Arte neoconceptual

El orden de hoy es el desorden de mañana (Saint-Just) (1999), de Ian Hamilton Finlay, Parque del Carmelo, Barcelona

El arte neoconceptual (también llamado neoconceptualismo) es una variante del arte posmoderno surgida en la segunda mitad de los años 1980 y desarrollada en los 1990, principalmente en Estados Unidos y Europa.

Por oposición al denominado arte moderno, el arte posmoderno es el arte propio de la posmodernidad, en el que el artista asume el fracaso de los movimientos de vanguardia como el fracaso del proyecto moderno: las vanguardias pretendían eliminar la distancia entre el arte y la vida, universalizar el arte; el artista posmoderno, en cambio, es autorreferencial, el arte habla del arte, no pretenden hacer una labor social.

El arte posmoderno tuvo dos vertientes: una «cálida», representada por el apropiacionismo, el neoexpresionismo y la transvanguardia; y otra «fría», defendida por el simulacionismo, el postapropiacionismo y los movimientos «neo» (neoobjetual, neoabstracto, neo-geo, neobarroco, neoconceptual). En esta última línea se defendía la «simulación» de la realidad, que se presentaba descontextualizada, con renuncia a la subjetividad y una actitud inexpresionista, gracias a la influencia del postestructuralismo francés, del deconstructivismo de Derrida y del concepto de «muerte metafórica del autor» de Roland Barthes.

El arte neoconceptual supuso la recuperación del concepto, al igual que el objeto fue recuperado por la neoobjetística. Sin embargo, no sería el concepto estudiado por el arte conceptual de los años 1970, sino entendido como relación dialéctica entre el arte y la cultura de masas, pasando del concepto-idea de la generación anterior al concepto-mercancía, con influencia del pensamiento de Michel Foucault y su diferenciación entre representación plástica y referencia lingüística, con un análisis no exento de ironía. La primera exposición de relevancia de artistas neoconceptuales fue en la Prospect de Fráncfort del Meno de 1989.

Algunos de sus representantes fueron: Barbara Kruger, Scott Burton y Ian Hamilton Finlay.

Referencias

  1. ↑ González, 1991, pp. 7-61.
  2. ↑ Guasch, 2000, pp. 20-22.
  3. ↑ Guasch, 2000, pp. 428-429.
  4. ↑ Guasch, 2000, p. 429.

Bibliografía