| Metallica | |||||
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| Álbum de estudio de Metallica | |||||
| Publicación | 12 de agosto de 1991 | ||||
| Grabación | 6 de octubre de 1990 – 16 de junio de 1991 | ||||
| Estudio | One on One Recording Studios (Los Ángeles) | ||||
| Género(s) | Heavy metal | ||||
| Duración | 62:40 | ||||
| Discográfica | Elektra | ||||
| Productor(es) | |||||
| Cronología de Metallica | |||||
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| Sencillos de Metallica | |||||
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Metallica, también conocido como The Black Album o en el mundo hispano El Álbum Negro,es el quinto álbum de estudio de la banda estadounidense de heavy metal del mismo nombre, lanzado el 12 de agosto de 1991. Fue el primer álbum de la banda grabado con el productor Bob Rock (posteriormente es conocido como «el hombre que llevó a Metallica a un éxito colosal»), quien reemplazó a Flemming Rasmussen, el productor de los tres discos anteriores del grupo. Rock, que había producido anteriormente a grupos de glam metal como Bon Jovi y Mötley Crüe, animó a la banda a experimentar musicalmente; en consecuencia, el sonido de Metallica difería notablemente del de los cuatro álbumes anteriores, con canciones más lentas y breves. Los expertos señalaron que la banda había «simplificado enormemente su sonido» —lo que implicaba que ya no era metal—, lo que desató un intenso debate tanto en la comunidad musical como entre los seguidores del grupo. Muchos empezaron a acusar a la banda de haberse «vendido».
El álbum debutó en el número uno de la lista estadounidense Billboard 200, con unas ventas de 598 000 copias en su primera semana, y alcanzó los diez primeros puestos en otros quince países aproximadamente, llegando al número uno en el Reino Unido, Alemania, Francia y Australia. En total, Metallica ha vendido alrededor de 31 millones de copias en todo el mundo, lo que lo convierte en el álbum más vendido de la discografía de la banda y en uno de los más vendidos en la historia del metal. Según Nielsen SoundScan, el álbum permaneció en las listas de Billboard durante 560 semanas, ocupando el cuarto lugar en este aspecto, superado únicamente por The Dark Side of the Moon de Pink Floyd, Legend de Bob Marley y Greatest Hits de Journey. En 2009, Metallica fue nombrado el álbum más vendido desde la creación del sistema de seguimiento SoundScan. Se lanzaron cinco sencillos para promocionar el álbum —«Enter Sandman», «The Unforgiven», «Nothing Else Matters», «Wherever I May Roam» y «Sad but True»—, todos los cuales entraron en la lista Billboard Hot 100. «Enter Sandman» tuvo un éxito especial: alcanzó el top 20 y gozó de gran difusión en MTV.
Metallica está considerado como uno de los álbumes más influyentes en la historia del metal y dentro de la propia discografía de la banda, «rivalizando incluso con el gran Master of Puppets». En 1992, el álbum ganó el premio Grammy a la mejor interpretación de metal, superando a grabaciones de Anthrax, Megadeth, Motörhead y Soundgarden. En 2002, ocupó el puesto número 13 en la lista de la revista Classic Rock de los «100 mejores álbumes de rock de todos los tiempos». En 2003, se situó en el puesto 255 de la lista de Rolling Stone de los «500 mejores álbumes de todos los tiempos» y en el puesto 25 de su lista de los «100 mejores álbumes de metal de todos los tiempos» (2017). En 2013, ocupó el puesto 309 en una lista similar de la revista NME sobre los «mejores álbumes de todos los tiempos». También fue incluido en la lista de Metal Hammer de los «200 mejores álbumes». Hoy en día, el álbum se considera un punto de inflexión en la dirección musical de la banda, ya que «introdujo a millones de oyentes no iniciados en el heavy metal», llevó el metal al gran público e inspiró a numerosas bandas de la comunidad del género a adoptar un enfoque similar en sus propias grabaciones futuras. Por el contrario, algunos consideran que este «álbum sobrevalorado» marcó el inicio del «declive creativo» de la banda, dado que los dos álbumes posteriores de Metallica —también producidos por Rock— suscitaron reacciones aún más divididas tanto entre la prensa musical como entre los seguidores.
Antes de la grabación del álbum Metallica, la música de la banda era compuesta principalmente por el líder James Hetfield y el baterista Lars Ulrich, siendo Hetfield también el responsable de las letras. El dúo solía trabajar en nuevo material en la casa de Ulrich en Berkeley (California). Sin embargo, en esta ocasión, los conceptos e ideas para varias canciones surgieron de otros miembros de la banda: el guitarrista principal Kirk Hammett y el bajista Jason Newsted. Por ejemplo, Newsted compuso el riff principal de la canción «My Friend of Misery», que originalmente se concibió como un tema instrumental al estilo de los que aparecían en todos los álbumes anteriores de Metallica. Las ideas para algunas canciones surgieron durante la Damaged Justice Tour, y todo el material se compuso en un periodo de dos meses a mediados de 1990. El representante de la banda, Cliff Burnstein, recordó: «Necesitaban tomar una decisión audaz y poco convencional respecto a la grabación del nuevo álbum», coincidiendo con su colega Peter Mensch en que este era el disco con el que Metallica debía alcanzar la popularidad mundial. Los músicos tenían en alta estima el álbum de 1989 de Mötley Crüe, Dr. Feelgood —producido por Bob Rock—, por lo que decidieron contar con él para su nuevo disco. Casi todos los álbumes en los que trabajó Rock alcanzaron la certificación de platino, y Hetfield explicó más tarde la elección de la banda: «Básicamente, si escuchas lo que grabó anteriormente, te das cuenta de que todo suena genial, incluso cuando las canciones son mediocres, por no hablar de las propias bandas». Inicialmente, los músicos se mostraban recelosos ante su nuevo productor; recibieron sus ideas con escepticismo e hicieron caso omiso de sus comentarios, aunque cambiaron de opinión a medida que avanzaba la grabación. Ulrich explicó: «Sentíamos que nuestro mejor álbum estaba aún por llegar y que Bob Rock podía ayudarnos a grabarlo». En una entrevista de 2007, declaró: «Queríamos una buena mezcla por parte de Bob. Buscábamos lograr un sonido potente en las frecuencias graves; no importaba si la canción pertenecía a un álbum de Bon Jovi, The Cult o Metallica. El sonido es el sonido, y eso era lo que necesitábamos». No obstante, al incorporar a Rock al equipo, los miembros de la banda pidieron a su anterior productor, Flemming Rasmussen, que permaneciera a la espera durante los primeros días de grabación, por si acaso la colaboración con Rock no funcionaba.

