Mitología maya

Hunahpú y Ixbalanqué, del Museo Maya de Cancún

La mitología maya se refiere al conjunto de creencias, leyendas y tradiciones míticas desarrolladas por la antigua civilización maya en Mesoamérica. La cultura maya floreció en lo que ahora son partes de Guatemala, México, Belice, Honduras y El Salvador, y alcanzó su apogeo entre los siglos VI y IX d. C.

El Popol Vuh

La historia maya de la creación de los quiché es el Popol Vuh. En el barro sin mucho éxito, posteriormente se crea al hombre a partir de madera con resultados igualmente infructuosos, después de los dos fracasos se crea el hombre en un tercer intento, esta ocasión a partir del maíz y se le asignan tareas que elogiaron a dioses: cortador de gemas, tallador de piedras y otros. Algunos creen que los mayas no apreciaban el arte por sí mismo, sino que todos sus trabajos eran para exaltación de los dioses.

Después de la historia de la creación, el Popol Vuh narra las aventuras de los héroes gemelos legendarios, Hunahpú e Ixbalanqué, que consistieron en derrotar a los señores de Xibalbá, del mundo terrenal. Estos son dos puntos focales de la mitología maya y a menudo se encontraron representados en arte maya.

Cuenta el Popol Vuh que los gemelos Hunahpú tenían la costumbre de jugar a la pelota (un juego sagrado) en un campo sobre el Xibalbá o reino de los muertos y eso causaba gran molestia a los señores del Xibalbá. Furiosos, planearon la muerte de los gemelos, y los retaron a una partida del juego en su territorio, finalmente cometieron una equivocación. Por ello, fueron sacrificados y enterrados, y la cabeza de uno de ellos fue cortada y colgada sobre un árbol seco. Tiempo después, una doncella del inframundo pasó cerca del árbol, y la cabeza le escupió. Ella quedó embarazada y dio a luz a los gemelos Hunahpú e Ixbalanque.

Estos gemelos fueron tratados como esclavos por sus medio hermanos, hasta que un día decidieron que estaban hartos: hicieron que subieran a un árbol, y, con ayuda de la magia, alargaron el tronco hasta dejarlos a una gran altura y convirtiéndolos en monos.

Los hermanos vivieron muchas aventuras donde demostraron su capacidad y poder. Decidieron que iban a vengar la muerte de su padre y de su tío, y para ello trazaron un plan contra los señores del Xibalbá. Aprendieron a jugar a la pelota, y lo hicieron en el mismo campo donde habían jugado sus antepasados, haciendo que los señores del inframundo se pusiesen furiosos. Otra vez, los señores del Xibalbá decidieron retar a los gemelos. Ellos aceptan, pero evitaron las tretas y no se equivocaron de camino.

Los hermanos fueron retados una vez más: deben saltar un gran foso en llamas. Ellos aceptan, y caen en el intento. Los señores del Xibalbá trituraron sus huesos y lanzaron sus cenizas al río, pero se depositaron en una de las orillas y de ellas volvieron a surgir los gemelos. Días después, volvieron disfrazados a Xibalbá y lograron dominar allí a todos sus habitantes, a quienes dejaron vivir a cambio de que renunciasen a todo su poder para hacer el mal.

Por último, Hunahpú e XbalanQ'e se convirtieron en deidades, en el sol y la luna.

La creación según los mayas

En la mitología maya, Tepeu y Kukulkán (Quetzalcóatl para los aztecas) son referidos como los creadores, los fabricantes, y los antepasados. Eran dos de los primeros seres a existir y se dice que fueron tan sabios como antiguos. Huracán, o el ‘corazón del cielo’, también existió y se le da menos personificación. Él actúa como una tormenta, de la cual él es el dios.

Tepeu y Kukulkán llevaron a cabo una conferencia en la cual decidieron que, para preservar su herencia, debían crear una raza de seres que pudieran adorarlos. Es así que Huracán realiza el proceso de creación mientras que Tepeu y Kukulkán dirigen el proceso. La Tierra es creada junto con los animales.

El hombre es creado, primero de lodo, pero este se deshace ante el efecto de la lluvia. Convocan, entonces, a otros dioses y crean al hombre a partir de la madera, pero este no posee alma ni tampoco memoria. Por ende, aunque podían reproducirse y hablar, son eliminados. Se dice que de esta raza descienden los simios. Finalmente, es a partir del maíz que crean al hombre. Mezclan maíz amarillo y madera para construir la piel de los humanos y con maíz rojo hacen la sangre. Estos seres eran perfectos, pero se asemejaban tanto a los dioses que estos se sintieron amenazados y decidieron enviarles niebla para contrarrestar su grandeza. Allí termina el proceso de creación de los humanos.

