| Miguel Fagoaga | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
26 de mayo de 1914 Alsasua (España) | |
| Fallecimiento |
5 de enero de 1987 (72 años) Madrid (España) | |
| Nacionalidad | Española | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Político y abogado | |
| Cargos ocupados | Procurador en Cortes (1958-1967) | |
| Partido político | ||
| Miembro de | Consejo Nacional del Movimiento | |
| Distinciones |
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Miguel Fagoaga Gutiérrez-Solana (Alsasua, 26 de mayo de 1914-Madrid, 5 de enero de 1987) fue un político tradicionalista español.
De raíces madrileñas, era hijo de Teodomiro Fagoaga Collazo, abogado y notario en Alsasua (Navarra), y Concepción Gutiérrez Solana.
Desde joven militó en la Comunión Tradicionalista y durante la Segunda República fue fundador y secretario de la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas de Madrid.
Tras licenciarse en Derecho, ejerció de abogado. En 1935 fue nombrado primer asesor adjunto de la delegación provincial de Juventudes Tradicionalistas de Ciudad Real y ese mismo año tuvo ocasión de dar un mitin junto con Julio Muñoz Rodríguez de Aguilar y el delegado nacional de requetés José Luis Zamanillo en Socuéllamos ante más de 800 personas.
Durante la guerra civil española formó parte de la quinta columna de Madrid y en 1938 participó en la constitución de una junta, presidida por Eduardo Morales Aguirre, en la que se ocupó de la sección «Socorro Blanco».
De acuerdo con Ricardo de la Cierva, Morales y Pascual Cebolleda, dirigentes de la Comunión Tradicionalista, organizaron una infiltración en los centros de reclutamiento militar (CRIM) para librar del servicio militar a los partidarios del bando nacional. Esta actividad fue dirigida por Manuel José Ordóñez, superviviente del paso de Somosierra, y con él trabajaron en hospitales militares y civiles Ramón Villalón y Miguel Fagoaga.
Fagoaga estuvo algún tiempo preso por los republicanos y, ya en zona nacional, combatió como alférez provisional.
A mediados de la década de 1950, tras cesar Manuel Fal Conde como jefe delegado de la Comunión Tradicionalista, Miguel Fagoaga fue uno de los principales portavoces carlistas, junto con José María Valiente y José Luis Zamanillo, con quienes realizó un acercamiento del carlismo al régimen de Franco.
Durante esos años desempeñó la presidencia de la Junta Nacional del Círculo Cultural Vázquez de Mella, con delegaciones en toda la geografía española que actuaban como sedes de la Comunión Tradicionalista. En 1962 los miembros de dicha junta fueron recibidos en audiencia por el general Franco, quien les prometió un millón y medio de pesetas en subvención, además de encomendarles que «mantuvieran y propagaran la doctrina de los pensadores tradicionalistas». Fagoaga llevo a cabo multitud de conferencias y publicaciones sobre Juan Vázquez de Mella, entre las que destacaron «Institución y orden social» y «El pensamiento social de Vázquez de Mella».
Desde 1958 fue consejero nacional en las Cortes Españolas, cargo que mantuvo durante tres legislaturas, hasta 1967. Ocupó la secretaría de la Sección de Ordenación Social y Corporativa del Instituto de Estudios Políticos. Fue además consejero nacional de Prensa, secretario nacional de Asociaciones y director de Seguros Concertados del Instituto Nacional de Previsión.
En los años 50 y 60 fue colaborador de la Revista de Política Social y el diario Arriba, entre otras publicaciones.
En 1967 fue uno de los 15 procuradores que más se opusieron a la aprobación de la Ley de libertad religiosa y defendieron la unidad católica de España, aunque una vez aprobada afirmó que aquella ley, hecha para dar cumplimiento a la declaración al respecto del Concilio Vaticano II, no comprometía dicha unidad. En octubre de ese año retiró su candidatura a consejero nacional el Movimiento por Navarra, alegando «presiones y coacciones contrarias a toda ética electoral».
Aunque había sido uno de los principales dirigentes y promotores del carlismo javierista, debido a la deriva de la organización bajo la camarilla del príncipe Carlos Hugo de Borbón, a finales de la década de 1960 se separó de la misma. Manifestó su adhesión a Franco y en 1969 fue recibido nuevamente en audiencia en el palacio de El Pardo junto con el resto de la Junta Nacional del Círculo Doctrinal «Vázquez de Mella» que presidía.