Tras la gira de presentación del álbum …And Justice for All, los músicos decidieron intentar componer canciones más sencillas en comparación con lo que habían creado anteriormente. Más tarde, Hetfield recordó: «Creo que, después de escuchar Justice, era evidente que debíamos tomar una dirección diferente. […] Se notaba exactamente quién lo había producido y quién lo había mezclado […]. La batería sonaba demasiado fuerte, el rugido de las guitarras... Éramos solo Lars y yo». Entre agosto y octubre de 1990, se grabaron maquetas de cinco temas: «Enter Sandman», «The Unforgiven», «Nothing Else Matters», «Wherever I May Roam» y «Sad but True». El primer sencillo del álbum, «Enter Sandman», fue la canción para la que primero se compuso la música y la última a la que se le añadió la letra. En octubre de 1990, Metallica comenzó a grabar el álbum en los estudios One on One Recording de Los Ángeles; la banda también pasó una semana trabajando en los estudios Little Mountain Sound de Vancouver. Hetfield comentó sobre el proceso de grabación: «Lo que más buscábamos era una sensación de sonido en directo. En el pasado, Lars y yo construíamos las pistas rítmicas sin Kirk ni Jason. Esta vez, quería probar a tocar como banda completa en el estudio. Es liberador y permite conectar mejor entre nosotros». Según Hammett, durante la grabación del álbum utilizó un preamplificador Bradshaw para las frecuencias graves y medias, y dos amplificadores Marshall para las agudas: «Ajustamos un poco el sonido con la ecualización de la mesa de mezclas y el resultado fue fantástico». «Utilicé dos guitarras ESP estilo Stratocaster con pastillas EMG y una Les Paul Deluxe modelo del 89, también con pastillas EMG». En esa misma entrevista, Hetfield relató: «Probamos un montón de amplificadores, pero terminé usando el mismo Mesa Boogie Mark II Simul-Class que había empleado en los tres álbumes anteriores. Mi guitarra principal era una ESP Explorer con pastillas EMG, pero también utilicé una Telecaster, una Gretsch White Falcon con vibrato Bigsby y una Guild de 12 cuerdas». Si bien muchas bandas de metal llevaban tiempo recurriendo a afinaciones alternativas para lograr un sonido más pesado, Metallica grabó principalmente en la afinación estándar (mi); la única excepción fue la canción «The Thing That Should Not Be», del álbum Master of Puppets. Durante las sesiones de grabación, Rock sugirió a los miembros de la banda bajar la afinación en dos temas —«Sad but True» y «The God That Failed»— a re y mi bemol, respectivamente, señalando que se había aplicado el mismo enfoque en el álbum Dr. Feelgood de Mötley Crüe, trabajo que era del agrado del grupo.
Dado que era la primera vez que Rock producía un álbum de Metallica, intentó animar a la banda a explorar nuevos enfoques de grabación; por ejemplo, pidió a los músicos que grabaran las canciones juntos en lugar de hacerlo por separado en cabinas aisladas. Rock también sugirió grabar las pistas en directo y pidió a Hetfield que empleara un estilo vocal más melódico en comparación con el álbum anterior. Aunque Rock había previsto un proceso de producción fluido, surgieron dificultades en su interacción con la banda, lo que dio lugar a discusiones frecuentes y acaloradas sobre diversos aspectos del disco. Exigió a Hetfield mejores letras y, en general, se sintió frustrado por la experiencia de trabajar con el grupo. Debido al perfeccionismo de los músicos, Rock insistió en que grabaran tantas tomas como fuera necesario para lograr el sonido deseado. El productor recordó: «Llevamos el proceso al límite. Pasamos semanas grabando la batería». El enfoque obsesivo de la banda fue la causa principal del prolongado proceso de grabación; las fases de grabación y mezcla sumaron un total de nueve meses —del 6 de octubre de 1990 al 16 de junio de 1991—. El álbum se remezcló al menos tres veces y su producción costó un millón de dólares —la mezcla final se completó justo cuando se acercaban los plazos para la masterización—. Este arduo proceso de producción coincidió con los divorcios de Ulrich, Hammett y Newsted; según Hammett, esto influyó en su forma de tocar, ya que intentaron canalizar los sentimientos de culpa y fracaso a través de la música para «sacar algo positivo de ello». Durante la grabación del último tema del álbum, «The Struggle Within», Hetfield perdió la voz. Sin embargo, gracias a las clases con un instructor vocal de una iglesia, el líder de la banda logró recuperar su nivel vocal anterior. «Me devolvió la confianza», recordó el músico.
El único aspecto en el que Bob tuvo total libertad fue lograr que James se abriera y cantara de verdad. Siempre nos habíamos presentado como los grandes y temibles Metallica, pero Bob nos introdujo una palabra nueva que ninguno de nosotros había escuchado antes: «con alma». |
Bob Rock cambió el enfoque habitual de la banda a la hora de grabar material; fomentó activamente la experimentación, ampliando la percepción que los músicos tenían de sí mismos como grupo y de lo que podían lograr. El proceso resultó tan estresante para el productor que juró, durante un tiempo, no volver a trabajar nunca más con Metallica. Ulrich recordó que no hablaron con Rock durante más de un año tras las sesiones de grabación: «Nunca me había costado tanto grabar un álbum. Así que, cuando terminamos el Black Album, no quería volver a verlo». La tensa relación entre la banda y el productor quedó documentada en A Year and a Half in the Life of Metallica y Classic Albums: Metallica, películas que narran el arduo trabajo de estudio que dio lugar al álbum. A pesar de las fricciones entre los músicos y Rock, volvieron a colaborar con él en sus tres siguientes álbumes: Load (1996), ReLoad (1997) y St. Anger (2003). Aunque más tarde los miembros de la banda elogiaron la contribución del productor a sus grabaciones, tras el lanzamiento de St. Anger, los seguidores crearon una petición —firmada por más de 1 500 personas— para exigir que la banda dejara de trabajar con Rock. Los autores de la petición argumentaban que él ejercía demasiada influencia sobre el sonido y la dirección musical del grupo. Rock declaró posteriormente que la petición había hecho daño a sus hijos, quienes no comprendían las circunstancias que la motivaron: «A veces, incluso con un gran entrenador, un equipo sigue perdiendo. Hace falta sangre nueva». «Las 12 canciones son nuestras. Se compusieron antes de que incorporáramos al productor, pero Bob realmente nos ayudó a definir el sonido general. Todos se mostraron más dispuestos a aportar sus propias ideas. El punto fuerte de Rock fue su capacidad para sacar lo mejor de nosotros en la interpretación, especialmente en las voces», subrayó Ulrich.
