

Dos espíritus (en inglés, two-spirit, también escrito two spirit u, ocasionalmente, twospirited, y abreviado 2S, sobre todo en Canadá) es un término paraguas panindio contemporáneo que utilizan algunos pueblos indígenas de América del Norte para describir a las personas nativas que cumplen en sus comunidades un papel social tradicional de tercer género (u otro papel de género no conforme).
El término se acuñó en 1990. Como término y como concepto, no se usa ni se acepta de forma universal en las culturas nativas americanas. Las culturas indígenas que tienen papeles tradicionales para las personas de género no conforme los designan, al igual que a quienes los desempeñan, con nombres propios en sus lenguas.
La intención inicial al acuñar el término fue diferenciar los conceptos indígenas de género y sexualidad de los de las lesbianas y los gais no nativos y sustituir los términos antropológicos peyorativos que todavía se usaban ampliamente. Aunque ha sido objeto de controversia, se acuñó para reemplazar al término berdache. El Gobierno de Canadá usa oficialmente la sigla 2SLGBTQI+ como alternativa a la sigla establecida LGBTQI+.
Sus primeros usuarios afirmaron que la identidad dos espíritus no tiene sentido fuera del marco cultural de los nativos americanos o de las Primeras Naciones, y su uso por parte de personas no nativas se considera una forma de apropiación cultural.
Los papeles ceremoniales de género no conforme o de tercer género que tradicionalmente encarnaban algunas personas nativas de Estados Unidos y Canadá, y que pueden quedar comprendidos en el concepto moderno de dos espíritus, varían mucho, incluso entre las personas o culturas nativas que usan el término. No todas estas culturas han tenido históricamente papeles para las personas de género variante y, entre las que sí los tienen, las categorías de género o de sexualidad de ninguna cultura indígena concreta se aplican a todos los pueblos nativos.
El neologismo two-spirit surgió en 1990 en la tercera Conferencia Intertribal Anual de Gais y Lesbianas Nativos Americanos y de las Primeras Naciones, celebrada cerca de Winnipeg. Su equivalente en ojibwa es niizh manidoowag.
El término no aparece en el registro histórico anterior a 1990. Two-spirit, en inglés o traducido a cualquier otro idioma, es un término general dirigido a un público amplio, y no pretende sustituir los términos o conceptos tradicionales que ya se usan en las culturas indígenas.
Para sus primeros usuarios, adoptar el término fue un acto deliberado para diferenciarse y distanciarse de los gais y lesbianas no nativos. Les resultaba especialmente ofensivo el término berdache, que hasta entonces había sido el preferido por los antropólogos no nativos para referirse a las personas indígenas que no se ajustaban a los roles de género europeo-estadounidenses habituales. Berdache, que significa «pareja pasiva en la sodomía, prostituto joven», es considerado ofensivo por muchos. La periodista Mary Annette Pember (ojibwa de la banda de Red Cliff) y otros autores han escrito que a los participantes de la conferencia los movía el deseo de acuñar un término nuevo que ocupara el lugar de aquel término antropológico anticuado y ofensivo.
Michelle Cameron, mujer dos espíritus de las Primeras Naciones carrier, escribe: «El término dos espíritus es, por tanto, un término de resistencia a la colonización específicamente aborigen y no transferible a otras culturas. Hay varias razones de fondo por las que los aborígenes dos espíritus desean distanciarse de la comunidad queer mayoritaria». La antropóloga alemana Sabine Lang escribe que, para las personas aborígenes, la orientación sexual o la identidad de género es secundaria respecto de su identidad étnica: «En el núcleo de las identidades dos espíritus contemporáneas está la etnicidad, la conciencia de ser nativo americano frente a ser blanco o miembro de cualquier otro grupo étnico».
Aunque al principio se centraba en los papeles ceremoniales y sociales dentro de la comunidad indígena, como término paraguas panindio en inglés ha pasado a tener, para algunos, un uso similar al de queer (en su uso moderno y reapropiado) o LGBTQ, y abarca a las personas nativas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero de América del Norte.
