
En la mitología griega, Gerión o Geriones (en griego: Γηρυών, Γηρυόνης o Γηρυονεύς; en latín: Gerȳon o Geryŏnes) era un gigante, hijo de Crisaor, que poseía tres cuerpos unidos por la cintura. Habitaba en la isla de Eritea, situada en las brumas de occidente, ‘más allá del océano’. Heracles, en su décimo trabajo, se enfrentó a él y lo mató para robarle sus opulentos rebaños de bueyes. Ha dado su nombre al poema de la Gerioneida.

La primera mención a esta figura está en la Teogonía de Hesíodo, de hacia el siglo VIII a. C. Se dice que Crisaor, unido con Calírroe, hija del ilustre Océano, engendró al tricéfalo Gerión. Este era el más violento de todos los mortales y la propia Equidna le había entregado a su hijo mayor, el perro Orto, para que fuera de su propiedad. A Gerión lo mató fornido Heracles debido a sus bueyes en Eritea, que está rodeada de corrientes. Heracles se llevó las reses hasta Tirinto, atravesando la corriente del río Océano, después de matar a Orto y al boyero Euritión en su establo sombrío. Hija de Gerión fue Eritea, madre de Nórax por Hermes. Los cronistas medievales dicen que al morir Gerión dejó tres hijos —los ‘Geriones Lominios’— nacidos de un solo parto y que recuperaron el trono de Hispania.
Euristeo le había encargado a Heracles traer de Eritía o Eritea las vacas de Gerión; Eritea, ahora llamada Gadir, era una isla situada cerca del Océano. Gerión tenía el cuerpo de tres hombres, fundidos en el vientre, y se escindía en tres desde las caderas y los muslos. Yendo, pues, en busca de las vacas de Gerión a través de Europa, después de matar muchos animales salvajes, entró en Libia y, una vez en Tartessos, erigió como testimonio de su viaje dos columnas enfrentadas —las Columnas de Hércules— en los límites de Europa y Libia.
Abrasado por Helios en el trayecto tendió el arco contra el dios, y este, admirado de su audacia, le proporcionó una vasija de oro —la copa del Sol— en la que cruzó el Océano. Ya en Eritea, pasó la noche en el monte Abas; el perro Orto, al darse cuenta, lo atacó, pero él lo golpeó con la maza y mató al vaquero Euritión, que había corrido en ayuda del perro. Menetes, que apacentaba allí las vacas de Hades, comunicó lo sucedido a Gerión, quien alcanzó a Heracles cerca del río Antemunte cuando se llevaba las vacas, y, trabado combate, murió de un flechazo. Heracles embarcó el ganado en la copa, y habiendo navegado hasta Tartessos, se la devolvió a Helios.
Diodoro Sículo agrega más detalles y dice que Heracles llegó a Gadira, además de que Euristeo le encomendó este duro trabajo, harto improbable de realizarse. Para este autor Crisaor reinaba sobre toda Iberia y tenía tres hijos, y no un solo hijo de tres cuerpos. Heracles reunió armamento y soldados con los que derrotó a los ejércitos de Crisaor, en presencia de sus hijos, sometió a Iberia. Entonces especifica que Heracles se encontró con un rey indígena y le dejó una parte de las reses como regalo. Desde entonces, según Diodoro, existió la costumbre en Iberia de sacrificar cada año en honor de Heracles (Melkart) el mejor toro de las manadas.
El testimonio más antiguo se debe a Estesícoro (hacia el 590 a. C.), quien en su poema Gerioneida situó la gruta de piedra de Gerión frente a la isla de Eritea, junto al río Tartessos (identificado posiblemente con el Guadalquivir), al que describió con «raíces de plata». Siglos más tarde, Rufo Avieno (siglo IV) coincidiría en su obra Las costas marinas al localizar el hogar del gigante en las costas de ese mismo golfo tartésico, una postura compartida por otros autores de los que se hace eco Servio.
Por su parte, Heródoto (siglo V a. C.) ubicó a Gerión en Eritea, describiéndola como una isla cercana a Gadeira (Cádiz), más allá de las Columnas de Hércules y a orillas del océano. Una visión similar sostuvieron autores posteriores como Virgilio, en la Eneida, y Estrabón, quien citó tanto a Estesícoro como a Ferécides de Siros. Este último llegó a afirmar que Gades y Eritea eran el mismo lugar, mientras que otros geógrafos sostenían que se trataba de una isla separada de la ciudad por un canal de un estadio. Como variante dentro de la propia península, Pomponio Mela desplazó la mítica isla hacia el norte, situándola en la región de la Lusitania.
Pompeyo Trogo (conocido a través del epítome de Justino) afirmó que Gerión reinaba sobre una parte de Hispania compuesta por islas. Defendió que no se trataba de un gigante trifronte, sino de tres hermanos que unieron sus fuerzas para atacar a Hércules al descubrir el robo de sus ganados. Servio, de igual manera, atribuyó el gobierno de Hispania a Gerión, explicando que la representación de sus tres cabezas simbolizaba en realidad el dominio sobre las islas de Mallorca, Menorca e Ibiza. Hecateo de Mileto (hacia el 500 a. C.), en una versión transmitida por Flavio Arriano, supuso la excepción geográfica más radical al romper con la tradición ibérica y asegurar que Gerión había sido rey en una región de Ambracia y Anfiloquía (Grecia).