Jason y yo no acertamos con …And Justice for All, y no quería repetir ese error esta vez; así que, desde el principio, intentamos separar el bajo de la guitarra y acercarlo más a la batería. Creo que el bajo siempre fue el instrumento más enigmático de la banda; nunca le prestamos la atención suficiente porque él [Cliff] siempre iba a lo suyo. James y yo a menudo intentábamos convencerlo de que cambiara un poco su estilo de tocar, pero Cliff era Cliff: hacía todo a su manera, y punto. |
Durante la grabación del disco, el productor sugería a menudo a los músicos que redujeran el tempo de las canciones; al tocar a un ritmo más lento, la banda amplió su registro musical y expresivo. El sonido del álbum marcó la transición de Metallica del thrash metal —el estilo de sus cuatro discos de estudio anteriores— a un heavy metal más comercial, aunque conservaba ciertos elementos del thrash. Muchos expertos musicales consideran este álbum un punto de inflexión que marca el cambio desde las composiciones a menudo monumentales de sus discos anteriores hacia el estilo más lento y desinhibido de sus lanzamientos posteriores; una transición que distingue a la Metallica «antigua» de la «nueva». Por insistencia de Rock, se incorporaron instrumentos poco habituales en las bandas de heavy metal, como violonchelos en «The Unforgiven» y un arreglo orquestal en «Nothing Else Matters». También se reforzó el sonido del bajo —que apenas se percibía en el disco anterior de la banda, ...And Justice for All. El bajista Newsted declaró que buscaba crear una «sección rítmica auténtica, en lugar de un sonido unidimensional» con su instrumento. Por su parte, Ulrich señaló que, como batería, intentaba evitar los paradiddles progresivos «al estilo de Peart» que resultaban demasiado tediosos de tocar en directo, optando en su lugar por una base rítmica sólida similar a los estilos de Charlie Watts —The Rolling Stones— y Phil Rudd —AC/DC—.
En esta ocasión, la banda adoptó un enfoque más sencillo para crear material, en parte porque los músicos consideraban que las canciones grabadas para …And Justice for All eran demasiado largas y complejas. Según Hetfield, lograr difusión radiofónica no era el objetivo principal al componer temas más cortos; más bien, al sentir que habían «explotado hasta la saciedad el formato de canción larga», la banda vio potencial en interpretar temas basados en apenas un par de riffs: canciones «capaces de transmitir el mensaje en un par de minutos». Ulrich habló sobre la inseguridad musical que había sentido el grupo: «Nos sentíamos incompetentes como músicos y compositores, así que durante las etapas de Master of Puppets y Justice llevamos las cosas al extremo para demostrar nuestras capacidades. “Grabaremos toda esta mierda rara para demostrar lo capaces que somos como músicos y poetas”». Hetfield añadió que no quería repetirse ni hacer lo mismo una y otra vez: «Si te sientas [en el estudio] a preocuparte por si a la gente le gustará el álbum y te obligas a componer en un estilo concreto, acabas escribiendo para otros. Todos somos diferentes. Si todo el mundo fuera igual, sería jodidamente aburrido». «Todo en el heavy metal se había vuelto demasiado exagerado. El Black Album fue como una llamada de atención: “¡Alto! Simplifiquemos esta mierda y volvamos a algo más tangible”», explicó el batería.
Las letras del álbum tenían un carácter más personal y reflexivo que las de los lanzamientos anteriores; según Rock, Hetfield —quien compuso todas las canciones del disco— había ganado confianza en sí mismo y buscaba inspiración en Bob Dylan, Bob Marley y John Lennon. Las temáticas de las letras se volvieron más introspectivas y personales en comparación con los discos anteriores; el líder de la banda recordaría más tarde: «Llegó un momento en que escribir letras al estilo de ...Justice resultó demasiado fácil. Es demasiado simple: ves la televisión y compones una maldita canción sobre lo que has visto. Escribir sobre tus sentimientos es mucho más difícil que escribir sobre política [...]». El propio músico rara vez explicaba el significado de sus letras; o bien lo hacía Ulrich, o los seguidores debían encontrar sus propias interpretaciones. El batería recordaba que Hetfield a veces escribía las letras literalmente cinco minutos antes de cantarlas; «primero compone la melodía y luego ajusta la letra a las sílabas», explicaba el músico. Por su parte, Hetfield señalaba:
No soy de los que se quedan absortos en la poesía, pero sí escribo poemas breves que acaban convirtiéndose en letras de canciones. [...] La única forma de llegar al alma de la gente es hablar de los propios sentimientos, de las grandes preguntas de la vida: aquello que le importa a la mayoría. Con eso no te equivocas. Cuando expresas tus propios sentimientos, en cierto modo estás hablando del mundo entero.
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«Enter Sandman» comienza con un riff de guitarra de tono «ominoso» que recuerda a «Harvester of Sorrow», antes de dar paso a un «riff increíblemente sencillo pero de una virtuosidad asombrosa» compuesto por Hammett. La melodía del tema se construye en torno a este riff, junto con un estribillo cíclico y una combinación de acordes de mi (E) y fa (F). A mitad de la canción suena un solo de guitarra con efecto wah-wah, seguido por Hetfield recitando una oración infantil para ir a dormir, la cual es repetida en eco por la voz de un niño. Chris Ingham calificó esto como un golpe maestro, ya que «crea un momento de suspensión antes del regreso explosivo al estribillo final». El autor también describió la letra de la canción como un «regreso a las raíces, más que cualquier otra canción escrita desde Kill 'Em All». «Enter Sandman» aborda la figura folclórica conocida como el Sandman —el Hombre de Arena—, quien —según la leyenda— esparce arena mágica en los ojos de los niños que se quedan despiertos hasta tarde, provocando que se duerman. Chris True, de AllMusic, señaló que el contenido de la canción alude a «las pesadillas y todo lo relacionado con ellas».
«Sad but True» se grabó utilizando guitarras afinadas en tonos más graves y múltiples pistas de guitarra superpuestas, lo que otorgó a los riffs un sonido «verdaderamente demoledor». La estructura de la canción se asemeja a un diálogo entre el autor y sus demonios interiores; Hetfield da voz a «miedos y envidias personales: todo aquello que cualquier persona siente a diario». El propio músico describió el contenido de la canción de la siguiente manera: «Cuando otros cometen actos malvados o violentos, o infligen dolor, pregúntate: “¿Soy realmente tan diferente de ellos? No lo soy”». La canción fue muy bien recibida por los seguidores de larga trayectoria de la banda; en su opinión, Metallica demostró que, a pesar de haber perdido velocidad, seguían manteniendo su sonido heavy.