Albert McLeod, descendiente de la Nación Cree de Nisichawayasihk, contribuyó a desarrollar el término. Según la CBC, la anciana Myra Laramee acuñó el término en 1990 después de que le llegara en un sueño, y la Canadian Encyclopedia le atribuye haber introducido el concepto por primera vez.
Mary Annette Pember señala que el antropólogo no nativo Will Roscoe recibe buena parte del mérito público por haber acuñado el término, pero que, según Kristopher Kohl Miner, de la Nación Ho-Chunk, personas nativas como el antropólogo Wesley Thomas, de la tribu diné o navajo, también contribuyeron a su creación. Roscoe, al igual que Harry Hay, participó en el movimiento gay de las Radical Faeries, una comunidad no nativa que emulaba la espiritualidad nativa e incurría en otras formas de apropiación cultural.
Las críticas al término se centran en su origen occidental, sus interpretaciones y su influencia, en la escasa atención que presta a las tradiciones culturales indígenas tal como las conservan los ancianos tribales y en el riesgo de que las tradiciones tribales se vuelvan indistinguibles o desaparezcan por completo.
Los términos que usan, actual o históricamente, las tribus que tienen papeles para personas de género variante no se traducen por ninguna forma de «dos espíritus». De hecho, algunas comunidades o tribus indígenas tienen sus propios términos para los papeles de tercer género o de género no binario.
Solo en Estados Unidos hay 575 entidades tribales reconocidas por el Gobierno federal, y algunos críticos sostienen que el uso del término dos espíritus puede borrar los términos tradicionales propios de comunidades diferentes y únicas, que ya tienen su propia terminología para estas personas en sus lenguas indígenas (si es que la tienen, pues no todas las culturas la tienen). Dado que históricamente las personas de género variante registradas suelen mencionarse en relación con papeles espirituales y ceremoniales, el término dos espíritus, que puede no tener nada que ver con esas creencias y ceremonias, puede provocar una desconexión respecto de ellas y su olvido.
Otros consideran el término una capitulación ante la urbanización y la pérdida cultural que, aunque inicialmente pretendía ayudar a las personas a reconectar con la dimensión espiritual de estos papeles, no funcionó como se esperaba. En la Encyclopedia of Gender and Society (2009), Kylan Mattias de Vries escribió:
Con la urbanización y la asimilación de los pueblos nativos, las personas empezaron a utilizar términos, conceptos e identidades occidentales, como gay, lesbiana, transgénero e intersexual. Estos términos separaron la identidad cultural nativa de la sexualidad y de la identidad de género, lo que agravó la desconexión que sienten muchos pueblos nativos americanos y de las Primeras Naciones al negociar los límites de la vida entre dos mundos (el nativo y el no nativo u occidental). El término dos espíritus se creó para volver a conectar la identidad de género o sexual de cada persona con su identidad y su cultura nativas. [...] Algunas personas nativas americanas y de las Primeras Naciones que se mantienen fieles a valores religiosos y culturales más tradicionales ven dos espíritus como un término cultural y social, más que como un término con un significado religioso o espiritual. [...] Dado que, históricamente, muchas personas «berdache/dos espíritus» desempeñaban papeles religiosos o espirituales, el término dos espíritus crea una desconexión con el pasado. Los términos que usan otras tribus, actual o históricamente, no se traducen directamente por la forma inglesa two spirit ni por la forma ojibwa niizh manidoowag.
La naturaleza binaria del término, es decir, la idea de tener dos espíritus en un cuerpo, no es un tema que se encuentre en los papeles de género tradicionales de los pueblos nativos, y se han expresado inquietudes por esta tergiversación. Los nativos americanos tradicionales a los que se consultó sobre el concepto rechazaron las implicaciones del binarismo de género «occidental» presentes en el término, como la de que los nativos creen que estas personas son «a la vez hombre y mujer».
Sobre las posibles malinterpretaciones por parte de hablantes de inglés con una visión binaria del género, De Vries escribe en la Encyclopedia of Gender and Society (2009):
Implica que la persona es a la vez hombre y mujer y que estos aspectos están entrelazados en su interior. El término se aleja de las identidades culturales y de los significados tradicionales de la sexualidad y de la variación de género de los nativos americanos y las Primeras Naciones. No tiene en cuenta los términos ni los significados de cada nación y tribu. [...] Aunque para algunos dos espíritus implica una naturaleza espiritual, que uno tiene el espíritu de dos, hombre y mujer, los pueblos nativos americanos y de las Primeras Naciones tradicionales lo ven como un concepto occidental.
