El internuncio (o en el latín original, internuntius) es el nombre que recibe un tipo de representante diplomático.
El origen del término se encuentra en su carácter provisional. Se trataba de la forma en la que se nombraban a aquellos encargados de representar al pontífice ante un soberano entre la marcha de un nuncio y la llegada del siguiente.
El internuncio tiene un rango inmediatamente inferior al de un embajador o nuncio. Tradicionalmente ha tenido un carácter provisional.
Pueden destacarse dos tipos principales de internuncios:
Además, este título se dio en ocasiones a representantes diplomáticos de otras naciones, como por ejemplo de la Mancomunidad polaco-lituana o Bulgaria.