| L'Illa Perduda La Isla Perdida | ||
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| País |
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| • Com. autónoma |
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| • Ciudad | Valencia | |
| • Distrito | Algirós | |
| Ubicación | 39°28′11″N 0°20′27″O / 39.4698, -0.340878 | |
| Superficie | 0,232 km² | |
| Población | ||
| • Total | 8 474 hab. (2022) | |
| • Densidad | 36 530 hab./km² | |
| Código postal | 46022 | |
| Sitio web | Ayuntamiento de Valencia | |

L'Illa Perduda (en español La Isla Perdida) es un barrio de la ciudad de Valencia (España), perteneciente al distrito de Algirós. Está situado al este de la ciudad y limita al norte con La Carrasca y Beteró, al este con Cabañal-Cañamelar, al sur con Ayora y al oeste con Ciutat Jardí. Su población en 2022 era de 8.474 habitantes.
En la actualidad cuenta con 12 jardines con sus respectivos parques infantiles; dos centros de salud, un ambulatorio; el Centre Municipal Juvenil d'Algirós, situado en la calle Campoamor y gestionado por el Ayuntamiento de Valencia y se encuentra comunicado mediante la EMT y MetroValencia. Además, cuenta con tres colegios públicos (CEIP Profesor Santiago Grisolia, CEIP Serrería, CEIP San Pedro) y dos institutos (el IES Sorolla y el IES Serpis).
La urbanización y destrucción de la huerta de Algirós comenzó en 1928 con la creación del barrio L'Amistat, pero sobre todo cuando se emprendió el proyecto del paseo de Valencia al Mar.
El mapa Històric València / Histórico Valencia, compilación cartográfica municipal de las décadas de 1920 a 40, muestra que el territorio del barrio existían antes de su urbanización un par de fábricas en la zona sureste, una de conservas y otra de papel. Además destacaba la presencia de la alquería de Noguera, ubicada donde posteriormente se construirían los dos bloques orientales de la fase A del Grupo Paseo al Mar, así como algunos edificios agrícolas menores dispersos.
La construcción, con viviendas de realojo, venía dada por el intento de erradicar el chabolismo y acoger a damnificados de la Gran riada de Valencia del 57; aunque también por comenzar a invadir las parcelas de un área que enlazaría la ciudad con los poblados marítimos a través del proverbial paseo de Valencia al Mar. El nombre viene de que, cuando se inauguraron en 1962, estaban aislados en medio de la huerta de Algirós.
En 1989 se construyó el Col·legi Públic Municipal Professor Santiago Grisolía, propiedad del Ayuntamiento de Valencia, siendo así el primer equipamiento educativo del barrio. Al principio el colegio se llamaba el Colegio l'Alguer de Cerdeña, pero por motivos políticos le cambiaron el nombre y pusieron el del bioquímico valenciano Santiago Grisolía.
Hacia finales de los 80 se construyeron nuevas fincas de viviendas alrededor de los primeros bloques de casas originales.
La importancia de l'Illa Perduda reside en el simbolismo y el testimonio de una Valencia entre campos. Fue un primer gran boquete en la huerta que pronto comenzaría a perder su identidad insular cuando le brotaron fincas alrededor. Hoy, encajada entre la avenida Blasco Ibáñez, calle Crevillent y calle Alguer, no se diferencia de sus edificios colindantes por ninguna traza. Gracias al empeño de la Asociación de Vecinos de la zona el barrio ha conseguido perder el apellido de 'Perduda' y ha pasado a denominarse finalmente 'L'Illa', pues como reivindican los vecinos del lugar, el barrio debe denominarse por lo que son hoy, no por lo que fueron en 1970.
En 1949 hubo una riada con desbordamiento del río Turia que afectó a la ciudad de Valencia, especialmente a los asentamientos chabolistas que entonces existían en el cauce del río. La presencia de estos asentamientos, así como las de otros por el municipio, se debía a la emigración procedente de otras partes de España, lo que unido a otras circunstancias, como la destrucción de viviendas en el distrito Marítimo o las casas perdidas por las obras de construcción de la avenida del Oeste, llevaron a que hubiera una sensible falta de viviendas. Como resultado de todo ello, el Instituto Nacional de la Vivienda (INV), cuyo director general era José Fonseca Llamedo, elaboró un plan al que denominó “Plan 5.000 Viviendas para Valencia.” Dicho plan, aprobado el 23 de mayo de 1950, incluía diversos proyectos de grupos de viviendas, entre los cuales había uno en la huerta de Algirós denominado oficialmente Grupo Paseo al Mar, pues lindaba en parte con dicha vía.
