| El castillo de Eppstein | ||
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| de Alejandro Dumas en colaboración con Paul Meurice | ||
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El castillo de Eppstein | ||
| Editor(es) | Revue de Paris | |
| Género | Novela fantástica | |
| Subgénero | Fantastique | |
| Idioma | Francés | |
| Título original | Le Château d'Eppstein | |
| País | Francia | |
| Fecha de publicación | 1843 | |
El castillo de Eppstein es una novela fantástica de Alejandro Dumas, escrita en colaboración con Paul Meurice y publicada en 1843.
La novela relata la vida y amores de dos generaciones de condes de Eppstein, salpicadas por las apariciones de Albina, una joven asesinada por su celoso marido la noche de Navidad.
Inicialmente publicada con el título de «Albine» en la Revue de Paris en 7 entregas, del 4 de junio al 16 de julio de 1843, ‘’El castillo de Eppstein’’ fue editado con su título definitivo en tres volúmenes por Louis de Potter en junio de 1844
«Estamos en septiembre de 1789…». Al contrario que su hermano menor Conrado, condenado al exilio por su padre a causa de su boda secreta con una plebeya, el conde Maximiliano de Eppstein, viudo de su primera esposa y padre de un niño, contrae un matrimonio digno de su posición con Albina de Schwalbach. Un año después, el conde abandona a su esposa en el castillo mientras se aproxima el ejército francés. Albina conoce a Jacques, un soldado herido que pasa dos meses en Eppstein. Tras la marcha de Jacques, el conde vuelve a casa, donde se entera de la estancia del soldado y del embarazo de su esposa.
Convencido de la traición de Albina, el conde se niega a verla hasta que en Nochebuena, ella se presenta ante él para reafirmar su inocencia. Loco de ira, Maximiliano la empuja, matándola. Un médico consigue salvar al bebé, sacándolo del cadáver de su madre. Un mes después de su muerte, Albina se aparece a Maximiliano para anunciarle que velará por su hijo, Everard, desde el más allá.
Cumpliendo el testamento de Albina, Everard se cría en casa de la hija del guardabosques del castillo, Guillermina, que también acaba de tener una hija llamada Rosamunda.
Diez años más tarde, tras la muerte de su madre, Rosamunda es enviada, con la recomendación testamentaria de Albina, al convento del Tilo Sagrado, mientras que Everard se queda en el bosque del castillo.
Pasan cinco años hasta que Rosamunda vuelve a Eppstein. Un día, Everard se acerca al castillo y se encuentra con su padre, que no lo reconoce y lo golpea. Esa misma noche, se le aparece una amenazante Albina, que le deja la cadena con la que fue enterrada para que no dude de su visita. Maximiliano abandona el castillo con la intención de no volver jamás.
Rosamunda y Everard pasan unos meses felices, y durante ese tiempo se enamoran. No obstante, el conde decide retomar el contacto con Everard: muerto su hijo mayor, Maximiliano necesita que el menor se case con la amante del príncipe para mantener su posición en la corte. Everard se niega y vuelve a la casa del guardabosques, donde su padre lo sorprende en compañía de Rosamunda. Solo la inesperada intervención de Conrado, hermano exiliado de Maximiliano, evita que el conde mate al joven. Los dos hermanos vuelven al castillo, donde Conrado explica al conde que el tal Jacques que tanto odia no es otro que él mismo, Conrado de Eppstein, alistado en esa época en el ejército revolucionario francés.
Es Nochebuena, y Maximiliano se encierra en su habitación. A la mañana siguiente, lo encuentran muerto, estrangulado por dos vueltas de la cadena de oro que Albina llevaba cuando la enterraron. Conrado muere en Waterloo de un disparo en el corazón.
Un año después, Rosamunda pronuncia sus votos en Viena.
Everard vivirá solitario en Eppstein, en la misma habitación donde sucedieron los sucesos que cuenta la novela.
Toda la acción de la novela tiene lugar en la ciudadela epónima, uno de los burgos favoritos de los románticos, y en el bosque que la rodea, situados en el actual ‘’land’’ de Hesse.
Aunque la novela se desarrolla de 1789 a 1815, el texto la sitúa entre el «gran y terrible drama protagonizado por Francia y Europa» de la Revolución francesa y la caída de Napoleón
Como precisa el narrador en el capítulo VIII sobre los años 1803-1808: «No soy más que el historiador de un castillo y una cabaña entre Fráncfort y Maguncia, y esos cinco años, tan fecundos para el universo, fueron tan vacíos para este castillo y esa cabaña que no merece la pena hablar de ellos».
En una larga introducción, El conde Élim cuenta a un grupo, del que forma parte Alejandro Dumas, su visita al castillo de Eppstein unos 25 años después de los hechos narrados en la novela. Los 23 capítulos siguientes son la obra que ha escrito el conde Élim a partir de un relato que le hizo un profesor de Fráncfurt de los hechos acontecidos en el castillo, que lee a sus amigos.
El hecho de que el relato del que es objeto la novela esté insertado en la narración, y que uno de los amigos del relato marco sea Alejandro Dumas, difumina la frontera entre ficción y realidad y aumenta la eficacia de la narración fantástica (p 15-16).
La participación de Meurice en “El castillo de Eppstein” es considerable. Anne-Marie Callet-Bianco revela que «el joven proporcionó a Dumas textos ya muy avanzados (p. 339)».
Dumas hizo algunas modificaciones, como el título (la novela se titulaba «Albina» en la versión de Meurice). También añadió la leyenda según la cual, las condesas de Eppstein que morían en Nochebuena no morían del todo, y el relato marco de la introducción.
Estos cambios permiten reforzar el carácter fantástico del relato inicial de Meurice.
Escrito un año antes que ‘’Los tres mosqueteros’’ y ‘’El conde de Montecristo’’, ‘’El castillo de Eppstein explora las temáticas presentes en otras obras de Dumas.
La insistencia en la educación y el saber como medios de mejorar la condición se encuentra en ‘’El conde de Montecristo’’, donde Edmundo Dantés se dedica al estudio durante su cautividad en el castillo de If.
El tono fantástico se manifiesta en otras obras de Dumas, sobre todo en la novela ‘’La mujer del collar de terciopelo’’ y en la recopilación de cuentos ‘’Los mil y un fantasmas’’.
La temática de Alemania está presente en varias de las novelas de Dumas, como ‘’La boca del infierno’’, ‘’El capitán Richard’’ y ‘’El terror prusiano’’ (p.30).
Si Pablo y Virginia es uno de los principales hipotextos de ‘’El castillo de Eppstein’’, en la novela de Dumas y Meurice asistimos a «una renovación del estilo Rousseau que alía la escuela de la naturaleza con la transmisión literaria», como precisa Lise Sabourin.
Heredera del frenetismo, ‘’El castillo de Eppstein’’ es, para Julie Anselmini, «una auténtica antología del romanticismo: Shakespeare, Walpole y Byron, Bernardin de Saint-Pierre, Mme de Staël y Musset, Hoffmann, Schiller y Goethe se funden en el crisol de la obra y nutren profundamente la imaginación».
Anne-Marie Callet-Bianco considera ‘’El castillo de Eppstein’’ como el «eslabón central entre ‘’El castillo de Otranto’’ (1764), de un gótico rudimentario, y El castillo de los Cárpatos (1892), de Julio Verne, que deriva hacia la cientificidad».