
Los asacenos (en sánscrito: Açvaka (“gente del caballo”) eran los miembros de una tribu del noreste de India, sometida por Alejandro Magno en el año 327 a. C. Asaceno era un dinasta indio, gobernante de los asacenos (en griego antiguo: Ἀσσακηνο, en latín: assacani). El territorio que se encontraba al oeste del río Indo hasta ei límite con el río Cofete lo ocupaban los astacenos y los asacenos.
El pueblo habitaba en el territorio entre los actuales ríos Panjkora (el griego Gureo) y Swat (Cachemira en el subcontinente indio). Esta tribu era identificada con los antiguos aspasios. Vivían cerca del río Indo y en el valle de Panjora. Sus ciudades principales eran Másaga (o Mazaga), Peucela, Ora (una fortaleza), Bazira (actual Barikot), Aornos, Orobatis, Embolima y Dirta.
Estaban relacionados con los sacas y los maságetas, y vivían en las montañas. Eran un pueblo de pastores. No eran propiamente indios, y los autores antiguos los llamaban bárbaros.
En el año 326 a. C., los asacenos, junto con los pueblos vecinos de los aspasios y los gureos, se rebelaron contra Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Bajo el mando de Afraka, reunieron 30 000 soldados de infantería, 2000 de caballería y 30 elefantes de guerra. Alejandro encargó a Ceno la conquista de Bazira. El general Asaceno murió y Ceno resultó herido. Los asacenos trabaron combate contra las tropas de Alejandro, las cuales les causaron muchas bajas. Los supervivientes se refugiaron en Mazaga, ciudad fortificada con un perímetro amurallado de 6,5 km. Mientras Alejandro contemplaba las defensas, un indio le hirió con una flecha en la pantorrilla. Los macedonios construyeron un terrraplén para alcanzar las murallas, dispararon proyectiles y utilizaron una torre de asedio. Tal fue la cantidad de pedruscos lanzados por las máquinas de asedio que los asacenos se rindieron tras tres días de asedio. Alejandro perdonó a la ciudad, sobre todo porque con la reina Cleofis tuvo un hijo al que ella llamó Alejandro. Rufo no asegura que el padre fuera Alejandro, pero confirma que ese fue su nombre. Los historiadores modernos aseguran que se trata de una tradición romántica muy posterior.
A continuación, Alejandro sitió Aornos, una ciudad considerada inexpugnable, de la que se dice que ni siquiera Heracles pudo tomar. Tras la toma de Aornos y la masacre de numerosos asacenos, confió la región de Gandhara al sátrapa Nicanor, pero este murió poco después, cuando los asacenos se rebelaron.