Espardimientu es una generación literaria de autores en asturiano surgida en la década de 2020. Según la académica y crítica Marta Mori, esta nueva generación busca un producto cercano al universo multimedia, con un ritmo narrativo más ágil, historias fácilmente transmisibles a imágenes, sostenidas por los diálogos, con personajes arquetípicos más simples y cercanos a la axiología de la literatura tradicional y centrándose más en la intriga que en el lenguaje. Además, apunta a que tienen la intención de crear un imaginario fantástico de raíces asturianas basándose en la mitología autóctona, dejando una puerta abierta a lo irracional. Esto suele articularse mediante el empleo de distintos géneros de la literatura fantástica y especulativa pero incorporando en ellos elementos específicamente asturianos: una ucronía con una Asturias soviética,fantasía urbana ambientada en Vetusta y con la Regenta como protagonista o fantasía épica en tiempos de Don Pelayo.
Se han adscrito a esta generación Nicolás Bardio,Adrián Carbayales,Xon de la Campa y Ana Pereira, mientras que Marta Mori considera a Blanca Fernández Quintana como una de las figuras más destacadas en este cambio que acontece en la literatura asturiana.Con estos y otros autores como Abel Martínez, Andrés Fernández, Beatriz Quintana Coro, Lluis Aique o Solinca Turbón se percibe un notable boom de la literatura fantástica en asturiano.
Otra característica de esta generación es que no se limita a la literatura stricto sensu, sino que tiene una concepción transmedia de la creación cultural en asturiano. Así, los mismos autores experimentan con obras en otros medios y formatos como pueden ser los juegos de rol,los videojuegos y el cómic.También hacen por crear espacios bilingües en los que acercar al asturiano a lectores de libros en castellano como la AsturCon, Convención de fantasía Asturiana.
Entre sus referentes literarios internacionales, los autores mencionan a J. R. R. Tolkien, Arthur Conan Doyle, J. K. Rowling, Robert E. Howard, H. P. Lovecraft,Neil Gaiman, Terry Prachett, William Goldman y George R. R. Martin.Algunas de las obras del Espardimientu ya son objeto de estudios académicos, especialmente en ámbitos relacionados con la metaficción, la literatura fantástica y la narrativa juvenil.
Aunque ya existían obras de fantasía en asturiano, como Fontenebrosa: El reinu de los silentes de Vicente García Oliva (Comuña Lliteraria, 1984), El trunfu prietu de Miguel Solís Santos (Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Principado de Asturias, 1985) o Añada pa un güeyu muertu de Adolfo Camilo Díaz (Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Principado de Asturias, 1986), la literatura realista fue aplastantemente mayoritaria durante el siglo XX.Sin embargo, esto comienza a cambiar al final de la primera década del siglo XXI y principios de la segunda: Adolfo Camilo publica la apocalíptica Khaos (Trabe, 2009), Vicente García Oliva convierte Fontenebrosa en una trilogíay nuevos autores se adentran en el género, como Abel Martínez en la fantasía épica con L'aventura de Mhino y Carlos X. Blanco en el terror con Nos prietos abilsos. Este último caso es especialmente relevante, pues se describe como una obra de estilo ameno y directo que homenajea a H. P. Lovecraft, lo que ya comparte tono y referentes con el Espardimientu. En el año 2019, Lluis Aique presenta Invisible en el Festival Celsius 232, la primera novela en asturiano que accede al festival,y el éxito de la campaña del juego de rol Depués d'ochobre, de Nicolás Bardio y Xon de la Campa, lleva al primero a fundar Ediciones Radagast, una editorial especializada en la literatura de género.
Algunos de los autores pertenecientes a esta generación la presentan como una ruptura con el Surdimientu, que consideran demasiado dependiente de las subvenciones y alejado del público, al que buscan llegar con la fantasía y la literatura popular.Nicolás Bardio consideró que, aunque los nuevos autores reconocían la labor de veteranos como García Oliva y Camilo Díaz, existía una sensación de orfandad entre los nuevos autores.Asimismo, declaró que hubo una gran polémica al publicarse La Rexenta contra Drácula, existiendo «ciertos círculos elitistas que se veían con un monopolio de la literatura asturiana, de lo que está bien, de lo que está mal, que ponen medallas y van por ahí pontificando, y de repente, sale algo que es un fenómeno total de ventas y entonces pasa algo así como que el emperador está desnudo».
Adolfo Camilo Díaz ha mostrado simpatía por esta generación, considerando que la suya hacía una «literatura triste, aburrida, beatona, seria que daba cascancia».