| Castillo de Pflixbourg | ||
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| Monumento histórico inscrito | ||
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Vista aérea del castillo desde el norte (2013). | ||
| Ubicación | ||
| País |
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| Localidad | Wintzenheim | |
| Ubicación | Wintzenheim, Colectividad Europea de Alsacia, Gran Este | |
| Coordenadas | 48°04′02″N 7°15′16″E / 48.067222222222, 7.2544444444444 | |
| Características | ||
| Tipo | Fortaleza | |
| Estilo | Medieval | |
| Historia | ||
| Comitente | Federico II Hohenstaufen | |
| Construcción | Entre 1212 (como muy pronto) y 1219 (como muy tarde) | |
| Gestión y protección | ||
| Propietario | commune de Wintzenheim (fr) | |
| Estado | En ruinas | |
| Mapas y planos | ||
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Ubicación en Francia | ||
El castillo de Pflixbourg es una fortaleza en ruinas situada en una cima del Ehrberg, al sur del actual término municipal de Wintzenheim, en Alsacia. Lo construyó Federico II en la década de 1210 y en el siglo XIII fue residencia del bailío de la Alta Alsacia. Era un castillo de guarnición: debía proteger Colmar y servir de punto de apoyo a la hueste imperial. Perdió esa función cuando los Habsburgo adquirieron el castillo del Hohlandsbourg en la década de 1280 y pasó a ser un simple feudo señorial. Fue abandonado hacia mediados del siglo XV sin haber sido atacado nunca. Está inscrito como monumento histórico desde 1968 y ha pasado por varias campañas de restauración; las más importantes fueron las de 1864, la década de 1980 y 2006-2008.
El Pflixbourg tiene los rasgos típicos de un castillo de guarnición. Su espacio intramuros y su gran cisterna permitían alojar a numerosos soldados, algo que también se encuentra en el Hohlandsbourg y en el castillo de Guirbaden. Su torre del homenaje es igualmente característica de los castillos imperiales de la década de 1210; la del castillo de Kaysersberg es prácticamente idéntica. Tiene, sin embargo, algunas particularidades poco comunes. Su puerta en corredor es el único ejemplar conservado en Alsacia. Además, contaba con un elaborado sistema de abastecimiento de agua mediante un pozo de drenaje, porque el castillo no disponía de ninguna fuente de agua dentro de sus muros.
El Pflixbourg se encuentra en el Alto Rin, en la vertiente sur de la entrada del valle de Munster. Está frente al pueblo de Zimmerbach, aunque pertenece al término municipal de Wintzenheim. Se construyó sobre un saliente del Ehrberg orientado hacia el noroeste, limitado por la vaguada del Wilsbachgraben al suroeste y por la vaguada de Saint-Gilles al este. El emplazamiento alcanza los 454 m de altitud, unos 200 m por encima del fondo del valle. Desde allí se domina toda la parte alta del valle de Munster. En cambio, la vista hacia la llanura de Alsacia queda muy limitada al este por otro saliente del Ehrberg, más alto que el Pflixbourg. El lado de ataque está al este, donde un collado une la cima con el resto del Ehrberg; el desnivel entre el collado y el castillo es de unos cuarenta metros.
Geológicamente, la elevación tiene forma de pan de azúcar con laderas empinadas y forma parte de la placa granítica de Turckheim. Sin embargo, el subsuelo no es aquí de granito porfiroide como en el resto del Ehrberg. Está formado por una estrecha franja de granito de dos micas situada entre ese granito y una zona de gneis granítico.

