| Monasterio de la Sierra | ||
|---|---|---|
|
Vista aérea de Monasterio de la Sierra | ||
| Ubicación de Monasterio de la Sierra en España | ||
| Ubicación de Monasterio de la Sierra en la provincia de Burgos | ||
![]() | ||
| País |
| |
| • Com. autónoma |
| |
| • Provincia |
| |
| • Comarca | Sierra de la Demanda | |
| • Partido judicial | Salas de los Infantes | |
| Ubicación | 42°03′04″N 3°11′36″O / 42.051111111111, -3.1933333333333 | |
| • Altitud | 1161 m | |
| Superficie | 5,89 km² | |
| Población | 38 hab. (2025) | |
| • Densidad | 6,45 hab./km² | |
| Gentilicio | monasteriano, -a | |
| Código postal | 09613 | |
| Alcalde (2023) | Jesús María Esteban (PP) | |
| Sitio web | Sitio web oficial | |
Monasterio de la Sierra es un municipio y localidad española de la provincia de Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se encuentra en la comarca de la Sierra de la Demanda, en la vertiente meridional de la sierra de Neila, y pertenece al partido judicial de Salas de los Infantes. Su término municipal, de apenas 5,89 km², está rodeado por completo por montes de ledanía que el pueblo comparte con otras localidades vecinas. Cuenta con una población de 38 habitantes (INE 2025).
Su economía tradicional se basó en el pastoreo y en el aprovechamiento de la dehesa de robles que rodea el casco urbano. En su entorno se conservan las ruinas del convento franciscano de Alveinte, que durante la guerra de la Independencia fue sede de la Junta Superior Provincial de Burgos.
La localidad aparece documentada a mediados del siglo XIV en el Becerro de las Behetrías con el nombre de «Monesterio cerca de Salas». Según Moral Garachana, el topónimo debe relacionarse con la proximidad del antiguo monasterio de Santa María de Alveinte, un lugar que ya figura en un documento de 1044 como Sancta Maria de Ablenti y en el que siglos después se fundó un convento franciscano (véase Convento de Alveinte). La forma actual, «Monasterio de la Sierra», se usa ya en el nomenclátor de 1789.
El pueblo se encuentra a 1161 msnm y a 69 km de Burgos por carretera. Se asienta en una ladera orientada al sur, al pie de los montes del Cucurucho y de la Cabeza de San Vicente, en la sierra de Neila, no lejos del alto de la Campiña (2049 m). A mediados del siglo XIX su término lindaba al norte con Hoyuelos, al este con Vallejimeno, al sur con Terrazas y al oeste con Castrillo de la Reina.
El término municipal, de 589 ha, se halla totalmente rodeado por tierras de ledanía, en cuya administración y aprovechamiento participa el pueblo. Monasterio forma parte, junto con Castrovido, Arroyo y Terrazas, del llamado Concejo de Arriba, que con las villas de Salas de los Infantes, Castrillo de la Reina y Hacinas integra la ledanía. La entidad, denominada «Hermandad de las Villas de Salas de los Infantes, Castrillo de la Reina, Hacinas y el Concejo de Arriba: Castrovido, Arroyo, Terrazas y Monasterio», está inscrita como entidad local, y su órgano de gobierno, la Junta de Ledanías, interviene en la administración del monte de utilidad pública n.º 256 «Ledanías». La comunidad de Castrillo de la Reina, Hacinas, Monasterio de la Sierra y Salas de los Infantes, que rodea el término, ocupa 3593 ha. Los vecinos de Monasterio han aprovechado tradicionalmente estos montes para el pastoreo y la obtención de madera, y en ellos se encuentran las ruinas del convento de Alveinte.
En los terrenos próximos al pueblo destaca el paraje de El Castillejo, conocido popularmente como «la ciudad encantada», un extenso conjunto de rocas modeladas por la erosión en el que se suceden setas, arcos, chimeneas y estrechas gargantas. Los vecinos han dado nombre a algunas de sus rocas más grandes, como Peña Amarilla, El Molar, El Castillo o La Mesa. Muy cerca, el arroyo Valladares forma las Calderas de Matalhierro, pequeñas pozas labradas por el agua en la roca, con algún salto de agua.

