Se denomina miniturismo, mini-turismo o más coloquialmente escapada, a una modalidad particular del turismo basada en el recorrido o disfrute de determinadas localidades o atracciones por medio de viajes que en total insumen al viajero un tiempo limitado, sensiblemente menor al que se destina al turismo tradicional. El miniturismo representa una porción sustancial de las economías de muchas regiones, ciudades o pueblos.
En el miniturismo la estada del viajero en el lugar turístico es de pocas noches, una, o incluso ninguna, regresando a su lugar de residencia habitual en el mismo día en que partió hacia el destino. Por esta razón, la fluida circulación del tránsito vehicular junto con el buen estado de las rutas y el correcto servicio de los medios de transporte públicos, son vitales para permitir una rápida llegada y salida del flujo de minituristas.
Es muy similar al turismo de fin de semana, sin embargo no está necesariamente circunscripto al sábado y/o domingo, ya que en el caso de personas retiradas laboralmente así como también en los períodos de vacaciones anuales, se realiza en cualquier día de la semana, si bien la estacionalidad segmentada a esos días o a los fines de semana largos es siempre muy marcada.
Este tipo de turismo es característico de localidades periféricas a grandes ciudades, puesto que estas últimas ofician como fuentes emisoras de turistas. Estos centros de convocatoria turística diseñan su oferta buscando seducir al viajero miniturista para satisfacerlo en su demanda de ocio, descanso y recreación, por lo cual presentan una prolífica oferta gastronómica, teniendo siempre el objetivo de que, por lo menos, pase una noche en el lugar receptivo.
Se intenta conformar productos con interés suficiente para generar y sustentar actividad turística de tiempo reducido, brindando productos y servicios actuales en posible conjunción con otros potencialmente aptos para los fines buscados.
La mayor parte del movimiento de miniturismo se realiza por medios terrestres, automóviles particulares, transporte público de carretera, trenes y embarcaciones. Sin embargo, para aquellos que disponen de poco tiempo y medios suficientes, el avión permite ampliar la oferta de destinos.
Los atributos más frecuentes de las localidades miniturísticas van desde el destino de “Sol y playa” (balnearios), el de la pesca deportiva, el de deportes náuticos, el miniturismo religioso, el miniturismo gastronómico o gourmet, el miniturismo terapéutico, el miniturismo histórico o cultural, etc. Un tipo particular de miniturismo está relacionado al ámbito rural, sustentado con estancias, restaurantes de campo, granjas educativas, etc.
El mayor centro emisor de minituristas en el Cono Sur es la conurbación de Buenos Aires, con alrededor de 14 millones de habitantes. Infinidades de localidades distribuidas dentro de un radio de 100 o 200 km de dicha urbe usufructúan el flujo constante de personas que buscan lugares para su esparcimiento y descanso. De allí que algunas ciudades se hallan especializado en satisfacer determinado nicho de miniturista, dependiendo laboralmente buena parte de sus pobladores del mantenimiento sostenido del flujo de miniturismo.
Otras pequeñas localidades que explotan el mismo nicho son Uribelarrea y Carlos Keen.
Otras ciudades combinan distintas modalidades, por ejemplo Luján es un importante centro de miniturismo religioso y cultural (en el primer caso por ser sede de la virgen Nuestra Señora de Luján alojada en la basílica homónima y en segundo por el Complejo Museográfico Provincial «Enrique Udaondo»); también son importantes centros de miniturismo Chascomús, Tandil, etc.