| NAZA | ||
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Rachel Szor y Yuval Abraham en el Festival Internacional de Cine de Venecia de 2026. | ||
| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Producción |
Harry Davies Lindsay Poulton James Wilson | |
| Guion |
Yuval Abraham Rachel Szor | |
| Fotografía | Rachel Szor | |
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País |
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| Año | 2026 | |
| Estreno | 10 de septiembre de 2026 | |
| Género | Documental | |
| Duración | 77 minutos | |
| Idioma(s) |
Hebreo Inglés | |
| Compañías | ||
| Productora |
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| Distribución | MK2 Films | |
| Recaudación | $ 8 221 167 | |
| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | ||
NAZA (en hebreo: נז"א) es un documental británico de 2026 escrito y dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor. Documenta la matanza masiva y sistemática contra civiles palestinos perpetradas por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) durante el Genocidio palestino en Gaza. NAZA es un acrónimo militar derivado del término hebreo nezek agavi (נזק אגבי), y utilizado por las fuerzas israelíes para indicar el número de civiles que se espera que mueran en un ataque aéreo como daño colateral. La película utiliza cifras de víctimas basadas en informes de los medios activistas israelíes +972 Magazine y Local Call, junto con informes del periódico británico The Guardian, publicados entre 2023 y 2025.
La producción se rodó en Tel Aviv durante la guerra de Gaza y revela el papel de los funcionarios del gobierno israelí en la muerte de miles de civiles palestinos a través de veinticuatro entrevistas con agentes de inteligencia y soldados israelíes.
La película se estrenó a nivel internacional en la competición principal del 83.º Festival Internacional de Cine de Venecia el 10 de septiembre de 2026, donde logró una ovación en pie de 24,5 minutos, la más larga registrada en la historia del festival, en el cual ganó el Premio Especial del Jurado.
A través de testimonios anónimos mediante la modificación de rostros y voces, la película recoge las declaraciones de veinticuatro oficiales de inteligencia militar y soldados israelíes que participaron en la guerra de Gaza. Las entrevistas, que tienen lugar por la noche en las azoteas de Tel Aviv, se alternan con imágenes de la vida cotidiana en la ciudad, creando un contraste entre el día a día en Israel y las consecuencias de los bombardeos en Gaza.
Las personas entrevistadas describen los procedimientos operativos, así como el uso de tecnologías de vigilancia y análisis automatizado de datos. En particular, dan testimonio del empleo del sistema de inteligencia artificial Lavender para la elaboración automática de listas de objetivos, del programa Homeland para las interceptaciones telefónicas y del procedimiento «Where's Daddy», diseñado para localizar a sospechosos a través de las comunicaciones de sus allegados; asimismo, señalan que el número previsto de víctimas civiles se comunica en el marco habitual de los procedimientos operativos. Según estos testimonios, se priorizan los bombardeos nocturnos contra domicilios particulares, aceptándose de antemano cuotas específicas de bajas civiles —alrededor de veinte para objetivos de menor rango y hasta diez veces más para figuras de alto nivel—, al tiempo que se describe que el propio sistema Lavender presenta un margen de error superior al 15 %, lo que en algunos casos provoca la muerte de civiles sin que se alcance efectivamente el objetivo militar.
Un entrevistado añade: «Al comienzo de la guerra, lo bombardeábamos todo. NAZA no era un problema». Durante los esfuerzos por expulsar a los palestinos del norte de Gaza, se utilizaron mapas con cuadrantes codificados por colores para hacer un seguimiento del avance. Una persona entrevistada afirma que el objetivo era destruir tanto como fuera posible antes de que pudieran surgir interrogantes sobre la legitimidad de las operaciones militares.
Varios testigos señalan que la prioridad del sistema es el volumen de objetivos alcanzados más que la precisión, mencionando en particular la definición de «zonas de aniquilación» donde cualquier presencia —incluida, en un caso, la de un adolescente que se había adentrado en ellas— se considera un objetivo legítimo. Entre los testimonios figura el relativo al uso de francotiradores contra civiles hambrientos que intentaban conseguir alimentos en los puntos de distribución de comida; algunos relatan haber vivido esta experiencia, en ocasiones, como «algo parecido a un videojuego» y «muy divertido». Otro se pregunta «Sigo pensando que los nazis eran malvados pero, ¿en qué me convierte eso a mí?».
En la película, ante la pregunta de si tales prácticas constituyen un genocidio, dos testigos utilizan explícitamente este término. Un miembro de una unidad de élite afirma que, en ocasiones, completar misiones podía resultar «increíblemente divertido». Recuerda una visita a Polonia y comenta: «Sigo viendo a esos nazis como seres malvados, pero ¿qué significa eso respecto a mí?» Dice comprender ahora cómo es posible destruir un edificio entero, con todas las personas que hay en su interior, y luego seguir adelante con normalidad y trabajar en su título «de psicología clínica». Al preguntarle si había participado en un genocidio, responde «sí» sin vacilar, y añade: «Nuestra intención era matar a esos niños».