Algo más al este, en el arroyo del Palazuelo, se encuentra la garganta de las Calderas, un desfiladero de 1,5 km labrado en conglomerados silíceos del Cretácico inferior por la acción del agua y, sobre todo, del hielo durante la glaciación de Würm. Sus formas, propias de un pseudokarst, incluyen pináculos, dolinas, sumideros y marmitas de gigante. La ficha de la Asociación Geocientífica de Burgos atribuye a El Castillejo características geológicas similares.
El pueblo está bañado por el arroyo Valladares, que nace en la sierra y desagua en el Arlanza cerca de Terrazas. Aguas abajo, en el Arlanza, se encuentra el embalse de Castrovido, cuya presa entró en servicio en 2021.

El casco urbano está rodeado por una dehesa de roble albar (Quercus petraea) y roble negral o rebollo (Quercus pyrenaica). Según una publicación del Ayuntamiento de Palacios de la Sierra, el robledal de roble albar de esa localidad y el de Monasterio son las únicas masas de esta especie en toda la provincia. Los robles se han podado durante siglos con una técnica llamada «cabeza de gato», que proporcionaba leña para el invierno y hoja que, cortada en septiembre y secada en las naves, servía de alimento a las cabras durante el invierno. En algunos robles centenarios de la dehesa se aprecian los «medallones» que los pastores tallaban año tras año en la corteza con la navaja, por los que se conocen como «árboles de las orejas».
En la dehesa centenaria, en el paraje de El Umbriazo, se encuentra el Roble Gordo, un roble albar incluido desde 2006 en el Catálogo de Especímenes Vegetales de Singular Relevancia de Castilla y León con el código AS-BU-03, de 2,12 m de diámetro normal y 17 m de altura. En los montes de los alrededores hay además pinares de pino silvestre, tanto naturales como de repoblación, y brezales.
A mediados del siglo XIX, Madoz recogía en el término caza de perdices, corzos, venados y liebres, y pesca de truchas. Entre los mamíferos de la zona protegida de la sierra de la Demanda figuran el lobo, el gato montés, la gineta y numerosas especies de murciélagos; el plan de gestión del espacio señala la proliferación del ciervo como una amenaza para la regeneración de algunas especies arbóreas. Los pastores de Monasterio protegían sus rebaños con mastines frente al lobo, y la garduña es uno de los enemigos tradicionales de las colmenas. En los ríos de la zona vive el cangrejo de río ibérico, catalogado como «vulnerable» en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
El 86,76 % del término municipal está incluido en la zona especial de conservación (ZEC) «Sierra de la Demanda» (ES4120092), integrada en la Red Natura 2000, declarada por el Decreto 57/2015, de 10 de septiembre, y que abarca 70 744,79 ha. Entre los valores que motivan su protección se encuentran los murciélagos forestales, la mariposa apolo (Parnassius apollo) y el cangrejo de río.

Según Moral Garachana, que sigue a Pastor Díaz de Garayo, en el entorno se han encontrado restos de un poblado de época celtíbera que fue reocupado en época romana, desde principios del siglo IV hasta mediados del V, aunque estos asentamientos no guardan relación con el origen del pueblo actual. Este se vincularía a los poblados que surgieron en la zona entre los siglos IX y X, de los que Monasterio sería el único superviviente; a su alrededor quedaron despoblados como San Vicente, Butrón, Gozmediano (también llamado Bustomediano), Nava, Pajares o Torneros. Varios de ellos aparecen ya en un documento del 1 de enero de 1044, por el que Laín González donó al monasterio de San Pedro de Arlanza sus heredades en distintas villas de la sierra, entre ellas Sancta Maria de Ablenti (Alveinte), Botrone (Butrón) y Busto mediano (Gozmediano). En el atrio de la iglesia se conservan tumbas medievales procedentes de Gozmediano.
Durante la Edad Media, Monasterio formó parte del alfoz de Lara. En el Becerro de las Behetrías, de 1352, figura en la merindad de Santo Domingo [de Silos] como lugar de behetría con Pedro Fernández de Velasco como señor, y con este, don Nuño y don Pedro, hijo de don Diego, como diviseros. A partir de finales de ese siglo la localidad quedó bajo la jurisdicción de la casa de Salas y, con ella, dentro del señorío de los duques de Frías.
En la Edad Moderna perteneció a las Tierras del Condestable, dentro de la llamada cuadrilla de Salas, como recogen el censo de pecheros de 1528 y el de 1591. A finales del siglo XVIII era un lugar de señorío secular del partido de Can de Muñó, bajo la jurisdicción de Salas y con alcalde pedáneo. En lo eclesiástico, su parroquia dependió siempre del obispado de Burgos.