«Holier Than Thou» se construye en torno a un riff tenso e intenso; Su sonido logra un equilibrio magistral entre el rock y el metal, y es notablemente más rápido que los dos temas anteriores. Según Ingham, es la canción que mejor define la esencia del sonido de la banda en el álbum. La letra se centra en las personas que orbitan alrededor de las estrellas del rock y en la vida de los músicos entre conciertos. Según Hetfield, Rock consideró que la letra revelaba demasiado: «Cuando llevé la letra de “Holier Than Thou”, Bob preguntó: “¿Esto va sobre mí?”. Se puso totalmente paranoico. Pero en realidad trata sobre esos lugares típicos de reunión de la escena rockera y cómo funcionan las cosas allí... cómo la gente intenta entrar mencionando nombres importantes y todas esas tonterías».
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«The Unforgiven» se construyó íntegramente en torno a la línea vocal. A instancias de Rock, Hetfield empleó por primera vez un estilo vocal más suave y grave; el plan del productor era que los músicos trataran su voz como un instrumento más. En opinión de Ingham, «la canción demuestra que Metallica se había convertido en una banda sofisticada y madura: desde la guitarra de estilo thrash que simboliza la rutina diaria hasta una letra que expresa esperanzas rotas». El propio Hetfield describió el tema de la siguiente manera: «“The Unforgiven” trata sobre un tipo que nunca aprovechó nada, que dejó pasar todas las oportunidades». «Habla de cuánta gente pasa por la vida sin mostrar iniciativa alguna. Muchos simplemente siguen los pasos de los demás», añadió Ulrich. En esta canción, al igual que en «Nothing Else Matters», Hetfield emuló el estilo vocal introspectivo y sombrío de Chris Isaak, cuyo éxito «Wicked Game» había captado su atención. Inspirado por Isaak, el músico pidió a Rock que le ayudara a conseguir un sonido similar.
«Wherever I May Roam» narra la vida en la carretera y celebra el vínculo entre los músicos y los seguidores que acompañan a la banda durante las giras. Hetfield canta sobre un «vagabundo, nómada y errante» que carga con el peso de viajar constantemente. Según Ingham, la canción carece de las temáticas clásicas típicas de los primeros álbumes del grupo —«locura, muerte, guerra, corrupción, mentiras»— y no contiene referencias a «fuerzas oscuras o negatividad». Con ello, Metallica —consciente o inconscientemente— se deshizo finalmente de la etiqueta de banda extrema o underground; como cualquier otro grupo, ahora cantaban sobre lo que significa ser una banda de rock and roll en general, «en lugar de ser simplemente unos monstruos del heavy metal ruidosos y aterradores». La distintiva introducción de la canción, con sonoridad oriental, fue interpretada por Hetfield en un sitar eléctrico, mientras que Newsted utilizó un bajo de doce cuerdas «que sonaba a percusión». El videoclip de la canción se montó a partir de imágenes habituales grabadas durante la gira.
«Don't Tread on Me» comienza con la melodía de «America», una canción del musical West Side Story. La pieza se construye sobre una progresión cromática. El solo de guitarra se desarrolla sobre una de las pocas secciones musicales complejas del álbum. La letra suscitó un considerable debate, ya que la canción se publicó en el contexto del inicio de la guerra del Golfo Pérsico; algunos la consideraron patriótica, mientras que otros afirmaron que era antibelicista. El propio Hetfield comentó el contenido de la canción: «Cuando empezó la guerra, no estábamos del lado de nadie. La gente simplemente vio la palabra “guerra” en la canción y se escandalizó. Todo el mundo nos decía que hiciéramos un vídeo al estilo de “Give Peace a Chance”». Hammett, por su parte, señaló: «Mucha gente la interpretó como una canción a favor de la guerra, en plan: “¡Sí! ¡Vamos a darles una lección!”. Eso es, por supuesto, una gran equivocación». El título de la canción es el lema de la unidad de combate estadounidense conocida como los Culpeper Minutemen, cuya bandera llevaba la consigna «Libertad o muerte».
«Through the Never» refleja los pensamientos del autor sobre cuestiones como: «¿Quién soy?», «¿Qué hago aquí?» y «¿Hay alguien más ahí fuera, en la inmensidad del espacio?». Según Ingham, esta fue la letra más filosófica de Hetfield hasta ese momento; «está claro que las cuestiones espirituales habitan en el alma del autor, y es evidente que su esperanza de salvación entra en conflicto con la mente racional de un ateo». En el aspecto musical, el tema presenta un riff de ritmo moderadamente rápido —aunque «no al estilo thrash»— que irrumpe justo al comienzo. Joel McIver lo señaló como el tema del álbum que mejor refleja la etapa inicial de Metallica, si bien matizó que tal apreciación es «altamente relativa, dado que el álbum en su conjunto representa un intento de alejarse de su estilo anterior».
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Joel McIver: «Puede que esta canción te encante o la detestes, pero has de admitir que cambió irrevocablemente la textura del álbum, dotándolo de una atmósfera más oscura y contemplativa que la que transmitía “Enter Sandman”». | ||
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La melodía del tema fue descrita como «lenta pero de una pesadez demoledora», y la crítica lo apodó el «“Kashmir” de los años 90». La canción representa «un intento de una banda, conocida por una pesadez derivada de la velocidad, de reducir el tempo al momento que aumenta la potencia». | ||
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La balada central del álbum, «Nothing Else Matters», es una canción lenta que destaca por su característico estilo de punteo acústico con los dedos. Con este tema, los músicos incorporaron arreglos orquestales por primera vez —cortesía del director Michael Kamen—, al tiempo que añadían armonías vocales y el uso de cuerdas al aire en la introducción. Según Hetfield, la banda quería componer una balada atípica para Metallica: «Queríamos hacer una canción centrada más en la voz. Creo que los arreglos de cuerda son geniales». El guitarrista confesó que, mientras escribía la letra —durante la gira de la banda por Canadá—, atravesaba una gran agitación emocional y se sentía muy vulnerable —«La escribí a solas»—. Extrañaba profundamente a su novia y le dedicó la canción; compuso la parte inicial —un patrón de punteo que utiliza las cuerdas 1.ª, 2.ª, 3.ª y 6.ª al aire— mientras hablaba con ella por teléfono, lo que significaba que solo podía tocar la guitarra con una mano. Más tarde, el crítico de AllMusic Chris True señaló que «el momento más emocionante es que Metallica lanzara una canción lenta que no trataba sobre la muerte o la tristeza, la soledad o el suicidio. Es una canción sobre encontrar tu verdadera vocación y mantenerte fiel a ella». Inicialmente, Hetfield no quería mostrar la canción a los demás miembros de la banda, pues creía que no encajaba con el estilo de Metallica y consideraba que la letra era demasiado personal. Sin embargo, tras escucharla, los otros integrantes le convencieron de lo contrario.
