| «Lisa's Pony» | |||||
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| Episodio de Los Simpson | |||||
| Episodio n.º |
Temporada 3 Episodio 43 | ||||
| Código de producción | 8F06 | ||||
| Guionista(s) |
Al Jean Mike Reiss | ||||
| Director | Carlos Baeza | ||||
| Fecha de emisión original | 7 de noviembre de 1991 | ||||
| Gag de la pizarra | Los «dólares de Bart» no son de tenencia legal. | ||||
| Gag del sofá | Los Simpson se apresuran a sentarse sobre Homer. | ||||
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Cronología
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«El poni de Lisa» —título original: «Lisa's Pony»— es el octavo episodio de la tercera temporada de Los Simpson, emitido por primera vez en Estados Unidos el 7 de noviembre de 1991 en la cadena Fox. En él, Homer humilla a Lisa al olvidarse de comprar a tiempo la lengüeta adecuada para su saxofón, por lo que, en intento desesperado por que lo quiera otra vez, le da algo que siempre ha deseado: un poni llamado Princesa. Sin embargo, Homer necesita mantener dos trabajos para hacer frente a los gastos de alimento y alojamiento del animal, lo que lleva a Lisa a renunciar a él después de ver los sacrificios de su padre.
El episodio fue escrito por Al Jean y Mike Reiss, mientras que la dirección corrió a cargo de Carlos Baeza. Lunchlady Doris hizo aquí su primera aparición en la serie. Por otro lado, el cortometraje destaca referencias culturales a películas como El padrino o 2001: A Space Odyssey, además de a la tira cómica de Little Nemo in Slumberland. Desde su emisión, el episodio ha recibido evaluaciones positivas mayoritariamente por parte de la crítica televisiva, mientras que obtuvo también una puntuación Nielsen de 13.8 y fue el programa mejor valorado de la red de Fox en la semana de su estreno.
El episodio inicia con el anuncio de Lisa para participar en el concurso de talentos de la escuela y, para ello, necesita una lengüeta para su saxofón, por lo que llama a su padre, Homer, quien acepta comprarle una antes de dirigirse al evento. Sin embargo, decide pasarse primero por la taberna de Moe, lo que hace que cuando finalmente llega a la tienda de música, se dé cuenta de que ya ha cerrado. Desmoralizado, regresa al bar donde el dueño del negocio está bebiendo, por lo que Moe le convence para que reabra y le deje comprar. Homer se encuentra feliz al haber sido capaz de recordar qué necesita exactamente; no obstante, se olvida cuál es el instrumento que toca su hija. Tras ir uno por uno por cada objeto de la tienda, el padre consigue recordar que su hija toca el saxofón y se dirige frenéticamente al colegio. Desafortunadamente, llega tarde y solo puede ver a Lisa siendo humillada por el deficiente sonido que desprende el aparato.
A pesar de la advertencias de Marge de que no lo pueden pagar, Homer decide comprarle un poni a su hija con el objetivo de que lo vuelva a querer. Para costearlo, aplica a un préstamo en la institución crediticia de la central nuclear, donde el señor Burns revisa personalmente la solicitud. Tras comprobar que no va a comérselo y que desconoce las «rigurosas leyes sobre la usura del estado», le aprueba los fondos y le compra a Lisa el poni, cuyo nombre es Princesa. Tras despertarse y ver al équido tumbado en su cama, la niña galopa hasta la habitación de sus padres y le dice a Homer que lo ama. Mientras él vuelve a estar feliz por que ella ya no está enfadada con él, su mujer sigue molesta por haber realizado una compra tan extravagante.
Sin embargo, Homer necesita un segundo trabajo para poder pagar el alquiler del establo del animal, por lo que acude al Kwik-E-Mart con Apu. Esto hace que cada vez se encuentre más y más agotado hasta que finalmente Marge admite a sus hijos que, para hacer frente a los gastos del poni, Homer tiene dos empleos. También le dice a Lisa que no la va a obligar a renunciar a él y le deja a ella con la decisión. Tras ver a un Homer sumiso y privado de sueño, que además está sufriendo bullying por parte de su propio hijo, la niña decide no seguir con Princesa y comparte con ella una despedida que rompe el corazón. Lisa le dice a Homer que hay «un animal grande y estúpido» que quiere incluso más que al équido, que es él.
