Impulso

Animación ilustrando un choque elástico entre dos monedas, un impulso producido por la variación de la cantidad de movimiento.

En mecánica, se llama impulso a la magnitud vectorial, denotada usualmente como I, definida como la variación en el momento lineal que experimenta un objeto físico en un sistema cerrado. El término difiere de lo que cotidianamente conocemos como impulso y fue acuñado por Isaac Newton en su entorno segunda ley, donde lo llamó vis motrix, refiriéndose a una especie de fuerza del movimiento.

Definición

Fórmula

La segunda ley de Newton se encarga de cuantificar el concepto de fuerza. Nos dice que la fuerza neta aplicada sobre un cuerpo es proporcional a la aceleración que adquiere dicho cuerpo. Las constantes de proporcionalidad es la masa del cuerpo, de manera que podemos expresar la relación de la siguiente manera:

si multiplicamos ambos miembros por ,

lo que nos dice que la variación de la cantidad de movimiento es proporcional a una fuerza aplicada sobre la partícula durante un intervalo de tiempo:

A lo que llamamos impulso es ese valor de la integral de la fuerza en el tiempo:

(1)

Más simple

El concepto de impulso se puede introducir mucho antes del conocimiento sobre el cálculo diferencial e integral con algunas consideraciones. Si consideramos una masa que no varía en el tiempo sujeta a la acción de una fuerza también constante, la cantidad de movimiento se puede tomar como el simple producto entre la velocidad () y la masa (). Según la segunda ley de Newton, si a una masa se le aplica una fuerza aquella adquiere una aceleración , de acuerdo con la expresión:

multiplicando ambos miembros por el tiempo en que se aplica la fuerza designada:

Como , tenemos:

y finalmente:

que es equivalente a (1) cuando la fuerza no depende del tiempo.

Unidades

Un impulso cambia el momento lineal de un objeto, y tiene las mismas unidades y dimensiones que el momento lineal. Las unidades del impulso en el Sistema Internacional son kg·m/s. Para deducir las unidades podemos utilizar la definición más simple, donde tenemos:

considerando que , y sustituyendo, resulta

y efectivamente,

con lo que se ha comprobado que , por lo que el impulso de la fuerza aplicada es igual a la cantidad de movimiento que provoca, o dicho de otro modo, el incremento de la cantidad de movimiento de cualquier cuerpo es igual al impulso de la fuerza que se ejerce sobre el.

= Historia

Figura de los Principia, pág. 37, que ilustra la Proposición I, Teorema I.

El físico inglés Isaac Newton (1642-1727), en su obra Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1687), utilizó en latín impulso para referirse a la representación matemática de un «golpe instantáneo», mediante el cual un cuerpo altera instantáneamente su celeridad, su dirección o ambas. Por ejemplo, en la demostración de la Proposición I, Teorema I, de la Sección II (pág. 37), dice que “Verum ubi corpus venit ad B, agat vis centripeta impulsu unico sed magno, efficiatque corpus de recta Bc deflectere & pergere in recta BC.” (Pero cuando el cuerpo llega a B, que una fuerza centrípeta actúe con un impulso único pero grande, y haga que el cuerpo se desvíe de la línea recta Bc y continúe por la línea recta BC).

James Clerk Maxwell.

El físico escocés James Clerk Maxwell (1831-1879) proporcionó la fórmula que se emplea actualmente y el nombre en inglés de impulse (‘impulso’) ya en una carta a William Thomson (1824-1907) del 19 de agosto de 1868, en la que le recrimina emplear el término integral de la fuerza respecto del tiempo y no el nombre de impulso. En su libro Matter and Motion (1877) explica el concepto de impulso de esta manera en el Artículo XLIX, On Impulse:

El efecto total de una fuerza al comunicar velocidad a un cuerpo es, por tanto, proporcional a la fuerza y al tiempo durante el cual actúa conjuntamente.

El producto del tiempo de acción de una fuerza por su intensidad, si esta es constante, o por su intensidad media, si es variable, se denomina el Impulso de la fuerza. Existen ciertos casos en los que una fuerza actúa durante un tiempo tan corto que resulta difícil estimar su intensidad o el tiempo durante el cual actúa. Sin embargo, es relativamente fácil medir el efecto de la fuerza al alterar el movimiento del cuerpo sobre el que actúa, el cual, como hemos visto, depende del impulso.

