Se entiende por caudal formador de un río o arroyo, un caudal hipotético que es capaz de dar forma al río o arroyo que se considera, y hacer que este permanezca estable. No se tiene una definición aceptada por todos los especialistas en morfología fluvial.
Al hablar de la estabilidad de un cauce siempre se menciona un ajuste entre algunas variables geométricas o del material de fondo con un caudal líquido que permanece constante. Al tratar de la estabilidad del cauce, una de las principales variables independientes es el caudal, y la diferencia más importante entre los canales de riego no revestidos y los ríos consiste en la variación o permanencia de esa variable.
En los canales de riego no revestidos, se puede llegar a tener un caudal que permanece casi constante durante un ciclo anual y que aunque pueden variar, lo harán en un margen bastante estrecho. No ocurre lo mismo con las corrientes naturales donde el caudal presenta grandes variaciones durante el año, y de un año a otro.
Sin embargo, al observar un río se aprecia que tiene un ancho y una pendiente que permanecen casi constantes, y que al variar el caudal, el parámetro que más se afecta es el tirante. Se puede pensar entonces que si se tiene una pendiente y ancho estables se tendrá un caudal asociado a ellos y por supuesto, a ese caudal estará asociado también uno de los tirantes. Así se puede hablar de un caudal formativo del río.
El concepto de caudal formativo fue introducido por Inglis, quien lo definió como el caudal que de escurrir en forma constante produce las mismas dimensiones promedio de la sección transversal y la pendiente que el hidrograma anual.
Existen varios criterios para obtener el caudal formativo. Entre los más importantes se mencionan: