
El Divertimento en si bemol mayor, K. 137 (125b), también conocido como Sinfonía de Salzburgo n.º 2, es una pieza de música de cámara compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart a principios de 1772, cuando el compositor tenía 16 años.
La composición de esta obra se desarrolló entre enero y marzo de 1772 en Salzburgo. El maestro vienés trabajó en la creación de los tres Divertimentos K. 136, K. 137 y K. 138, conocidos como Sinfonías de Salzburgo en el período entre su segundo y tercer viaje a Italia. Por esta época Wolfgang ya ocupaba el cargo de concertino en la corte de Hieronymus von Colloredo, príncipe-arzobispo de Salzburgo. En diciembre de 1771 la familia Mozart regresaba a casa después de su segunda gira por Italia, que había sido un éxito aunque no cumplió el objetivo principal de lograr una plaza en una corte respetable para el joven Wolfgang. En cualquier caso su producción musical no se vio afectada y en los primeros tres meses de 1772 ya había compuesto los tres divertimentos. En Italia pudo haber encontrado el impulso para crear obras al estilo de las sinfonías en tres movimientos y los concerti grossi que habían sido populares desde la época de Arcangelo Corelli. Las Sinfonías de Salzburgo son piezas informales de música ligera, que le brindaron la única oportunidad de escribir música de cámara para cuerdas en Salzburgo.
En su monografía sobre el compositor, Alfred Einstein plantea que Mozart escribió estas tres "Sinfonías para cuerdas, sin oboes ni trompas" en previsión de su tercer viaje a Italia, que tendría lugar unos meses después, durante el cual debía completar la ópera Lucio Sila para su representación en Milán. Según Einstein estas tres piezas debían servir como "reserva" en caso de que en Milán se le pidiera que compusiera una sinfonía: sin distraerse de la composición de la ópera, Llegado el caso, para tener listas tres pequeñas sinfonías no habría tenido más que añadir a las cuerdas las partes para los instrumentos de viento que la ocasión permitiera o requiriera.
Las partituras autógrafas de las Sinfonías de Salzburgo K. 136, K. 137 y K. 138 se conservan en la colección privada de Albert von Ostermann en Berlín.
Se desconocen los detalles del estreno.
No existe una publicación inmediata tras su creación. Su padre, Leopold Mozart, intentó sin éxito que las tres obras se publicaran como cuartetos. No existe una publicación inmediata tras su creación. De hecho, Leopold Mozart intentó sin éxito que este grupo de obras (K. 136, 137, 138) se publicara como cuartetos de cuerda. Su difusión formal se produjo mucho después, ya dentro de las colecciones completas y ediciones críticas modernas, como la de Bärenreiter (1964) dentro de la edición Urtext.
La partitura está escrita para un conjunto camerístico formado por 2 violines, viola y bajo.
En muchos de sus divertimentos, Mozart marca la parte de cuerda más grave con la denominación "Basso", lo que deja abierta la cuestión de si debe ser interpretada por un violonchelo, un contrabajo o ambos instrumentos a la vez. Las tres variantes son posibles, tanto desde un punto de vista musical como histórico. No obstante, el limitado rango hacia el registro grave y la costumbre de tocar de pie durante las interpretaciones podrían indicar que originalmente solo se empleaba un contrabajo.
La pieza consta de tres movimientos:
La interpretación de esta obra dura aproximadamente entre 10 y 15 minutos. A diferencia de la mayoría de los divertimentos de este periodo, este no incluye minuetos. También se separa de la tradición de contar con un alto número de movimientos entre los que se incluían números de danza. El compositor adolescente muestra su inspiración en la música italiana con la que estuvo en contacto durante su reciente viaje a Italia. La estructura en tres movimientos no sigue el patrón de la llamada obertura italiana (Allegro – Adagio – Allegro), como en las otras dos Sinfonías de Salzburgo. En este caso arranca con un movimiento lento, seguido de otros dos más rápidos en una especie de animado crescendo, apenas se percibe rastro alguno del espíritu de la música de cámara. Dentro del alcance limitado de las partes, resulta evidente que la interacción instrumental siempre busca presentarse al nivel de la música sinfónica elemental, reflejando quizás la brillante atmósfera de la ópera bufa más que la seriedad propiamente dicha de la sinfonía.
El primer movimiento, Andante, está escrito en la tonalidad de si bemol mayor, en compás de 3/4 y sigue la forma sonata. El movimiento de apertura es calmado lo cual resulta inusual con respecto a las convenciones del género, así como a las otras dos Sinfonías de Salzburgo que se abren con movimientos rápidos.
El segundo movimiento, Allegro di molto, está en si bemol mayor y en compás de 4/4. Proporciona un contraste enérgico y vibrante. Es un movimiento exuberante con un rico desarrollo temático que construye tensión tras la calma del inicio. Se caracteriza por una musicalidad vivaz y fresca.
El tercer y último movimiento, Allegro assai, está en si bemol mayor y en compás de 3/8. El resplandeciente Finale presenta un aire cortesano y lúdico. Aunque no es un minueto, su ritmo bailable sugiere una atmósfera festiva y ligera, cerrando la obra de forma jovial.