Dioses notables

Los tres primeros dioses creadores (Popol Vuh)

Estos realizaron el primer intento de la creación del hombre a partir del fango. Sin embargo, pronto vieron que sus esfuerzos desembocaron en el fracaso, ya que sus creaciones se destruyeron ante el poder de la lluvia.

Quqkumatz: En lengua maya significa "serpiente emplumada". En la mitología maya, Quqkumatz es el dios de la fertilidad. Creó vida por medio del agua y enseñó a los hombres a producir fuego. Es conocido también por Kukulcán o Quetzalcoátl.

Juracán: En lengua maya significa "el de una sola pierna", dios del viento, tormenta y fuego, también conocido como "corazón del cielo". Fue también uno de los trece dioses creadores que ayudaron a construir la humanidad durante el tercer intento. Además provocó la Gran Inundación después de que los primeros hombres enfurecieron a los dioses. Supuestamente vivió en las neblinas sobre las aguas torrenciales y repitió "tierra" hasta que la tierra emergió de los océanos. Huracán se transformó en lo que actualmente se conoce como de Orión constelación. Nombres alternativos: Hun Raqan, Hurakan, Tohil y Bolon Tzacab. Su equivalente en el período clásico es Kawiil, caracterizado por su pierna en forma de serpiente.

Tepeu: En la mitología maya, fue dios del cielo y uno de los dioses creadores que participó en los tres intentos de crear la humanidad.

Los siete segundos dioses creadores

Estos dioses realizaron el segundo intento de crear al hombre a partir de la madera. El problema de los hombres de madera fue que no poseían alma ni memoria.

  1. Alom - La Diosa pobladora. Concebía a los hijos junto a Qaholom, quien los engendraba.
  2. Bitol - Dios del cielo. Entre los dioses creadores, fue el que dio forma a las cosas. Participó en los dos últimos intentos de crear la humanidad.
  3. Kukulkán
  4. Hurakán
  5. Qaholom - El dios padre que engendra los hijos.
  6. Tepeu
  7. Tzacol - Dios del cielo.

Los últimos dioses creadores

Bacab en un bajorrelieve procedente de Palenque, en el Museo de América de Madrid (España).

Estos realizaron el tercer intento de construir la humanidad a partir de maíz y finalmente lograron obtener éxito donde los otros dioses habían fracasado.

Se pueden encontrar referencias a los Bacabs en los escritos del historiador del siglo XVI Diego de Landa y en las historias mayas coleccionadas en el Chilam Balam. En algún momento, los hermanos se relacionaron con la figura de Chac, el dios maya de la lluvia. En Yucatán, Chan Kom se refiere a los cuatro pilares del cielo como los cuatro Chacs. También se cree que fueron dioses jaguar, y que están relacionados con la apicultura. Como muchos otros dioses, los Bacabs eran importantes en las ceremonias de adivinamiento, y se les hacían preguntas sobre los granos, el clima y la salud de las abejas.

Xibalbá y el inframundo

Xibalbá, según los sacerdotes españoles, era el peligroso inframundo habitado por los señores de la enfermedad y la muerte de la mitología maya. Tradicionalmente se le ubicaba a la entrada de una caverna de Alta Verapaz, cerca de Cobán, mas no se ha podido localizar. Se decía que el camino hacia esta tierra estaba plagado de peligros, era escarpado, espinoso y prohibido para los extraños. Este lugar era gobernado por los Señores Vucub-Camé y Hun-Camé. Los habitantes de Xibalbá eran cuatro:

  1. Patán
  2. Quicxic
  3. Quicré
  4. Quicrixcac

Xibalbá era concebido como una región situada debajo de la superficie terrestre. Algunas descripciones lo relacionan con las raíces del árbol cósmico Yaxché, cuyas cuatro raíces se extendían hacia los cuatro rumbos del mundo. En estas concepciones, Xibalbá estaba dividido en nueve capas o niveles, asociados con los Bolontikú («Nueve Señores de la Noche»). Cada uno de ellos rige un nivel y se relacionan con enfermedades y muerte.

La entrada al inframundo estaba situada en la cresta oscura de la Vía Láctea. Para llegar allí, las ánimas tienen que ingresar a cuevas, o cenotes, donde los portones se abrirán gracias al Xōloitzcuintli, el perro guía que las acompañará. Los cuerpos celestes como el Sol, la Luna y Venus pasan por el inframundo después de desaparecer bajo el horizonte cada noche.

Los Señores de Xibalbá

Bajo el mando de los reyes de Xibalbā, Hūn-Camé («Supremo-Muerto») y Wuqūb'-Camé' («Principal-7-Muerto»), estaban diez Príncipes, cuyo trabajo era dañar al hombre, causarle infortunios, enfermedades, dolor y muerte, conocidos como los Señores de Xibalbá.