La palabra impulso se usaba originalmente para denotar el efecto de una fuerza de corta duración, como el de un martillo que golpea un clavo. No existe, sin embargo, ninguna diferencia esencial entre este caso y cualquier otro caso de la acción de una fuerza. Por tanto, emplearemos la palabra impulso tal como se ha definido anteriormente, sin restringirla a los casos en que la acción sea de carácter excepcionalmente transitorio.
James C. MaxwellMatter and Motion (1877)

Conservación del momento lineal

Como hemos visto, la variación en la cantidad del movimiento y el impulso van estrechamente ligados. La conservación de la cantidad de movimiento lineal es una de las cantidades físicas que en un sistema cerrado aparecen inalterables. Así, si sobre un sistema no se ejerce fuerza neta alguna, el momento lineal total del sistema no puede variar. Y para nuestro caso: para hacer variar la cantidad de movimiento de un cuerpo es necesario aplicarle un impulso producto de una fuerza.

Choques

Los choques son interacciones de dos o más cuerpos en el que existe contacto entre ellos durante un tiempo tanto determinado como indeterminado. Existen distintos tipos de choque: choques elásticos, inelásticos y perfectamente inelásticos. Todos estos choques tienen la característica de conservar su momentum o cantidad de movimiento, pero no así su energía mecánica, y en la mayoría de los casos solo se considera la energía cinética. Los choques elásticos mantienen el momentum inicial del sistema al igual que la energía cinética total del sistema. Dentro de este tipo de choque es importante mencionar el caso del choque de dos cuerpos de igual masa y uno de ellos inicialmente en reposo. Al impactar se transferirá la energía desde el cuerpo en movimiento hacia el que no se está moviendo, quedando el cuerpo inicialmente en movimiento en reposo, mientras que el otro seguirá en movimiento, el mismo que seguía el primer cuerpo, un ejemplo de este es el juego de billar. Mientras dura el choque cabe señalar que en el contacto de ambos cuerpos la energía se almacena en una deformación mínima y no permanente.

Choque elástico

Choque elástico.

En física, en el caso ideal, una colisión perfectamente elástica es un choque entre dos o más cuerpos que no sufren deformaciones permanentes debido al impacto. En una colisión perfectamente elástica se conservan tanto el momento lineal como la energía cinética del sistema. Claro está que durante una colisión, aunque sean de dos sólidos, no se puede considerar perfectamente elástico ya que siempre hay una deformación.

Las colisiones en las que la energía no se conserva producen deformaciones permanentes de los cuerpos y se denominan colisiones inelásticas.

Colisiones elásticas son aquellas en las cuales no hay intercambio de masa entre los cuerpos que colisionan, sin embargo, hay conservación neta de energía cinética.

Choque perfectamente inelástico

Choque perfectamente inelástico.

En un choque inelástico (o choque plástico) los cuerpos presentan deformaciones luego de su separación, esto es una consecuencia del trabajo realizado. En el caso ideal de un choque perfectamente inelástico, los objetos en colisión permanecen pegados entre sí. El marco de referencia del centro de masas permite presentar una definición más precisa. En los choques inelásticos la energía cinética no se conserva, ya que parte de ella es "usada" para deformar el cuerpo.

Es por esto que se puede decir que en el choque inelástico la energía se ve reducida debido a la incapacidad de regresar a su estado original los cuerpos.

De tal manera que en el choque inelástico habrá transformación de energía mientras en contraste, el choque elástico la mantendrá constante.

Aplicaciones

Seguridad en vehículos

Cinturón de seguridad

Maniquíes en una prueba de cinturones de seguridad.

La función primordial del cinturón de seguridad de los vehículos (automóviles, autocares, aviones...) es detener al ocupante de manera solidaria con la desaceleración del vehículo, de tal manera que su distancia de detención sea entre cuatro y cinco veces superior a la que experimentaría si viajase sin este dispositivo, así como también el tiempo de frenado.

En una colisión que detiene un automóvil, el conductor debe reducir su momento lineal hasta cero. El teorema del impulso establece que un mayor tiempo de detención reduce la fuerza del impacto. Para un escenario de colisión en el que la distancia de detención del conductor es de 30 cm, la fuerza ejercida sobre un conductor de 73 kg de masa es de aproximadamente 21 000 N, y la desaceleración es del orden de 30g (es decir, treinta veces la aceleración de la gravedad). La fuerza actúa durante todo el tiempo en que el cuerpo del conductor recorre los 30 cm y es inferior a la fuerza que se daría si el recorrido fuese de pocos centímetros. Un grado moderado de elongación del cinturón permitirá reducir aún más la fuerza media del impacto.

Airbags

Maniquíes en una simulación de un choque con airbags.

Otro ejemplo ilustrativo del estudio del impulso es el uso de los airbags en los automóviles. Estos dispositivos se instalan en los vehículos porque son capaces de mitigar el efecto de la fuerza sobre un objeto implicado en una colisión. Los airbags logran este propósito prolongando el intervalo de tiempo necesario para neutralizar el momento lineal del conductor y del pasajero contiguo.