«Of Wolf & Man» refleja el mundo a través de los ojos de un hombre lobo: «Bright is the moon, high in starlight/Chill in the air cold as steel tonight». Hetfield declaró: «Me gusta el lado animal tanto de las personas como de la naturaleza. A veces simplemente miras a tu alrededor y ves la cantidad de cosas que el hombre ha creado. No entiendo por qué necesitamos tanto. “Of Wolf & Man” trata sobre lo esencial, sobre el sentido de la vida. La canción habla de las similitudes entre el hombre y el lobo, y existen semejanzas significativas entre ambos». La letra revela el creciente interés del músico por la caza, una afición que adoptó tras la agotadora gira Damaged Justice. Al adentrarse frecuentemente en el bosque junto a su amigo Ted Nugent, Hetfield plasmó en la canción el disfrute que le producía esta actividad y su anhelo de una vida sencilla y «primigenia». Ingham señaló que, en el plano musical, «es claramente un retorno a la época de Ride the Lightning», ya que la estructura del tema está «construida casi exactamente igual que la de “Creeping Death”»
Según McIver, «The God That Failed» es «uno de esos temas que no necesariamente sobresalen del resto del álbum, pero que lo hacen reconocible al instante». A Rock le llevó una semana crear en el estudio la atmósfera adecuada para que Hetfield pudiera expresar las emociones oscuras que albergaba en lo más profundo de su alma; emociones que se reflejan en el contenido melancólico de la canción. En la letra —profundamente personal para el músico—, este arremete contra la religión organizada. La madre de Hetfield falleció de cáncer cuando él tenía 17 años. Él siempre sostuvo que, de no haber sido una devota seguidora de la Ciencia Cristiana y de haber recibido tratamiento médico, se habría recuperado de la enfermedad. Al analizar la letra, Ingham señaló que los versos «It eats, it grows, it eclipses everything you know» aluden no solo al lavado de cerebro que conlleva la fe ciega, sino también a la propagación física de la enfermedad: un cáncer no diagnosticado.
Creo que es hora de decir de dónde saqué el riff de guitarra previo a la pausa de «Enter Sandman». Proviene de la canción «Magic Man» de Heart, pero no lo tomé de la versión de Heart; lo saqué del álbum Power de Ice-T, donde había sido utilizado como sample. Lo escuché y pensé: «¡Tengo que copiar eso!». |
«My Friend of Misery» comienza con una línea de bajo de Newsted que da paso a un riff complejo y de múltiples capas, capturando eficazmente la mordaz temática lírica de la canción: la falsa sensación de superioridad que tienen los hipócritas. La canción se centra en una figura anónima que «sostiene que la miseria y la depresión deben aceptarse en lugar de evitarse». «Es una canción sobre personas que toman partido, solo para descubrir que aquellos por quienes luchan no les ofrecen ningún apoyo», señaló más tarde Ulrich. Posteriormente se reveló que la parte de bajo estaba destinada originalmente a durar varios minutos —ya que era la primera canción que se le había confiado desarrollar a Newsted de forma independiente desde que se unió a la banda—, pero la mayor parte acabó siendo eliminada. No obstante, el músico interpretaba frecuentemente el solo descartado en los conciertos durante la gira de presentación del Black Album.
Según Ingham, «The Struggle Within» «se centra en los rasgos negativos de individuos concretos, o incluso en la fragilidad del espíritu humano en general». El autor subrayó: «Hay que entender que Hetfield detesta a los quejicas y a los llorones. Canciones como “Sad but True”, “The Unforgiven” y “Holier Than Thou” abordan una visión negativa del mundo que, en última instancia, ejerce una influencia perjudicial sobre la sociedad en general». Según Ingham, Hetfield —al igual que la mayoría de sus oyentes conservadores— adopta un enfoque de vida duro y propio del machismo —una postura reflejada en muchas de las letras del líder de Metallica, como «Don't Tread on Me» y «Of Wolf & Man»—. Sin embargo, también reconoció que, en esta canción, el autor bien podría haber estado «abordando los defectos de su propio carácter, en un momento de exorcismo».

Los miembros de la banda debatieron durante mucho tiempo sobre el título del álbum; consideraron llamarlo Five o utilizar el título de una de las canciones, pero finalmente optaron por un título homónimo porque «querían un nombre sencillo»; su objetivo era minimizar el protagonismo de la portada para que la atención se centrara en el contenido. La portada muestra el logotipo de la banda, situado en ángulo en la esquina superior izquierda, y una serpiente enroscada —tomada de la bandera de Gadsden— en la esquina inferior derecha. Ambos emblemas son de color gris oscuro, lo que hace que se fundan con el fondo negro, una característica que le valió al disco el apodo de «The Black Album». Estos símbolos también aparecen en la contraportada. El lema de la bandera de Gadsden dice «Don't Tread on Me» (No me pises). Más tarde, durante la guerra civil estadounidense, muchos ejércitos confederados adoptaron banderas similares; una de las canciones del álbum también lleva este título. Un desplegable sin páginas interiores muestra una fotografía de los rostros de los músicos sobre un fondo negro. Las letras y los créditos del álbum están impresos sobre un fondo gris.
La idea de minimizar la imagen de portada haciéndola extremadamente sencilla surgió de Ulrich. Surgió al principio del proceso de grabación como una protesta contra la imaginería típica y «caricaturesca» del heavy metal, característica del género. El batería estaba hojeando una «revista típica y colorida de heavy metal» y se dio cuenta de lo parecidas que eran las imágenes de portada: «todos esos personajes caricaturescos, todo ese acero, sangre y vísceras». En ese momento, comprendió que Metallica debía hacer algo fundamentalmente diferente: «Cuanto más nos alejáramos de eso, mejor». La portada resultante, totalmente negra, sirvió como una especie de manifiesto, resumido sucintamente por Hetfield: «Aquí tienes una funda negra, un logotipo negro: jódanse».
