Una bulla pulmonar (del latín bulla, burbuja) consiste en una bolsa de aire (neumatosis) con paredes finas (hasta 1 mm) que contiene aire dentro de un pulmón, resultado de la destrucción, dilatación y confluencia de espacios aéreos distales a los bronquiolos terminales. Puede ocasionar falta de aire (disnea), neumotórax espontáneo y abscesos.
Hay que distinguir las bullas pulmonares de otras lesiones con apariencia semejante en la radiografía de tórax, como son las cavidades o cavitaciones pulmonares, estas tienen una pared más gruesa (mayor de 4 mm) y los quistes pulmonares con paredes de entre 1 y 4 mm.
Las bullas en el paciente con enfisema pulmonar se caracterizan por la existencia de amplias áreas de pulmón hiperclaro surcadas por tractos lineales curvilíneos que no corresponden a ninguna estructura anatómica reconocible y que correspondan a las propias paredes de las bullas
La causa más frecuente es enfisema pulmonar. Las bullas de enfisema son una distensión de los espacios aéreos pulmonares de más de 1 cm de diámetro. Se encuentran preferentemente en los vértices pulmonares y corresponden a un alargamiento de los espacios centrolobulillares. Por lo general tienden a aumentar de volumen y complicarse. A veces desaparecen tras un proceso infeccioso del parénquima circundante.
Otras condiciones asociadas con las bulas pulmonares son:
Las bullas que sufren un proceso infeccioso deben diferenciarse en su diagnóstico de otras lesiones pulmonares parecidas, como el absceso, la tuberculosis y los procesos neoplásicos cavitados pulmonares.