El relato alterna entre las entrevistas y fragmentos de discursos de Benjamin Netanyahu basados en una retórica religiosa del bien y del mal, un extracto de la película Shoah (1985) de Claude Lanzmann proyectada en Tel Aviv, así como vídeos grabados por ciudadanos palestinos con sus teléfonos móviles tras los bombardeos, que dan testimonio de las consecuencias de los ataques sobre el terreno.
Una breve secuencia documental de la Franja de Gaza, que aparece hacia el final de la película, muestra a un padre palestino buscando a sus hijos y llamando hacia el interior de un edificio en ruinas, así como las piernas de unos niños que sobresalen de debajo de una losa de hormigón.
Estos testimonios se basan en las investigaciones realizadas por el periodista y cineasta israelí Yuval Abraham sobre los programas de vigilancia masiva e inteligencia artificial integrados en las operaciones militares. Según las declaraciones de un ingeniero involucrado, la red de interceptación se remontaría al periodo posterior a 1967 y se habría perfeccionado progresivamente gracias a algoritmos predictivos. De acuerdo con dichas investigaciones, el sistema habría sido autorizado para su uso a gran escala unas dos semanas después de los ataques del 7 de octubre de 2023, con una tasa de precisión del 90 % reivindicada por sus creadores.
En la película, Abraham califica el elevado número de víctimas civiles de los ataques israelíes como una característica sistémica de las operaciones y cita datos del Ministerio de Salud de Gaza; este estima en más de 73 000 el número total de fallecidos entre la población palestina desde el inicio de las hostilidades —sin distinguir entre civiles y combatientes, aunque según datos del propio ejército de Israel el 83% de las víctimas mortales en Gaza son civiles—, representando las mujeres y los menores, según el mismo ministerio, cerca de la mitad del total de víctimas.

Realizada en secreto a lo largo de tres años, la película surgió de una iniciativa de Yuval Abraham y Rachel Szor; ambos llevaron a cabo las entrevistas por la noche en azoteas de Tel Aviv para proteger la identidad de los testigos (soldados, técnicos, pilotos de drones u oficiales de los servicios secretos israelíes), cuyos rostros y voces ocultaron posteriormente mediante alteraciones digitales. El inicio del proyecto coincidió con las represalias sufridas en Cisjordania por el codirector palestino Hamdan Ballal tras el éxito de No Other Land (2024), que documentó la violencia de los colonos israelíes contra las comunidades palestinas en Cisjordania y ganó el Premio de la Academia al Mejor Largometraje Documental.
El documental está coproducido por el diario The Guardian —con James Wilson y Jonathan Glazer entre los productores ejecutivos— en colaboración con +972 Magazine y Local Call. Szor se encargó de la dirección de fotografía y el montaje, mientras que la banda sonora fue compuesta por Micachu, autora de la música de La zona de interés (2023), película también producida por Jonathan Glazer. Es una producción británica.
Durante la presentación de la película en la Mostra de Venecia, los autores justificaron su decisión de transformar sus escritos de investigación en una obra visual y sonora impactante con el fin de despertar la conciencia internacional y combatir la deshumanización del conflicto. Abraham declaró haber aprovechado su acceso privilegiado a la sociedad israelí para documentar desde dentro la responsabilidad de las operaciones militares, mientras que el productor James Wilson reafirmó la distinción fundamental entre la identidad judía y la actuación del gobierno israelí.
La película se estrenó a nivel internacional en la sección oficial a concurso de la 83.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia el 10 de septiembre de 2026, donde compitió por el León de Oro. Es el único documental seleccionado para la competición principal del festival y su inclusión se confirmó apenas el 24 de agosto, tras evaluarse las preocupaciones de seguridad en torno a su proyección.Se anunció como una incorporación de última hora a la sección paralela «Perlak» de la 74.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián (del 18 al 26 de septiembre de 2026). Su estreno en Norteamérica tendrá lugar en la sección principal del Festival de Cine de Nueva York de 2026 (del 25 de septiembre al 12 de octubre). Su estreno comercial en los cines de Estados Unidos está previsto para el 30 de septiembre de 2026, con The Guardian y MK2 optando por la autodistribución. En España la película se estrenó en salas el 9 de octubre. Dogwoof adquirió los derechos de distribución del documental para el Reino Unido e Irlanda, programando su estreno en cines para el 15 de octubre de 2026, previo a su lanzamiento general al día siguiente.