La portada de Metallica guarda cierto parecido con el álbum Smell the Glove de Spinal Tap, una conexión a la que los músicos hacen referencia en tono de broma en el documental A Year and a Half in the Life of Metallica. Los miembros de Spinal Tap también aparecen en la película y preguntan a Metallica sobre la similitud en tono humorístico: «Representantes de Metallica, ¿de dónde surgió la idea de un álbum totalmente negro?». Mientras Hammett se aclara la garganta de forma significativa, el guitarrista Nigel Tufnel especula que podría tratarse de «algún tipo de homenaje secreto de izquierdas». Sin embargo, Spinal Tap acaba concluyendo que, sencillamente, Metallica está rindiendo homenaje a su banda. «Se hizo como un homenaje», admite Hammett. Más tarde, en una entrevista con Mick Wall, Ulrich comentó que no le gustaba la comparación: «Claro, hubo gente que pensó que se parecía a Spinal Tap, pero cuando la elección estaba entre el negro y el rosa... ya sabes. La gente puede hablarme de Spinal Tap todo el día; soy inmune a ello. Me da igual». También ofreció una explicación sencilla: «a todos nosotros [la banda] nos gusta el color negro». Además, la portada de Metallica se comparó con el Álbum Blanco de los Beatles y otras portadas de estilo similar; por ejemplo, Wall escribió que se asemejaba a «un negativo fotográfico del Álbum Blanco».

Se lanzaron cinco sencillos y uno promocional para promover el álbum. «Enter Sandman» fue elegido como el primer sencillo y se publicó el 29 de julio de 1991. El sencillo alcanzó el puesto número 16 en la lista Billboard Hot 100 y fue certificado platino por la Recording Industry Association of America (RIAA). La siguiente canción, «Don't Tread on Me», se lanzó como sencillo promocional y llegó al puesto número 21 de la lista Hot Mainstream Rock Tracks. El segundo sencillo, «The Unforgiven», entró en el top 40 de Estados Unidos, aunque obtuvo su mejor resultado al alcanzar el top 10 en Australia. «Nothing Else Matters» se publicó en 1992; gozó de un gran éxito mundial y alcanzó el top 10 en el Reino Unido e Irlanda. El cuarto sencillo del álbum, «Wherever I May Roam» —también lanzado en 1992—, llegó al puesto número 2 de la lista Hot Mainstream Rock Tracks, pero tuvo menos éxito en el Billboard Hot 100, donde no logró entrar entre los 80 primeros puestos. El último sencillo, «Sad but True», se publicó en 1993 y tuvo el peor desempeño de todos los sencillos del álbum, permaneciendo solo una semana en el Billboard Hot 100 en el puesto número 98. Casi todos los sencillos del álbum contaron con videoclips; por ejemplo, el vídeo musical de la canción «Enter Sandman», dirigido por Wayne Isham, ganó el premio MTV Video Music Award al mejor vídeo de rock en la ceremonia de 1992.
Metallica se publicó el 12 de agosto de 1991; fue el primer álbum de la banda en debutar en el número uno de la lista Billboard 200, con unas ventas de 598 000 copias en su primera semana. El álbum obtuvo la certificación de platino tras solo dos semanas a la venta y permaneció un mes en lo más alto del Billboard 200, manteniéndose en la lista durante un total de 560 semanas —permaneció en el top 40 hasta el 17 de abril de 1993 y en el top 100 hasta el 8 de octubre de 1994—. Según Nielsen SoundScan —una organización de investigación de mercado fundada en 1991—, el disco ocupa el cuarto lugar en este aspecto —a fecha de 2019—, superado únicamente por The Dark Side of the Moon de Pink Floyd y los recopilatorios Legend de Bob Marley y Greatest Hits de Journey. En 2009, Metallica superó a Come On Over de Shania Twain como el álbum más vendido de la denominada era SoundScan; también ostenta el récord de permanencia más larga en la lista Billboard durante dicho periodo. Los datos de Nielsen SoundScan indican que fue el primer álbum en superar los 16 millones de copias vendidas, con 5,8 millones de ejemplares de Metallica adquiridos en formato de casete. Las ventas del álbum nunca descendieron de las mil copias semanales y, para 2016, el volumen de ventas semanales había aumentado a 5 000 copias. En 2012, el álbum Metallica recibió la certificación de 16 veces platino por parte de la RIAA en Estados Unidos, una cifra equivalente al estatus de «disco de diamante». Las ventas mundiales del álbum superan los 31 millones de copias físicas. Además del álbum en sí, los cinco sencillos lanzados para promocionarlo —«Enter Sandman», «The Unforgiven», «Nothing Else Matters», «Wherever I May Roam» y «Sad but True»— cosecharon éxito comercial. Todos ellos lograron entrar en la lista estadounidense Billboard Hot 100.
Uno piensa que un día alguien se te va a acercar y te va a decir: «Tienes el álbum número uno de Estados Unidos», y que tu mundo entero dará un vuelco. Pero, en realidad, estaba en la habitación de mi hotel cuando llegó un fax que decía: «Eres el número uno», y mi reacción fue simplemente: «Ah, vale, genial». Un maldito fax más de la oficina. |
El álbum debutó en el número uno de la UK Albums Chart, obteniendo la certificación de doble platino de la British Phonographic Industry con más de 600 000 copias vendidas en dicho país. Además, el álbum encabezó las listas nacionales de Australia, Canadá, Alemania, Nueva Zelanda, Noruega, los Países Bajos, Suecia, y Suiza. También alcanzó los cinco primeros puestos en Austria, Finlandia y Japón, y se situó entre los diez primeros en España. Sin embargo, el álbum no logró entrar en el top 20 en Irlanda, alcanzando como posición máxima el número 27. Consiguió la certificación de doce veces platino en Australia (ARIA) y recibió la certificación de diamante en Canadá (CRIA), y Nueva Zelanda (RMNZ), con unas ventas de 1 millón y 150 000 copias, respectivamente. En total, el álbum obtuvo la certificación de platino en 17 países.
