
La Serenata n.º 3 en re mayor, K. 185 (K. 167a), también conocida como Antretter, es una pieza camerística compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en 1773, cuando el compositor tenía 17 años.
En Salzburgo durante la década de 1770 la serenata, la casación y el divertimento no eran considerados "música ligera" en sentido despectivo, sino que eran piezas de música funcional, ceremonial y de escala considerable. La producción sinfónica mozartiana sufrió su brecha cronológica más grande entre 1774 y 1778, que abarcó el intervalo entre la Sinfonía n.º 30 y la Sinfonía n.º 31 París. Durante ese período el maestro austríaco se dedicó a escribir sus Serenatas n.º 4, n.º 5, n.º 6, n.º 7 y n.º 8. Las serenatas mozartianas de este período no son menos sustanciales que sus sinfonías. De hecho en aquella época la sinfonía se consideraba meramente una atracción secundaria como parte de algún evento o velada teatral. Por su parte, la serenata se solía crear para servir como obra destacada en una ocasión especial como graduaciones universitarias, festividades aristocráticas o celebraciones civiles con un concierto al aire libre o en un gran salón. En Salzburgo las serenatas habían llegado a ser un género muy convencional y desarrollado. Mozart a menudo las construía de tal manera que varios movimientos podían extraerse y difundirse como un concierto, mientras que otros podían ensamblarse como una sinfonía completa.
La composición de esta obra se desarrolló entre julio y agosto de 1773 durante la estancia vienesa de la familia Mozart. En dicha visita fueron creados también los llamados Cuartetos de cuerda vieneses K. 168–173. La Serenata Antretter fue concebida para un uso ceremonial y un efecto público mientras el joven maestro se encontraba absorbiendo el estilo vienés y ponía a prueba un pensamiento formal más ambicioso. Se desconoce la ocasión concreta que originó la pieza. Las descripciones modernas utilizan el término Finalmusik, que es la música que acompaña una graduación académica. Lo más probable es que fuera escrita en homenaje a Judas Thaddäus Antretter, un amigo de la familia que estaba terminando su cuarto curso en la Universidad de Salzburgo. Se supone que la versión sinfónica surgió poco después, por lo que se le asigna el número de Köchel 167a. Aún sin haber alcanzado su pleno apogeo como compositor de sinfonías, el joven maestro deja que la pompa de la ceremonia académica, generosamente mezclada con júbilo, impulse la música.
Era una costumbre en la época enmarcar serenatas de este tipo con una marcha independiente para la entrada (Einzug) y para la música de salida. De esta manera la música acompañaba desplazamientos, reuniones y la exhibición pública para la ocasión especial. Esta serenata se relacionó con la Marcha en re mayor, K. 189.
La partitura autógrafa perteneció una vez al editor hamburgués A. Cranz. En 1975 fue adquirida por un comerciante norteamericano que la dividió y vendió por partes. En la actualidad se conserva desperdigada en varias colecciones, algunas desconocidas:
La partitura está escrita para un conjunto formado por:
La instrumentación ofrece una sonoridad brillante y apta para exteriores, siendo re mayor una tonalidad natural para las trompas y trompetas del siglo XVIII.
La pieza consta de siete movimientos:
La interpretación de esta obra dura aproximadamente entre 35 y 40 minutos. La Marcha en re mayor, K. 189 fue empleada como introducción y/o final de esta obra. La estructura en siete movimientos es una arquitectura típica de la serenata salzburguesa. Combina un brillo ceremonial con un inesperado impulso concertante, con pasajes que ponen en primer plano un violín solista dentro de la textura orquestal más amplia. Esta serenata, al igual que muchas otras serenatas orquestales de Mozart, contiene otras obras incrustadas. Los movimientos II y III presentan un uso destacado del violín lo cual hace que se perciba como parte de un concierto en miniatura incrustado dentro de la serenata.
El primer movimiento, Allegro assai, está escrito en la tonalidad de re mayor, en compás de 4/4 y adopta la forma sonata. El movimiento de apertura arranca de forma enérgica con un largo tema de diez notas que se desarrolla en arco. Este tema persiste a lo largo de un movimiento en forma de sonata expansiva con coda. La tonalidad elegida le confiere un carácter inmediatamente brillante, festivo y enérgico, tal y como haría años más tarde con la extraordinaria Sinfonía Praga.
El segundo movimiento, Andante, está en fa mayor y en compás de 3/4. El violín solista adquiere protagonismo con una escritura concertante que despliega su lucimiento.
El tercer movimiento, Allegro, está en fa mayor y en compás de 2/4. Se mantiene el estilo concertante con el protagonismo del violín solista. En su escritura concertante insinúa la creciente fascinación de Mozart por el drama entre solista y conjunto que pronto animaría los conciertos maduros.
El cuarto movimiento, Menuetto – Trio, está en re mayor que en el trío pasa a sol mayor y el compás es 3/4. Se estructura en una forma ternaria de minueto con trío que sigue el esquema ABA.
El quinto movimiento, Andante grazioso, está en si menor y en compás de 2/4. Se trata de un movimiento lento elegante y delicado.
El sexto movimiento, Menuetto – Trio I – Trio II, está en re mayor que en el primer trío pasa a re menor y el compás es 3/4.
El séptimo y último movimiento, Adagio – Allegro assai, retoma la tonalidad inicial y el compás de 4/4, que luego pasa a 6/8. El Finale se abre con una breve introducción solemne, marcada Adagio, que da paso a una giga en compás de 6/8. Se trata de un gran movimiento sinfónico en forma sonata en el que el compositor despliega un fraseo intrincado y brillantes modulaciones. Como para recalcar a su amigo que la graduación no es un final, el movimiento parece terminar dos veces, solo para reanudarse inesperadamente hacia una nueva aventura, antes de llegar a su vertiginosa conclusión definitiva al tercer intento.