
Un centro de datos es una sala, edificio o instalación física destinada al almacenamiento, gestión y distribución de datos e información, incluidos los sistemas informáticos y sus componentes asociados, que alberga infraestructura de TI y permite el entrenamiento de inteligencia artificial.
También se conoce como centro de cómputo en Hispanoamérica, y en España como centro de cálculo, centro de computación, centro de proceso de datos o centro de informática. Dichos recursos consisten esencialmente en unas dependencias debidamente acondicionadas, computadoras y redes de comunicaciones.

Los centros de datos tienen sus raíces en las enormes salas de computadoras de la década de 1940, representadas por la Computadora e Integrador Numérico Electrónico (ENIAC), uno de los primeros ejemplos de lo que posteriormente se conocería como centro de datos. Los primeros sistemas informáticos eran complejos de operar y mantener, y requerían un entorno especial para funcionar. Se necesitaban numerosos cables para conectar todos los componentes, y se desarrollaron métodos para disponerlos y organizarlos, como racks estándar para montar los equipos, pisos elevados y bandejas portacables (instaladas por encima o debajo del piso elevado). Un único mainframe requería una gran cantidad de energía y debía ser refrigerado para evitar el sobrecalentamiento. La seguridad adquirió importancia: las computadoras eran costosas y a menudo se utilizaban para fines gubernamentales y militares. Por ello, se elaboraron directrices básicas de diseño para controlar el acceso a las salas de computadoras.
Durante el auge de la industria de las microcomputadoras en la década de 1980, las computadoras comenzaron a desplegarse en todas partes, en muchos casos con poca o ninguna atención a los requisitos operativos. Sin embargo, a medida que las operaciones de tecnologías de la información (TI) comenzaron a adquirir mayor complejidad, las organizaciones tomaron conciencia de la necesidad de controlar los recursos de TI. La disponibilidad de equipos de redes económicos, junto con nuevos estándares para el cableado estructurado de redes, hizo posible utilizar un diseño jerárquico que ubicaba los servidores en una sala específica dentro de la empresa. El uso del término centro de datos, aplicado a salas de computadoras especialmente diseñadas, comenzó a popularizarse por esa época.
Durante la burbuja puntocom (1997–2000), se produjo un auge en la construcción de centros de datos porque las empresas necesitaban una conexión rápida a Internet y un funcionamiento ininterrumpido para establecer su presencia en Internet. Muchas empresas comenzaron a construir instalaciones de gran tamaño, denominadas centros de datos de Internet (IDC), que ofrecían capacidades mejoradas, como la conmutación de respaldo.
El mercado mundial de centros de datos experimentó un crecimiento sostenido durante la década de 2010, con una aceleración notable en la segunda mitad de la década. Según Gartner, el gasto mundial en infraestructura de centros de datos alcanzó los 200 000 millones de dólares en 2021, lo que representó un aumento del 6 % respecto de 2020, a pesar de las dificultades económicas provocadas por la pandemia de COVID-19.
En 2024, el consumo mundial de energía de los centros de datos fue de 620 TWh, y el 80 % de ese consumo se concentró en Estados Unidos, China y el Reino Unido. Los centros de colocación eran la categoría más común a nivel mundial, con 4799 centros de colocación en 127 países. Ese año, el centro de datos más grande del mundo era Citadel, propiedad de Switch, en el Tahoe Reno Industrial Center de Reno, Nevada, con una superficie de 7,2 millones de pies cuadrados.
El crecimiento de la industria de los centros de datos ha provocado resistencia a nivel local. Una encuesta de 2023 encontró movilizaciones sociales contra la industria en Europa, Estados Unidos y América del Sur. Estos movimientos expresaron preocupación por el consumo de energía y agua de los centros, la contaminación y su impacto sobre la agricultura o el paisaje. Una encuesta de 2026 realizada por Politico sugirió que la resistencia al crecimiento de la industria convertiría la posición de los candidatos sobre los centros de datos en una cuestión relevante para los votantes de Estados Unidos.
Estados Unidos albergaba 5381 centros de datos en marzo de 2024, la cifra más alta de cualquier país del mundo, y representaba el 40 % del mercado mundial en 2023. En 2025, aproximadamente un tercio de los centros de datos de Estados Unidos se encontraba en tres estados: Virginia (643), Texas (395) y California (319).
La mayor concentración de centros de datos del mundo se encuentra en el norte de Virginia, con más de 250 instalaciones en la región. En 2025, Georgia era el centro de datos de más rápido crecimiento de Estados Unidos, tras haber promulgado varias exenciones fiscales estatales para la industria y albergar entre 100 y 150 centros en el estado. Los gobiernos locales han respondido al crecimiento de la industria en Georgia mediante diversas ordenanzas locales destinadas a orientar la autorización de estas instalaciones.
En 2025, se estimó que el crecimiento del PIB de Estados Unidos habría sido de solo el 0,1 % sin las inversiones en centros de datos para inteligencia artificial.
En 2026, más de 300 jurisdicciones de 44 estados de Estados Unidos habían establecido moratorias sobre el desarrollo de centros de datos, en medio de preocupaciones por el consumo de electricidad, el uso de agua, el ruido y los impactos ambientales locales.
Los centros de datos presentan diferentes modelos según sus cargas de trabajo. Un modelo empresarial (on-premises) aloja la infraestructura de TI y los datos en las propias instalaciones, mientras que los centros de datos en la nube, incluidos los centros de datos de hiperescala, albergan recursos de infraestructura de TI mediante una conexión a Internet utilizada por los proveedores de servicios en la nube, como Amazon Web Services, Google Cloud Platform, IBM Cloud y Microsoft Azure. Estos centros suelen contener miles de servidores y muchos kilómetros de equipos de conexión de datos de alta velocidad, y los más grandes ocupan hasta 10 000 000 pies cuadrados (929 030 m²). Los centros de datos de servicios gestionados cuentan con gestores externos contratados en nombre de una empresa, que alquila los equipos y la infraestructura en lugar de adquirirlos. Los centros de datos de colocación permiten a las empresas alquilar espacio en un centro de datos externo propiedad de terceros; el centro de colocación aloja la infraestructura, mientras que la empresa proporciona y gestiona los componentes. Los centros de datos de borde son instalaciones más pequeñas y descentralizadas, ubicadas más cerca de los usuarios finales y los dispositivos.
Las dos organizaciones estadounidenses que publican normas sobre centros de datos son la Telecommunications Industry Association (TIA) y el Uptime Institute.
La norma TIA-942 de la Telecommunications Industry Association para centros de datos, publicada en 2005 y actualizada cuatro veces desde entonces, definió cuatro niveles de infraestructura.
El estándar del Uptime Institute define cuatro niveles:
Un quinto nivel ha sido editado por la empresa Switch, que ha utilizado este nivel para definir La Ciudadela, el mayor centro de datos del mundo.