| Calificaciones | |
|---|---|
| Fuente | Calificación |
| AllMusic | |
| Chicago Tribune | |
| Classic Rock | |
| Encyclopedia of Popular Music | |
| Entertainment Weekly | B+ |
| Los Angeles Times | |
| MusicHound | |
| Pitchfork | 7.7/10 |
| Q | |
| Rolling Stone | |
| Select | |
| Spin | (positivo) |
El álbum fue recibido calurosamente tanto por críticos especializados en heavy metal como por publicaciones generalistas, incluidas NME, The New York Times y The Village Voice. David Cavanagh, de la revista británica Select, describió el LP como «desarmantemente sincero», calificándolo de «triunfo épico en todos los aspectos» y de «paraíso del metal». Mark Cooper, crítico de la revista Q, valoró que el álbum evitara las metáforas torpes y la producción «pulida» típicas de las bandas de metal. Escribió: «Metallica logra revivir la intensidad generada por [grupos] como Black Sabbath antes de que el metal se enamorara de sus propios clichés». En una reseña para la revista Spin, Alec Foege señaló que Metallica mostraba una «versatilidad recién descubierta» —que abarcaba desde la solemnidad de «The Unforgiven» hasta la crítica a la insensatez en «Holier Than Thou»— y comparó el álbum con una «perla negra pulida». Robert Palmer, crítico de Rolling Stone, afirmó que algunas de las canciones del disco estaban destinadas a convertirse en «clásicos del hard rock» y que —a excepción de «Don't Tread on Me» [el único tema que consideró un «fracaso», tanto musical como líricamente]— Metallica había creado un «álbum ejemplar de rock and roll maduro pero aún estridente». Greg Kot, del Chicago Tribune y autor de una guía sobre los álbumes de la banda, recomendó el disco como un «excelente punto de partida para descubrir la obra del grupo, gracias a sus canciones más concisas y a su producción explosiva». El periodista Borivoj Krgin compartió esta opinión, destacando la calidad de producción «insuperable» y afirmando: «Al principio, resultaba extraño escuchar arreglos de canción tan tradicionales por parte de Metallica, pero la fuerza del material se hizo evidente de inmediato. Y muchas de las canciones se convirtieron al instante en clásicos».
Jonathan Gold, del Los Angeles Times, se mostró menos entusiasta. Según el crítico, aunque Metallica se adaptó a melodías de estilo pop «con bastante éxito», el álbum transmite la sensación de que la banda «ya no disfruta explorando las posibilidades de su propio sonido. Es como si, tras perder ante Jethro Tull un par de años atrás, hubieran decidido convertirse en... algo parecido a Led Zeppelin durante la época de Presence». En opinión de Gold, la situación se vio agravada por el «culto al metal» que rodeaba al grupo; su reacción fue un reflejo de la que provocó el cambio de Bob Dylan hacia un sonido eléctrico a mediados de los años sesenta. El experto en metal Martin Popoff compartía una opinión similar: «El álbum no me gustó nada. Pensé: “Bueno, por fin la han pifiado”. El disco es aburrido y lento. Carece de originalidad y no está especialmente bien grabado para un trabajo que requirió tanto tiempo y esfuerzo. Es simplemente un álbum más. Un disco de alta calidad, y nada más...». Por su parte, Jon Pareles, de The New York Times, lamentaba que, al prescindir del característico doble bombo de Ulrich, el álbum recordara al rock de los años setenta —al estilo de Black Sabbath y Deep Purple—: «Metallica intenta liberarse de las limitaciones del estilo que ellos mismos crearon, del peso de su propia música revolucionaria, y esa no es tarea fácil». «Si le quitas la velocidad, el speed metal se convierte en poco más que heavy metal a la antigua usanza». Entretanto, David Brown, redactor de Entertainment Weekly —quien señaló que con este álbum «quizás Metallica haya inventado un nuevo género: el thrash progresivo»—, cuestionó si realmente había valido la pena que esta destacada banda de speed metal pasara años «dándose cabezazos contra la pared» componiendo «diatribas mordaces» en la escena underground, para acabar finalmente orientándose hacia el gran público.
En reseñas retrospectivas, el álbum ha sido muy aclamado por la prensa musical. Los editores de la revista Kerrang! opinaron que el disco «sacó [a la banda] del gueto del metal y la llevó a la verdadera corriente principal del panteón mundial del rock». Un redactor de Melody Maker señaló un alejamiento deliberado del estilo thrash de la época de …And Justice for All: «El álbum era más lento, mucho más sencillo y, posiblemente, el doble de pesado que cualquier cosa que hubieran hecho antes». En su reseña para BBC Music, Sid Smith afirmó que, aunque los seguidores más acérrimos acusaron a los músicos de haberse vendido, Metallica se alejó con seguridad del estilo de sus discos anteriores, pasando de ser «dioses de culto del metal a auténticas estrellas del rock». Por su parte, los editores de la revista Classic Rock calificaron el disco como «la cima absoluta de la larga y exitosa carrera de Metallica», destacando que el álbum inspiró la música post-grunge de los años 90 y convenció a la industria musical de aceptar el heavy metal como un género con potencial comercial masivo. Al reseñar la reedición del catálogo de la banda, el redactor de Classic Rock Jerry Ewing otorgó al álbum una puntuación perfecta de 5 sobre 5, señalando que, a pesar del cambio de productor, los seguidores de Metallica «no tenían por qué haberse preocupado»: «El disco definió el género metal. Las canciones se volvieron más contundentes, pesadas y atractivas. Las lecciones aprendidas por Hetfield y Ulrich a partir de sus propias experiencias tuvieron un impacto positivo en dos excelentes baladas de éxito —“The Unforgiven” y “Nothing Else Matters”—, así como en el amenazador tema de apertura, “Enter Sandman”». «En definitiva, el álbum resultó ser excelente». Según Steve Huey, de AllMusic, la enorme popularidad del disco inspiró a otras bandas de speed metal a cambiar hacia un sonido más sencillo y menos progresivo. Huey describió Metallica como un álbum «bueno, pero difícilmente grandioso»: uno cuyas mejores canciones alcanzaron merecidamente un estatus de culto dentro del heavy metal, pero cuyo concepto también presagiaba el futuro declive creativo de la banda. En una reseña para The Village Voice, el crítico Robert Christgau afirmó que James Hetfield por fin había dejado de prolongar sus «agonías de cinco actos» —bromeando con que sentía que su vida se acortaba con cada canción—, aunque más tarde calificó el álbum como un «fracaso» en su «Consumer Guide» (2000), describiéndolo como un «mal disco, cuyos detalles rara vez merecen un análisis más profundo».