A finales del siglo XII, las tierras de los alrededores pertenecían sobre todo a tres abadías. La abadía de Munster poseía la parte occidental del valle de Munster y gran parte de la orilla izquierda del Fecht hasta Turckheim. La abadía de Payerne controlaba, a través del priorato de San Pedro, llamado Oberhof, un amplio territorio que en origen llegaba hasta el Krebsbach, cerca de Soultzbach. En 1085 se cedió una parte de ese territorio a la abadía de Constanza, que también lo administraba mediante un priorato, el Niederhof. En el siglo XII se añadió el priorato de Saint-Gilles, que dependía del Oberhof y recibió las tierras donde se levantaría el castillo. En las primeras décadas del siglo XIII, los Hohenstaufen reforzaron considerablemente su dominio sobre la región. Para ello apoyaron a Colmar, cuyo desarrollo favorecieron hasta elevarla al rango de ciudad, construyeron castillos y tomaron el control de la jurisdicción de las abadías.
El territorio siguió fragmentándose durante el siglo XIII. La construcción del castillo amputó parte de las tierras del Oberhof, y después surgieron otros dos términos jurisdiccionales. Uno fue el del priorato de Saint-Gilles, que pasó a tener jurisdicción propia. El otro estaba ligado a una aldea desaparecida, Hausen o Husen, fundada como muy tarde en 1269. En el siglo XIV, esta aldea dependía de la jurisdicción del señor del Pflixbourg. La aldea parece haber sido lo bastante grande como para tener su propia iglesia, pero su ubicación exacta sigue sin conocerse. El paraje de Hussenfeld, al oeste del instituto agrícola de Saint-Gilles, no parece haber estado habitado en la Edad Media. Un documento del siglo XIII la sitúa ante Blicksberg, lo que sugiere que, para un observador en el priorato de Saint-Gilles, estaría delante del castillo. Otro documento de 1397 da a entender que estaba en las alturas. Los sondeos arqueológicos indican, sin embargo, que no estaba en las inmediaciones del castillo, ni en torno al pozo filtrante ni en la terraza localizada en el collado. La función y la datación de esa terraza siguen siendo desconocidas.
El castillo quedaba apartado de las grandes rutas de la época. La principal vía norte-sur pasaba al pie de las colinas subvosgianas, demasiado lejos para que el castillo pudiera protegerla de forma eficaz. Además, a principios del siglo XIII no existía, a diferencia de hoy, ninguna carretera que cruzara los Vosgos por el valle de Munster, sino solo algunos caminos de herradura. Por eso son muy improbables las funciones que le atribuye la bibliografía antigua: vigilar la red viaria o proteger frente a una invasión desde Lorena. La red local de caminos medievales incluía un camino que unía el Pflixbourg con el Hohlandsbourg siguiendo el límite del término del priorato de Saint-Gilles. Un cruce situado a unos 500 m al oeste del Pflixbourg enlazaba con el camino de Munster a Colmar, que pasaba por el priorato. Los levantamientos lidar revelan además una segunda vía de acceso, no documentada, entre el castillo y el priorato, a través del espolón montañoso que los separa. Las terrazas acondicionadas en ese espolón sugieren que allí hubo un asentamiento, quizá el emplazamiento de Husen.
El nombre del castillo apenas ha cambiado, salvo por la evolución lingüística: Blickisberc en 1220, Plixiberg en 1276 y Blixperch en 1298.

Las representaciones detalladas del castillo no aparecen hasta el siglo XIX, con el auge del romanticismo y del gusto por las ruinas. El primer dibujo de este tipo es obra de Jacques Rothmuller. Su interés reside en que muestra la torre del homenaje todavía coronada por su parapeto, desaparecido después. A principios del siglo XX, Charles Winkler realizó el primer dibujo de carácter científico, aunque contiene interpretaciones erróneas, como la invención de una falsabraga.
El sitio nunca ha sido objeto de excavaciones arqueológicas de envergadura. Se hicieron algunos sondeos en las décadas de 1970 y 1980, durante la campaña de restauración de esa época. En 2010 se realizaron otros, centrados en el exterior del recinto fortificado, sobre todo en los fosos y los alrededores del pozo filtrante.