Aunque algunos han encontrado en dos espíritus una herramienta útil para la organización intertribal, «el concepto y la palabra dos espíritus no tienen ningún significado cultural tradicional». No todas las tribus tienen papeles ceremoniales para estas personas, y las que los tienen suelen usar nombres en sus propias lenguas.
Con más de 500 culturas nativas americanas que perviven, las actitudes sobre el sexo y el género pueden ser diversas. Incluso con la adopción moderna de términos panindios como dos espíritus y la creación de una comunidad panindia moderna en torno a esa denominación, no todas las culturas perciben del mismo modo a los miembros de sus comunidades que no se ajustan a las normas de género, ni acogen un término panindio que sustituya a los que ya usan. Además, no todas las comunidades indígenas contemporáneas apoyan hoy a sus miembros de género variante y no heterosexuales. Aunque la terminología existente en muchas naciones muestra un reconocimiento histórico de distintas orientaciones sexuales y expresiones de género, miembros de algunas de estas naciones también han dicho que, si bien la variación se aceptaba, nunca existieron papeles separados o definidos para estas personas dentro de la comunidad. Entre las comunidades indígenas que tradicionalmente tienen papeles para las personas dos espíritus, se usan términos específicos en sus propias lenguas para los papeles sociales y espirituales que estas desempeñan. La siguiente lista no es exhaustiva.
| Idioma | Término | Traducción literal | Descripción |
|---|---|---|---|
| Aleutiano | tayagigux' | «Mujer transformada en hombre» | |
| ayagigux' | «Hombre transformado en mujer» | ||
| Siksiká | ninauh-oskitsi-pahpyaki | «Mujer de corazón varonil» | Término con significados muy variados, desde mujeres que desempeñaban papeles masculinos o vestían como hombres hasta mujeres que tenían parejas femeninas o participaban en actividades como la guerra. |
| ááwowáakii | «Hombre homosexual» | ||
| a'yai-kik-ahsi | «Actúa como una mujer» | Hay relatos históricos de personas que mantenían relaciones homosexuales o que nacieron varones pero vivieron como mujeres, posiblemente por motivos religiosos o sociales. Se las veía de formas muy diversas: desde venerados líderes espirituales, valientes guerreros y artesanos, hasta objeto de burla. | |
| Cheyene | heemaneh | Persona de género cruzado o de tercer género que asume los papeles y deberes de una mujer. Los heemaneh han desempeñado funciones especializadas en la sociedad cheyene, como oficiar en la danza de la cabellera, concertar matrimonios, hacer de mensajeros entre amantes y acompañar a los hombres a la guerra. | |
| Cree | iskwêw ka-napêwayat | «Mujer que viste como hombre» | |
| napêw iskwêwisêhot | «Hombre que viste como mujer» | ||
| înahpîkasoht | «Mujer vestida como hombre, que vive como hombre o es aceptada como hombre» | ||
| ayahkwêw | «Hombre vestido como mujer, que vive como mujer o es aceptado como mujer» | Posiblemente no sea un término respetuoso. Otros han señalado que es una designación de tercer género que se aplica tanto a personas nacidas varones como a personas nacidas mujeres. | |
| napêhkân | «Quien actúa o vive como hombre» | ||
| iskwêhkân | «Quien actúa o vive como mujer» | ||
| Crow | batée | Uno de los tres géneros que reconocía el pueblo crow, junto con el hombre y la mujer: el de las personas dos espíritus. | |
| Klamath | t’winiːq | Término que designa a personas nacidas varones o mujeres que quedan fuera de las normas de género klamath respectivas; por lo general la comunidad las aceptaba, aunque vivían «fuera de la sociedad klamath respetable». | |
| Ämmä’ri | «Bien vestido» | Pronombre personal propio que usaba la curandera Muksamse'lapli en la década de 1890; se desconoce si otras personas lo usaban. | |
| Lakota | wíŋkte | «Quiere ser como una mujer» | Personas nacidas varones que, en algunos casos, adoptaban la ropa, el trabajo y los modales que en la cultura lakota se consideran femeninos. En la cultura lakota contemporánea, el término se asocia sobre todo con el hecho de ser gay. Tanto históricamente como en la cultura moderna, los winkte suelen ser homosexuales.