Organizada por Fagoaga, el 15 de noviembre de ese año se celebró en Madrid una reunión de diferentes asociaciones tradicionalistas de España, especialmente de los Círculos Culturales «Vázquez de Mella», «Aparisi y Guijarro», «Barrio y Mier», «Pradera» y «Balmes», así como de las Hermandades de Excombatientes de Tercios de Requetés y de los Círculos «España». De acuerdo con unas declaraciones suyas a la agencia Logos, estuvieron presentes más de ochenta asociaciones tradicionalistas que agrupaban a unos cien mil miembros en torno a los principios del tradicionalismo, que, según Fagoaga, se encontraban recogidos en la Ley Orgánica del Estado. En dicha entrevista declaró:
Nuestro propósito es demostrar que el tradicionalismo está vivo, que cuenta con hombres que están presentes y habrán de estarlo más en todas las esferas de la participación política, tanto a nivel local, como en el provincial y en el nacional, en la Administración, en el Movimiento y en la Organización Sindical.
Aquel acto y entrevista motivó una campaña periodística en su contra por parte de El Pensamiento Navarro bajo la dirección de Javier María Pascual, quien publicó en su periódico cartas de numerosas asociaciones carlistas que no se sentían representadas por Fagoaga en su posicionamiento a favor de la reciente designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor a título de rey.
En enero de 1975 participó en la fundación, como consejero delegado, de la empresa «Prensa de Opinión, S.A.», la cual editó la revista Brújula (1975-1976), junto con Zamanillo, Feliciano Barrera y Narciso Cermeño Garzón.
El mismo año de 1975 Miguel Fagoaga fue uno de los fundadores de la Unión Nacional Española (UNE), asociación política de la que fue secretario general y que buscaba una transición hacia una monarquía tradicional. En una conferencia en Valladolid, manifestó respecto a aquella asociación:
Nosotros somos tradicionalistas en apoyo de una monarquía tradicional, católica, social y representativa, encarnada en don Juan Carlos porque ha jurado los Principios Fundamentales del Movimiento.
Venimos a perfeccionar el régimen, pero desde dentro del régimen, y sin pensar jamás en ser un partido político, y no entendemos como alguien dentro del cauce asociativo pretende llegar a los partidos, entre otras cosas porque los Principios Fundamentales de este régimen están en contra de ellos.
Al presentarse la Ley para la Reforma Política, Fagoaga intervino el 2 de diciembre de 1976 en Televisión Española pidiendo en nombre de su agrupación política la participación en el referéndum sobre dicha ley para reforzar las instituciones del régimen frente a los planteamientos rupturistas que pedían la abstención.
Como secretario general de la UNE, que dirigía junto con Gonzalo Fernández de la Mora, abandonó la coalición Alianza Popular el 6 de noviembre de 1978 por su apoyo a la Constitución española de 1978.
Estuvo casado con Guadalupe Fernández-Victorio Canoura (†2014), con quien no tuvo descendencia.
Perteneció a la junta de Gobierno de la Real Congregación de San Fermín de los Navarros.
Su archivo personal, que contiene documentación política y profesional de gran valor histórico, fue donado a la Universidad de Navarra, donde se conserva actualmente en su Archivo General.
«Señor:
En momentos políticos tan importantes para España, la junta nacional del Círculo «Vázquez de Mella» quiere agradecer a V. E. el haber tenido el honor de ser recibida en esta audiencia.
Nuestro objetivo principal es la conservación y desarrollo de la doctrina tradicionalista, cuyo maestro indiscutible es el gran pensador Vázquez de Mella.
Vuestra política previsora y prudente ha hecho realidad institucional, en la medida de lo posible, nuestros principios religiosos, monárquicos, regionales y sociales.
Hemos de agradecer a Vuestra Excelencia el que lo fundamental de nuestra doctrina vaya siendo incorporado a los postulados fundamentales del Movimiento Nacional y a las instituciones básicas de la convivencia entre los españoles.
No se oculta a V. E. que una verdadera lealtad como la que siempre hemos mantenido al Caudillo de España exige que le expongamos nuestra inquietud circunstancial por el futuro de esta doctrina, que juzgamos piedra angular, levantada sobre la roca del 18 de Julio de 1936 en que pudimos ofrecer a la patria el holocausto de millares de hermanos nuestros que combatieron en los tercios de requetés.
Por eso, el Círculo «Vázquez de Mella», a través de todas sus delegaciones desea participar con más eficacia en esta labor de perfeccionamiento de nuestras instituciones y de instauración de la monarquía tradicional, católica y representativa, forma de gobierno secular que hizo la grandeza de España.
Con la esperanza de que nuestro destino histórico esté garantizado el día de mañana, cuando la sucesión a la Jefatura del Estado se produzca, de acuerdo con la Ley Orgánica, saludamos y ofrecemos a nuestro Caudillo el sentir de millares de hombres que consagraron a la tradición española sus vidas y haciendas durante casi siglo y medio de nuestra historia.»