En los primeros meses de 1810, durante la guerra de la Independencia, la Junta Superior Provincial de Burgos se instaló en el convento de Alveinte, que fue incendiado ese mismo verano por las tropas francesas (véase Convento de Alveinte).
Hacia 1848, el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz lo describe como un lugar con ayuntamiento del partido judicial de Salas de los Infantes, con 60 casas, escuela de primeras letras con 20 alumnos, iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, cementerio y la ermita de los santos Cosme y Damián. Producía trigo, centeno, hierba y bellota, criaba ganado vacuno, lanar y cabrío, y contaba con 54 vecinos y 215 habitantes.
Durante el siglo XX, como otros pueblos de la sierra, sufrió una fuerte emigración: entre 1960 y 1970 perdió dos tercios de su población (véase Demografía).
Monasterio de la Sierra cuenta con una población de 38 habitantes (INE 2025).
La población del lugar fue siempre reducida. El censo de 1528 registra 33 vecinos pecheros, el de 1591, 29 vecinos, y a mediados del siglo XVIII, según el Catastro de Ensenada, tenía 43 vecinos. El censo de Floridablanca de 1787 contabilizó 76 habitantes. En 1842 tenía 215 habitantes; la población creció hasta alcanzar su máximo en 1930, con 328. A partir de entonces descendió, de forma especialmente acusada entre 1960 y 1970, cuando pasó de 300 a 101 habitantes.
| Gráfica de evolución demográfica de Monasterio de la Sierra entre 1842 y 2021 |
![]() |
|
color #99B2FF Población de derecho según los censos de población del INE color #007fcc Población de hecho según los censos de población del INE |
La economía de Monasterio ha dependido siempre de los recursos del monte. Aunque los arroyos y manantiales permitían cultivar algo de cereal y hortalizas, su base fueron las actividades silvopastoriles y, sobre todo, la madera de roble: sin llegar a ser un gran exportador, como los pueblos de la zona de pinares, Monasterio fue uno de los principales proveedores de roble de la sierra de la Demanda, del valle de Valdelaguna y de la comarca de Salas. En palabras del documentalista Eugenio Monesma, «las dehesas de robles, la explotación forestal y el pastoreo han sido los ejes económicos y sociales de Monasterio de la Sierra».
La ganadería ovina y caprina, con ovejas de raza churra, llegó a ocupar a entre quince y veinte pastores y unas treinta tenadas; en 2014 solo quedaban dos rebaños en activo. Parte de los ganaderos se pasó al vacuno de carne, que aprovecha la bellota de la dehesa. También tuvo importancia la producción de miel y cera en colmenas de cuezo, hechas con troncos de roble vaciados y situadas en los roquedos de La Matanzuela y Matalhierro, a unos 1400 m de altitud; en 2014 casi todas estaban ya abandonadas. En 2022 el pueblo acogió el primer encuentro sobre apicultura del programa de coworking rural de la sierra de la Demanda.

El caserío se dispone sin un orden aparente sobre una suave ladera, rodeado de prados y pequeñas huertas, y en él predomina la arquitectura popular de la zona. Muchas viviendas muestran sobre el dintel de la puerta o de alguna ventana inscripciones o motivos de carácter protector. En el centro del pueblo se encuentra la fuente de San Pedro, de piedra, cuya inscripción data de 1893. Bajo la iglesia pasaba el agua de un manantial que abastecía al pueblo, lo que causó problemas de humedad en el templo al menos desde el siglo XVII.
La iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, es un edificio sencillo de una sola nave, construido en mampostería reforzada con sillares en esquinas y vanos. La cabecera se cubre con bóveda de crucería octopartita y la nave con bóveda de medio cañón con lunetos. A los pies se alza la torre, terminada en 1693. Su aspecto actual se debe a una renovación casi total: la cabecera se rehízo en 1794 y la nave en 1802, según una inscripción en una de sus ventanas. Del templo anterior solo queda una puerta gótica de arco apuntado en el muro sur. El retablo mayor, neoclásico, se realizó en 1806 en sustitución de otro de 1640, obra de Juan de la Piedra y Arce; preside su calle central una imagen de San Pedro en cátedra, acompañada de tallas de San Juan Bautista, San Sebastián y San Cristóbal, con San Miguel, San Roque y San Antonio de Padua en el remate.