La mayoría de los relatos históricos, especialmente los de otros lakota, ven a los winkte como miembros corrientes de la comunidad, ni marginados por su condición ni considerados excepcionales. Otros escritos, por lo general relatos históricos de antropólogos, presentan a los winkte como sagrados, con un papel liminal de tercer género y funciones ceremoniales que no pueden desempeñar ni los hombres ni las mujeres. En las comunidades lakota contemporáneas, las actitudes hacia los winkte van desde la aceptación hasta la homofobia. |
| Navajo | nádleehi o nádleeh | «El que se transforma» o «el que cambia» | En la cultura navajo tradicional, según el antropólogo navajo Wesley Thomas, los nádleehí son personas nacidas varones. En el documental Two Spirits se presenta a Fred Martinez, asesinado a los 16 años, como un «varón afeminado» dos espíritus, o nádleeh, y su madre lo describió como «mitad mujer, mitad hombre». Thomas ha descrito un espectro navajo de cuatro géneros: mujer femenina, mujer masculina, hombre femenino y hombre masculino. |
| Ojibwa | ininiikaazo | «Mujeres que actuaban como hombres» o «quien se esfuerza por ser como un hombre» | Según el académico Anton Treuer, en la cultura ojibwa el sexo, el género y el trabajo solían estar relacionados, pero se aceptaba la variación. Los ikwekaazo (hombres que actuaban como mujeres) y las ininiikaazo (mujeres que actuaban como hombres) vivían y trabajaban según su género y no según su sexo, y podían casarse con personas de su mismo sexo. Se los consideraba espiritualmente fuertes y se los honraba en las ceremonias. |
| ikwekaazo | «Hombres que optaban por actuar como mujeres» o «quien se esfuerza por ser como una mujer» | ||
| agokwe o agokwa | «Hombre-mujer» | Asignado varón al nacer. El viajero John Tanner usó la palabra (en la grafía a-go-kwa) para describir al ojibwa de género no conforme Ozaawindib. | |
| okitcitakwe | «Mujer guerrera» | Asignada mujer al nacer. | |
| Warao | tida wena | «Mujeres torcidas» | |
| Zuñi | lhamana | Hombres que pueden asumir en ocasiones los papeles sociales y ceremoniales que en su cultura desempeñan las mujeres. Relatos de finales del siglo XIX señalan que, vestidos con «atuendo femenino», a menudo se los contrataba para trabajos que requerían «fuerza y resistencia». La destacada lhamana We'wha (1849-1896), tejedora y alfarera, vivió en distintos momentos de su vida en papeles sociales y ceremoniales tradicionalmente femeninos y masculinos, y fue una respetada líder comunitaria y embajadora cultural. |
Otro término contemporáneo que se usa como alternativa a dos espíritus, y que no se basa en concepciones binarias del género, es Indigiqueer. Escrito originalmente Indigequeer, el término lo acuñó TJ Cuthand y lo popularizó el escritor Joshua Whitehead. Cuthand usó por primera vez el término, con la grafía Indigequeer, como título del programa indígena y dos espíritus del Festival de Cine Queer de Vancouver de 2004, y ha escrito que ideó este término alternativo «porque algunas personas indígenas LGBTQ no se sienten tan cómodas con la denominación dos espíritus, ya que implica algo de doble género, y hay quienes sienten que eso no describe su identidad».
