Marco Antonio II Colonna

Marco Antonio II Colonna

Marco Antonio Colonna por Scipione Pulzone (Palacio Colonna, Roma).
Información personal
Nombre en italiano Marcantonio II Colonna Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 26 de febrero de 1535jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Lanuvio (Italia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 1 de agosto de 1584 Ver y modificar los datos en Wikidata
Medinaceli (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Colegiata de San Andrés Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familia Casa de Colonna Ver y modificar los datos en Wikidata
Padres Ascanio I Colonna Ver y modificar los datos en Wikidata
Juana de Aragón y Cardona Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge Felice Orsini Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos Ascanio Colonna Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Militar, político y mecenas Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
Rango militar Almirante Ver y modificar los datos en Wikidata
Conflictos Batalla de Lepanto Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones
  • Caballero de la Orden del Toisón de Oro Ver y modificar los datos en Wikidata

Marco Antonio Colonna (Civita Lavinia, 1535 - Medinaceli, 1 de agosto de 1584) fue un noble y militar italiano al servicio de la Monarquía Hispánica. Fue III duque y I príncipe de Paliano, además de Gran Condestable de Nápoles.

Colonna militó en los ejércitos napolitanos de España, oficiando también en las fuerzas de los Estados Pontificios gracias a los feudos de su familia, natural de Roma. Fue capitán de la marina papal, además de lugarteniente de Juan de Austria en la Liga Santa, en la que tuvo un papel vital manteniendo la cohesión política entre sus miembros. Sirvió con excelencia en la Batalla de Lepanto, tras lo cual ahuyentó en Cerigo a la flota otomana reconstruida. En sus últimos años desempeñó el cargo de virrey de Sicilia.

Fue ensalzado por las fuentes itálicas como un imponente capitán de tierra y mar. Alberto Guglielmotti, ideólogo del nacionalismo italiano, le laureó como "un pilar inquebrantable del cristianismo, Italia y Roma".

Biografía

Fue hijo de Ascanio Colonna, además de primo adoptivo de Alfonso de Ávalos, famosos ambos por su servicio a Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. Su madre era Juana de Aragón, sobrina del difunto rey Fernando I de Nápoles, la cual se divorció notoriamente de Ascanio y se llevó consigo a Marco Antonio cuando éste contaba un año, por lo que el joven Colonna creció siendo esencialmente enemigo político de su padre. En 1548 fue llamado a servir como paje del príncipe Felipe, y en mayo de 1552 contrajo matrimonio con Felicia Orsini como parte de una posible reconciliación entre sus padres, pero ésta fracasó y Marco Antonio acabó siendo desheredado por su padre en diciembre.

Guerras italianas

Al llegar a la edad de servir en la milicia española en 1553, el emperador Carlos le asignó al séquito de Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, futuro duque de Alba, y con su patrocinio participó en el frente de Montalcino. Al terminar aquella campaña aprovechó para hacerse con las tierras de su padre con fuerza militar española, exiliando a Ascanio a los Abruzos, donde después fue arrestado por el virrey bajo sospecha de traición. Al año siguiente era asignado a las tropas de Cosme I de Médici, aliado de España, en la campaña para arrancar Siena de manos de francesas, y en agosto tomaba un papel central en la caballería de la batalla de Marciano, bajo el mando de Gian Giacomo Médici, donde el ejército francosienés fue destruido. Pocos meses después su padre elevaba una queja contra él al papa Julio III, que no tuvo desenlace.

En 1555, Colonna era oficial de caballería en los tercios de Nápoles y dueño de las tierras paternas de Tagliacozzo y Paliano por intercesión de príncipe Felipe. Con la elección del nuevo papa francófilo Paulo IV, viajó a Roma para organizar una rebelión contra él con ayuda cardenalicia, pero el plan falló cuando Paulo lo descubrió y ordenó prenderle. Marco Antonio escapó a Paliano, aunque su madre, su esposa y el cardenal aliado Guido Sforza quedaron todos en arresto domiciliario. Viendo la poca defensa de la plaza ante las tropas papales, Marco Antonio regresó al virreinato de Nápoles, donde se reencontró con su padre, todavía encarcelado, aunque las relaciones permanecieron frías. A finales de año, Juana y Felicia lograron escapar y reunirse en Nápoles con él, provocando la ira del pontífice, que le excomulgó en mayo de 1556 y confiscó sus tierras para su propio su sobrino Giovanni Caraffa.

La reanudación de la guerra en julio permitió a Marco Antonio obtener su retribución. Acompañó al Duque de Alba a su marcha contra los Estados Pontificios, tomando personalmente Paliano, Palestrina y Terracina, además de ayudar a sublevar sus tierras contra el papa y colaborando en la toma de Ostia. En 1557, venció a Giulio Orsini en una importante batalla en Acuto, y se coronó poco después con una victoria en Valmontone que burló al gran francés Francisco de Guisa. Colonna hizo saquear Segni, y Alba le ordenó dirigirse a Roma para asaltarla por sorpresa, aunque el plan se abortó al ser descubierto. Guisa no trató de atacar las defensas de Alba, y tras la derrota francesa en San Quintín en 1557 se vio obligado a regresar urgentemente a Francia, por lo que Alba y Colonna consiguieron la rendición del Papa. Marco Antonio entró triunfalmente en Roma, donde Paulo moría poco después, entre turbas que mutilaron su estatua, y era reemplazado por Pío IV.

Con apoyo del ahora rey Felipe II, los Colonna recuperaron sus dominios, aunque no Paliano, que requirió grandes negociaciones con Pío. Marco Antonio consiguió por fin una tibia reconciliación con su padre, que le reconoció su herencia y murió poco después. Fue además premiado con el Toisón de Oro, la Espuela de Oro y la lugartenencia de Nápoles, y en 1559 Pío deshizo su excomunión. Tres años después se entregó Paliano, completando sus feudos. Sin embargo, a pesar del apoyo del papa a la familia Colonna, los gastos por la guerra habían sido grandes y se vieron obligados a vender varias ciudades.

Entreguerras

Estatua de Marco Antonio en el Palacio Colonna.

Colonna pasó los siguientes años entre la corte española y la política italiana, donde su poder fue en aumento, aunque su alianza con el Duque de Alba se debilitó a causa del acercamiento de éste a los Carafa, que empujó a su vez a los Colonna hacia Ruy Gómez de Silva, Príncipe de Éboli y rival de Alba en España. Así mismo, trabajaría en adelante con los Papas para lograr la unidad religiosa en Italia y con suerte en el resto de Europa contra el imperio otomano.

Habiendo adquirido un escuadrón de siete galeras de la familia Borromeo, en 1564 prestó cuatro para la conquista del Peñón de Vélez de la Gomera por parte de García de Toledo, al que también asistía un enemigo político autóctono de Colonna, el genovés Giovanni Andrea Doria. Colonna no estuvo presente en la campaña, donde sus galeras fueron administradas su capitán Giorgio Grimaldi, aunque en el viaje de retorno las tomó para que le transportaran a España. Algunas fuentes dicen que al año siguiente fue a combatir en el Gran Asedio de Malta contra los turcos, pero esto es probablemente una confusión con su primo Pompeo Colonna, duque de Zagarolo, que militaba como su lugarteniente en las filas papales y sí formó parte del consejo español durante el asedio.

