| Aswaran | ||
|---|---|---|
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| País | Imperio sasánida | |
| Fidelidad | Sahansah de Irán | |
| Rama/s | Ejército sasánida | |
| Tipo | Caballería | |
| Especialización | Caballería pesada y arqueros a caballo | |
| Parte de | Ejército sasánida | |
Los aswaran (singular, aswar; en persa medio, aswārān y aswār, respectivamente), también transcritos como asbaran, asvaran, savaran o savārān, fueron los jinetes que constituyeron uno de los componentes fundamentales del ejército sasánida. La caballería integrada por miembros de la aristocracia tuvo especial importancia y comprendía desde arqueros montados hasta jinetes pesadamente acorazados comparables a los catafractos.
Tradicionalmente procedían de los estratos aristocráticos iranios, particularmente los wuzurgan y los azadan. Las reformas militares atribuidas al reinado de Cosroes I (r. 531-579) ampliaron la base de reclutamiento mediante la incorporación de miembros de la clase de los dehqan y regularizaron aspectos como el equipamiento y la remuneración de los jinetes.
El término procede del persa medio aswār, «jinete». Su antecedente se encuentra en el persa antiguo asabāra, utilizado para designar al combatiente a caballo en oposición al combatiente a pie.
Se documentan formas relacionadas en varias lenguas iranias: en parto, asabāra; en persa medio, aswār; en persa clásico, suwār, uswār o iswār, y en persa moderno, savār (سوار).
En las inscripciones sasánidas, la fórmula asp ud mard, literalmente «caballo y hombre», podía utilizarse para referirse conjuntamente a los componentes montados y de infantería del ejército.
El término medio-persa aswār tenía originalmente el significado general de «jinete» y no designaba necesariamente en todas las fuentes una unidad militar específica. Sin embargo, en la historiografía moderna se utiliza habitualmente aswaran para referirse a la caballería aristocrática y profesional del ejército sasánida.
Después de la conquista musulmana de Persia, el término pasó al árabe en la forma asāwira (أساورة), plural fracto derivado de aswār, que terminó designando a determinados contingentes de antiguos jinetes sasánidas incorporados a los ejércitos musulmanes.

Los sasánidas heredaron una larga tradición de caballería pesada desarrollada en el mundo iranio durante el Imperio parto. La aristocracia guerrera parta había utilizado ampliamente unidades de catafractos y arqueros montados, cuya combinación proporcionaba a los ejércitos iranios capacidad tanto de combate a distancia como de choque.
Los sasánidas conservaron y desarrollaron estas formas de combate. La caballería continuó teniendo un papel central en sus enfrentamientos con el Imperio romano y posteriormente con el Imperio bizantino. Las fuentes romanas reconocieron la eficacia de la caballería persa y algunos de sus elementos de armamento y táctica ejercieron influencia sobre los ejércitos romanos tardíos.
Los aswaran procedían principalmente de la nobleza irania, particularmente de los wuzurgan —la alta aristocracia— y de los azadan, un estrato de nobles guerreros de menor rango.
Esta vinculación entre servicio militar y aristocracia tenía antecedentes en el período parto y continuó durante buena parte de la época sasánida.
Tras las reformas atribuidas a Cosroes I, también comenzaron a desempeñar un papel importante en la caballería los miembros de la clase de los dehqan, propietarios rurales que adquirieron una creciente relevancia militar, fiscal y administrativa.
La dispersión territorial de los integrantes de la aristocracia guerrera permitía mantener fuerzas militares asociadas a diferentes regiones y propiedades, aunque el sistema también condicionaba la velocidad de movilización y la capacidad de realizar entrenamiento conjunto de forma permanente.
Algunos historiadores, entre ellos Arthur Christensen y Geo Widengren, compararon el aswār con el caballero de la Europa medieval y utilizaron esta semejanza como argumento en los debates acerca de la posible existencia de formas de feudalismo en el Irán preislámico.