Aunque dos espíritus ha sustituido al ofensivo berdache, sobre todo en el ámbito académico, el término no tiene una aceptación universal, y se le ha criticado por ocultar la diversidad de los términos propios de cada cultura. En la Encyclopedia of Gender and Society (2009), Kylan Mattias de Vries escribe: «Las naciones y tribus usaban diversas palabras para describir diversos géneros, sexos y sexualidades. Muchas tenían palabras distintas para los constructos occidentales de gais, lesbianas, bisexuales, personas intersexuales, travestis, personas transgénero, personas de género variante o changing ones ('los que cambian'), terceros géneros (hombres que viven como mujeres) y cuartos géneros (mujeres que viven como hombres). Incluso estas categorías son limitantes, porque se basan en el lenguaje y en las ideas occidentales, arraigados en una relación dicotómica entre género, sexo y sexualidad. Esta barrera lingüística limita nuestra comprensión de los papeles tradicionales en las culturas de los nativos americanos y las Primeras Naciones».
Las personas dos espíritus nacidas varones pueden asumir actividades «femeninas», como cocinar o el cuidado de los niños.
En el caso de las personas de las Primeras Naciones cuyas vidas se han visto afectadas por las escuelas residenciales, y de otras comunidades indígenas que han sufrido graves daños culturales a causa de la colonización, las tradiciones propias de sus comunidades que hoy podrían considerarse dos espíritus pueden haber quedado gravemente dañadas, fragmentadas o incluso perdidas. Aunque no todas las comunidades tenían estas costumbres, en las que sí las tenían puede resultar difícil para algunos revivir las tradiciones antiguas y superar la homofobia aprendida u otros prejuicios que pudieron introducirse con la colonización.
En declaraciones a The New York Times en 2006, Joey Criddle, de ascendencia parcialmente apache jicarilla, afirmó que las denominaciones dos espíritus no son intercambiables con «nativo americano LGBT» ni con «indio gay»: «Los ancianos te dirán cuál es la diferencia entre un indio gay y un dos espíritus». Con ello subrayaba la idea de que el mero hecho de ser gay e indio no convierte a alguien en dos espíritus.
La creciente visibilidad del concepto dos espíritus en la cultura mayoritaria se ha considerado a la vez empoderadora y causante de algunas consecuencias indeseables, como la difusión de información errónea sobre las culturas de los pueblos indígenas y la apropiación cultural de las identidades indígenas y sus formas ceremoniales por parte de personas no nativas que no comprenden que las comunidades indígenas ven lo dos espíritus como una identidad cultural específica de los nativos americanos y las Primeras Naciones, que no deben adoptar las personas no nativas.
Este tipo de representaciones simplificadas, en blanco y negro, de la cultura y la historia nativas perpetúan la apropiación indiscriminada de los pueblos nativos. Aunque el nuevo meme o la nueva leyenda que rodea al término dos espíritus es sin duda loable por ayudar a las personas LGBTQ a crear su propia terminología, más empoderadora, para describirse, arrastra un bagaje cuestionable. [...] Mi preocupación no es tanto el uso de las palabras como el meme social que han generado, que se ha convertido en un cóctel de revisionismo histórico, ilusiones, buenas intenciones y una pizca de apropiación blanca y privilegiada.
Dos espíritus no reconoce ni la aceptación tradicional ni la falta de aceptación de las personas en las distintas naciones y tribus. La idea de que la variación de género y de sexualidad era aceptada universalmente entre los pueblos nativos americanos y de las Primeras Naciones se ha idealizado. Por consiguiente, el paso de berdache a dos espíritus se entiende con más exactitud como una idealización no nativa de la aceptación social de la variación de género, que idealiza una aceptación romántica de dicha variación.
Las personas dos espíritus a menudo se han visto como un simple añadido o un subconjunto de otras categorías queer, y el uso del término por parte de personas no aborígenes ha creado una brecha en la comunidad queer. Cameron escribe:
El término dos espíritus se eligió para destacar la diferencia de nuestras experiencias de opresiones múltiples y entrelazadas como personas aborígenes queer. Cuando las personas no aborígenes deciden «adoptar» el término dos espíritus, le restan su significado original y diluyen su poder como etiqueta de resistencia para los aborígenes. Ya se ha explotado y apropiado tanto de la cultura de las Primeras Naciones en este país; ¿deben nuestros términos de resistencia convertirse también en objeto de apropiación y consumo por parte de la cultura mayoritaria? [...] Dos espíritus es un término reapropiado, ideado por los aborígenes para definir nuestro contexto cultural, nuestras historias y nuestro legado únicos. Cuando la gente no ve el daño de «compartir» el término, pasa por alto la cuestión y se niega a reconocer que, al apropiarse del término, alterará inevitablemente su contexto cultural.