Pío VI pensó en 1567 en enviar a Colonna a Francia para combatir a los protestantes hugonotes, pero no llegó a hacerse debido a la amenaza mahometana. Colonna en cambio reorganizó el ejército papal para él. En 1569 viajó a España, proponiendo ser enviado a combatir contra la revuelta holandesa, a poder ser como gobernador de Milán para mantener el Camino Español, pero no se le tuvo en cuenta, y pasó un período de enfermedad. En marzo de 1570, a pesar del cargo que Colonna ostentaba como gran condestable del virreinato de Nápoles, lo que le presentaba obligaciones a Felipe II, el romano se presentó sin autorización real en la ceremonia de investidura de Cosme I de Médici como gran duque por parte del papa Pío V. Esta circunstancia enfureció a Felipe, que no aprobaba la presencia de Colonna en un acto que veía como una injerencia eclesiástica y contrario a los intereses de España. La presencia de Paolo Orsini, de una familia tradicionalmente francófila, llegó a hacer sospechar al rey que Colonna estaba participando en una conspiración contra él.

Las relaciones de Colonna con el papado fueron muy estrechas. En verano de 1570, Colonna fue nombrado por Pío capitán general de la flota pontificia, otra decisión polémica en tanto que aceptó de nuevo sin consultar a Felipe. Irónicamente, se cree que el papa le había elegido a él como gesto hacia Felipe, ya que Colonna no tenía experiencia naval directa, aunque sí había sido dueño de galeras y era de todos modos el militar romano de mayor prestigio. La suya sería una labor de importancia y que requería liderazgo, ya que el Papa no poseía una flota propia desde que fuera aniquilada en la Batalla de Los Gelves de 1560. Venecia había prometido proporcionar una flotilla de doce galeras al papa a cambio de formar una liga contra los otomanos, por lo que Colonna fue enviado a hacerse cargo. Sin embargo, se encontró con sólo ocho, lo que le obligó a viajar a Venecia para reclamar el resto. Además tuvo que hacerlas remozar por completo, ya que las galeras eran de poca calidad y apenas tenían artillería.

Liga Santa

Chipre

Marco Antonio en la galería Colonna. Fresco de Giovanni Coli y Filippo Gherardi.

El 11 de junio, también en 1570, fue elegido para dirigir una primera alianza contra los otomanos. La decisión fue discutida en España, ya que Colonna no poseía más experiencia naval que una sola expedición contra los corsarios turcos, y Felipe II sospechaba además que el verdadero objetivo de la liga era expulsar a los españoles de Italia. Al final el monarca dio el visto bueno tras ser convencido de participar en ella por Juan de Zúñiga, y envió a Giovanni Andrea Doria con una flota hispanogenovesa para reforzar a Colonna bajo ciertas condiciones. Lo mismo sucedió en el senado de Venecia, donde se deseaba un comandante veneciano para la liga, pero también aceptó a regañadientes. Colonna aprovechó para presentarse en Venecia y tratar de mejorar las relaciones con la república, fuera por interés colectivo o propio.

La participación de Colonna en la primera campaña, destinada a socorrer Nicosia, tenía auspicios esperanzadores. Los venecianos incluso le entregaron como buque insignia el quinquerreme construido por Vettore Fausto como la primera galeaza. Reuniéndose con Doria y con el veneciano Girolamo Zane en Candía, se acordó que Colonna dirigiría la Liga, aunque atendiendo a Doria por tener la mayor experiencia marítima de los tres, pero esto no ayudó a solventar los inevitables desacuerdos. Colonna, apoyado por Zane y por el capitán español Álvaro de Bazán, abogaba por atacar la flota turca, hallándose ésta dispersa por la costa de Chipre y teniendo aún tiempo para operaciones antes de la llegada del clima de otoño. Sin embargo, Doria se oponía, señalando el pésimo estado de las galeras y tripulaciones venecianas y temiendo un desastre climático. Para cuando llegaron a Chipre, supieron que Nicosia ya había caído.

Los desacuerdos se recrudecieron hasta el punto de que los españoles deseaban retirarse de la campaña, y Colonna y Zane tuvieron que presionar para que se quedaran. Colonna chocó frontalmente con Doria, y Carlos de Ávalos, de la flota española, llegó a casi enzarzarse en una riña con el romano. Al final las flotas decidieron regresar a Candía, y allí la alianza terminó de deshacerse, terminando la campaña con los coaligados volviendo con las manos vacías. Para empeorar la situación, Colonna se encontró con una tormenta entre Corfú y Ancona, con lo que la mayor parte de la flotilla papal se hundió, volviendo a casa con sólo cuatro galeras. Esta vez Felipe absolvió a Colonna de tener culpa en el fiasco y trató de arbitrar entre él y Doria, que llegado a este punto se acusaban el uno al otro de incompetencia. El papa también se puso del lado de Colonna. Por su parte, Doria llegó a temer que Colonna y Bazán formaran un frente político contra él.

Lepanto

Los vencedores de Lepanto (desde la izquierda: Don Juan de Austria, Marco Antonio Colonna, Sebastiano Venier).

A comienzos de 1571, con la alianza trastornada, Pío V envió a Colonna a Venecia tan pronto como supo que los venecianos estaban intentando firmar la paz por todos los medios con el imperio otomano. Colonna, aprovechando la buenas relaciones que ya mantenía con los vénetos, les comunicó en nombre del papa que se cedía a varias de las exigencias de Venecia a cambio de que dejasen de tratar con los turcos y se comprometieran lealmente con la cristiandad, y logró con ello su acuerdo. La Liga Santa se firmó oficialmente poco después, el 25 de mayo. Pío deseaba de nuevo que Colonna fuera su comandante supremo, pero tras muchas negociaciones con España, aceptó que el puesto fuera ocupado por Juan de Austria, el candidato español, con Colonna como su lugarteniente y sustituto.

En agosto del mismo año, secundado por su primo Pompeo, Colonna reunió su flota en Mesina con las de don Juan y el líder veneciano Sebastiano Venier, rumbo a la siguiente campaña. Sus habilidades diplomáticas volvieron a relucir, ya que logró que los venecianos transigieran a la demanda de embarcar a la infantería de marina española en sus galeras, que se encontraban muy mal equipadas y tripuladas. También ayudó a solventar otro incidente entre españoles y venecianos, la ejecución de cuatro españoles por Venier, lo que enfureció al círculo de Juan de Austria hasta casi romper la Liga.

Durante la consiguiente Batalla de Lepanto el 7 de octubre de 1571, Colonna dio muestras de gran firmeza y valentía. Cuando Uluj Alí penetró por entre el ala derecha cristiana y el centro, donde se encontraba Colonna, luchó para impedir que la entrada turca partiera en dos la flota cristiana hasta que Bazán y Juan de Cardona llegaron desde la reserva para cerrar la brecha. En el proceso, Colonna recibió dos disparos en el pecho y uno que le destrozó la mano, aunque salió con vida, y también alabado por Juan de Austria por su labor.

Poco después Colonna regresó a Roma para notificar la victoria, celebrándose una ceremonia similar al de los antiguos triunfos romanos, con carros, desfiles y cautivos encadenados. Entre ellos llevaba a Said Bey, el hijo superviviente del almirante turco Alí Bajá, que entregó a Pío V para ser liberado poco después. Sin embargo, por deferencia a Juan de Austria como generalísimo de la Liga, Colonna desfiló sin ir vestido con todas sus armas. Aun así, fue una parada que despertó envidias, con más de 5.000 participantes. Colonna era señor de Marino y a la vuelta de Lepanto fue recibido por la población con gran alegría y vítores, proclamándose una fiesta con abundancia de vino. Cada año se repite la misma fiesta en esta región italiana llamada "Sagra dell'uva".

Cerigo

Estatua de Colonna en el Palacio de los Conservadores de Roma.