Aunque existen semejanzas relacionadas con su carácter aristocrático, ecuestre y guerrero, las estructuras económicas, sociales y políticas en las que se integraban los aswaran diferían de las correspondientes a la caballería feudal europea. Por esta razón, Mohsen Zakeri considera inadecuado identificar directamente ambas instituciones.
Durante el reinado de Cosroes I se realizaron reformas destinadas a reforzar la administración y la organización militar del Imperio sasánida.
Según la tradición conservada por Al-Tabari y posteriormente por otras fuentes persas, Babak, un alto funcionario encargado de asuntos militares, recibió la misión de inspeccionar a los jinetes y comprobar que disponían del equipo reglamentario.
El relato afirma que todos los integrantes sujetos a la inspección debían presentarse completamente armados. Cuando comparecieron sin el propio Cosroes, Babak ordenó repetir la revista con la presencia del monarca. El sah aceptó y compareció debidamente equipado, episodio utilizado por la tradición para mostrar que incluso el soberano se encontraba sujeto a las disposiciones militares establecidas.
La remuneración anual máxima que menciona esta tradición para un jinete era de 4000 dírhams. Cosroes, presentado simbólicamente como integrante de la fuerza, habría recibido un dírham adicional.
El comandante asociado a los aswaran aparece con el título de aswārān sardār, «comandante de los aswaran».
El grado exacto de institucionalización y las competencias de este cargo pudieron variar a lo largo de los más de cuatro siglos de existencia del Imperio sasánida. La estructura superior del ejército incluía asimismo cargos como el spahbed, cuyo significado general era «jefe del ejército».
Las reformas del siglo VI modificaron profundamente la alta jerarquía militar sasánida y distribuyeron el mando territorial entre diferentes responsables regionales.

Los aswaran utilizaban una combinación de armas ofensivas y defensivas adaptada al combate montado. El equipamiento variaba según la época, la posición social del combatiente y su función táctica.
Entre las armas documentadas o atribuidas a la caballería sasánida se encontraban:
Las fuentes tardías utilizadas para reconstruir las reformas de Cosroes I describen un conjunto relativamente normalizado de armas y protecciones.
| Equipo | Persa medio | Persa moderno | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Yelmo | targ | targ, xōd | |
| Coraza | zirih | ||
| Cota de malla | jawšan | ||
| Hacha de guerra | tabarzīn | ||
| Estuche para arco | kamān-dān | ||
| Lazo | kamand | Mencionado por algunas fuentes | |
| Honda | falāxan | Mencionada por algunas fuentes |
La reconstrucción detallada de este equipamiento procede en gran medida de fuentes literarias posteriores y debe distinguirse del material directamente documentado en inscripciones y restos arqueológicos.
Los aswaran podían emplear cota de malla, armaduras de escamas y protecciones laminares. La cantidad y calidad de la protección dependía tanto del período histórico como de la función y riqueza del jinete.
Durante los primeros siglos sasánidas existieron importantes continuidades respecto a la caballería pesada parta. Los combatientes podían utilizar corazas de escamas, protecciones para brazos y piernas y diferentes tipos de yelmo.
A lo largo del período sasánida evolucionaron los yelmos y las protecciones corporales. Desde al menos el siglo IV se documenta también el uso de protecciones faciales en determinados contextos militares.
Los caballos de determinados jinetes pesados podían llevar igualmente protecciones para la cabeza, cuello y cuerpo. El grado de utilización de la armadura equina varió según el período y el tipo de unidad.
El caballo constituía un elemento esencial de la cultura militar de la aristocracia iraní. Entre las razas de prestigio utilizadas en Irán se encontraba el caballo niseo, célebre desde épocas anteriores a los sasánidas.
La selección de monturas resistentes y la formación ecuestre eran especialmente importantes para una fuerza que debía combinar movilidad, tiro con arco y combate de choque.
Las fuentes mencionan asimismo el empleo de elefantes de guerra por los ejércitos sasánidas, aunque estos constituían una rama diferente y no deben identificarse propiamente con la caballería aswaran.
Los aswaran no constituyeron una fuerza completamente homogénea. La caballería sasánida podía incluir tanto jinetes fuertemente acorazados como arqueros montados capaces de combatir a distancia.