La distribuidora francesa MK2 Films gestionará los derechos de venta a nivel mundial. Tras su estreno en cines, la película está disponible para su reproducción de forma gratuita en streaming en The Guardian desde noviembre de 2026 y sin límite de tiempo.
A fecha de 15 de octubre de 2026, en el agregador de reseñas Rotten Tomatoes, la película cuenta con un índice de aprobación del 100 % basado en 66 reseñas, con una calificación promedio de 9/10. El consenso del sitio dice: «Rodada bajo un estricto secretismo, pero reveladora en su análisis de cómo las políticas pueden llegar a cuantificar el valor de una vida humana, Naza plantea un interrogante inquietante sobre qué constituye un número aceptable de bajas civiles». En Metacritic, la película tiene una puntuación media ponderada de 94 sobre 100, basada en 26 críticas, lo que indica una «aclamación universal».
La reseña del British Film Institute concluyó que la película resulta «una experiencia devastadora, sobre todo al ver confirmados muchos de tus pensamientos y suposiciones más sombríos; sin embargo, es imposible apartar la mirada de lo que se expone. En esos planos largos de personas en sus apartamentos viendo la televisión o practicando yoga, uno se pregunta si Abraham y Szor nos están mostrando a los votantes responsables de estas políticas o si, en realidad, nos están señalando a todos nosotros». Justin Chang, en su reseña de la película para NPR, señaló que el «testimonio» de los entrevistados «es fascinante» y que «lo más radical de NAZA no es que exponga la maquinaria de la muerte, sino la insistencia de la película en el valor de la vida palestina». Chang expresó «una enorme admiración por la valentía de Abraham y Szor al exigir responsabilidades a su gobierno». La película fue una de las favoritas de la crítica en The New York Times; la reseñadora Manohla Dargis señaló que era «difícil de ver e imposible de ignorar».
John Bleasdale, en un artículo para Time Out, señaló: «NAZA construye un alegato —sobrio, inteligente, elocuente, preciso y absolutamente demoledor— contra las acciones de Israel en Gaza y sus actuaciones continuas en toda la región. Como obra cinematográfica, es ejemplar. Como trabajo periodístico, es irrefutable. Como documento, constituye una acusación formal». Mark Demetrius, en un artículo para la revista de cine australiana FilmInk, comentó: «Una cosa son las estadísticas y otra, los recuerdos personales. «Hackeas su teléfono y luego la matas», dice uno de los entrevistados; refiriéndose, en este caso, a una niña de 12 años. Y, aunque la mayor parte de sus rasgos permanecen ocultos —y su única «respuesta» es un silencio absoluto—, resulta imposible no percibir la intensa carga emocional de otro de los entrevistados cuando se le pregunta: «¿Cómo pudiste lanzar una bomba al oír a un bebé llorando dentro?». Sam Adams escribió en Slate que la «verdadera fortaleza» de la película —una fortaleza propia del documental filmado— reside en «radiografiar la psique de las personas que aparecen en pantalla». Robert Daniels le otorgó 3,5 de 4 estrellas en RogerEbert.com y describió la película como «otra confirmación de que se está produciendo un genocidio», señalando que los documentales realizados por palestinos, como Who Is Still Alive, recibieron menos atención. Ayesha Jehangir, en un artículo para The Conversation, consideró la película como un ejemplo de «cómo, en el reportaje de guerra, los testimonios más reveladores pueden provenir no de quienes sufren la violencia, sino de quienes la ejercen». Peter Howell, de The Toronto Star, describió la película como «desgarradora pero de visionado imprescindible, pues cuestiona los sistemas que provocan y cuantifican las muertes de civiles en la guerra moderna». Donald Clarke concluyó su reseña en The Irish Times señalando que, además de la preocupación por los acontecimientos actuales en Oriente Medio, la película también «despierta un horror más general ante lo fácil que resulta, en el mundo contemporáneo, perpetrar matanzas desde una distancia desapasionada. Un testimonio esencial de una pesadilla orquestada».
Estrenada en Italia el 28 de septiembre de 2026 por I Wonder Pictures (lo que supuso el primer lanzamiento en salas de la película), NAZA recaudó cerca de 1,1 millones de euros en sus dos primeros días en cartelera, situándose a la cabeza de la taquilla italiana y superó la recaudación del fin de semana de estreno de Avengers: Endgame – Encore en dicho lugar, lo que dio lugar a que se añadieran más proyecciones más allá de los tres días inicialmente programados. A fecha de 12 de octubre, había recaudado más de 5 millones de dólares en los cines italianos.
En Estados Unidos, la película fue distribuida por The Guardian y MK2, a partir del 30 de septiembre y en exclusiva en el IFC Center de la ciudad de Nueva York. La película se estrenó a nivel nacional en los cines de Estados Unidos el 9 de octubre, alcanzando 85 ubicaciones en Norteamérica, repartidas en 30 ciudades. The Hollywood Reporter e IndieWire informaron que la película superó los 500 000 dólares durante el fin de semana festivo del 9 al 12 de octubre.