El grupo, tal y como está conformado el viario a inicios del siglo XXI, limita al norte con la avenida de Blasco Ibáñez (anteriormente llamada Paseo de Valencia al Mar), a levante lo limita la calle Crevillent, al mediodía la calle L’Alguer, y poniente la calle Músico Ginés. El grupo conforma la parte noroccidental del barrio de L’Illa Perduda.
El nombre oficial del conjunto de viviendas era Grupo Paseo al Mar. Sin embargo rápidamente se popularizó el mote en valenciano l’Illa Perduda (traducible por La Isla Perdida), que hacía referencia a lo remoto de su emplazamiento desde el casco urbano e incluso desde los Poblados Marítimos, de los que lo separaban vías férreas además de huertas.
Los primeros solares, que se destinarían a la fase A del grupo, provienen de una oferta de terrenos que realizó Amparo Esplugues al Ayuntamiento de Valencia el 16 de abril de 1952, si bien en la documentación del Grupo Cardenal Benlloch se dice que fueron adquiridos mediante concurso.
El grupo se ejecutó en dos fases, A y B, cada una con una tipología distintiva y con una separación temporal de años.
La fase A fue la primera en ser proyectada y construida. Su proyecto data de octubre de 1952 y es obra del equipo de Fonseca (se le suele conocer como el Equipo de Madrid). Ocupa una superficie de 16 087,50 metros cuadrados. Se trata de un proyecto para la construcción de 456 viviendas y 32 locales comerciales, distribuidos en cuatro bloques lineales de edificios -modelo del zeilenbau o edificación en línea-, equidistantes entre sí, cada uno de ellos de nueve plantas (baja y ocho pisos). Cada bloque tiene 114 viviendas. Los locales comerciales están en las pequeñas fachadas que dan al norte (Paseo al Mar) y al sur (calle l’Alguer).
Los bloques se disponen perpendicularmente a la avenida Blasco Ibáñez, que entonces era Paseo al Mar y que en ese tramo estaba en proyecto. Esta fase A era, en términos generales, conforme con el planeamiento vigente en el momento, cosa que no sucedería con la fase B.
La construcción se realizó entre 1954 y 1959 y fue adjudicada a CILSA.
Las fachadas oriental y occidental de los grupos son muy diferentes. En conjunto, cada bloque es como una “I” mayúscula con pie y cabeza, una planta similar al perfil de una viga doble T. Pero en el espacio central -el palo de la “I”- hay tres salientes en el lado oriental. Estos salientes albergan los zaguanes en sus lados. Estos tres salientes tienen un ancho similar al de los patios que generan entre sí, de forma que esta fachada oriental puede interpretarse tanto como un grupo de patios que entran o como un conjunto de torreones que sobresalen de la línea principal. El lado occidental de los bloques es recta, una mera sucesión de ventanas enrejadas que no presenta ningún tipo de acceso al edificio. Los espacios entre bloques se reparten a partes iguales entre jardines y aparcamientos, y es relevante tener en cuenta la distancia de 32 metros que hay entre las líneas de bloques.
El resultado de esta distribución de salientes, anchos, patios y los espacios más anchos en los extremos norte y sur es que hay viviendas de dos y de tres crujías. En su conjunto, las viviendas tienen una superficie particularmente espaciosa. Dos tercios de las viviendas de la fase A tienen más de 94 metros cuadrados de superficie, por encima de lo habitual en el Plan 5.000.
Las decisiones que se tomaron respecto de las características de la fase A llevan a consideraciones sobre el público objetivo de estas viviendas. La memoria del proyecto de octubre de 1952 ya es clara: literalmente, va dirigido a «clase media», y el motivo son «las buenas características de solar».
