agosto de 1757, aunque se desconocen los motivos de ambas peticiones. El cabildo accedió en los dos casos con la condición de que dejase una persona encargada de desempeñar sus funciones durante su ausencia. En octubre de 1757 volvió a solicitar permiso para trasladarse a Sevilla con el fin de presentarse a las oposiciones al magisterio de la Catedral, vacante desde 1755 tras la jubilación de Pedro Rabassa. No obtuvo la plaza, que fue adjudicada a Francisco Soler.
Permaneció al frente del magisterio de capilla durante cinco años. En febrero de 1758 presentó un memorial al cabildo solicitando licencia para ausentarse. Sin embargo, los términos de la petición debieron de resultar poco claros, ya que el cabildo acordó abrir una investigación para esclarecer las circunstancias que la motivaban.
Un memorial de don Antonio de la Ripa, Maestro de Capilla, pidiendo licencia para ausentarse por las prisas que le dan [...] dando gracias al Cabildo, por las mercedes y buen comportamiento que tuvieron con él [...] Se le encarga al deán para que se entere que vea si se va para siempre o no, y si se va para siempre hasta hoy que pidió licencia.Actas capitulares de la Catedral de Cuenca, 6 de febrero de 1758
El 18 de marzo el deán informaba que Ripa había conseguido el magisterio del Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid:
El señor deán da cuenta de cómo el maestro de capilla había opositado a las Descalzas Reales y conseguido la plaza, y el Cabildo acuerda despedirlo y que no se le pague hasta el día que hizo las oposiciones.Actas capitulares de la Catedral de Cuenca, 18 de marzo de 1758
Hacia 1757, José Picañol dejó vacante el magisterio de capilla del Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid. Convocadas las correspondientes oposiciones, Ripa obtuvo la plaza, como se ha señalado anteriormente. Un indicio del prestigio que había alcanzado como autoridad musical poco después de su llegada a Madrid es que, en 1761, Padre Soler, organista y maestro de capilla del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, le pidió que censurase su tratado Llave de la modulación y antigüedades de la música.
En 1767, tras el fallecimiento del maestro Juan Francés de Iribarren, quedó vacante el magisterio de capilla de la Catedral de Málaga, por lo que el cabildo acordó convocar oposiciones para cubrir la plaza. El proceso despertó un extraordinario interés: seis maestros de reconocido prestigio concurrieron a los ejercicios, mientras que otros, entre ellos Antonio Ripa, manifestaron su interés mediante cartas dirigidas al cabildo. La provisión de la plaza se vio retrasada por un conflicto entre el obispo y el cabildo acerca del procedimiento que debía seguirse para efectuar el nombramiento. La disputa no se resolvió hasta después del fallecimiento del prelado, lo que prolongó el proceso durante más de un año. En ese tiempo continuaron llegando nuevas solicitudes de maestros y compositores interesados en el cargo. Entretanto, la situación de Ripa había cambiado, pues había pasado a ocupar el magisterio de capilla de la Catedral de Sevilla. En consecuencia, el cabildo malagueño recurrió a él para que actuase como juez en las oposiciones, junto con Francisco Soler, maestro de la Catedral de Jaén. Las oposiciones quedaron desiertas ya que los jueces consideraron que ninguno de los candidatos poseía las cualidades necesarias. Ambos jueces renunciaron al estipendio y el cabildo «delibera sobre hacerles un regalo de un reloj o una cajita de oro o algo similar.»

En 1767, Francisco Soler abandonó el magisterio de capilla de la Catedral de Sevilla para ocupar el mismo cargo en la Catedral de Jaén. Se desconoce el motivo de este traslado, aunque la documentación relativa a sus posteriores relaciones con el cabildo jienense revela que poseía un carácter difícil, exigente y temperamental. Por esas fechas, Antonio Ripa gozaba ya de un notable prestigio tanto en España como en América, y sus composiciones formaban parte del repertorio de numerosas catedrales. En la Ciudad de México, en particular, era considerado el principal compositor español de su tiempo. En este contexto, el 22 de junio de 1768 fue nombrado maestro de capilla de la Catedral de Sevilla.
Durante su magisterio debió de desempeñar también labores docentes en el Colegio de San Isidoro de Sevilla, donde fueron discípulos suyos Juan Páez Centella y Manuel Vicente García. Asimismo, ejerció como juez en diversas oposiciones para magisterios de capilla. Además de intervenir en las celebradas para la Catedral de Málaga, en 1785 formó parte del tribunal que juzgó las oposiciones a la Catedral de Córdoba, en las que resultó elegido Jaime Balius.
El 26 de octubre de 1787 ingresó en la Academia Filarmónica de Bolonia con el número de registro 671 en calidad de «Maestro Compositor». Para su admisión remitió cincuenta liras y unos Responsorios a due cori con intrumenti, obra que todavía se conserva en dicha institución.
El 13 de junio de 1789, aquejado de problemas de salud, obtuvo del cabildo la jubilación «con todos sus sueldos y preeminencias». Aun retirado del ejercicio efectivo del cargo, participó, junto con el organista de la catedral, Joaquín Sánchez, como juez en las oposiciones convocadas para elegir a su sucesor. El elegido fue Domingo Arquimbau, que tomó posesión del magisterio en 1790.
La producción de Ripa se inscribe plenamente en el estilo tardobarroco español, aunque incorpora rasgos del lenguaje galante que se fue imponiendo durante el siglo XVIII. Sus obras destacan por el equilibrio entre la tradición polifónica y un tratamiento más moderno de la melodía y la armonía, así como por una escritura vocal de gran calidad, fruto de su prestigio como pedagogo. Compuso casi exclusivamente música religiosa destinada al culto catedralicio, caracterizada por una cuidada elaboración contrapuntística y una notable riqueza expresiva.
Su catálogo comprende misas, salmos, vísperas, completas, lamentaciones, motetes, responsorios, letanías, oficios de difuntos y un abundante número de villancicos. Sus composiciones se conservan repartidas por numerosos archivos musicales españoles e hispanoamericanos, aunque los fondos más importantes se encuentran en las catedrales de Sevilla y Cuenca. También se conservan obras suyas en archivos de Barcelona, Montserrat y diversas catedrales americanas, especialmente en la Ciudad de México. Entre sus composiciones más conocidas figuran la Misa a cuatro y a ocho con violines y trompas ad libitum, el Stabat Mater para dos coros, publicado por Miguel Hilarión Eslava en la Lira Sacro-Hispana, y los Responsorios a due cori con intrumenti conservados en la Academia Filarmónica de Bolonia.