La iglesia guarda varias imágenes procedentes del convento de Alveinte, entre ellas el Santo Cristo de las Matas y la Virgen de los Lirios, talla de alabastro policromado de finales del gótico, que presidía el altar mayor del convento. Según la tradición, la imagen no pudo ser llevada a otros pueblos tras el abandono del convento, y una vecina de Salas de los Infantes se llevó su mano derecha, que fue sustituida por una de madera y, en 1970, por la de mármol actual.
La ermita de los Santos Mártires, dedicada a san Cosme y san Damián, patronos del pueblo, se encuentra a la entrada de la localidad, junto a la carretera de Terrazas, «a distancia de un tiro de piedra» del pueblo. El edificio actual se levantó a finales de la década de 1670, tras derribar la ermita anterior, que estaba en mal estado. Tiene una sola nave con techumbre de madera y coro alto, y una capilla mayor cubierta con bóveda de crucería octopartita decorada con pinturas de motivos vegetales. Su retablo fue comprado por el concejo en 1768 a la parroquia de Santa Cristina de Huerta de Abajo por 460 reales.
El pueblo tuvo además otras tres ermitas, hoy desaparecidas: la de San Torcuato, junto a la iglesia, en la que se enterraba a los vecinos y que desapareció hacia 1840; la de San Cristóbal, que ya estaba casi arruinada en 1740 y había desaparecido en 1831, y la de San Sebastián, de la que la última noticia es de 1635.

Las ruinas del convento de Santa María de Alveinte, también conocido como de San Luis o de Nuestra Señora de los Lirios, se encuentran a unos 4 km del pueblo, en un valle de la margen derecha del Arlanza situado en terrenos de ledanía. El lugar está documentado desde 1044, y según Moral Garachana existía allí un pequeño centro religioso vinculado al monasterio de San Pedro de Arlanza. El convento franciscano fue fundado en 1440 por fray Lope de Salazar y Salinas, bajo el patronato de Pedro Fernández de Velasco, primer conde de Haro. Fue siempre una comunidad pequeña: en 1753 contaba con quince religiosos y dos legos, y en 1787 con ocho profesos, un novicio y dos legos. La tradición popular sostiene que allí se enviaba como castigo a los frailes díscolos.
Durante la guerra de la Independencia, a comienzos de 1810, la Junta Superior Provincial de Burgos se instaló en el convento, donde montó una pequeña imprenta para sus publicaciones y estuvo custodiada por cincuenta soldados. En el verano de ese año, el general Dorsenne, gobernador de Burgos, llegó a la sierra con 7000 hombres para capturar a la Junta y, al no encontrarla, redujo el convento a cenizas. El convento sirvió también de refugio a las partidas del cura Merino.
Tras la desamortización de Mendizábal de 1835, sus bienes se vendieron: los terrenos fueron adquiridos por Atanasio Oyuelos, cura de Santa María de Salas, y la iglesia fue cedida por los duques de Frías a la villa de Salas de los Infantes; las imágenes se repartieron entre los pueblos de la comarca. En la primera mitad del siglo XX parte de sus muros se utilizó como cantera para construir una central hidroeléctrica cercana.
De la iglesia, de estilo gótico muy austero de finales del siglo XV o principios del XVI, se conservan buena parte de los muros y la cabecera, cuadrada, con estribos en diagonal y bóveda de crucería estrellada con terceletes, iluminada por ventanales apuntados con tracerías. Tenía una nave única con un pequeño nártex a los pies y una capilla lateral del Santo Crucifijo, añadida a principios del siglo XVII. Las ruinas, situadas en una finca privada, forman parte desde diciembre de 2007 de la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra.

La Torre del Reloj se construyó en 1923 para albergar el mecanismo del reloj municipal, más antiguo, que hasta entonces estaba en la torre de la iglesia y que se trasladó por desavenencias entre el cura y el alcalde. El reloj, de dos esferas con una sola aguja, funciona con dos pesas, una de algo más de 300 kg que acciona las campanas y otra de algo más de 100 kg que mueve el reloj, y hay que darle cuerda cada semana. Junto a ella se encuentran la casa consistorial, y en los salones situados a su pie se celebran buena parte de los actos festivos y culturales del pueblo.
El Ayuntamiento ha restaurado varios elementos de la arquitectura tradicional, como el potro de herrar, el lavadero y el molino del arroyo Valladares. En los montes quedan algunas de las tenadas en las que se guardaba el ganado, de las que llegó a haber una treintena, y los antiguos colmenares de cuezo.