La película fue condenada por miembros del gobierno israelí, y las Fuerzas de Defensa de Israel negaron las acusaciones formuladas en el documental. El ministro de Cultura, Miki Zohar, pidió que se revocara la ciudadanía de los directores, acusándolos de cometer traición. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó de «impactante» la reacción ante la película y condenó la acogida positiva que tuvo en el Festival de Cine de Venecia, considerándola parte de una incitación antisemita de alcance mundial. El jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, planteó la posibilidad de emprender acciones legales contra los cineastas, criticando la película por ser difamatoria y por formular «acusaciones graves y falsas contra soldados y comandantes de las FDI». El 23 de septiembre de 2026, Netanyahu respaldó la propuesta de Miki Zohar y anunció que está impulsando dos iniciativas legislativas: una para permitir la revocación de la ciudadanía de los israelíes que difamen a los soldados o al Estado en el extranjero, y otra para sancionar la difamación de Israel o de las FDI con multas de hasta un millón de séqueles.
En octubre de 2026, los directores israelíes Hagai Gutman y Ariel Averbuch, junto con el teniente coronel Roi Danino —oficial de la reserva de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)—, lanzaron un documental de propaganda titulado NAZA: The Real Story. La cinta imita el estilo visual de NAZA, incluyendo entrevistas realizadas en azoteas durante la noche, y cuenta con el apoyo y la promoción del gobierno israelí. The Guardian informó que, antes de que se incluyera el video, el sitio «se presentaba falsamente como una página promocional de NAZA... distorsionando la sinopsis oficial de la película al eliminar la referencia a las muertes de civiles palestinos».
El 11 de octubre, Netanyahu ordenó al jefe del Estado Mayor de las FDI, al director del Shin Bet —el servicio de seguridad interna de Israel— y al fiscal general de Israel que identificaran a las personas entrevistadas en NAZA, con el fin de procesarlas por «delitos graves contra la seguridad de la información, difamación delictiva y perjuicio a los intereses diplomáticos y de seguridad de Israel».
En septiembre de 2026, más de 200 cineastas israelíes firmaron una carta en apoyo a Yuval Abraham y Rachel Szor, los directores de NAZA, después de que el documental recibiera el Premio Especial del Jurado en la 83.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia y sus creadores se enfrentaran a crecientes críticas y amenazas. Entre los firmantes figuraban varios de los directores más destacados de Israel, incluidos Ari Folman, Shlomi Elkabetz, Ran Tal y Michal Aviad.
La petición afirmaba que «el papel fundamental del arte y el periodismo es servir de espejo a la sociedad en la que existen». Sus firmantes respaldaron a los cineastas en medio de una oleada de ataques, destacando especialmente las declaraciones del ministro de Cultura y Deporte de Israel, Miki Zohar, quien calificó la película de acto de «traición» y afirmó que buscaría revocar la ciudadanía israelí de los cineastas.
Ese mismo mes, más de cuarenta organizaciones israelíes dedicadas a los derechos humanos, la igualdad y la paz publicaron también una declaración conjunta en apoyo a los cineastas. En ella, se instaba a las autoridades a «poner fin a la ola de incitación y amenazas de violencia» contra Abraham y Szor. Entre los firmantes figuraban Combatants for Peace, B'Tselem, Paz Ahora, Breaking the Silence y Adalah.
La Asociación Internacional de Documentalistas publicó una carta en su sitio web instando al gobierno israelí a «retirar sus amenazas contra los cineastas Yuval Abraham y Rachel Szor», así como a «poner fin a la campaña pública de intimidación en su contra».
| Premio/festival | Fecha | Categoría | Nominado(s) | Resultado | Ref. |
|---|---|---|---|---|---|
| Festival Internacional de Cine de Venecia | 12 de septiembre de 2026 | León de Oro | Yuval Abraham y Rachel Szor | Nominada | |
| Premio Especial del Jurado | Ganadora | ||||
| Premio Edipo Re | Ganadora | ||||
| Green Drop Award | Ganadora | ||||
| Leoncino d'Oro Award - Mention Cinema for UNICEF | Ganadora | ||||
| Premio Sorriso Diverso Venezia - Mejor director menor de 35 años | Ganadora | ||||
| Festival Internacional de Cine de San Sebastián | 26 de septiembre de 2026 | Premio del Público a la Mejor Película Europea | Naza | Ganadora | |
| Premios Gotham | 30 de noviembre de 2026 | Premio Gotham de Cine Independiente al mejor documental | Yuval Abraham, Rachel Szor, Harry Davies, Lindsay Poulton y James Wilson | Pendiente | |