La planificación de un centro de procesamiento de datos (CPD) es un proceso crítico que asegura su funcionamiento eficiente y seguro. Abarca diversas etapas que deben considerarse para garantizar una planificación efectiva. Estas etapas incluyen:
Una vez seleccionada la ubicación geográfica es necesario encontrar unas dependencias adecuadas para su finalidad, ya se trate de un local de nueva construcción u otro ya existente a comprar o alquilar. Se buscan las instalaciones que cumplan con requisitos específicos, como:
Incluso cuando se disponga del local adecuado, siempre es necesario algún despliegue de infraestructuras en su interior:

Generalmente, todos los grandes servidores se suelen concentrar en una sala denominada «sala fría», «nevera», «pecera» o «site». Esta sala requiere un sistema específico de refrigeración para mantener una temperatura baja (entre 21 y 23 grados Celsius), necesaria para evitar averías en las computadoras a causa del sobrecalentamiento.
La pecera suele contar con medidas estrictas de seguridad en el acceso físico, así como medidas de extinción de incendios adecuadas al material eléctrico, tales como extinción por agua nebulizada o bien por gas INERGEN, dióxido de carbono o nitrógeno, aunque una solución en auge actualmente es usar sistemas de extinción por medio de agentes gaseosos, como por ejemplo Novec 1230.
Una parte especialmente importante de estas infraestructuras son aquellas destinadas a la seguridad física de la instalación, para proteger el CPD de intrusiones no autorizadas, lo que incluye:
Una vez acondicionado el habitáculo se procede a la instalación de las computadoras, las redes de área local, etc. Esta tarea requiere un diseño lógico de redes y entornos, sobre todo en áreas a la seguridad. Algunas actuaciones son:
Se identifican y comprenden las vulnerabilidades y riesgos asociados al CPD, como fallas de hardware, amenazas físicas y ataques cibernéticos. Se implementan medidas de protección adecuadas, como respaldo y recuperación de datos, sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI) y control de acceso físico.
Los grandes centros de datos requieren una cantidad significativa de energía para funcionar, y los más grandes consumen más de 3000 MW, lo que genera preocupación por el consumo energético. La Agencia Internacional de Energía (AIE) estimó que el consumo de electricidad de estos centros de datos alcanzó alrededor de 415 teravatios-hora (TWh), aproximadamente el 1,5 % del consumo mundial de electricidad en 2024, con una tasa de crecimiento del 12 % anual durante los cinco años anteriores. La AIE proyecta que esta cantidad podría duplicarse y alcanzar alrededor de 945 TWh para 2030, con un crecimiento de aproximadamente el 15 % anual. Solo en Estados Unidos, que cuenta con casi nueve veces más centros de datos que cualquier otro país, se proyecta que el consumo de electricidad de los centros de datos represente «casi la mitad del crecimiento de la demanda de electricidad entre el presente y 2030». Esto incluye un aumento de los costos de la electricidad.
El consumo de un CPD es elevado, por ello se están desarrollando iniciativas para controlar su consumo, como la EU Code of Conduct for Data Centres o uso de recursos naturales limpios para refrigerar.Las preocupaciones por los impactos ambientales, el consumo de energía y agua, y otros costos han generado oposición a la construcción de nuevos centros de datos durante el auge de la IA. Estos movimientos se han producido en algunas partes de Europa, Estados Unidos y América del Sur.
Gigantes del sector tecnológico como Facebook y Apple están mirando hacia los países más fríos de Europa para mantener a baja temperatura sus servidores. Por ejemplo, Apple trabaja con el gobierno danés en un proyecto que utilizará en 100 % energía renovable durante su funcionamiento. No obstante, no es la única empresa que ha apostado por este tipo de consumo de energía sostenible para los centros de datos. El mayor centro de datos de IONOS en EE. UU, por ejemplo, funciona con energía eólica.