Los editores de la revista estadounidense Revolver calificaron The Black Album como «el álbum más revolucionario en la historia del metal»; el periodista Dan Epstein lo describió como «un gigantesco monolito de obsidiana que se alza sobre el panorama actual del hard rock y el metal»; y el escritor Philip Wilding lo definió como la «cima creativa» de la banda. Según el autor Chris Ingham: «El “álbum de la serpiente” lo cambió todo para el grupo. Metallica pasó de ser una promesa joven con buenas ventas a convertirse en una fuerza imparable de enormes dimensiones y un potencial comercial increíble. Es probable que los cinco sencillos del álbum atrajeran a un nuevo público, aunque ciertamente no fueron éxitos pop al nivel de Def Leppard o Bon Jovi». «No, el álbum vendió 10 millones de copias porque es sólido precisamente como álbum». Flemming Rasmussen, productor de los tres discos anteriores de Metallica, valoró el lanzamiento como un «buen álbum» y destacó: «La novedad es que James realmente empezó a cantar, y la música no se basa en veinticinco riffs comprimidos en siete minutos, sino en uno solo». Según el escritor Joel McIver: «El disco estuvo marcado, sin duda, por una contundencia característica [“Sad but True”, “Through the Never”], una inclinación hacia baladas impecables y etéreas [“The Unforgiven”, “Nothing Else Matters”] y un giro hacia la introspección [“Of Wolf & Man”]. Sin perder su identidad inconfundible, Metallica estaba abriéndose nuevos y vastos horizontes». El representante de la banda, Cliff Burnstein, señaló que «probablemente no exista otro disco de metal con tantas canciones clásicas». Su opinión era compartida por Lonn Friend, fundador de RIP Magazine: «Si observas el álbum con una mirada fresca, puedes apreciar lo increíble que es. El productor dominaba su oficio a la perfección; sabía qué tipo de sonido encantaba a las emisoras de radio. La unión de Bob Rock y Metallica fue una combinación perfecta». Por su parte, el reconocido productor de metal Andy Sneap declaró:
El «Black Album» me gustó mucho. Creo que, tras ...And Justice for All, la banda necesitaba madurar un poco. Me parece que tuvieron mucha suerte con Bob Rock. La voz —y con toda razón— cobra un protagonismo absoluto. Incluso hoy en día, cuando suena «Sad but True» en una discoteca, suena increíble. ¡Su pegada es absolutamente feroz!
Es un álbum de gran calidad. Para mí, lo importante es que, en estos temas, James dio un enorme paso adelante —como nadie más podría haberlo hecho— porque buscaba expresarse. Creo que es un disco muy personal [...]. Posee la cohesión de una banda que toca unida. En cierto sentido, todo está estructurado con precisión y unificado por la sensación de ser un grupo auténtico. Siempre intenté resaltar la individualidad de cada miembro de la banda para lograr un álbum que encantara al público.
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El álbum ocupó el octavo lugar en la encuesta anual de críticos «Pazz & Jop» de The Village Voice correspondiente a 1991. Por su parte, los editores de Melody Maker situaron el disco en el puesto 16 de su lista de los mejores álbumes de 1991. En 1992, Metallica ganó el premio Grammy a la mejor interpretación de metal. En 2003, Rolling Stone clasificó el álbum en el puesto 255 de su lista de los «500 mejores álbumes de todos los tiempos» y en el 25 de su lista de los «100 mejores álbumes de metal de todos los tiempos» —en 2017—. En 1999, la revista Spin situó el disco en el puesto 52 de su lista de los «90 mejores álbumes de los años 90», señalando que «el característico exceso de guitarras melancólicas de la banda se depuró para dar paso a éxitos melódicos aptos para la radio y baladas en los brillantes temas de este disco». El álbum también fue incluido en la lista de los «mejores álbumes de metal de todos los tiempos» publicada por la revista Q en agosto de 2000; los editores destacaron que el disco «transformó a la banda, pasando de ser héroes de culto del metal a superestrellas mundiales, al tiempo que añadía un toque de sofisticación a su innegable potencia». En 1999, ocho años después de su lanzamiento, el álbum ganó el premio Billboard Music Award al álbum del año. En 2006, los editores de la influyente publicación Metal Hammer incluyeron el álbum en una lista simbólica de los «200 mejores álbumes de la historia». En 2011, los lectores de Rolling Stone votaron para situar el disco en el séptimo puesto de una encuesta sobre los «10 mejores álbumes de la década de 1990»; fue el único lanzamiento de Metallica que apareció en la lista. En 1991, el tema «Enter Sandman» fue nominado al premio Grammy en la categoría de «Mejor canción de rock», pero perdió frente a «The Soul Cages», del cantante británico Sting. No obstante, el videoclip de la canción fue galardonado como «Mejor vídeo de metal/hard rock» en la ceremonia de los premios MTV de 1992.
Toda la música compuesta por James Hetfield y Lars Ulrich excepto donde se indique lo contrario.
| N.º | Título | Música | Duración | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1. | «Enter Sandman» | 5:31 | ||||||||
| 2. | «Sad But True» |
| 5:24 | |||||||
| 3. | «Holier Than Thou» |
| 3:47 | |||||||
| 4. | «The Unforgiven» |
| 6:27 | |||||||
| 5. | «Wherever I May Roam» |
| 6:44 | |||||||
| 6. | «Don't Tread on Me» |
| 4:00 | |||||||
| 7. | «Through The Never» |
| 4:04 | |||||||
| 8. | «Nothing Else Matters» |
| 6:28 | |||||||
| 9. | «Of Wolf and Man» |
| 4:16 | |||||||
| 10. | «The God That Failed» |
| 5:08 | |||||||
| 11. | «My Friend of Misery» |
| 6:49 | |||||||
| 12. | «The Struggle Within» |
| 3:53 | |||||||
| Duración total: 62:31 | ||||||||||
| Pista adicional de la versión japonesa | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| N.º | Título | Música | Duración | |||||||
| 13. | «So What?» |
| 3:08 | |||||||
| Duración total: 65:39 | ||||||||||
| País | Organismo certificador |
Certificación | Ventas certificadas | Ref. |
|---|---|---|---|---|
| BVMI | 2× Platino | 2 000 000 | ||
| CAPIF | 5× Platino | 300 000 | ||
| ARIA | 12× Platino | 840 000 | ||
| IFPI Austria | 2× Platino | 100 000 | ||
| Music Canada | Diamante | 1 000 000 | ||
| IFPI Dinamarca | 7× Platino | 140 000 | ||
| RIAA | 2x Diamante | 20 000 000 | ||
| Musiikkituottajat | 2× Platino | 118 956 | ||
| SNEP | Platino | 300 000 | ||
| FIMI | Platino | 50 000 | ||
| RIAJ | 2× Platino | 400 000 | ||
| AMPROFON | Oro | 100 000 | ||
| IFPI Noruega | 3× Platino | 150 000 | ||
| RMNZ | 10× Platino | 150 000 | ||
| NVPI | 2× Platino | 200 000 | ||
| ZPAV | Platino | 100 000 | ||
| BPI | 2× Platino | 600 000 | ||
| GLF | Platino | 100 000 | ||
| IFPI Suiza | 3× Platino | 150 000 | ||
| — | — | 300 000 |