«El poni de Lisa» fue escrito por Al Jean y Mike Reiss, quienes eran los showrunner de Los Simpson cuando se produjo el episodio. Según Reiss, estar en esa posición era un trabajo estresante donde tenía que supervisar todos los procesos de los capítulos. Tanto Jean como Reiss estaban trabajando aproximadamente entre ochenta y cien horas a la semana cuando se les fue asignado escribir un episodio por encima de sus funciones habituales. «El poni de Lisa» fue guioizado entre las diez de la noche y las dos de la mañana, tras concluir su jornada laboral de entre doce y catorce horas. La idea se les vino mientras estaban investigando una lista con los intereses de Lisa, cuando Jean le dijo a Reiss: «A Lisa le gustan los ponis; [deberíamos] darle un poni». Mientras anotaban sugerencias para el argumento, decidieron explorar las consecuencias de tener un animal así en una casa de las afueras.
A su vez, Carlos Baeza hizo las funciones de director de animación del episodio. Al mismo tiempo, el creador de la serie, Matt Groening dijo que animar caballos fue «la cosa más difícil de hacer»; de hecho, necesitaron recurrir a una secuencia de Eadweard Muybridge donde aparece un équido galopando y otras fotografías como referencia para Princesa. Por otra parte, en el escenario del concurso de talentos, se ve a Lisa iluminada por un foco cuando está actuando con el saxofón. Cuando el episodio vino de vuelta del estudio de animación de Corea del Sur, el personal se percató que la luz estaba azulada, lo que hacía que pareciese un pitufo. En consecuencia, el material tuvo que ser reanimado en Estados Unidos para aminorar el efecto.
La mujer que le vende el poni a Homer está basada en Katharine Hepburn y la voz fue proporcionada por Tress MacNeille, miembro regular del reparto. También destaca la primera aparición de Lunchlady Doris, como una de los jueces del concurso de talentos y cuya voz vino de Doris Grau, quien tenía un tono «bonito y curado por el tabaco» que para el equipo era perfecto para el papel. Tras la muerte de la actriz en 1995, todos sus personajes fueron retirados, con la excepción de Doris, quien siguió teniendo aparición pero sin voz.
El inicio del episodio, en el que Homer tiene un sueño sobre sí mismo como si fuera un primate, es una referencia a la escena de «El amanecer del hombre» de la película de ciencia ficción de 1968, 2001: A Space Odyssey. Aunado a ello, el director de Los Simpson, David Silverman, tuvo dificultades para hacer que el simio se pareciera a Homer y dar con el diseño le costó varias horas. Después de que a Lisa le hirieran los sentimientos en el concurso de talentos, Homer observa largometrajes viejos de él y su hija, incluyendo uno en el que se ve él de joven mirando La isla de la fantasía en la televisión en lugar de estar pendiente de cómo la niña da sus primeros pasos. A su vez, la escena en la que Lisa se despierta en su cama y descubre el poni tumbado junto a ella es una parodia de El padrino (1972), donde un personaje ve la cabeza decapitada de su caballo favorito en una posición similar. Los acordes musicales usados en la secuencia son también similares pero acortados. Mientras Homer conduce hacia su casa desde el Kwik-E-Mart, este se queda dormido al volante y sueña que se encuentra en Slumberland, escenario que está dibujado con el mismo estilo que el de Little Nemo in Slumberland de Winsor McCay; la canción «Golden Slumbers», de The Beatles, suena durante los acontecimientos.