En el ámbito académico, desde 2010 se han formulado «críticas dos espíritus» en el marco de los estudios queer.

Entre los objetivos de algunas sociedades dos espíritus figura la recuperación de las tradiciones culturales indígenas, como la conservación de la lengua, las habilidades y las danzas antiguas.
Entre las sociedades dos espíritus, pasadas y presentes, se encuentran 2Spirits of Toronto, en Toronto; Bay Area American Indian Two-Spirits (fundada en 1998), en San Francisco; Central Oklahoma Two Spirit Natives, en Oklahoma City; NorthEast Two-Spirit Society, en Nueva York; Indiana Two-Spirit Society, en Bloomington; Minnesota Two Spirits; Montana Two-Spirit Society, en Browning; Northwest Two-Spirit Society, en Seattle; Ohio Valley Two Spirit Society, de Ohio, Indiana, Kentucky y el sur de Illinois; Portland Two Spirit Society (fundada en mayo de 2012), en Portland; Regina Two-Spirited Society; Texas Two Spirit Society, en Dallas; Tulsa Two-Spirit Society, en Tulsa; Two-Spirit Society of Denver, en Denver; y Wichita Two-Spirit Society, en Wichita.
En marzo de 1998, en un texto dirigido a colegas de la profesión antropológica sobre el uso preciso y respetuoso del lenguaje referido a los nativos americanos en la investigación antropológica y en los proyectos arqueológicos, la antropóloga Alice Beck Kehoe, entonces en la Universidad Marquette, relató sus observaciones: «En las conferencias que dieron lugar al libro Two-Spirited People, oí a varias personas de las Primeras Naciones describirse como algo muy unitario, ni "hombre" ni "mujer", y mucho menos como un par en un solo cuerpo. Tampoco señalaron que la suposición de una dualidad dentro de un mismo cuerpo fuera un concepto común en las comunidades de las reservas; al contrario, la gente confesaba su consternación ante la propensión occidental a las dicotomías».
Kehoe advierte que no se puede confiar en términos paraguas identitarios modernos como dos espíritus para una investigación histórica precisa y respetuosa, porque son demasiado generales y surgen de contextos modernos ajenos a las personas estudiadas. También desaconsejó agrupar las identidades de género y sexuales nativas y dos espíritus bajo la «etiqueta indoeuropea de "tercer género"», porque podría ocultar la diversidad de identidades de género y sexuales dentro de las sociedades nativas y entre ellas. Concluyó que, al nombrar artefactos, restos o sociedades nativas históricas, lo más adecuado para los profesionales de la antropología es consultar a hablantes nativos y usar la terminología de las propias lenguas de los pueblos nativos.

Por desgracia, depender de una tradición oral para transmitir nuestras costumbres a las generaciones futuras abrió las compuertas a que los primeros exploradores, misioneros y antropólogos no nativos escribieran libros que describían a los pueblos nativos y reforzaban así su propio papel de expertos. Estos escritos estaban, y siguen estando, arraigados en la perspectiva de sus autores, que eran y son en su mayoría hombres blancos.Mary Annette Pember (ojibwa de la banda de Red Cliff)
Según la antropóloga alemana Sabine Lang, el travestismo de las personas dos espíritus no siempre era un indicador de su identidad de género. Lang sostiene que «el mero hecho de que un varón lleve ropa de mujer no dice nada sobre su comportamiento de rol, su estatus de género ni siquiera su elección de pareja». Es posible que algunos antropólogos aplicaran erróneamente la etiqueta de dos espíritus o berdache a algunas personas nativas por no tener en cuenta las ideas indígenas y su visión del mundo.