Las fiestas patronales, en honor de los santos mártires Cosme y Damián, se celebran el último fin de semana de septiembre. Comienzan el viernes con las vísperas, la procesión, el pregón y el chupinazo; el sábado, tras el canto de los maitines al amanecer, se celebra la misa mayor y la procesión hasta la ermita, seguida de un vino español con dulzaineros, y el domingo se despiden con un campeonato de tuta. La devoción a los santos mártires se ha manifestado en rogativas en momentos de adversidad, como la plaga de langosta de 1665. A principios del verano también se celebran actividades por San Pedro, titular de la parroquia.
Durante la semana del 15 de agosto, la Peña Monasterio organiza diversas actividades, entre ellas el festival Kanchalmalo Rock y una caldereta popular.

Un sábado de agosto se celebra la romería al convento de Alveinte en honor de Nuestra Señora de los Lirios, con procesión, misa, comida campestre y juegos tradicionales. La romería se celebra desde 1994, a iniciativa de tres religiosos naturales del pueblo; antiguamente, los pueblos vecinos acudían al convento cada 8 de septiembre a honrar a la Virgen de los Lirios y al Santo Cristo de las Matas.
La tradición oral conserva varias leyendas sobre el pueblo, recogidas a finales de los años noventa del siglo XX. Una copla recuerda que al convento de Alveinte se mandaba a los frailes castigados («Si al convento de Alveinte viniste, / fraile, ¿qué hiciste?»). Otras historias sitúan a los moros en la Cabeza de San Vicente, donde al ir a por bellotas aparecían huesos y donde una mora acudía a peinarse a una fuente, o hablan de un castillo de los moros en la Peña San Carlos, comunicado por galerías con otros castillos de la comarca. Según otra leyenda, en la Calle del Humo, una gran zanja en la roca, estaría escondido un becerro de oro; en la vecina Vizcaínos se contaba que en la dehesa de Monasterio se había encontrado un toro de oro en el hueco de un roble.
Los pastores conservan también refranes y observaciones para predecir el tiempo, como mirar hacia dónde van las nieblas la tarde de santa Águeda o el dicho «la luna de octubre siete lunas cubre», y cantares propios, como el que entonaban al volver al pueblo: «Adiós Campiña, adiós campo de Robledo, quédate con Dios y adiós, que me marcho para Monasterio». Los apicultores acompañaban la recogida de los enjambres con una canción que empieza «Venid, venid, de una en una, de dos en dos, hijas de Dios».

El Trofeo de Fútbol Diputación de Burgos se disputa desde la temporada 1979/80. El equipo de fútbol de Monasterio de la Sierra se fundó ese mismo año para participar en su primera edición. En aquella temporada vestía camiseta y medias verdes con pantalón blanco y jugaba en un campo con porterías hechas de roble, pero solo compitió esa temporada. Tras 21 años de ausencia, volvió a formarse en la temporada 2000/01 por iniciativa de jóvenes y veteranos del pueblo y participó en el trofeo hasta la temporada 2022/23, ya que en la edición de 2023/24 causó baja.
La localidad más cercana con servicios es Salas de los Infantes, a unos 14 km. En el pueblo hay un bar, El Soto Cantina, y una casa rural, la Casa Rural El Toro. En 2024 el pueblo carecía de fibra óptica y la cobertura de telefonía móvil era muy deficiente; el Ayuntamiento ofrece wifi propio y ha rehabilitado las antiguas escuelas para convertirlas en un centro cívico.
| Periodo | Nombre | Partido | |
|---|---|---|---|
| 1979-1983 | Santiago García Esteban | Independiente | |
| 1983-1987 | Nicolás García Esteban | Independiente | |
| 1987-1991 | Rafael Esteban Esteban | Independiente | |
| 1991-1995 | Rafael Esteban Esteban | CDS | |
| 1995-1999 | Rafael Esteban Esteban | PP | |
| 1999-2003 | Rafael Esteban Esteban | PP | |
| 2003-2007 | Jesús María Esteban | PP | |
| 2007-2011 | Jesús María Esteban | PP | |
| 2011-2015 | Jesús María Esteban | PP | |
| 2015-2019 | José Luis María María | PP | |
| 2019-2023 | Abel García Portugal | Imagina Burgos | |
| 2023-act. | Jesús María Esteban | PP | |