Thomas Biller y Bernhard Metz revisaron por completo las fuentes y el contexto histórico en 2007. Su trabajo y los sondeos de 2010 permitieron descartar varias afirmaciones mal fundadas, sobre todo sobre la construcción y la destrucción del castillo. Las excavaciones invalidaron la hipótesis de una ocupación anterior al siglo XIII, en particular protohistórica, y también descartaron que Husen fuera una aldea castral situada justo al norte del castillo. La teoría de una construcción anterior a 1212 se descartó por las características arquitectónicas y el contexto histórico. La atribución de la obra a Wölfelin, frecuente en las fuentes antiguas, se considera dudosa, porque no hay pruebas de que actuara tan lejos de la Baja Alsacia en esa época; su primera mención data de 1215, en Haguenau. Del mismo modo, estos trabajos mostraron que no existe ningún rastro documental ni arqueológico del supuesto asedio de hacia 1450 que habría provocado la destrucción del castillo.
Por último, los avances en el conocimiento de la red viaria medieval de los Vosgos han demostrado que los motivos de construcción invocados hasta entonces, es decir, proteger las vías de comunicación y defenderse de Lorena, carecen de fundamento.

El Pflixbourg se construyó en el primer cuarto del siglo XIII, muy probablemente entre 1212 y 1219. La primera fecha corresponde a la visita del emperador Federico II, promotor de la obra, que marcó el inicio del refuerzo de los Hohenstaufen en la región. Una fecha anterior es poco probable porque, hasta entonces, la zona estaba en manos de los enemigos de los Hohenstaufen. Estos tomaron el control al hacerse con la jurisdicción de Munster en 1212 y al permitir la emancipación de Colmar. La existencia del castillo no está asegurada, sin embargo, hasta 1220. Ese año se menciona por primera vez en un documento sobre una donación de Federico II a Federico de Schauenbourg, que ocupaba entonces el lugar como procurador imperial, un cargo similar al de Landvogt (gobernador territorial), posterior. En esa época era una fortaleza de vocación puramente militar. Sus misiones eran vigilar la entrada del valle de Munster, proteger Colmar y controlar el priorato de Saint-Gilles.
El Pflixbourg siguió vinculado a los oficiales imperiales después de que los Habsburgo llegaran al trono imperial. Parece haber sido la residencia oficial del Landvogt de la Alta Alsacia, Conrado Werner de Hattstatt, cuya esposa murió allí en 1276. Sin embargo, la construcción del Hohlandsbourg en 1279 le hizo perder gran parte de su razón de ser, porque el Hohlandsbourg permitía vigilar mejor los alrededores de Colmar. Como muestra de ese desinterés, el castillo fue empeñado en numerosas ocasiones desde 1298 y durante todo el siglo XIV. Además, los derechos que antes le estaban vinculados, como la bailía del priorato de Saint-Gilles y de la aldea de Hausen, pasaron poco a poco a los castillos imperiales del Hohlandsbourg y de Kaysersberg.
En una fecha y circunstancias desconocidas, el castillo se convirtió en feudo de los Haus de Issenheim. Esta familia había contraído varios matrimonios con los Hattstatt, por lo que es posible que lo obtuviera de ese modo. Cuando los Haus de Issenheim se extinguieron en 1430, el emperador Segismundo regaló el castillo a su vicecanciller Caspar Schlick. En 1434, Schlick lo vendió a Maximino de Ribeaupierre junto con los últimos derechos que aún conservaba: un molino y las aldeas de Gunsbach y Griesbach. Los Hattstatt siguieron reivindicando el castillo durante el siglo XV.
El Pflixbourg no vuelve a mencionarse después de 1434, y no se ha hallado en el sitio ningún rastro de ocupación posterior al siglo XV. Probablemente fue abandonado a mediados de ese siglo. Los Ribeaupierre ya tenían muchos castillos cerca y no necesitaban uno tan grande y costoso de mantener.
Los primeros trabajos de consolidación se realizaron en 1864. Se desescombraron la torre del homenaje y la cisterna, y se reconstruyó un tramo de muro cerca de la puerta. Durante la Primera Guerra Mundial, el ejército alemán ocupó y fortificó el sitio a partir de 1915 por su interés estratégico. La cima permitía cerrar el valle de Munster, por el que los franceses intentaron abrirse paso en la primavera de 1915. Sin embargo, el castillo apenas se vio afectado por los combates. Los franceses fueron rechazados y después frenados más arriba en el valle, en la batalla del Linge.
El conjunto castral fue inscrito como monumento histórico el 17 de diciembre de 1968. En la década de 1980 se llevó a cabo una importante campaña de restauración de las fábricas. En 2006-2007 hubo nuevas restauraciones, sobre todo en la cortina noreste. También se restauró la cisterna y se cerró con una reja para evitar actos vandálicos en su interior.

El Pflixbourg es una construcción muy homogénea; parece haberse levantado por completo en una sola campaña durante el primer cuarto del siglo XIII. Su planta es característica de un castillo de guarnición con función militar. Es un polígono orientado de noreste a suroeste, de 81 m de largo por 40 m de ancho, cuya muralla se adapta a la forma de la roca sobre la que se asienta. Está rodeada por un foso perimetral, y en la mayor parte del perímetro interior se apoyan edificios contra ella. La entrada se sitúa al final de un largo corredor formado por la muralla, que gira hacia fuera a cada lado. Su control lo asegura un bergfried cilíndrico, aislado dentro del recinto y separado de los edificios.
La amplia superficie habitable, el tamaño de la cisterna y el carácter más funcional que simbólico del conjunto apuntan claramente a un castillo cuya función principal era alojar una guarnición numerosa para controlar los alrededores. Estas características aparecen en otros castillos construidos en la misma época por los Hohenstaufen, como el Girbaden y el castillo de Kaysersberg. También se encuentran en los castillos de guarnición de sus sucesores, los Habsburgo, en particular en el cercano Hohlandsbourg. Aun así, era un tipo todavía bastante raro en Europa en esa época, que anticipa las grandes fortalezas de Federico II en Italia y Sicilia.

El Pflixbourg está construido casi por completo en granito. La mayor parte se extrajo in situ al nivelar la cima y al excavar el foso y los sótanos de los edificios. Se han localizado dos pequeñas canteras unas decenas de metros al noroeste del castillo, pero probablemente solo sirvieron de complemento en la fase final de la obra. La extracción se hizo por bancos y con palanca de cantero, una variante de la barra de mina, aprovechando las fisuras naturales de la roca. Los marcos de las ventanas se tallaron en una arenisca rosa de grano muy fino, de procedencia desconocida.
Una vez extraídas, las piedras se tallaron en módulos de tamaño bastante variable, de entre doce y treinta centímetros de altura. En general, el paramento exterior de la torre del homenaje usa bloques más grandes que su paramento interior y que la cortina. La cortina también está menos cuidada que la torre, con bloques más toscamente tallados e hiladas menos regulares, aunque el conjunto es de bastante buena factura. El espacio entre los paramentos interior y exterior se rellenó con bloques y desechos de talla embebidos en mortero.
Ese relleno y la irregularidad del aparejo exigieron gran cantidad de aglomerante, en este caso mortero de cal. La caliza necesaria para producir la cal no existía en el lugar y se trajo de la colina del Florimont, al noroeste de Ingersheim. Los andamios se montaron de forma distinta en la cortina y en la torre. La cortina se levantó con un andamio anclado en el muro mediante mechinales. En la torre, en cambio, se usaron troncos sin desbastar embebidos en la fábrica, que se serraron a ras del muro al desmontar el andamio.

La torre del homenaje ocupa el punto más alto del sitio, justo a la salida de la puerta. Es totalmente independiente de la muralla y está, en su punto más cercano, a 6 m de ella. Mide 23 m de altura y 9,50 m de diámetro en la base, con muros de 3 m de grosor medio. A 7,60 m de altura hay un retranqueo que reduce ligeramente el grosor exterior del muro. Es el único elemento distintivo, ya que por lo demás los muros son lisos en toda su altura. El espacio interior tiene unos 3,25 m de diámetro. Se trata, por tanto, de un bergfried, un tipo de torre frecuente en el Sacro Imperio y destinada solo al combate, sin estancias habitables.