Según el autor Brian Gilley, lo que los estudiosos llaman genéricamente «diversidad de género nativa americana» «era una institución fundamental entre la mayoría de los pueblos tribales», y según el antropólogo no nativo Will Roscoe, se ha documentado la presencia de berdaches de ambos sexos «en más de 130 tribus norteamericanas, en todas las regiones del continente». Sin embargo, la periodista ojibwa Mary Annette Pember sostiene que esta representación amenaza con homogeneizar culturas indígenas diversas, pintándolas con una brocha demasiado gruesa, y puede hacer desaparecer «las diferencias culturales y lingüísticas que los pueblos nativos consideran cruciales para su identidad».
El teniente Pedro Fages fue el segundo al mando de la expedición de Portolá por tierra (1769-1770). Escribió su relato más tarde, en 1775. En la traducción inglesa de Herbert Ingram Priestley, el pasaje dice:
Tengo pruebas sustanciales de que aquellos indios varones que, tanto aquí como más hacia el interior, se ven con el vestido, la ropa y el carácter de las mujeres (hay dos o tres así en cada aldea) pasan por sodomitas de profesión. [...] Se les llama joyas y se les tiene en gran estima.
Aunque en varias tribus se ha respetado y temido a las personas de género variante, eso no las ponía a salvo de reproches ni, según el derecho tradicional, de que se las matara por malas acciones. Entre los mojave, por ejemplo, con frecuencia se convertían en curanderos y, como todos los que tratan con lo sobrenatural, corrían el riesgo de que se sospechara de ellos por brujería, sobre todo en casos de malas cosechas o de muertes. Ha habido asesinatos en estos casos, como el de una persona de género no conforme nacida mujer llamada Sahaykwisā. En el invierno de 1848-1849, los lakota mataron a una persona crow a la que describieron como «hermafrodita».
Lang y Jacobs escriben que, históricamente, entre los apaches, los lipán, los chiricahua, los mescalero y los tonto del sur tenían identidades de género alternativas. Sobre los eyak, existe un único informe de 1938 que describe a hombres que vivían como mujeres y señala que se los tenía en poca estima.
Entre los iroqueses, hay un único informe de Bacqueville de la Potherie, en su libro Histoire de l'Amérique septentrionale publicado en 1722, que indica que entre ellos existía una identidad de género alternativa.
Muchas culturas indígenas, si no todas, se han visto afectadas por la homofobia europea. Algunas fuentes han señalado que los mexicas y los incas tenían leyes contra estas personas, aunque algunos autores consideran que esto se exageró o fue consecuencia de la aculturación, ya que todos los documentos que lo indican son posteriores a la conquista y los anteriores habían sido destruidos por los españoles. Hay indicios de que los pueblos indígenas elaboraron numerosos códices, pero los españoles destruyeron la mayoría al tratar de erradicar las creencias antiguas.
Algunos zapotecos contemporáneos de México encarnan el papel tradicional de tercer género conocido como muxe, y desempeñan trabajos que su cultura suele asociar con las mujeres. Cuando un investigador austriaco les preguntó en 2004 si alguna vez se habían planteado una transición quirúrgica, a ninguno de los encuestados le pareció interesante la idea, sino más bien extraña, ya que su esencia como muxe no depende del tipo de cuerpo que tengan.
Hasta finales del siglo XX, los antropólogos no nativos usaban el término berdache de forma muy amplia para designar a una persona indígena que desempeñaba alguno de los muchos papeles de género mixto de su tribu. Esto hizo que personas muy diversas quedaran englobadas en un término impreciso. En ocasiones, se daba a entender erróneamente que estas personas eran intersexuales («hermafroditas»).
Muchos consideran ofensivo el término berdache. De Vries escribe: «Berdache es un término despectivo creado por los europeos y perpetuado por los antropólogos y otros para definir a las personas nativas americanas y de las Primeras Naciones que se apartaban de las normas occidentales, que conciben el género, el sexo y la sexualidad como binarios e inseparables». Procede del francés bardache, que significa «catamito» o incluso «prostituto joven». A su vez, bardache deriva del persa برده, barda, que significa «cautivo», «prisionero de guerra» o «esclavo». Los exploradores españoles que encontraron a estas personas entre los chumash las llamaron joyas.