Las fuentes sobre Xibalbá no presentan siempre el mismo número ni los mismos nombres de sus habitantes. Algunas tradiciones y estudios posteriores reúnen bajo este ámbito a diversas deidades y señores asociados con diferentes aspectos de la muerte y el inframundo.

Deidades de la muerte

Āh Puch es el dios y rey de Xibalbá asociada con la muerte. Tiene por cabeza una calavera, muestra las costillas desnudas y proyecciones de la columna vertebral. Si su cuerpo está cubierto de carne, ésta se ve hinchada y cubierta de círculos negros que sugieren su descomposición. Su aspecto se completa con ornamentos en forma de cascabeles de oro o cobre; se han encontrado grandes cantidades en pozos donde se suponen fueron arrojados con las víctimas.

También se han documentado nombres como Yum Kimil, Kimi, Cizin y Kisin. Entre los mayas contemporáneos se encuentran formas como Yom Cimil y Yum Kimil, interpretadas como «Señor de la Muerte». El nombre Cizin ha sido relacionado con términos que aluden al hedor, la flatulencia o el carácter apestoso, mientras que cimi se relaciona con «muerte».

Otras fuentes mencionan a K'akoch y Hachākyum como deidades creadoras, a Sukūnkyum como deidad del inframundo, a Akyantho como una figura asociada con los foráneos, a Kisín con la muerte, a Tuup con el Sol, a Akinchob con la milpa, a Mensabak con la lluvia y a Kanankax como guardián del bosque.

En la escritura maya

El desciframiento de la escritura jeroglífica maya ha permitido reinterpretar las figuras que anteriormente eran identificadas mediante categorías convencionales.

Estas facetas específicas de la muerte reveladas en los nombres y las imágenes de los dioses A, A1 y Q revelan algo de las preocupaciones que los antiguos mayas debieron haber tenido por la vida después de la muerte, y de su respectivo lugar dentro de ella en caso de que falleciesen.

Dios L

El Dios L, conocido desde hace tiempo como uno de los principales señores de Xibalbá y como una de las deidades de la creación, ha sido relacionado con el nombre o epíteto Ik'-(Y)ak'ab'-Ta[h]n, interpretado como «negro es su corazón oscuro».

Fue conocido con este epíteto durante todo el Período Clásico, aunque mucho más tarde se le asociaría con la destrucción de la creación anterior por inundación bajo un sobrenombre diferente, aún esquivo.

Un importante y dios muy extendido, sus imágenes se encuentran en lugares tan lejanos como Cacaxtla (donde se le asociaba con el nombre calendárico "4 Perro") y era un enemigo especial de una de las deidades patronas de Palenque, B'olon-(Y)ook. -Te'-K'uh, el aspecto nocturno del Dios Sol, que reinaba en Xib' alb'a desde el anochecer hasta el amanecer. La fugacidad del día y la noche, entonces, se reflejó en el estado transitorio del Dios L en su guarida del Inframundo.

Además, los triunfos periódicos del Sol Nocturno y su familiar conejo eran en sí mismos modelos y metáforas aprovechadas por al menos un rey, Kan-B'ahlam II de Palenque, como telón de fondo mítico para la historia de las ceremonias de designación de su propio heredero y eventual coronación como rey de su ciudad.

Otros dioses maya importantes

Véase también

Referencias

  1. ↑ «An Illustrated Dictionary of the Gods and Symbols of Ancient Mexico and the Maya». Gramaticas y Textos de las Grandes Culturas. 21 de mayo de 2016. Consultado el 9 de octubre de 2024.
  2. ↑ David Stuart (1 de febrero de 2026). «Identifying Regional Place Names, Part II: K’inich Ahiin» [Identificación de topónimos regionales, parte II: K'inich Ahiin]. Maya Decipherment (en inglés). Austin, Texas: Boundary End Archaeological Research Center. Consultado el 26 de marzo de 2026.
  3. ↑ Ruud van Akkeren (2012). «Xib'alb'a y el nacimiento del nuevo sol: Una visión postclásica del colapso maya». Academia. Ciudad de Guatemala: PiedraSanta. pp. 136,138. Consultado el 26 de enero de 2026.
  4. ↑ Stone , Andrea y Zender , Marc (2011). Leyendo el arte maya . Thames and Hudson , Nueva York
  5. ↑ Kelly, Mary, Navarro-Farr Olivia, Freidel, David A., Pérez Calderón J.C, Pérez Robles G. (4 de marzo de 2024). «Waka’ Stela 44 and the Early Classic Kaan hegemony» [La estela 44 de Waka' y la hegemonía de Kaan en el Clásico Temprano]. Cambridge (en inglés). Cambridge University Press-Ancient Mesoamerica. Consultado el 4 de septiembre de 2026.

Bibliografía

Bibliografía adicional

Enlaces externos