La torre es totalmente ciega, salvo la puerta de entrada y una pequeña abertura situada frente a ella. La puerta tiene arco apuntado, uno de los primeros ejemplos de este elemento en la arquitectura castral de Alsacia. Cada una de sus jambas de arenisca lleva una marca de cantero, casi idénticas entre sí. La puerta se abre a 9,50 m de altura y da acceso al segundo nivel de la torre. Se llegaba a ella por una estructura de madera que podía desmontarse para cerrar el acceso. Además del primer nivel, a veces llamado «mazmorra», la torre tiene dos plantas más por encima de la entrada. Sus suelos descansaban sobre ménsulas toscamente talladas. En lo alto, el adarve se cubrió con ladrillos en el siglo XV. El parapeto está en bastante buen estado, aunque ha desaparecido la mayoría de los merlones.
Al pie occidental de la torre quedan algunos restos de cimientos, que permiten suponer que estaba rodeada por un muro circular que la separaba del resto del castillo. Los escasos vestigios no permiten saber la envergadura de esa obra, que podría ser tanto un murete como una muralla.
Estilísticamente, esta torre es muy parecida a las de otros castillos imperiales contemporáneos de la región. Destaca sobre todo su similitud con la del castillo de Kaysersberg, construido también por Federico II en la década de 1210.

La muralla es un simple muro de 2,10 m de grosor medio que rodea el perímetro sin ninguna torre ni otro elemento de flanqueo. Sigue el contorno de la meseta mediante una sucesión de tramos rectos, a veces muy largos, y de ángulos redondeados. No se conserva en ningún punto con su altura original, por lo que es difícil calcularla.
La particularidad de este muro es que gira en ángulo recto delante de la entrada y forma un corredor de 13 m que precede a la puerta. La puerta, situada prácticamente al pie de la torre del homenaje y dominada por ella, ha desaparecido casi por completo. A cada lado del corredor, el muro tiene una abertura; no está claro si eran saeteras o simples rendijas de iluminación. Esta entrada en corredor es la única conservada en Alsacia. Sin embargo, parece haber existido en otros castillos alsacianos y haber sido bastante común en los primeros castillos, sobre todo en Alemania central.

Hay edificios adosados a la muralla en la mayor parte de su perímetro; los mejor conservados están en la parte oeste. En el tramo que va de la puerta al ángulo oeste, cuatro muros transversales delimitan cinco espacios de entre 6,5 y 7 m de ancho en la base. Por la pendiente, estos espacios corresponden a un nivel de sótano. Cada uno se ilumina con entre tres y cinco rendijas abiertas en la cortina. Su estrechez y su altura descartan que fueran saeteras. El segundo muro transversal contando desde la puerta es la única parte del castillo modificada después de la campaña de construcción: se duplicó su grosor. La fecha de esta reforma sigue sin conocerse.
Sobre el sótano había un nivel habitable cuya organización interior no puede reconstruirse porque los tabiques han desaparecido. A esa altura, la mitad norte de la cortina tiene dos letrinas, una ventana ancha con bancos de piedra en el alféizar, dos ventanas geminadas y otras tres ventanas. La mitad sur es ciega hasta el ángulo oeste, donde hay dos ventanas. Las ventanas geminadas conservan parte de sus marcos de arenisca. En ellos se ve un medallón decorado con una flor de lis y un motivo en forma de bola, habitual en la Alta Alsacia a principios del siglo XIII.
Los edificios de la parte oriental del patio están peor conservados que los occidentales. Se identifican cinco espacios de sótano, pero el nivel superior está demasiado dañado para plantear cualquier hipótesis sobre su distribución. La cortina norte tiene cinco rendijas de iluminación. La cortina noreste y el ángulo oriental, en el lado de ataque, son prácticamente ciegos. La cortina sureste, detrás de la torre del homenaje, tiene siete rendijas, lo que hace suponer que allí hubo un edificio del que no queda nada en alzado.