En la distribución de estancias de las viviendas, la fase A se ciñe al programa habitual del Plan 5.000: todas tienen un comedor-sala de estar, cuatro dormitorios, una cocina independiente del comedor, un único aseo y despensa. Tienen ascensor, pero esto vienen impuesto por la altura. Las características que sí son distintivas son la mayor superficie, el mejor nivel de acabado y la calidad de la ejecución. Otro hecho relevante es que no se agote la capacidad urbanística del suelo; con 32 metros entre edificios la altura permisible habría sido de diez plantas (nueve altas y baja). En opinión de Gaja Díaz, la explicación de todas estas concesiones a la calidad se debería a que ya existía una anterior experiencia negativa en los grupos de viviendas de la avenida de Castilla, en los que unos niveles demasiado modestos habían tenido un «efecto repulsivo» sobre un posible desarrollo posterior de vivienda de alto standing.
Los esfuerzos tomados para que se desarrollara vivienda privada de calidad en el entorno tardarían décadas en fructificar. En el momento de su entrega a finales de 1959, los alrededores de la fase A no estaban urbanizados, ni tampoco habían llegado los servicios de agua, luz y electricidad. Respecto del alcantarillado, la situación fue aún más compleja, ya que temporalmente desaguaba en una acequia cubierta que bordeaba el grupo, circunstancia que justificaría, en parte, el que las zonas circundantes se edificaran muy tardíamente, al menos en su fachada al paseo.
El proyecto inicial de la fase B se redactó en noviembre de 1952, comprendía 216 viviendas y doce locales comerciales, se incluía en la cuarta etapa del Plan 5.000 y fue modificado con intensidad, por lo que finalmente habría trescientas viviendas.
El suelo de esta fase proviene de dos expropiaciones, 2980'40 metros cuadrados a la marquesa de Llanera, María Luisa Castillo y Arnedo, y 1662 a María Tamarit Cornelio. El importe de las expropiaciones, 4 046 024'40 pesetas, no se haría efectivo hasta 1959.
Aunque entre ambos proyecto solo pasara un mes, la fase B sería muy diferente de la fase A. No sería una edificación en línea, sería una manzana cerrada, aunque el espacio interior (a inicios del siglo XXI denominado plaza del Pintor Anglada) sería accesible peatonalmente. Las fachadas menores, situadas a norte y sur, no presentan entrantes y son paralelas a la avenida de Blasco Ibáñez y la calle L’Alguer respectivamente. Las fachadas oriental (calle Crevillent) y occidental (calle Ingeniero Rafael Janini) presentan entrantes y salientes. La planta de estos lados está formada por siete rectángulos, de los que cuatro sobrasalen hacia las calles mientras que los otros tres lo hacen hacia la plaza central.
Las viviendas de esta fase son mucho más pequeñas que las de la fase A. 216 tienen 52’74 o 58’60 metros cuadrados útiles, 64 tienen entre 44 y 49, y únicamente 20 superan los 60 metros cuadrados útiles, sin llegar en ningún caso a los 70.
En mayo de 1955 se modificó el proyecto, que pasó a tener las trescientas viviendas definitivas. Respecto de la motivación de este cambio, a juicio de Gaja Díaz, es posible que pesara la sugerencia municipal:
La manzana segunda cuyo proyecto se presenta con cinco plantas está considerada por ser manzana cerrada con dos clases de edificación; en el núcleo de edificación que da a fachada al Paseo de Valencia al Mar se autoriza una altura de diez plantas y el resto de la manzana, o sea los tres lados de la misma, por recaer todas elias a calles de la primera categoría se autorizan 23'50 m. de altura, o sea VII plantas (bajo, 6 pisos, y áticos retranqueado). Por ello estimo, hay posibilidades de aumentar en lo que se refiere a la manzana cerrada y con objeto de que armonice en altura, con la de la edificación abierta a nueve plantas, la fachada recayente al Paseo de Valencia al Mar y a los siete los tres lados de la misma recayentes a calles de primera categoria.Informe del Arquitecto Mayor, 19 de noviembre de 1954.
La construcción de esta fase se adjudicó a SO.CU.SA, comenzando las obras en 1956 y acabando hacia finales de 1960.
Dispone de la estación de MetroValencia Ayora, a la cual se accede con las líneas 5 y 7; dispone también de las líneas de EMT Valencia 81 y 31, y la línea de verano número 21.