La combinación de tiro con arco y cargas de caballería permitía a los ejércitos sasánidas emplear tácticas flexibles. Los jinetes podían hostigar al adversario mediante proyectiles antes de realizar ataques de choque con lanza, o mantener el combate a distancia cuando la situación lo requería.
La lanza pesada fue una de las principales armas de la caballería de choque. Su precedente inmediato se encontraba en el kontos utilizado por la caballería parta.
El arco compuesto era igualmente fundamental. La tradición literaria destacó especialmente la habilidad de los jinetes iranios como arqueros.
Libanio menciona entre las armas de la caballería persa dardos, espadas, lanzas y una lanza larga cuyo manejo requería las dos manos.
La efectividad de la caballería sasánida fue observada por autores romanos contemporáneos, y el contacto militar prolongado entre ambos imperios contribuyó a intercambios y adaptaciones en armamento y tácticas.
El servicio ecuestre constituía una importante manifestación del prestigio de la aristocracia sasánida. Las fuentes persas e islámicas posteriores conservaron diversos títulos y epítetos relacionados con la excelencia militar.
Entre ellos aparecen expresiones como hazārmard, literalmente «[con la fuerza de] mil hombres», zih aswār, «jinete superior», y pahlawān ī gēhān, «héroe del mundo».
Algunos jinetes distinguidos por su valor y habilidad ecuestre recibían brazaletes honoríficos. Las fuentes islámicas emplean para determinadas distinciones la expresión suwārī, mientras que su portador aparece denominado musawwar.

Los estandartes desempeñaban un papel relevante en la organización y representación de las fuerzas militares iranias.
Las representaciones modernas de los aswaran suelen mostrar drafš decorados con animales y seres de la tradición mitológica irania. Entre los motivos atribuidos a estos estandartes figuran caballos, elefantes, leones, ciervos y criaturas fantásticas.
El gran estandarte real sasánida era el Derafsh Kaviani, asociado a la monarquía irania y convertido posteriormente en uno de los símbolos legendarios más conocidos de la tradición épica persa.

El arte sasánida constituye una importante fuente para el conocimiento de la caballería aristocrática.
Relieves rupestres, sellos, objetos de plata y otras representaciones muestran jinetes armados durante escenas de combate, caza o investidura. Entre los ejemplos más conocidos se encuentra la figura ecuestre de Cosroes II en Taq-e Bostan, representada con un extenso equipo protector.
Los platos de plata sasánidas muestran igualmente escenas de combate y caza en las que aparecen miembros de la aristocracia montados y armados, proporcionando información sobre armas, vestimenta y formas de representación del ideal guerrero.
La organización militar sasánida desapareció progresivamente durante la conquista musulmana de Persia y el colapso del imperio en el siglo VII. Sin embargo, no todos sus jinetes dejaron inmediatamente la actividad militar.
Diversos contingentes iranios pasaron al servicio de las fuerzas musulmanas. Uno de los casos mejor documentados fue el grupo dirigido por Siyah, que había formado parte de las fuerzas sasánidas enviadas a defender Juzestán. Durante las campañas musulmanas, este contingente se incorporó al nuevo ejército y terminó estableciéndose en Basora.
Estos soldados y sus descendientes fueron conocidos en árabe como los asāwira. Constituyeron una comunidad militar iraní diferenciada durante los primeros califatos y participaron en campañas posteriores.
La existencia de los asawira constituye uno de los ejemplos más claros de continuidad de personal militar sasánida dentro de las estructuras creadas después de la conquista.
El término iranio relacionado con aswār sobrevivió mucho después de la desaparición del Imperio sasánida.
Formas posteriores como savār, sawar o sowar continuaron utilizándose para designar a jinetes y soldados de caballería en distintos territorios de tradición cultural persa.
El término pasó también al subcontinente indio, donde sawar o sowar se convirtió en una denominación militar utilizada durante diferentes períodos, entre ellos el Sultanato de Delhi, el Imperio mogol y posteriormente el Raj británico.