«El mismo Gerión no era un hombre con tres cuerpos, como nos dicen las fábulas, sino que se trataba de tres hermanos, que vivían en tal armonía, que parecían actuar movidos por una misma alma; y ellos no atacaron a Hércules motu proprio, sino que, viendo robar sus reses, pretendieron recuperar lo que les había sido arrebatado por medio de la fuerza».
El mito, que también fue recogido por autores como Ovidio (en las Heroidas y Las metamorfosis), Estacio, Dion Crisóstomo y Pausanias, concluye habitualmente con el accidentado retorno del héroe. Tras robar los rebaños, la ruta de Heracles varió según el cronista: Filistes, Timeo y Licofrón señalan que regresó pasando por Italia; Estesícoro detalla que lo hizo por el Tirreno; Esquilo por Liguria; Heródoto por Escitia; y Apolodoro a través de un largo periplo que incluyó Liguria, el Tirreno, Brucio y Sicilia.
El historiador Martin Robertson consideró varias representaciones griegas de Gerión encontradas como anteriores al poema de Estesícoro sobre el personaje. Un píxide protocorintio encontrado en Falero, probablemente del siglo VII a. C. Un fragmento de una copa corintia encontrada en Peracora, del siglo VI a. C. Dos escudos argivos de bronce de Delfos y Olimpia, del siglo VI a. C. Varios vasos áticos de figuras negras del grupo de Leagro. Las metopas del Tesoro de los Atenienses en Delfos, de finales del siglo VI a. C. o principios del siglo V a. C. Las metopas del Templo de Zeus en Olimpia, del siglo V a. C. Y también las metopas del Teseion de Atenas, del siglo V a. C.
También se sabe, por fuentes escritas, que antes del escrito de Estesícoro se representó a Hércules conduciendo a las reses de Gerión en el Trono de Apolo en Amiclas y la lucha de Hércules contra Gerión en el Cofre de Cípselo de Olimpia. Después de que Estesícoro escribiese sobre Gerión sus representaciones se volvieron mucho más frecuentes. De hecho, en dos vasos calcídicos de la segunda mitad del siglo VI a. C. se representa a Gerión con alas, un atributo que solamente tiene en el poema de Estesícoro. Se conocen casi 70 vasos de la segunda mitad del siglo VI a. C. con representaciones del mito de Gerión.

Adolf Schulten pensaba que el mito de Gerión provenía de los foceos. También creía que se había dado el nombre de Gerión a un rey tartésico llamado Theron, que Macrobio define como "rey de la Hispania citerior". Julio Caro Baroja creía que era fruto de una mitificación de los reyes de Occidente. Se basa en que algunas fuentes, como Servio y Lido, mencionan a Gerión como rey de toda Hispania. José Remesal Rodríguez cree que los reyes Gerión y Habis representan la riqueza ganadera y agrícola de la región de Tartessos.
Bernadette Liou-Gille consideró que el mito tuvo un origen indoeuropeo, porque en los himnos védicos se habla de la lucha de Hidra con un monstruo de tres cabezas. En el sur de la península ibérica, donde se mezclaba lo continental y lo mediterráneo, se habría creado el mito de Gerión y, de ahí, habría pasado a Grecia. Un antiguo culto a Gerión habría sido absorbido por un culto al Melkart fenicio, que después se identificó con el Heracles griego.
Antonio Blanco Freijeiro tiende a creer que Gerión era un rey de Tartessos o una personificación de un río, por ser hijo de una ninfa de agua y nieto del Océano. José Carlos Bermejo Barrera cree que Gerión y otros personajes mitológicos fueron ubicados por los griegos en lo que consideraban el límite occidental del mundo y no eran fruto de una mitología propia de la península ibérica. Juan Maluquer cree que el mito es un indicio de que existió una sociedad de carácter agrícola y pastoril en el sur de la península ibérica, influenciada por comerciantes mediterráneos que querían sus riquezas mineras.
Para José María Blázquez Martínez el mito de Gerión es de origen griego y fue situado en Gades por Estesícoro, un siciliano que consideraba aquel territorio el límite del mundo conocido. Cree que no tuvo arraigo en este lugar porque no se encontraba representado en la puerta del Heracleion gaditano ni se han encontrado representaciones entre los nativos. Tampoco cree esté relacionado con fenicios ni celtas, aunque señala que entre estos últimos los mitos de tricéfalos son frecuentes.