Al año siguiente, el nuevo papa Gregorio XIII lo ratificó en su puesto de capitán general. En junio, aunque con fuerzas más reducidas, Colonna se dirigió con parte de las escuadras a Mesina, donde volverían a concentrarse las fuerzas con miras a una campaña en 1572 contra la costa de Turquía. Sin embargo, por el camino tuvo disputas por el mando con Álvaro de Bazán, y al llegar descubrió que la flota principal de Juan de Austria partiría más tarde debido a las demás necesidades estratégicas de España, como la amenaza de la alianza franco-otomana. Colonna escribió a Felipe II para intentar convencerle, ofreciéndole su apoyo en una posible guerra contra Francia, y consiguió que se permitiese a Juan de Austria cederle 22 galeras en adelanto, con Cardona y Gil de Andrade al mando. Colonna partió así con las naves hacia Corfú en calidad de general sustituto.

Cuando el almirante superviviente otomano, Uluj Alí, salió en junio con 200 galeras, Colonna tomó el mando de la flota de la Liga y se movió a la Morea para bloquearle el paso hacia Venecia. Ambas flotas se encontraron en la escaramuza del canal de Cerigo, donde Colonna dispuso sus 139 galeras y ante ellas sus seis galeazas y veinte galeones, pero Uluj no se atrevió a pelear a pesar de su superioridad numérica, amedrentado por la artillería católica. Los cristianos buscaron la batalla por tres días, pero Uluj terminó por huir. El encuentro se repitió días después en el cabo Matapán, donde Uluj huyó con su ala izquierda castigada. Una vez libres del turco, Colonna presionó para reunirse con Juan de Austria y Bazán antes de que los otomanos pudieran emboscar su flota, mucho más pequeña. Una vez juntos, Juan de Austria les regañó por haberse enfrentado a Uluj en condiciones peligrosas, con lo que Colonna y Andrade ofrecieron su dimisión, pero don Juan no aceptó.

Antes de emprender el asedio de Navarino, Colonna volvió a mediar entre españoles y venecianos. El véneto Giacomo Foscarini se negó en redondo a embarcar soldados españoles, por lo que Colonna logró embarcar soldados papales y sustituirlos a éstos en sus propias naves con españoles. Sin embargo, el asedio no resultó, y fue necesario abandonar la campaña. Colonna fue bien recibido por Gregorio XIII, tras lo que viajó a España para discutir la próxima campaña con Felipe II, que aceptó enviar otra flota pese a los roces entre Colonna y los capitanes hispanogenoveses. También le prometió darle cargos de gobierno como recompensa por su labor hasta aquel momento. Sin embargo, la Liga Santa se deshizo al año siguiente debido al pacto de Venecia con los otomanos y las crecientes guerras europeas de España.

Virrey de Sicilia

En 1577, como había solicitado desde tiempo atrás, fue nombrado virrey de Sicilia por Felipe II, sucediendo a Carlos de Aragón. Implementó una reforma urbanística de Sicilia y una nueva división administrativa con Nápoles, creando una comarca en la isla. Sin embargo, chocó de frente con la nobleza siciliana, poco dispuesto a favorecerles en gran contraste con su predecesor, y ello le trajo problemas con la corte. Se decía además que Marco Antonio tenía un affair con Eufrosina de Siracusa, la esposa del barón de Miserendino, Calcerano Corbera, el cual apareció misteriosamente asesinado. La agitación política combinada fue suficiente para que la corte decidiera relevarle de su cargo y trasladarle a Milán o Valencia, que al ser puestos de mayor prestigio contentarían a Colonna y no darían la apariencia de una degradación. Sin embargo, Colonna apareció muerto en su viaje a España en 1584, especulándose con un asesinato político.

Descendencia

Casó con Felicia Orsini, un matrimonio acordado para paliar la legendaria amistad entre las familias Orsini y Colonna. Con ella tuvo siete hijos: Giovanna, Constanza, Fabrizio, Vittoria, Ascanio, Federico y Prospero.

Referencias

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  2. ↑ Leonard, Amy E.; Nelson, Karen L. (2011). Masculinities, Childhood, Violence: Attending to Early Modern Women—and Men. Rowman & Littlefield. p. 353. ISBN 978-1611490183.
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Bibliografía