Uno de los niños del concurso de talentos toca el tema «My Ding-a-Ling» de Chuck Berry; según Jean, fue de «gran dificultad» conseguir los derechos del material para poder utilizarlo en la serie. Al respecto, John Boylan, quien produjo el álbum The Simpsons Sing the Blues, pidió personalmente a Berry que diese vía libre para su uso. La letra, que tenía un tono malicioso y con insinuaciones, causó que fuera prohibida en muchas estaciones de radio, lo que fue parodiado en el episodio cuando el director Skinner se apresura a sacar al niño del escenario antes de terminar la primera línea del estribillo. También es de resaltar que el dueño de la tienda de música está inspirado en el actor Wally Cox.

En su emisión original en Estados Unidos, «El poni de Lisa» terminó en trigésimo quinta posición en los índices de audiencia de la semana del 4 al 10 de noviembre de 1991, al obtener una puntuación Nielsen de 13.8, lo que equivale a una visualización en 12.7 millones de hogares. Fue el programa mejor valorado de Fox esa semana. El episodio fue lanzado junto con «Treehouse of Horror II» en una colección VHS en 1999, llamada Best of the Simpsons. A su vez, Dan Castellaneta se hizo con un premio Primetime Emmy a la mejor actuación de voz en 1992 por su trabajo en el personaje de Homer.
Desde entonces, el episodio ha recibido críticas mayoritariamente positivas. Por ejemplo, los autores del libro I Can't Believe It's a Bigger and Better Updated Unofficial Simpsons Guide, Warren Martyn y Adrian Wood, dijeron que es «buen material» y alabaron las «agradables analepsis a Lisa como bebé». Por su parte, Bill Gibron de DVD Veredict dijo que «El poni de Lisa» es una «parte que no tiene precio» del programa debido a su «red de tramas antiguas con nuevas experiencias, combinadas con las mejores bromas de la serie», además de otorgarle una calificación de 100. Al mismo tiempo, Bryce Wilson de Cinema Blend nombró el episodio como uno de los mejores sobre Lisa, y añadió que las únicas palabras para describirlo son: «Extremadamente divertido», mientras que Nate Meyers de Digitally Obsessed puntuó el episodio con un cinco sobre cinco y alabó las referencias a El padrino y 2001: A Space Odyssey que «los aficionados a las películas encontrarán divertidísimas». También añadió que la relación entre Homer y Lisa es «el corazón del episodio, demostrando que Homer es más que solo un bruto». Igualmente, la referencia a la película de Francis Ford Coppola fue clasificada como la séptima mejor de toda la serie, según Natham Ditum en Total Film, a la par que The Star-Ledger catalogó la escena inicial como una de sus favoritas sobre Stanley Kubrick en Los Simpson.
En otro par de evaluaciones similares, Niel Harvey del The Roanoke Times tildó el episodio como un «mordisco clásico de Simpsonia», mientras que Kevin Valkenburg de The Baltimore Sun lo calificó como uno de los episodios «verdaderamente clásicos». David Eklid de The Guardian comentó que episodios como este o «Stark Raving Dad» hicieron que la tercera temporada fuese «mayormente la mejor temporada de cualquier programa de televisión, de todos los tiempos», a la par que Molly Griffin, de The Observer, mencionó que es uno de la tercera temporada «que convierte el programa en la fuerza cultural que es hoy». Sin embargo, Colin Jacobson de DVD Movie Guide tuvo una opinión menos favorable, al comentar que episodios «en los que Homer tiene que redimirse a sí mismo ante otros no son una rareza, y "El poni de Lisa" cae en el medio del paquete de ese género. La aventura de Homer en el Kwik-E-Mart definitivamente da vida a los actos, y algo de sus otras excentricidades hacen el programa bueno. Me gusta "El poni de Lisa" pero no considero que ofrezca una obra genial».
Según Greg Suarez de The Digital Bits, «El poni de Lisa» es uno de los favoritos de la audiencia. Por su parte, el sitio web especializado The Simpson Archive publicó en USA Today un listado con los diez mejores episodios de la serie y este se ubicó en séptima posición. Por último, Paul Cantor, profesor de inglés en la Universidad de Virginia, usó el cortometraje como un ejemplo en donde Los Simpson no siempre promocionan moralejas y valores negativos, algo que algunos especialistas siempre han criticado de la serie.