Joaquín Guichot aporta, además, una posible explicación astronómica del mito:
Desde luego podría explicarse la conquista de los bueyes de Gerión de la misma manera que hemos explicado el triunfo de Hércules sobre el león, y decir, que es la entrada del sol en el signo equinoccial del Toro lo que se ha querido significar. Pero creemos que los bueyes que aquí se trata son las siete hermosas estrellas de la osa mayor, que aparecen entonces por la mañana, y cuya ascensión sobre el horizonte fija perfectamente esta época. Es sabido que los antiguos las llamaban los bueyes de Ícaro o del Bootes (el boyero). Añaden los mitólogos que estaban guardadas por un dragón, hijo de Tifón y de Equidna, semejante al Dragón celeste situado al lado de la osa ó bueyes de Ícaro; que además estaban custodiados por perros, lo cual también es verdad, según Cesio. Además, el dueño de aquellos bueyes se acuesta en tal momento y desciende sobre el horizonte hacia las mismas regiones donde los antiguos situaban la Hesperia
En los comienzos del Imperio romano había Abano Terme, provincia de Padua, un famoso oráculo dedicado a Gerión, cerca de la fuente de Aponus. En Agira, Sicilia, hubo un culto a Gerión. Hay una estatua etrusca de bronce que representa a Gerión en el Museo de Bellas Artes de Lyon y otra en Orvieto, así como una pintura etrusca de él en la Tumba del orco de Tarquinia, del siglo II a. C. En la Galia también era conocido y, según Amiano Marcelino, era frecuentemente llamado Tauriscos.

En la Divina comedia de Dante, concretamente en el Canto XVII, Gerión es el nombre de un ser con cabeza humana de rostro bondadoso, cuerpo de serpiente, con garras y una cola venenosa ocultas. Gerión avanza con Virgilio y Dante realizando formas circulares por el abismo que separa el séptimo círculo del Infierno del octavo. En el siglo XIX Gustave Doré retrató al Gerión de Dante en uno de sus grabados.
Filóstrato de Atenas, en su Vida de Apolonio de Tiana, habla de un túmulo en Gades (Cádiz) que recordaba la muerte de Gerión sobre el que crecía un árbol que emitía sangre. Estrabón escribió que Posidonio hablaba de un árbol en Gádira con ramas dobladas hasta el suelo y con hojas ensiformes. Decía que si se cortaba una rama salía leche y si se le cortaba la raíz salía un jugo bermellón. Estrabón añadió que había visto un árbol similar en Egipto, pero sin frutos.
Aristóteles habla de un acanto en la isla de Eritea y lo relaciona con una especie vegetal usada para fibras textiles. Licofrón y Pausanias hablan de un árbol de Gerión que destilaba sangre. Servio, comentando la Eneida de Virgilio, atribuye el nacimiento del árbol a la sangre derramada por Gerión. Isidoro de Sevilla dijo que la savia del árbol de Cádiz se convertía en gemas al secarse y vitrificarse.
Este árbol se ha identificado por historiadores como Adolf Schulten y Antonio García y Bellido con el drago, una especie habitual en las Islas Canarias, que tenía una savia rojiza que era usada en la Antigüedad con fines medicinales. En 1983 se encontró un bronce en Samos del siglo VII a. C. que muestra la lucha entre Hércules y Gerión. En el escenario aparece un drago. En la provincia de Cádiz hay dragos actualmente, pero ninguno puede relacionarse con el mito de Gerión.

El arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, escribió en el siglo XIII una historia de España con el nombre de De rebus Hispaniae. Habla de que Hércules llegó a territorio español, por entonces conocido como Hesperia, y construyó un puerto y unas torres conocidos como "Gades de Hércules", que seguían recibiendo ese nombre por entonces. Describe a Gerión como un hombre fuerte y terrible. Dice que Gerión no tenía tres cabezas, sino que era uno de los tres hijos de Crisaor, que poseía los reinos Gallaecia, Lusitania y Bética. Hércules se habría enfrentado a Gerión en varias batallas y habría terminado matándolo y apropiándose de sus propiedades y ganados.
Entonces entregó distintos territorios de Hesperia a los pueblos que le había acompañado, como Galicia a los gálatas. Después Hércules fue a Lusitania, cuyo nombre procedería de los juegos o lusus que instituyó en ella, e Híspalis (Sevilla) con los "espalos" o escitas. Devastó la Cartaginense e hizo huir a Caco de la Carpetania al monte Aventino de Roma. También fundó Turiaso (Tarazona), Urgel y Barcelona.
La Historia de España de Alfonso X el Sabio, escrita también en el siglo XIII, cuenta que Hércules llegó a Cádiz, donde hizo construir una torre muy grande con una estatua de cobre con una llave en la mano derecha. Luego remontó el río Guadalquivir hasta donde se fundaría Sevilla. Estando Lisboa se enteró de que Gerión tiranizaba siete reinos en Extremadura. Los habitantes pidieron ayuda a Hércules, que retó a Gerión a un combate singular y le derrotó en los confines norteños de Hesperia. Luego hizo construir otra torre muy grande (la Torre de Hércules gallega), metió la cabeza de Gerión en los cimientos y fundó una ciudad llamada Cruña (La Coruña), por ser una mujer con este nombre la primera pobladora. Se narra luego que Hércules se fue a celebrarlo al entorno del río Guadiana y que emprendió la labor de poblar la Baja Andalucía. Hércules nombraría a su sobrino Espán señor del territorio, que pasó a llamarse España.
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