Al sufrir una colisión, el conductor y el pasajero tienden a mantener su estado de movimiento, de acuerdo con la primera ley de Newton. Esta inercia los proyecta hacia el parabrisas, lo cual da como resultado la aplicación de una fuerza de gran magnitud ejercida durante un brevísimo intervalo de tiempo con el fin de detener su momento lineal. Si, en lugar de impactar contra el parabrisas, lo hacen contra un airbag, la duración del impacto se incrementa. Al chocar con un objeto que cede, como es el airbag que se va desinflando, la duración podría multiplicarse por un factor de hasta cien. Incrementar el tiempo en un factor de cien conllevará una disminución de la fuerza en un factor equivalente.

Zonas de deformación programada

Ocasionalmente, al colisionar, ciertos objetos rebotan el uno contra el otro, a diferencia de quedar adheridos y desplazarse con una velocidad idéntica después de la colisión. El rebote comporta un cambio en la dirección del móvil; su trayectoria precolisión y poscolisión es divergente. El rebote se caracteriza por una variación considerable de la velocidad debido al cambio de sentido del movimiento () y, en consecuencia, una gran alteración del momento lineal (puede duplicarse):

Deformación de la carrocería de un automóvil después de un choque controlado.

Del teorema del impulso y la variación del momento lineal, se puede inferir que una situación de rebote debe ir necesariamente acompañada de un impulso elevado. Dado que el impulso experimentado por un móvil equivale a su variación del momento lineal, una colisión que se distinga por una alteración notable de dicho momento debe presentar, asimismo, un impulso de gran magnitud.

Colchonetas en unas pruebas de salto de altura.

La relevancia del rebote es un factor crítico en el desenlace de los accidentes de tráfico. En un siniestro automovilístico, dos vehículos pueden colisionar y rebotar, o bien colisionar, deformarse y desplazarse solidariamente con una velocidad común tras el impacto. Sin embargo, ¿cuál de estas dos situaciones resultaría más lesiva para los ocupantes de los vehículos: el rebote o la deformación de las carrocerías? Contrariamente a la creencia general, la deformación de los vehículos constituye la tipología de colisión automovilística más segura. Si los vehículos rebotan en el momento del impacto, la variación del momento lineal será superior y, por tanto, también lo será el impulso. Un impulso de mayor magnitud suele ir asociado a una fuerza más elevada. De hecho, los diseñadores y los ingenieros de seguridad han ideado métodos para reducir los perjuicios sufridos por los ocupantes mediante el diseño de vehículos que se deforman en el momento del impacto. Los automóviles se fabrican con las llamadas zonas de deformación programada. Estas zonas son secciones del vehículo concebidas específicamente para deformarse en caso de colisión. Las zonas de deformación programada minimizan el efecto de la fuerza en una colisión automovilística por una doble vía. En primer lugar, al deformarse, el vehículo tiene menos probabilidad de rebotar tras el impacto, lo cual minimiza la variación del momento lineal y, por consiguiente, el impulso. Finalmente, la deformación del vehículo prolonga el intervalo de tiempo durante el cual se produce la variación de su momento lineal; al incrementarse este lapso, la fuerza del impacto disminuye de manera considerable.

Masa variable

La aplicación de la segunda ley de Newton para masa variable permite que el impulso y el momento se utilicen como herramientas de análisis para vehículos propulsados por jet o cohete. En el caso de los cohetes, el impulso impartido puede normalizarse por unidad de propulsor gastado, para crear un parámetro de rendimiento, impulso específico. Este hecho se puede utilizar para derivar la ecuación del cohete Tsiolkovsky, que relaciona el cambio de velocidad de propulsión del vehículo con el impulso específico del motor (o velocidad de escape de la boquilla) y la relación de masa del propulsor del vehículo.

Véase también

Referencias

  1. ↑ Newton, Isaac (1760). Philosophiae naturalis principia mathematica. p. 21.
  2. ↑ «Newton Papers : Philosophiæ naturalis principia mathematica». Consultado el 10 de agosto de 2025.
  3. ↑ Iliffe, Rob; Smith, George E. (7 de abril de 2016). The Cambridge Companion to Newton (en inglés). Cambridge University Press. ISBN 978-1-107-01546-3.
  4. ↑ Maxwell, James Clerk (1990). The Scientific Letters and Papers of James Clerk Maxwell: Volume 2, 1862-1873 (en inglés). CUP Archive. ISBN 978-0-521-25626-1.
  5. ↑ Juan Inzunza B. (2002). Física. Introducción a la Mecánica. Talleres Dirección de Docencia. ISBN 956-8029-35-4.
  6. 1 2 Nave, Carl R. «HyperPhysics Concepts». En Department of Physics and Astronomy. Georgia State University, ed. HyperPhysics. Archivado desde el original el 28 de julio de 2025. Consultado el 11 de agosto de 2025.
  7. 1 2 3 4 5 «Applications of Impulse-Momentum Change Theorem». Consultado el 11 de agosto de 2025.

Bibliografía

Enlaces externos