El castillo está rodeado por un foso perimetral excavado en la roca, justo al pie de la cortina. Su anchura y profundidad varían según el terreno. Entre el sur y el sureste, el foso está reforzado en parte con mampostería tosca en piedra seca. Un poco al oeste de la punta sur hay además una depresión en cuyo borde aparecen restos de unos cimientos. La función y la fecha de estas estructuras son inciertas. Sin embargo, junto a ellas hay dos entradas de galerías hormigonadas, lo que hace pensar que datan de la Primera Guerra Mundial. Desde que Charles Winkler lo propuso, a veces se ha dicho que serían la base de una falsabraga. Esta hipótesis es improbable: no hay ningún rastro en el resto del foso, y los elementos visibles son demasiado débiles para sostener una obra así.
Al este, el foso perimetral está reforzado por un segundo foso defensivo, excavado en paralelo y al alcance eficaz de los arqueros situados en las cortinas. Este foso corta el espinazo de la montaña, cuya pendiente más suave debió de verse como un punto vulnerable. Por eso no se prolongó hacia el norte ni hacia el sur, donde la pendiente es más empinada. Está a cuarenta metros del foso perimetral y mide unos 120 m de largo y 1,90 m de profundidad respecto al nivel original del suelo. Por fuera lo completa un terraplén de 3,50 m de ancho y 1,35 m de alto. Es posible que en el terraplén se plantaran setos espinosos para frenar aún más a los atacantes, pero se descarta que hubiera una empalizada. Los sondeos de 2010 mostraron que la red de zanjas que parece prolongar el foso defensivo occidental no tenía función defensiva. Forma parte de un sistema de captación de agua vinculado a un pozo filtrante situado más abajo.
Al oeste hay otro foso similar, a cincuenta metros del foso perimetral. Aquí el trabajo es más somero: el terraplén solo mide 0,80 m de alto y el foso es poco profundo. No es seguro que sea medieval. Podría ser una obra de la Primera Guerra Mundial, ya que los mapas del estado mayor alemán señalan posiciones de ametralladoras en ese lugar.

El castillo tiene una cisterna cubierta con bóveda de cañón apuntado. Está al suroeste de la torre del homenaje, protegida por un pequeño edificio rectangular. Mide 4,75 × 7,25 m y 5 m de altura desde el suelo hasta la clave de la bóveda, y tiene una capacidad de unos 140 m³. El depósito está excavado en parte en la roca, y el resto de sus paredes es de mampostería. Todo está revestido con un enlucido hidrófugo de mortero de cal y opus signinum. En el suelo hay una pileta circular de 0,60 m de alto y 1,20 m, que servía para su mantenimiento. La bóveda tiene una abertura cuadrada en el centro para sacar el agua y otra en el extremo este para llenarla.
La cisterna no tenía ningún medio de captación propio, así que debía llenarse a mano desde otra fuente. El agua procedía probablemente en su mayor parte del pozo filtrante situado fuera del recinto, a unos cien metros al noroeste y cuarenta metros por debajo del castillo. El pozo es un conducto de unos 1,10 m de diámetro con paredes de granito sin mortero. El agua recogida en la cuenca se infiltra en el suelo y se filtra a través del jabre antes de llegar al pozo. Su capacidad es de al menos 17 m³. Originalmente tenía un brocal, que ha desaparecido.
El agua se llevaba del pozo a la cisterna con animales de carga por un camino hundido. El camino prolonga primero en línea recta el foso defensivo oriental. Después gira casi en ángulo recto hacia el oeste alrededor del pozo y sube hacia el castillo por una pendiente más suave. El tramo este-oeste tiene un empedrado central que limita la erosión y da más estabilidad a los animales cargados. La cerámica hallada en el camino data de principios del siglo XIII. Esto sugiere que el pozo se acondicionó primero, para abastecer también de agua a la obra.