En la mayor parte de la literatura general y antropológica, berdache ha sido sustituido por dos espíritus. Sin embargo, el término dos espíritus no se usaba antes de 1990.
En la película de 1970 Pequeño Gran Hombre, el personaje cheyene Caballito, interpretado por el actor nativo Robert Little Star, es un personaje dos espíritus (hemaneh) al que a menudo se recuerda solo como un recurso cómico del que la gente se reía.

El documental de 2009 Two Spirits, dirigido por Lydia Nibley, cuenta la historia del asesinato por odio de Fred Martinez, un navajo de 16 años. La película se emitió en Independent Lens en 2011 y ganó ese año el premio del público del programa. En la película, Nibley «afirma el sentido navajo que tenía Martinez de ser un "varón afeminado" dos espíritus, o nádleeh». La madre de Martinez definió nádleeh como «mitad mujer, mitad hombre».
Fire Song, película de 2015 dirigida por Adam Garnet Jones, sigue a un adolescente anishinaabe gay del norte de Ontario que lucha por sacar adelante a su familia tras el suicidio de su hermana.
En 2017, la cineasta dos espíritus métis Marjorie Beaucage estrenó Coming In, un documental para dar a conocer las experiencias de las personas dos espíritus que viven en Saskatchewan.
En la película independiente de 2018 The Miseducation of Cameron Post, un personaje lakota, Adam Red Eagle, interpretado por Forrest Goodluck, es enviado a un campamento de terapia de conversión por identificarse como winkte y dos espíritus.
La película de 2021 Wildhood, dirigida por Bretten Hannam, sigue a Link (Phillip Lewitski) y a su medio hermano menor Travis (Avery Winters-Anthony), que huyen de su padre maltratador. Durante el viaje, Link descubre su sexualidad como persona dos espíritus y redescubre su herencia mi'kmaw.
Fancy Dance, película de 2023 de Erica Tremblay, guionista y directora de la Nación Séneca-Cayuga, seleccionada en el Festival de Cine de Sundance, trata la crisis de las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas a través de la desaparición de Tawi; la película sigue a su hermana Jax (Lily Gladstone), una lesbiana butch que vive en la reserva de la Nación Séneca-Cayuga en Oklahoma, y a su sobrina Roki (Isabel DeRoy-Olson).
En la segunda temporada de American Gods (2019), Devery Jacobs (mohawk) interpreta a Sam Black Crow, una joven cheroqui que se identifica como «dos espíritus» (aunque en el libro se la menciona de pasada como bisexual). En una entrevista, Jacobs dijo: «Me identifico como queer, y no como dos espíritus, porque soy mohawk y nosotros no tenemos eso». La convocatoria de casting que difundió Neil Gaiman, autor de la novela en la que se basa la serie, pedía una representación nativa auténtica, y fueron los seguidores quienes recomendaron a Jacobs para el papel.
Lovecraft Country, serie de HBO de 2020, incluye a Yahima, un personaje dos espíritus arahuaco. La creadora de la serie, Misha Green, se refirió al destino de este personaje en Twitter: «Quería mostrar la incómoda verdad de que las personas oprimidas también pueden ser opresoras. Es un argumento que vale la pena plantear, pero fallé en la forma que elegí para hacerlo». En la serie, ambientada en la década de 1950, el término dos espíritus se usa de forma anacrónica, ya que se acuñó en 1990.
En Canada's Drag Race han competido varias drag queens dos espíritus. En la quinta temporada participaron dos que se identifican como dos espíritus: Jaylene Tyme, de Zagime Anishinabek y con vínculos con la Nación Métis de Saskatchewan, y Xana, que es métis.
La novela gráfica de 2024 The Ribbon Skirt trata sobre una preadolescente ojibwa dos espíritus y la escribió el autor dos espíritus Cameron Mukwa. Se han reunido obras de autores dos espíritus en antologías como Love Beyond Body, Space, and Time, de ciencia ficción y fantasía urbana indígenas, y Sovereign Erotics: A Collection of Two-Spirit Literature.
En 2012 se incluyó una placa dedicada a las personas dos espíritus en el Legacy Walk, una exposición pública al aire libre en Chicago que celebra la historia y a las personas LGBTQ.